lunes, 7 de julio de 2014

«Última llamada»

El Manifiesto


Esto es más que una crisis económica y de régimen: es una crisis de civilización

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Los ciudadanos y ciudadanas europeos, en su gran mayoría, asumen la idea de que la sociedad de consumo actual puede “mejorar” hacia el futuro (y que debería hacerlo). Mientras tanto, buena parte de los habitantes del planeta esperan ir acercándose a nuestros niveles de bienestar material. Sin embargo, el nivel de producción y consumo se ha conseguido a costa de agotar los recursos naturales y energéticos, y romper los equilibrios ecológicos de la Tierra.

Nada de esto es nuevo. Las investigadoras y los científicos más lúcidos llevan dándonos fundadas señales de alarma desde principios de los años setenta del siglo XX: de proseguir con las tendencias de crecimiento vigentes (económico, demográfico, en el uso de recursos, generación de contaminantes e incremento de desigualdades) el resultado más probable para el siglo XXI es un colapso civilizatorio.
Hoy se acumulan las noticias que indican que la vía del crecimiento es ya un genocidio a cámara lenta. El declive en la disponibilidad de energía barata, los escenarios catastróficos del cambio climático y las tensiones geopolíticas por los recursos muestran que las tendencias de progreso del pasado se están quebrando.
Frente a este desafío no bastan los mantras cosméticos del desarrollo sostenible, ni la mera apuesta por tecnologías ecoeficientes, ni una supuesta “economía verde” que encubre la mercantilización generalizada de bienes naturales y servicios ecosistémicos. Las soluciones tecnológicas, tanto a la crisis ambiental como al declive energético, son insuficientes. Además, la crisis ecológica no es un tema parcial sino que determina todos los aspectos de la sociedad: alimentación, transporte, industria, urbanización, conflictos bélicos… Se trata, en definitiva, de la base de nuestra economía y de nuestras vidas.
Estamos atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible. Nuestra cultura, tecnólatra y mercadólatra, olvida que somos, de raíz, dependientes de los ecosistemas e interdependientes.
La sociedad productivista y consumista no puede ser sustentada por el planeta. Necesitamos construir una nueva civilización capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguantes. Para ello van a ser necesarios cambios radicales en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial: y sobre todo en los valores que guían todo lo anterior. Necesitamos una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera, y utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin. Necesitaremos para ello toda la imaginación política, generosidad moral y creatividad técnica que logremos desplegar.
Pero esta Gran Transformación se topa con dos obstáculos titánicos: la inercia del modo de vida capitalista y los intereses de los grupos privilegiados. Para evitar el caos y la barbarie hacia donde hoy estamos dirigiéndonos, necesitamos una ruptura política profunda con la hegemonía vigente, y una economía que tenga como fin la satisfacción de necesidades sociales dentro de los límites que impone la biosfera, y no el incremento del beneficio privado.
Por suerte, cada vez más gente está reaccionando ante los intentos de las elites de hacerles pagar los platos rotos. Hoy, en el Estado español, el despertar de dignidad y democracia que supuso el 15M (desde la primavera de 2011) está gestando un proceso constituyente que abre posibilidades para otras formas de organización social.
Sin embargo, es fundamental que los proyectos alternativos tomen conciencia de las implicaciones que suponen los límites del crecimiento y diseñen propuestas de cambio mucho más audaces. La crisis de régimen y la crisis económica sólo se podrán superar si al mismo tiempo se supera la crisis ecológica. En este sentido, no bastan políticas que vuelvan a las recetas del capitalismo keynesiano. Estas políticas nos llevaron, en los decenios que siguieron a la segunda guerra mundial, a un ciclo de expansión que nos colocó en el umbral de los límites del planeta. Un nuevo ciclo de expansión es inviable: no hay base material, ni espacio ecológico y recursos naturales que pudieran sustentarlo.
El siglo XXI será el siglo más decisivo de la historia de la humanidad. Supondrá una gran prueba para todas las culturas y sociedades, y para la especie en su conjunto. Una prueba donde se dirimirá nuestra continuidad en la Tierra y la posibilidad de llamar “humana” a la vida que seamos capaces de organizar después. Tenemos ante nosotros el reto de una transformación de calibre análogo al de grandes acontecimientos históricos como la revolución neolítica o la revolución industrial.
Atención: la ventana de oportunidad se está cerrando. Es cierto que hay muchos movimientos de resistencia alrededor del mundo en pro de la justicia ambiental (la organización Global Witness ha registrado casi mil ambientalistas muertos sólo en los últimos diez años, en sus luchas contra proyectos mineros o petroleros, defendiendo sus tierras y sus aguas). Pero a lo sumo tenemos un lustro para asentar un debate amplio y transversal sobre los límites del crecimiento, y para construir democráticamente alternativas ecológicas y energéticas que sean a la vez rigurosas y viables. Deberíamos ser capaces de ganar grandes mayorías para un cambio de modelo económico, energético, social y cultural. Además de combatir las injusticias originadas por el ejercicio de la dominación y la acumulación de riqueza, hablamos de un modelo que asuma la realidad, haga las paces con la naturaleza y posibilite la vida buena dentro de los límites ecológicos de la Tierra.
Una civilización se acaba y hemos de construir otra nueva. Las consecuencias de no hacer nada —o hacer demasiado poco— nos llevan directamente al colapso social, económico y ecológico. Pero si empezamos hoy, todavía podemos ser las y los protagonistas de una sociedad solidaria, democrática y en paz con el planeta.
— En diversos lugares de la Península Ibérica, Baleares y Canarias, y en el verano de 2014.

Sanidad: la estrategia del desgaste


Jesús Jaén (miembro del MATS)

Fracasada la estrategia del shock privatizador auspiciada por el PP en Madrid, hemos pasado a otra en la que –sin estruendos- se sigue llevando a cabo el desmantelamiento de la sanidad pública. Para ello hemos tomado un ejemplo: el empleo.

1.- Recientemente se daba a conocer la información de la destrucción de 28.496 puestos de trabajo en la sanidad pública española en solo dos años. Para el sindicato de sanidad de CCOO (tomando como dato la EPA) la cifra ascendería a 53.000 puestos perdidos. De este monto global, aproximadamente un 10 por ciento correspondería a la Comunidad de Madrid. Esto se debe, principalmente, a que los recortes en los servicios públicos (sanidad, educación, servicios sociales, etcétera), han tenido como principal objetivo la destrucción de la fuerza de trabajo y; en segundo término, la reducción de otros gastos también necesarios como farmacia, inversiones en ciencia e investigación o renovación tecnológica. Según informaba el diario “El País” en los últimos cuatro años, se ha reducido la inversión sanitaria en 7.200 millones de euros pasando del 6,7 por ciento del PIB a menos del 6 por ciento. Las perspectivas no son nada optimistas, el objetivo del PP sería llegar a reducir hasta un 5,1 por ciento del PIB la inversión del Estado en sanidad en el año 2016. (Una aclaración necesaria: no todo lo que se invierte en sanidad va a la sanidad pública, ya que una parte de ese dinero se está derivando a la sanidad privada como lo demuestra que, aumentó un 52 por ciento la inversión o que 3 de cada 10 euros van destinados a ésta).

2.- La sistemática reducción de empleo en sanidad, no es estacional como muchas veces dicen los responsables de las administraciones. Al contrario, es estructural durante todo el año aunque sea en el verano cuando sus efectos son más alarmantes, coincidiendo con el cierre de servicios, plantas, sectores, habitaciones o camas. Poco a poco estamos asistiendo a una reconversión laboral tan importante como aquella que conocimos en los años ochenta en las principales industrias españolas (naval, siderurgia, acerías). En la actualidad no se trata de trasladar la producción a países con menores costes laborales (área del Pacífico), sino de transferir los recursos públicos a la privada y fondos internacionales de inversión como Capio o las empresas del IBEX 35. La pérdida de puestos de trabajo en la sanidad ha ido en paralelo con la pérdida de derechos de los profesionales del sector y, como no podía ser de otra forma, con la pérdida de calidad asistencial al paciente o usuario. Los asalariados sanitarios hemos perdido poder adquisitivo (las cifras varían entre un 15 o 20 por ciento desde el inicio de la recesión económica en 2008); de la misma forma hemos asistido a un criba en cuanto a condiciones y derechos como por ejemplo el aumento de la precariedad, contratos basura o una disminución dramática de las plantillas hospitalarias (las plantillas orgánica han disminuido en 4.000 empleos en Madrid, pero este dato no tiene en cuenta la disminución de los contratos eventuales como consecuencia de que no se cubren la mayoría de las bajas por enfermedad).

La “jibarización” de plantillas ha venido acompañada de un ataque sin precedentes a los derechos laborales como por ejemplo: contratos en donde no se especifica el turno y el “empleador” (la administración) te llama cuando quiere; te quita y pone los días para “cubrir huecos”; y no respeta ninguna norma en cuanto a equidad e igualdad de las personas apuntadas a las bolsas de empleo. De esta forma, el trabajador y la trabajadora (sea médico, enfermera, celador o administrativo), queda hipotecado entregando no solo la jornada laboral sino también su vida familiar. Este es el concepto neoliberal del “buen trabajador”: una persona sumisa y disponible durante las 24 horas del día y los 365 días del año.

3.- Por último, y no por ello menos importante, uno de los lemas de la Marea Blanca fue con menos personal, peor calidad asistencial. Efectivamente, esta pérdida de empleo y derechos sociales, va íntimamente unida a la calidad del servicio. Una administración que recorta y reduce en personal o camas hospitalarias, está jugando con la vida de las personas a corto, medio y largo plazo. ¿Es justo que la austeridad la paguen los enfermos? No. ¿Es justo que una enfermera atienda el doble de enfermos porque no contratan profesionales que están en el paro? No. ¿Es justo que una residente de medicina tenga guardias en el hospital un día sí y otro no? No.

Algo tenemos que hacer. No basta con cabrearse y protestar de vez en cuando. Empezaremos a ganar esta batalla (contra “la estrategia del desgaste”) cuando los profesionales de la sanidad nos involucremos plenamente en mejorar la calidad asistencial, y cuando recíprocamente, sea toda la sociedad (usuarios) la que (junto a los propios trabajadores) asuma la defensa del empleo público, suficiente y de calidad en hospitales y centros sanitarios.

martes, 1 de julio de 2014

EN DEFENSA DE LOS DERECHOS CIVILES

Mostrando Cartel Informativo contra los recortes y abultado sueldo del Alcalde de Barakaldo..jpg
EN DEFENSA DE LOS DERECHOS CIVILES

Esta mañana se ha visto en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco el recurso que nuestra asociación ha presentado ante la decisión del “Director de la Ertzaintza”, Gervasio Gabirondo Fernández,  de prohibir  la concentración que teníamos previsto realizar este próximo jueves 3 de julio junto al portal de la vivienda en la que reside el Alcalde de Barakaldo, Alfonso García.

Desde la sala de lo contencioso administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco se ha desestimado el recurso que habíamos presentado. Además, se nos ha comunicado que en el plazo de tres días recibiremos los razonamientos jurídicos que fundamentan su decisión.

Ante esta resolución reiteramos nuestro derecho a denunciar a los responsables directos de los recortes sociales que afectan a miles de familias en la localidad. Por este motivo, trasladamos esta movilización ante el consistorio fabril.

Antecedentes de hecho.

El pasado lunes 23 de junio comunicamos en la comisaría de la Ertzaintza de Sestao la intención de realizar el jueves 3 de julio una concentración en las inmediaciones de la vivienda del Alcalde de Barakaldo. Movilización que se desarrollaría por espacio de una hora.

En esta comunicación remitida a la Ertzaintza señalábamos que el objetivo de esta convocatoria era “denunciar los recortes sociales del Ayuntamiento de Barakaldo y los abultados sueldos del equipo de gobierno” del consistorio fabril. También notificábamos a la Ertzaintza que el texto de la pancarta que tenemos previsto desplegar era el siguiente “Por unos servicios sociales dignos. Murrizketarik EZ!”; habitual lema de denuncia en las concentraciones que solemos realizar.

A las dos del mediodía del miércoles 25 de junio la Ertzaintza nos comunica que se nos prohíbe este acto reivindicativo; y que se nos otorga 48 horas para presentar un recurso ante la autoridad competente.

Con las dificultades que esto acarrea a un colectivo conformado por personas militantes y afectadas por la actual situación de crisis económica conseguimos presentar en plazo (el viernes 27 de junio) una serie de alegaciones ante el “Director de la Ertzaintza del Departamento de Seguridad” y el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.

Recurso que se ha desestimado en el día de hoy martes.

Contra los recortes y en defensa de los derechos sociales

En concreto, y por todos estos motivos este próximo jueves 3 de julio, a las 10:30 de la mañana, nos concentraremos ante el Ayuntamiento de Barakaldo para denunciar a los responsables directos de los recortes sociales que afectan a miles de familias de la localidad.

Recortes que se aplican mientras el Alcalde de Barakaldo, Alfonso García, ha decidido aumentarse su sueldo un 1’4%. Pasando a ser de 87.645 euros (salario base 74.307,38 euros; más 13.337,62 euros de cotización a la seguridad social). Sueldo superior al de los ministros del gobierno de Rajoy (73.486 euros); o los parlamentarios vascos (68.500 euros). A este sueldo cabría añadirle coche oficial, Visa, dietas, comisiones, gastos de representación… Todo ello a cargo de las arcas municipales.

INFORME DATOS POBREZA y RECORTES SOCIALES APLICADOS EN BARAKALDO

Municipio en situación de emergencia social

  • El 8% de las familias del municipio sufren situaciones de pobreza severa;

  • 3.000 personas se han acercado ya al Banco de Alimentos de Barakaldo en lo que llevamos de año; o el comedor social de Cáritas atiende todos los días a 65 personas.

  • 10.000 personas están desempleadas (9.942), representando una tasa de desempleo del 20%; aunque hay 14.708 registradas como demandantes de empleo. Hay que tener en cuenta que quien realiza un cursillo del SEPE o Lanbide no se la incluye en las listas del paro.

  • El 62% de las personas en paro no perciben ningún tipo de cobertura o subsidio; siendo la tasa más alta de todos los municipios vascos.

  • 2.500 mujeres viudas (mal)viven por debajo del umbral de pobreza;

  • 202 familias fueron desahuciadas de sus viviendas el pasado año, 4 cada semana.

Recortes en las ayudas económicas municipales

  • Se recorta las prestaciones sociales destinadas a garantizar el acceso y mantenimiento a una vivienda digna a las familias del municipio en situación de exclusión, desempleo o empleos precarios.
  • Se endurece la normativa para el acceso a una asignación económica para hacer frente al pago de alquileres e hipotecas.

  • Se establece una insuficiente asignación económica para las “Ayudas Económicas Municipales”, programa dedicado a paliar las situaciones de pobreza del municipio.

  • Se incumple la normativa del “Departamento de Empleo y Políticas Sociales” a la hora de establecer el patrimonio máximo del que pueden disponer las familias. Recorte municipal que alcanza el 500% de lo establecido por el Gobierno Vasco.

Recortes en los servicios sociales

La falta de personal suficiente (trabajadoras sociales y personal administrativo) en el “Equipo de Ayudas Económicas” provoca una demora de 7 meses en la atención, tramitación y resolución de los expedientes de las solicitudes presentadas por las familias de la localidad.

No se consigna ninguna una partida presupuestaria para la creación de un albergue municipal para personas “sin techo”, aun constatándose su necesidad. Incumpliendo, de paso, la “Ley de Servicios Sociales” que obliga a su puesta en marcha en municipios de más de 20.000 habitantes.

El Ayuntamiento de Barakaldo tiene 14 viviendas municipales vacías y pendientes de arreglo, en algunos casos, desde hace años. A día de hoy no se ha dado ningún paso real para solucionar este problema, más allá de comunicados a los medios de comunicación.