El pasado 30 de mayo hemos tenido una nueva convocatoria de huelga general en Hego Euskal Herria. Había y hay realmente más razones que nunca para salir a la calle, para organizar la respuesta a los ataques que desde los distintos gobiernos están realizando en todos los ámbitos.
Pero también hay más razones que nunca para analizar seriamente las respuestas dadas hasta el momento por las distintas organizaciones sindicales vascas.
Las direcciones de los cuatro sindicatos mayoritarios tienen ante si una enorme responsabilidad a la hora de organizar esa respuesta y de buscar consensos en la lucha. De las direcciones de UGT y CCOO nada o muy poco esperamos, aunque seguiremos llamándoles a organizar la rebeldía, a arriesgar y a anteponer la lucha y la construcción de alternativas desde abajo a los llamamientos al pacto y a la gestión de las migajas que dejan empresarios y gobernantes.
Pero es el papel de la mayoría sindical vasca, ELA y LAB que llamo a esta nueva huelga general, el que también creemos que necesita de una reflexión profunda, de un cambio urgente de rumbo.
En los últimos meses hemos vivido muy distintas movilizaciones laborales, pocas unitarias y planteadas desde lo concreto y desde la necesidad de la continuidad. Quienes a estas alturas de brutalidad antisocial considere que sin persistencia y unidad en la pelea vamos a conseguir algo, sin duda vive en una dañina ilusión. Y nos tememos que no es el caso de las direcciones de los sindicatos mayoritarios, dañinas pero no ilusas. Saben que sin continuidad en la lucha no habrá victoria y saben, o deberían saber, que los ataques son internacionales, con la complicidad activa de los distintos gobiernos locales y las respuestas también deberían de serlo. Buscando respuestas internacionales desde lo local.
Nos tememos que el camino emprendido hace ya mucho tiempo por las direcciones de los sindicatos mayoritarios obedece más a intereses particulares, al patriotismo de siglas que a la defensa de los intereses de la clase trabajadora vasca.
Y quien antepone sus supuestos intereses de grupo a los intereses colectivos no sólo hace mal al conjunto de la clase trabajadora, sino que acabará haciendo mal a su propia organización. Porque este sistema, y quienes en un lado y otro lo gobiernan, son insaciables, no se conforman con nada que no sea todo. Y hay que pararles cuanto antes y desde abajo, no queda otra. Que nadie se engañe.
Por eso valoramos positivamente la organización y la movilización de los y las trabajadoras de empresas con expedientes de regulación de empleo, a pesar del papel vergonzoso de la dirección de ELA intentando sabotear las movilizaciones del 9 de marzo en Bilbo e Iruña, por el hecho de que no las controlaban.
Y valoramos positivamente también las movilizaciones unitarias en favor de los servicios públicos. Sí se puede. Solamente hace falta voluntad.
Lo otro, las movilizaciones por separado, forman parte de esa esquizofrenia sindical que prioriza su organización a la lucha colectiva. Y así hemos tenido en los últimos meses… un primero de Mayo todos separados por su cuenta, ni tan siquiera los convocantes de la huelga del 30 fueron juntos… Unos días después el 11 de mayo convocatoria unitaria ELA-LAB-UGT-CCOO en defensa de los Servicios Públicos, luego en el convenio del metal de Gipuzkoa LAB, CCOO, UGT y se adhiere ELA… Para llegar al Día 25 en la mani y el llamamiento a la HG del 30 y CCOO y UGT se descuelgan, con críticas a la movilización, haciendo lo mismo que antes habían criticado de la falta de unidad el 14N y la ceguera de ELA y LAB ante la convocatoria de movilización internacional.
Las personas en desempleo, precarias, con expedientes de regulación de empleo, en procesos de privatización, quienes luchan por su convenio colectivo, quienes ven recortados sus derechos día a día… necesitamos de la ilusión de la victoria. Y esa ilusión sólo se construye, no nos cansaremos de insistir, con continuidad en la lucha y con la fuerza de la unidad.
Sobran más que nunca las huelgas Guadiana, aparecen y desaparecen sin saber nada de ellas en meses. Sobran los discursos de cara a la galería que no vayan acompañados de voluntad real de cambio.
Esta esquizofrenia sindical, que únicamente es capaz de ponerse de acuerdo desde abajo y de la que huyen las direcciones sindicales, solamente puede curarse de una forma: señalando a los culpables, organizando más y mejor desde abajo, desde la lucha.
Euskal Herria es mestiza, la clase trabajadora es mestiza y las respuestas deben, igualmente ser mestizas y desde abajo. Debemos hacer pagar caro a quienes nos están llevando por activa o pasiva a esta situación. Y pararles los pies en todo Europa. Debemos señalar a banqueros, empresarios y gobernantes sin escrúpulos, pero también debemos seguir construyendo caminos desde lo concreto, desde lo diario.
Es mucho lo que nos une: Parar los ataques a los derechos laborales y sociales, la privatización de la educación y la sanidad, los recortes antisociales, los proyectos que únicamente buscan el beneficio de unos pocos, como el tren de alta velocidad o el fracking, las desigualdades sociales entre mujeres y hombres, el racismo y el militarismo,… y son muchas las alternativas que se están planteando y construyendo día a día: defensa de los servicios públicos, auditoría ciudadana de la deuda, reparto del trabajo y de la riqueza, lucha contra el fraude fiscal, nuevo modelo energético, soberanía alimentaria…
El día 30, a pesar de las direcciones de ELA y LAB, estuvimos nuevamente en las calles. Como lo hemos estado este sábado contra la troika. Pero no pensamos desaparecer de la movilización, ni tampoco vamos a amparar los discursos que buscan satisfacer egos organizativos o autoproclamarse como salvadores. Nuestra pelea es otra, lo sentimos.
“La emancipación de la clase obrera será obra de la propia clase obrera…o no será”… y será. Vaya si lo será.
Diego Calvo miembro de Antikapitalistak afiliado a ESKFran Ferrer miembro de Antikapitalistak afiliado a LABJoseba Velasco miembro de Antikapitalistak afiliado a UGTLidia Rekagorri miembro de Antikapitalistak afiliada a STEE-EILASJosean Elgezabal miembro de Antikapitalistak afiliado a CCOO

