jueves, 31 de marzo de 2011

NO A LOS RECORTES SOCIALES. GIZARTE ESKUBIDEEN ALDE!


Bajo este lema diferentes colectivos sociales y las asambleas de parados y paradas de Bizkaia hemos convocado una manifestación para el sábado 9 de abril que saldrá a las 12:30 horas del Palacio Foral de la Diputación de Bizkaia para terminar en la Plaza del Teatro Arriaga.

En una coyuntura de crisis, cuando más necesarias son las prestaciones sociales las diferentes administraciones públicas han decidido hacer un recorte drástico de las mismas: Pensiones, Subsidio de Desempleo, Ayudas de Emergencia Social, Renta de Garantía de Ingresos, Educación, Sanidad, Atención a las Personas Dependientes... En cambio, a quienes causaron la actual crisis no sólo no les exigen responsabilidades sino que les subvencionan con dinero público.

Las personas que sufrimos las consecuencias del desempleo, la precariedad laboral, el desmantelamiento de los servicios sociales y los recortes en las prestaciones sociales tenemos fundadas razones para salir a la calle. Nuestra intención es hacer visible, por un lado, las consecuencias de la crisis: aumento del paro, los desahucios y la pobreza… y, por otro, las medidas adoptadas por las instituciones: recortes de las prestaciones por desempleo, las pensiones y las ayudas sociales.

Con esta movilización queremos reclamar una política social que amplíe los derechos sociales en lugar de recortarlos y llamamos al conjunto de la población a sensibilizarse y a movilizarse contra estos, y futuros recortes, ya que nos afectan a todas y todos: mujeres, personas mayores, jóvenes, personas trabajadoras o desempleadas, estudiantes, pensionistas, personas migrantes…

Por ello pedimos tu apoyo en la difusión y extensión de esta manifestación en tu entorno, entre las personas de tu asociación y tu círculo más cercano de amistades. Sin más, el sábado 9 de abril nos vemos por las calles de Bilbo exigiendo unos servicios sociales dignos y protestando contra los recortes sociales.

Asamblea de Parados y Paradas de Bizkaia, Asamblea Abierta en Defensa de las Prestaciones Sociales, Berri-Otxoak (Barakaldo), Consejo de la juventud de Euskadi, Danok Lan (Galdakao), Elkartzen, Mujeres del mundo, Posada de los Abrazos, SOS Racismo.

NO A LOS RECORTES SOCIALES. GIZARTE ESKUBIDEEN ALDE!

Lelo horrekin Bizkaiko eragile sozialek eta langabetuen asanbladek manifestazioa egiteko deialdia zabaltzen dugu. Manifestazioa apirilaren 9an, larunbata, 12:30etan, Bizkaiko Diputazioaren Foru Jauregian hasi eta Arriagan bukatuko da.

Krisi egoera batean, gizarte-laguntzak beharrezkoagoak direnean, administrazio ezberdinek horiek zorrotz murriztea erabaki dute: Pentsioak, Langabeziaren laguntzak, Gizarte larrialdietarako laguntzak, Oinarrizko errenta, Hezkuntza, Osasuna, Menpekotasuna duten pertsonentzako arreta… Era berean, krisialdi hau eragin zutenei ardurak exijitu ez eta gainera diru publikotik laguntza ematen zaie.

Langabeziaren ondorioak, lan eskasia, gizarte zerbitzuen deuseztea eta gizarte prestazioen murrizketak pairatzen ditugunok, kalera irteteko arrazoi sendoak ditugu. Agerian utzi nahi dugu, alde batetik, krisiaren ondorioak: langabeziaren igoera, kaleratzeak eta pobrezia, alegia; bestetik; instituzioek hartutako neurriak, hau da, langabeziaren laguntzetan, pentsioetan eta gizarte laguntzetan emandako murrizketak.

Mobilizazio honekin, eskubide sozialak murriztu beharrean, hauek indartuko dituen gizarte politika eskatzen dugu eta dei egiten diogu biztanleria osoari murrizketa hauen kontra eta gerora egon daitezkeen beste guztien kontra sentsibilizatzera eta mobilizatzera. Izan ere, neurri horiek guztiongan dute eragina: emakume, pertsona heldu, gazte, langile edo langabe, ikasle, pentsionista, etorkin….

Horregatik guztiagatik zure ingurunean, zure elkarteko kideen artean eta zure lagunen artean, manifestazio deialdi hau ahalik eta gehien zabaltzen laguntzeko eskatzen dizugu. Apirilaren 9an Bilboko kaleetan ikusiko dugu elkar, gizarte zerbitzu duinak aldarrikatzeneta gizarte murrizketen kontra borrokatzen.

Bizkaiko Langabetuen Asanbladak, Asanblada 2011, Besarkaden Ostatua, Berri-Otxoak (Barakaldo), Danok Lan (Galdakao), Elkartzen, Euskadiko Gazteriaren Kontseilua, Munduko Emakumeak eta SOS Arrazakeria.

BERRI-OTXOAK
(Plataforma Contra la Exclusión Social y Por los Derechos Sociales)

www.nodo50.org/berri_otxoak
Informazio bulegoa berrietxea@nodo50.org oficina de información

Más de 50 muertos y 200 manifestantes heridos en Sanaa - Yemen

Más de 50 muertos y 200 manifestantes heridos en Sanaa después de disparos desde los tejados contra los miles de manifestantes que exigían la salida del presidente Saleh tras 32 años en el poder. Saleh niega que haya sido la policía. 18 de Marzo, 2011. Yemen.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Libia: ¿Una guerra imperialista?



VS 0 | | sección: web | 30/03/2011 Ahmed Moor

En relación con la intervención occidental en Libia hay muchas cosas que pueden ir mal, y está por ver si la ofensiva contra Gadafi y sus mercenarios es una buena decisión. De todos modos, lo cierto es que muchas personas en todo el mundo parecen simpatizar con los objetivos de las fuerzas contrarias al régimen. Además, el movimiento de resistencia del interior, que había solicitado ayuda, habría sido aniquilado de no ser por las citadas incursiones aéreas.

El legado de destrucción de George Bush va más allá de las montañas de escombros y cadáveres que estamos viendo desde hace ya diez años en Iraq y Afganistán. El anterior presidente de EE UU hizo más por erosionar la legitimidad conseguida por las instituciones supranacionales y sus defensores que cualquier otra figura de la segunda mitad del siglo XX. Tras la guerra de Iraq, las Naciones Unidas empezaron a ser percibidas como un órgano al servicio de EE UU o, peor aún, como un trámite burocrático carente de significado. Las Naciones Unidas solo pueden actuar legítimamente tomando decisiones por consenso (o casi), y está claro que en 2003 el gobierno de Bush coaccionó a los Estados más débiles. Bush y sus neocons secuestraron en provecho propio el lenguaje legítimo de la intervención amparada en el consenso.

Así que los activistas no se equivocan cuando responden con incredulidad al oír hablar ahora este lenguaje; no me parece que el bombardeo contra Gadafi sea un gesto humanitario. Sin embargo, no deberíamos dejar que George Bush reste legitimidad a los mecanismos —que no son lo mismo que el lenguaje— de la intervención global en situaciones que violan los derechos humanos y la dignidad humana.

Actualmente, muchas personas coinciden en que la situación en Libia es espantosa. Además, los propios rebeldes libios reclamaron la ayuda del exterior. Estas dos condiciones por sí solas no justifican la intervención, pero son componentes esenciales de una decisión internacional legítima de usar la fuerza.

¿Qué es una intervención acertada?
La cuestión de qué significa una intervención acertada es muy importante. Como mínimo significa ponerse detrás de los rebeldes y apoyarles de acuerdo con sus deseos. También significa no tratar de instalar un nuevo gobierno que se pliegue y subordine a Occidente. El abandono de estos dos principios restaría toda legitimidad a la campaña contra Gadafi.

Movilización en IKEA Barakaldo contra el paro y la precariedad


Esta mañana el Comité de Empresa de IKEA Barakaldo, personas desempleadas en el sector servicios y diferentes colectivos sindicales y sociales de Barakaldo se han concentrado a las puertas del IKEA Barakaldo para denunciar los despidos "improcedentes" que en número superior a la docena se han producido en este establecimiento y que los derechos laborales y sociales de los trabajadores y trabajadoras del MegaPark se encuentran por los suelos.

Esto sucede cuando IKEA es la empresa de Barakaldo con mayores ventas y beneficios: 107 millones de euros en ventas y con un beneficio de 10,22 millones de euros; le sigue, aunque con bastante distancia Media Markt con una cifra de 52,75 millones de euros en ventas y casi 2 millones (1´92) de beneficios.

Vídeo declaraciones Miembros del Comité de Empresa de IKEA Barakaldo:
http://www.tele7.tv/index.php?option=com_content&task=view&id=38767&Itemid=1

En definitiva, con esta iniciativa se ha denunciado las altas tasas de desempleo y precariedad existentes en el municipio de Barakaldo: 8.100 personas paradas y 19.000 con empleos en precario. Barakaldo se merece algo más que empleos basura y algo más que centros comerciales que no producen nada más que miseria laboral.

POR TODOS ESTOS MOTIVOS SE CONVOCA A LOS VECINOS Y VECINAS DE LA LOCALIDAD A UNA CONCENTRACIÓN EL VIERNES 1 DE ABRIL A LAS 19:30 A LAS PUERTAS DEL IKEA. Para denunciar sus ofertas en derechos laborales, su campaña de rebajas en materia socio-laboral, su 3x2 salarial.

El paro y la precariedad son la cruda realidad laboral del complejo comercial MegaPark, así:

-1.350 trabajadores y trabajadoras con salarios muy por debajo de los convenios provinciales de comercio y trabajando más horas anualmente que cualquier trabajador del sector: 720 euros de media a jornada completa y 345 euros mensuales a media jornada.

-Plantillas mínimas a jornada completa y abundancia de jornadas de 20 ó menos horas semanales. Además un alto porcentaje firman contratos por fin de obra o por un mes. También se esta dando la modalidad de contratación por horas o por un día aunque la misma persona trabaje de forma permanente por espacio de varios meses encadenando contratos de esta modalidad.

-Plantillas que acumulan horas extras "voluntarias" que no se compensan debidamente o ni se pagan.

-Masiva feminización del sector aglutinando las jornadas parciales y los peores salarios.

-Empresas que sólo ponen problemas para la conciliación de la vida familiar y laboral.

-Despidos arbitrarios.

¿Cuántos puestos de trabajo en mejores condiciones laborales se han destruido en el pequeño comercio de Barakaldo?

COLECTIVOS SOCIALES Y SINDICALES DE BARAKALDO:
Asociaciones de Vecin@s de El Carmen, Rontegi, Zuazo-Arteagabeitia y San Vicente, Asamblea de Parad@s de Barakaldo, Barakaldoko Gazte Asanblada, Berri-Otxoak, Centro Asesor de la Mujer “Argitan”, JOC, CNT, CGT, STEE-EILAS, ESK, LAB y ELA.

BERRI-OTXOAK
(Plataforma Contra la Exclusión Social y Por los Derechos Sociales)

www.nodo50.org/berri_otxoak
Informazio bulegoa berrietxea@nodo50.org oficina de información

martes, 29 de marzo de 2011

Con los insurrectos libios, cuando la guerra impide pensar el postgadafismo


VS 0 | | sección: web | 29/03/2011 Thomas Cantaloube, desde Benjawad (Libia), Mediapart

El rumor a inflamado Bengasi, la capital de los insurgentes libios, la noche del domingo al lunes. "¡Sirte ha caído!, ¡se acabó Gadafi!”, gritaban los habitantes disparando al aire los kalasnikov y los lanzagranadas, haciendo sonar las bocinas de los coches. Sirte, el bastión de Muammar Gadafi, la ciudad en la que nadie se ha manifestado aún contra el "guía" de Libia, el cerrojo en la ruta a Trípoli. "Al-Jazeera lo ha anunciado", confirmaban un puñado de guardias reunidos alrededor de un televisor alrededor de las cuatro y media de la madrugada. Sin embargo, algunas horas más tarde, a lo largo de los 1.000 km de carretera costera que unen Bengasi y Tripoli, el frente de los rebeldes se situaba a 130 km de Sirte. Esperanza decepcionada.

"Esperamos la noche y los ataques de la coalición para avanzar", asegura un combatiente rebelde, vestido de militar. "Vamos a tomar Sirte mañana o pasado mañana si dios lo quiere". Un poco más lejos en la carretera, en el lugar casi exacto que separa las dos grandes regiones libias de Tripolitania y Cyrenaica, la línea del frente se hace difusa. Los insurgentes avanzan prudentemente, no sabiendo en qué momento preciso las tropas lealistas van a abrir fuego, ni con qué tipo de armamento, de corto o largo alcance. Temen también las bolsas de resistencia que, ocasionalmente, están en el origen de disparos sobre la carretera, desde los edificios en construcción o casas deshabitadas. La situación es inestable y tensa.

Entrevista al documentalista y periodista freelance Daniel Iriarte tras su paso por Libia.



Daniel Iriarte es documentalista y periodista freelance radicado en Estambul. Colabora con Video Journalist Movement y es analista para Libia y Egipto del portal Mediterráneo Sur. Las últimas semanas las ha pasado recorriendo el Líbano, Túnez, Egipto y Libia, donde ha recogido testimonios y abundante material gráfico sobre las revueltas que están tenido lugar en el norte de África. Conversamos con él sobre la situación de Libia.

- Durante las últimas semanas has estado trabajando en el norte de África ¿que diferencias ves entre las revoluciones tunecina y egipcia y la que está teniendo lugar en Libia?

En el caso tunecino y egipcio, la mayoría de la gente salió a la calle porque para ellos el gobierno, en esencia, significaba que un policía les podía parar en cualquier momento, quedarse con su salario de ese día, e incluso arrestarles y torturarles sin ningún motivo. De hecho, en Egipto la revolución ha perdido casi todo su impulso desde que el ejército se hizo con el poder, a pesar del papel claramente contrarrevolucionario que éste está jugando. La mayoría de los egipcios de a pie creen que, caído el presidente Mubarak y disuelto el Amn Dawla (la seguridad estatal, el organismo encargado de la represión de la disidencia interna), y llamados al orden los policías, el problema está resuelto. Con el ejército no se meten, porque esta institución es percibida como honesta y neutral. Pero es simplemente porque, mientras el egipcio corriente veía claramente la corrupción y la brutalidad de la policía y el Amn Dawla, el ejército no necesita mancharse las manos con pequeñas corruptelas, puesto que tiene montada una estructura económica y corporativa muy poderosa, que incluye cientos de compañías, y por supuesto la ingente ayuda militar estadounidense.

Más críticas y argumentos acerca de la intervención


Mi posición acerca de Libia y la intervención de las potencias imperialistas ha desatado una ola de críticas e insultos hacia mi persona (pueden verse de nuevo en www.kaosenlared.net). Algunos sostienen muy seriamente que no deberían publicarse mis posiciones en sitios alternativos, y se cuestionan cómo se me puede considerar siquiera de izquierda. Indudablemente, a sus ojos, soy un agente de la CIA, o algo por el estilo. En realidad, lejos de intimidarme, las críticas me llevan a profundizar los argumentos. Después de todo, nunca escribo para satisfacer el sentido común del público de izquierda.


Una lucha por libertades democráticas


Empiezo subrayando la cuestión de fondo: estamos asistiendo a un proceso que abarca a millones de personas de todo el mundo árabe, que se caracteriza por el cuestionamiento de dictaduras y regímenes represivos establecidos desde hace décadas. Los procesos de Túnez, Egipto, Libia, Bahrein, Yemen y ahora Siria, son de la misma naturaleza. Es absurdo decir que en Egipto se luchó por libertades, pero en Libia los sublevados lo hacen como agentes del imperialismo. Al respecto, reproduzco un pasaje del discurso que dio Seyyed Nasrallah, Secretario General de Hizbullah, el pasado 19 de marzo, a los asistentes a un acto organizado por Hizbullah en apoyo a las revoluciones de los pueblos árabes, en el recinto de Seyyed Ash-shuhada en el barrio del sur de Beirut. Refiriéndose a Libia, dijo:


“Un grupo de hombres y mujeres jóvenes se levantaron y se les hizo frente con balas; le fue impuesta una guerra a la revolución popular. Lo que está teniendo lugar en Libia es una guerra impuesta por el régimen contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio; este pueblo se vio obligado a defenderse y la guerra estalló en el este y el oeste, con aviones, lanzadores de cohetes y artillería. Todo esto trajo a nuestra memoria la invasión de Líbano de 1982 y todas las guerras de Israel”.


“Estos graves crímenes deben ser condenados y el pueblo revolucionario de Libia debe ser ayudado para que triunfe en su lucha. Tenemos que entender que EE.UU. y Occidente dieron al régimen libio tiempo suficiente para aplastar la revolución, pero el pueblo respondió luchando y esto colocó al mundo entero en una posición embarazosa; de otro modo, el mundo habría reconocido de nuevo al régimen de Muammar el Gadafi, y su dinero habría seguido llegando a los bolsillos de los políticos de la Unión Europea, así como de otros”. “Yo digo a los revolucionarios en Libia: los combatientes de la Resistencia libanesa, que lucharon contra la agresión israelí durante 33 días, saludan a sus compañeros resistentes de Mesrata, Bengasi, Aydabia y todas las ciudades libias”.


Es la interpretación de una corriente nacionalista pequeño-burguesa, que coincide con la que han dado autores de izquierda, y discrepa por el vértice con la que han dado Fidel Castro y Chávez. Para los que siguen a Fidel y Chávez, las cosas están claras: hay que aplastar a los sublevados en Libia, porque no pueden ser sino agentes del imperialismo. Desde esta óptica, detener los ataques de la intervención extranjera a las tropas de Khadafy se convierte en una demanda lógica. Hay que tratar que Khadafy tenga las menores dificultades para sofocar a las ciudades sublevadas. Sin embargo, para los que deseamos el triunfo de los sublevados de Libia, las cosas son más complejas. Es que el tema ahora pasa por decidir si la intervención de la OTAN cambia el carácter de la guerra. ¿Se convierte con la intervención en una guerra de liberación nacional? Dado que los sublevados pidieron, y saludan, los bombardeos a las posiciones de Khadafy, ¿se han convertido en enemigos? Por supuesto, si el eje ahora es acabar con la intervención, la respuesta debe ser necesariamente afirmativa. No veo cómo eludir esta conclusión. Estamos en la posición de los seguidores de Fidel y Chávez: ahora el movimiento de rebelión contra Khadafy no tiene nada de progresivo, y debe ser aplastado.


Si en cambio se sostiene que el eje del conflicto continúa siendo un combate por acabar con la dictadura, deberíamos seguir abogando por el triunfo de los sublevados. En consecuencia la intervención imperialista debería evaluarse en relación a ese fin. Y en este respecto todo indica que si no se producía la intervención, las tropas de Khadafy ya habrían aplastado a los rebeldes. Pero esto deja imperturbables a muchos militantes de izquierda que desean el triunfo del movimiento anti-Khadafy. “Ninguna injerencia de potencias extranjeras”, es su consigna. Por lo cual los sublevados deberían exigir la retirada de la OTAN y derrotar con sus propios medios (por ahora no se atisba que el proletariado mundial acuda en su ayuda) a las tropas de Khadafy.


Purismo abstracto


Sostengo que en este planteo hay un “purismo” abstracto, que solo puede conducir a la derrota de la sublevación. Quiero hacer hincapié en esta cuestión, porque atañe a la forma en que se hace política. No hubo, ni hay, movimiento político, cualquiera sea su carácter de clase, que no haya progresado aprovechando contradicciones en el campo enemigo, y realizando pactos o acuerdos para recibir apoyo. Muchos de los que levantan su dedo acusador contra los sublevados (“pidieron la intervención!!”), pasan por alto sus propias experiencias. Por ejemplo, cuando fue el asesinato del militante Mariano Ferreyra a manos de una patota armada por la burocracia sindical de los ferroviarios, buena parte de la izquierda denunció, con razón, que la policía no intervino y dio vía libre a los asesinos. Pero con esta denuncia se está pidiendo que la policía (órgano de represión del Estado burgués) defienda a manifestantes de izquierda. ¿Es lícito realizar este reclamo desde la izquierda? Algunos dirán que es pedir la intervención del Estado burgués en un conflicto, y que la solución es que los opositores a la burocracia se armen, convoquen a la huelga general en ferroviarios y acaben con la burocracia con su propia movilización. Los principios entonces estarían a salvo, pero en tanto estas cosillas no puedan realizarse, reitero la pregunta: ¿Es lícito pedir la intervención del Estado? Mi respuesta es que sí, que es lícito. ¿Pero esto no embellece al Estado capitalista? Sí, el Estado capitalista que impide el ataque gana en legitimidad. Y ésta es una razón de su intervención. Pero esto no debería ser motivo para no reclamarla. ¿Por qué? Porque en las condiciones concretas actuales es una forma de defender la vida de militantes. En política es elemental medir los objetivos y apelar a los recursos que, sin entrar en contradicción con esos objetivos, sean necesarios. Sabiendo, naturalmente, que en esto también “gana” el Estado.


El mismo criterio puede aplicarse a casos del pasado. Por ejemplo, León Trotsky pidió que la Justicia y las policías francesa y suiza investigaran las relaciones del PC francés con la GPU (policía secreta de Stalin), y las actividades de ésta en suelo francés, a propósito de las desapariciones y muertes de militantes trotskistas (entre ellos, su propio hijo). Observemos que se trata de la intervención de Estados imperialistas en organizaciones que se consideraban obreras. De nuevo pregunto, ¿por qué hay gente que nunca consideró que esto era “pasarse del lado del imperialismo”, y sin embargo niega el derecho a un movimiento burgués, que está siendo masacrado, a pedir ayuda militar a las potencias imperialistas?


El caso soviético


El mismo criterio se aplica en el terreno internacional. Lenin llegó a un acuerdo con los alemanes para llegar a Rusia después de la revolución de febrero de 1917; por lo cual fue acusado, durante meses, de ser “agente del imperialismo alemán”. Luego de la toma del poder los bolcheviques llegaron a una paz con los alemanes, que Lenin caracterizaba con estas palabras, en respuesta a sus críticos de izquierda: “Les parecía que la paz de Brest era un compromiso con los imperialistas, inaceptable por principio y funesto para el partido del proletariado revolucionario. Se trataba, en efecto, de un compromiso con los imperialistas, pero precisamente de un compromiso de tal género, que resultaba obligatorio en esas circunstancias” (La enfermedad infantil del izquierdismo). ¿Porqué “obligatorio”? Pues porque había que preservar la revolución, y la Rusia soviética no estaba en condiciones de parar el ataque alemán. Vayamos ahora a los tiempos de la invasión nazi, bajo el régimen de Stalin. La URSS pedía que los aliados abrieran el frente occidental, y provisiones y armas. ¿Era lícito solicitar esta ayuda? ¿No se corría también el riesgo de “embellecer” a las potencias capitalistas aliadas? Por supuesto, esto sucedió en parte; y también hay que contar que EEUU o Gran Bretaña intervenían por sus propios intereses (y por eso también dejaron que la URSS se desangrara en la lucha contra los alemanes). Pero lo importante es que nadie puede cuestionar el derecho de la URSS a pedir esa ayuda. ¿Cuál es el criterio entonces que debería prevalecer para caracterizar estos compromisos con fuerzas imperialistas, o con fuerzas burguesas? La respuesta: la preservación del movimiento y de los objetivos esenciales por los que se lucha.


Aplicando el criterio a Libia


Apliquemos esto al caso de la sublevación en Libia, y la intervención militar de las potencias, que los sublevados la han saludado como positiva. En tanto conserven el control del territorio (y nada indica que se hayan convertido en agentes coloniales de potencias extranjeras), y en tanto mantengan el objetivo de democratización (burguesa) de Libia, el carácter del movimiento no se modifica, y sigue siendo progresivo. Pero además, si los sublevados están ante el aplastamiento inminente, ¿por qué no van a pedir la intervención militar extranjera si esto puede ayudar a salvar sus vidas, y el movimiento? ¿Por qué se les aplica a ellos un purismo revolucionario, que no se aplica a otros casos? También he planteado que hubo en la historia movimientos nacionalistas que han hecho acuerdos y obtenido colaboraciones de potencias imperialistas. Si los bolcheviques podían hacerlo, ¿por qué no pueden hacerlo estos movimientos burgueses, o pequeño-burgueses? Los revolucionarios irlandeses llegaron a un acuerdo con Alemania, en 1916, para recibir armas de ésta. ¿Los convertía esto en “títeres del colonialismo alemán”? En absoluto, no cambió el carácter del movimiento. Y así podría seguir con otros casos. Ante esto, me responden con insultos, pero no con argumentos.


Subrayo, por último: aquí está en juego no solo un problema de caracterización de las rebeliones árabes -el movimiento en Libia es una parte de esa totalidad- sino también la forma en que se hace política, se elaboran consignas y se llevan adelante tácticas.

– Rolando Astarita Buenos Aires, 2011 http://rolandoastarita.wordpress.com/

domingo, 27 de marzo de 2011

"O muere Gadafi, o moriremos nosotros, pero Libia será libre"

 

"Celebramos los bombardeos. Es cuando más calmados estamos"

 

Una familia disidente cuenta cómo resiste en Trípoli y espera a los rebeldes

 

EL PAIS

Un coche cruza la carretera de la costa hacia el este, deja atrás la ciudad vieja y se adentra en los suburbios que rodean Trípoli. Al paso de los controles, el conductor saca la cabeza por la ventana y sin parar suelta en árabe una bendición a los jóvenes milicianos armados con Kaláshnikov. "Así nos dejarán pasar", dice. Los rascacielos y los edificios del Gobierno son sustituidos pronto por casas de dos o tres plantas a medio terminar. Los caminos se hacen más estrechos y el tráfico más denso. En las plazas, los milicianos del coronel Gadafi descansan bajo las banderas verdes y los retratos de su líder. Pero el territorio les es hostil. Esto es Soug el Juma, uno de los barrios donde se originaron las revueltas.

El 21 de febrero, un hombre de unos cincuenta y tantos años despidió a dos de sus hijos besándoles en la frente. Su nombre y el de su familia quedarán en el anonimato para no comprometerles ante el régimen. Les dijo: "Perdonadme por no haberos dado lo que os merecíais. Siento que hayáis tenido que vivir este régimen. Moriréis para que vuestros hermanos pequeños no tengan que sufrirlo más".

Los dos hermanos, de 26 y 21 años, salieron a la calle para unirse a las miles de personas que desde otros barrios como Tajura, según su relato y los vídeos grabados en su ordenador, marchaban hacia el centro de Trípoli. "No hacíamos nada malo. Solo rompíamos los carteles de Gadafi que nos encontrábamos", asegura el mayor. Habían pasado cuatro días desde el levantamiento de Bengasi, y los jóvenes se sentían con fuerza para conquistar el mismísimo Bab el Azizia, cuartel y residencia del coronel. Los teléfonos móviles sonaban continuamente y citaban a los jóvenes en la plaza central. "Entonces se extendió el rumor de que Gadafi se había ido del país. Eso hizo que nos dispersáramos. Fue entonces cuando la policía empezó a disparar".

Los insurgentes libios recuperan dos ciudades clave - "Gracias Reino Unido, gracias Francia, gracias América"

 

Las fuerzas de Gadafi pierden Ajbadiya y Briga. La ofensiva aliada frena el ataque del régimen en Misurata

PÚBLICO AJDABIYA 26/03/2011 23:00

Tras días de intensos combates, insurgentes respaldados por fuerzas aéreas occidentales recapturaron el sábado Ajdabiya, en el este de Libia. Tomada esta ciudad estratégica, los combatientes avanzaron hasta Briga, desafiando a las fuerzas de Muamar Gadafi, que se replegaron y concentraron sus ataques en el oeste del país.

Ajbadiya era una ciudad fantasma cuando entraron los rebeldes. Gran parte de la población huyó cuando se iniciaron los enfrentamientos y los bombardeos de la coalición internacional. Pese a los escasos testigos, los combatientes bailaron sobre tanques, dispararon al aire y ondearon banderas tricolor en señal de victoria, describe un corresponsal de Reuters. Desde un edificio lleno de marcas de balas, un joven agradeció la intervención militar extranjera. "Gracias Reino Unido, gracias Francia, gracias América", gritó. 

En las entradas de la ciudad, una docena de cadáveres, tanques quemados, cajas de munición abandonadas y cascos vacíos de morteros evidenciaban la dureza de los combates. El miedo a quedar atrapados en medio del fuego cruzado impidió que las pocas familias que quedaban en Ajdabiya se aventurasen fuera de casa para buscar a sus allegados. 

Manifestazioa

Gernikako Akordioa sustatzen dugun eragile politiko, sindikal eta sozialok Euskal Herriko jendarteari adierazi nahi diogu:

Espainiako Auzitegi Gorenak Sortu alderdi politikoa ez legeztatzeko hartu duen erabakiak euskal gizartearengan eragindako egonezinaren jabe gara. Azken batean, Sortu ez legeztatzeak espainiar Estatuak euskal herritarren oinarrizko eskubide zibil eta politiko guztiekiko duen begirune eskasa berriro agerian uzten du. Gure iritziz, bake eta normalizazio politiko agertoki baterantz bidean, giza eskubideak oinarri izanik, eskubide zibil eta politiko guztiekiko begirunea ezinbestekoa da.

Tamalez, Espainiako Auzitegi Gorenak hartutako erabakiak berriro ere espainar Estatuak heldutasun demokratiko eskasa erakutsi du. Gernikako Akordioa izenpetu dugun eragile guztion aburuz, espainiar Estatuak legalizazioak eta jarduera politiko guztien normalizazioa kontrapartida politikorik eskatu gabe eman behar ditu

Gauzak horrela, ez dugu zalantzarik erabaki berri honen bitartez espainiar Estatuak Euskal Herrian abian dagoen bake eta normalizazio prozesua zapuztu nahi duela. Gainera Auzitegi Gorenaren erabakia ez da, zoritxarrez, uharte bat ozeano zabalean, ezta gutxiago ere. Azken hilabeteetan Estatuak Euskal Herrian behin eta berriz oinarrizko eskubideen aurkako jarduera latzak kateatu egin ditu, hala antolakunde independentistetako kideen atxiloketak nola tortura kasu izugarriak.

Badakigu Euskal Herriko jendarteak bake eta normalizazio politiko agertokia nahi eta behar duena. Badakigu Euskal Herriko gehiengo politiko, sindikal eta sozialak eskaera honekin bat egiten duena. Hargatik, Gernikako Akordioarekin bat egin dugun eragileok espainiar Estatuak euskal jendartearen gainean etsipen zama astuna utzi nahi duela pentsatzen dugu.

Gernikako Akordioa sinatzen dugunok Euskal Herriko jendarteari gaurkoan ere prozesu honen motorea izan behar duela jakinarazi nahi diogu, berari eta bakarrik berari prozesu honetako protagonismo guztia baitagokio. Gure lana jendarte horren mesedean tresnak jartzea da, prozesuaren baitan dagokion protagonismoa har dezan tresnak eskaintzea, hain zuzen ere. Luze jotzen duen ibilbidea egiteko tresna berriak, tresna desberdinak eskaintzeko konpromisoa hartzen badugu ere, gaurkoan etsipen oro gaindituz bidea eginez segitzeko tresna zehatza jarri nahi dugu Euskal Herriko jendarte osoaren esku: apirilaren 2an, Bilbon La Casillatik arratsaldeko 5´30etan abiatuko den nazio manifestazioan parte hartzeko deia luzatzen diogu. “Euskal Herriarentzat normalizazioa. LEGALIZAZIOA ORAIN!” lelopean Bilboko kaleak legalizazioa eta jarduera politiko guztien normalizazioa nahi dituen gizarte oso baten bozgoragailuak izango dira.

Los agentes políticos, sindicales y sociales que suscribimos el Acuerdo de Gernika queremos hacerle saber a la sociedad vasca:

Nos hacemos eco del profundo malestar que ha generado en la sociedad vasca la decisión tomada por el Tribunal Supremo español para no legalizar a Sortu. Esta decisión demuestra el desprecio del Estado español por el respeto de los más elementales derechos civiles y políticos de la ciudadanía vasca. En nuestra opinión, tomando como base los derechos humanos, el respeto a los derechos civiles y políticos es imprescindible para avanzar ahcia un escenario de paz y normalización política.

Por desgracia, la decisión del Tribunal Supremo vuelve a mostrar la escasa madurez democrática del Estado español. En opinión de los agentes que firmamos el Acuerdo de Gernika, el Estado debe legalizar y normalizar toda actividad política sin exigir ningún tipo de contrapartida política a cambio.

No nos queda ninguna duda de que el Estado con esta nueva decisión ha pretendido hacer fracasar el proceso de paz y normalización plítica abierto en Euskal Herria. No obstante, esta decisión no es, por desgracia, una isla en el océano, ni mucho menos. En los últimos meses el Estado español no ha dejado de realizar acciones de sabotaje al proceso abierto, como las detenciones de militantes de organizaciones independentistas o las torturas que han sufrido muchas y muchos de ellos.

Sabemos que la sociedad vasca quiere un escenario de paz y normalización política. Nos consta que la mayoría social vasca quiere estar ahí. Por eso consideramos que el Estado pretende dejar una pesada carga de escepticismo y resignación sobre esa sociedad para convencerla de que su legítimo deseo es imposible.

Quienes firmamos el Acuerdo de Gernika le queremos hacer saber a la sociedad vasca que ella es el motor de este proceso, que el protagonismo del mismo sólo le corresponde al conjunto de ciudadanos y ciudadanas vascas. Nuestra función es tratar de ofrecer instrumentos a esa sociedad para que pueda hacer efectivo su protagonismo en este proceso. Nos comprometemos a esforzarnos por ampliar nuestra oferta de instrumentos para un camino que prevemos largo. Hoy venciendo toda resignación queremos seguir haciendo camino todas y todos juntos. Esa es nuestra fuerza. Por eso hacemos un llamamiento a toda la sociedad vasca para que participe en la manifestación nacional que el próximo 2 de abril a la 17´30h. partirá desde La Casilla en Bilbo. Las calles de Bilbo serán el altavoz de una mayoría social que bajo el lema “Euskal Herriarentzat normalizazioa. LEGALIZAZIOA ORAIN!” reclama pasos efectivos hacia la normalización de toda actividad política en Euskal Herria.

REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN EN LIBIA



UN DEBATE EN EL SENO DE LA IZQUIERDA
Javier Cordón; Marcelino Fraile y Jesús Jaén (Marzo 2011)

El sábado 19 de marzo, Naciones Unidas aprobaba la resolución 1973 donde se daba luz verde a la creación de una zona de exclusión aérea en Libia. A las 17 horas y 45 minutos aviones franceses bombardeaban objetivos militares de Gadafi. La intervención internacional era ya un hecho.

A las pocas horas se producían reacciones entre diferentes sectores de izquierda convocando concentraciones y manifestaciones contra la agresión imperialista. Hasta en el Congreso de los Diputados hemos vuelto a escuchar un “No a la Guerra” por parte de IU.

Escribimos estas líneas para apoyar una revolución en curso. La del pueblo árabe contra las dinastías reaccionarias que han gobernado con mano de hierro a sus pueblos; y contra las potencias occidentales que se han beneficiado más que nadie de este tipo de regímenes. Apoyar la revolución árabe, ahora, es apoyar a los revolucionarios libios que se enfrentan a Gadafi.

No queremos tener deudas con nadie. Ni callar aquello que resulta tan obvio. Debería ser que la izquierda estuviera al lado de los oprimidos. Pero resulta que hay una izquierda en el mundo y aquí que se ha movilizado contra la intervención imperialista pero que ha silenciado, contemporizado o apoyado los crímenes de Gadafi.

Para ellos la guerra civil en Libia no empezó con la revolución popular el 17 de febrero sino con la intervención imperialista el 19 de marzo. ¿Hasta ese día qué había? ¿Eran virtuales o inexistentes los bombardeos de Gadafi sobre la población civil? ¿Por qué IU no exigió como lo hace también ahora el cese de la masacre? ¿Dónde estaba Gaspar Llamazares cuando los aviones del régimen bombardeaban Bengasi?

Mientras tanto, los verdaderos representantes de esa izquierda a nivel internacional, es decir Castro, Ortega y Chávez, marcaban la pauta a seguir. Según ellos Muamar, era un buen amigo, un antimperialista víctima de la contrarrevolución, de la CIA. Salvo matices tenían una postura común.

Nosotros tenemos una interpretación opuesta. El proceso revolucionario que se vive en Libia, forma parte de una oleada revolucionaria mucho más grande que abarca el Norte de África y Oriente Medio. Dicha oleada ha derribado ya a dos dictadores en Túnez y Egipto respectivamente. La revolución penetra en Yemen, Marruecos, Siria, Jordania y, por supuesto, Libia. No sabemos hasta donde alcanzará, pero por tomar una expresión que nos es querida y familiar, estamos ante un proceso de revolución permanente. Y, cómo no, una gran parte del pseudoestalinismo, se ha puesto, en el caso de Libia, en el bando opuesto.

Frente a ese, existe otro proceso, el de la contrarrevolución en todas sus variantes. Los autócratas amarrados al poder hacen uso de todos los medios represivos a su alcance (la máxima expresión hasta ahora ha sido Gadafi). Pero las democracias imperialistas (EEUU, Reino Unido, Francia, etc) no descansan. Es muchísimo lo que está en juego (económica y políticamente hablando) y para ello, están usando y van a usar todos los medios a su alcance. Ya sean de carácter diplomático, económico, político o militar.

El proceso de revolución y contrarrevolución está plagado de contradicciones, pensar que existe una línea de coherencia de todos los contendientes y en todos los momentos, sería algo así como afirmar que ya todo está escrito en el universo. Por eso, asistimos a la paradoja inusual de democracias imperialistas bombardeando a Gadafi; y éste a los rebeldes, mientras la diplomacia internacional no se cansa de decir que no quieren armar a los sublevados ni echar a Gadafi, sino favorecer un diálogo. La secretaria de Estado norteamericana, H. Clinton, ha señalado que hay indicios que Gadafi desea dialogar. Al mismo tiempo, se ha conocido que todos los gobiernos europeos –incluido el español- se negaron a darles armas a los rebeldes, mientras los regímenes de Argelia y Siria se las mandaban a Gadafi. Para descifrar las claves de la situación hay que huir de esquemas prefabricados y aplicar un análisis concreto de la realidad concreta.

Comunidad libia en España

Ante los últimos acontecimientos...
 
Este comunicado ha sido redactado en la Casa Libia, que agrupa colectivos de ciudadanos libios y libias residentes en Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Cantabria y el País Vasco. Contacto: c/Alameda de Urquijo 52 – 1º izda., 48011 Bilbao)

Tel.: 94 439 73 94 / 639 87 16 70
arabe@euskalnet.net
http://casalibia.es/


Ante los acontecimientos que se vienen desarrollando en nuestro país en los últimos días, desde Casa Libia queremos hacer llegar a la opinión pública española (partidos políticos de todos los signos, sindicatos, movimientos sociales, grupos activistas de derechos humanos y, en general, a toda la sociedad civil) las siguientes consideraciones:

1.- Que la intervención de las Naciones Unidas ha sido solicitada por el pueblo libio como grito de auxilio y como última esperanza para defenderse del bombardeo indiscriminado de las brigadas de Gadafi. Queremos recordar también que la ONU, la Liga Árabe, la opinión publica árabe y la Organización de la Conferencia Islámica (OCI, organización integrada por 57 países y la única que reúne a las naciones de mayoría musulmana de todo el mundo) han defendido el deber moral de salvar la población civil de un genocidio, por lo que en ningún caso es creíble la proclama de Gadafi en el sentido de que en país se enfrenta a una nueva Cruzada.

2.- Que el pueblo libio, en todas las ciudades y pueblos del país, salió a manifestarse pacíficamente, reclamando libertad, justicia, democracia, derechos civiles y una vida digna, y fue reprimido con tanques y artillería pesada por parte de Gadafi. Antes de que interviniesen las Naciones Unidas, nuestro pueblo llevaba resistiendo 35 días a pecho descubierto, con el resultado de al menos 8.000 victimas civiles acreditadas, y cuando la ciudad de Bengazi se enfrentaba a la amenaza de un inminente genocidio.

3.- Que la Brigadas de Gadafi siguen bombardeando con tanques, misiles y artillería pesada a la población civil de muchas ciudades libias.

4.- Que, a día de hoy, existe un gobierno transitorio en Libia, el Consejo Nacional Provisional. La comunidad libia en España considera que es el único interlocutor legítimo del pueblo soberano, a pesar de haberse constituido confusión y conflicto. Este Consejo cuenta con el apoyo de los sectores sociales que salieron a manifestarse a favor de sus derechos civiles, y ha demostrado su compromiso con la democracia, puesto que ha previsto elecciones en un plazo no superior a siete meses desde el final del conflicto, cuando la totalidad de Libia sea liberada del régimen asesino.

5.- Que el colectivo de la comunidad libia residente en España vive con la certeza de saber que familiares, amigos y vecinos están bajo amenaza de muerte. Muchos de nosotros desconocemos si nuestros seres queridos siguen con vida. Pedimos que se respete nuestro dolor, que no se considere una moneda de cambio, y exigimos que no se politice el conflicto en nuestro país. Nadie puede, ni debe, tratar de obtener rédito político con el conflicto de Libia. Esta situación ha sido provocada por un dictador sanguinario y cruel, y afirmamos que ninguna ideología, sea cual sea, puede excusarle.

6.- Que Gadafi dispone de una potente maquinaria propagandística gracias a los recursos financieros del petróleo: muestra muertos imaginarios para movilizar la opinión publica internacional, tiene secuestrada la población de Trípoli bajo un régimen de terror, y la utiliza –ya sea a través de la amenaza o del soborno- para mostrar en público sus fotografías y simular así un inexistente apoyo popular a su régimen.

23 de marzo de 2011

¡Fuera Gadafi!: La lucha del pueblo libio y la intervención internacional



Luis M. Saénz

* Luis M. Saénz es coeditor de la revista Trasversales (http://www.trasversales.net)

1. Si aspiramos a relaciones humanas igualitarias y libertarias, la solidaridad con las revoluciones y rebeliones en marcha en el mundo árabe y en Irán es ineludible e indivisible.
Nuestro lugar es contra Mubarak, contra Ben Alí, contra Gadafi, contra Al Khalifah, contra Saleh, contra Ahmadinejad y la teocracia, contra Bachar el Asad, contra Mohamed VI, contra Buteflika, contra los Abdelaiz, contra Simon Peres, Benjamín Netanyahu y el colonialismo racista israelí, contra el autoritarismo de Haniya y Abbas, con la gente corriente en rebelión, con las mujeres que papel tan destacado están jugando en esta revolución aunque incluso en ella son postergadas.

2. Las élites políticas y económicas del planeta quieren parar este extraordinario proceso de rebeliones en resonancia. El mensaje emitido desde Egipto y Túnez, las gentes corrientes somos capaces de todo si nos unimos, les inquieta más aún que el corto plazo de sus negocios y guía sus maniobras. Evitar que otro autócrata sea expulsado del poder desde abajo y sin que las élites tengan asegurado el control del recambio, sea en Libia o en Bahréin, se ha convertido en el objetivo esencial de la estrategia contrarrevolucionaria puesta en marcha, de la que participan todos los Estados del mundo aunque sus tácticas puedan ir desde apoyar a Gadafi (Cuba, Nicaragua, Venezuela) a atacar tardíamente a sus tropas (EEUU, Francia, Reino Unido, España...). El desconcierto inicial de las élites va dejando paso a una estrategia contrarrevolucionaria que combina promesas, cambios ministeriales y tibias reformas con la intensificación y generalización de la represión. Gadafi marcó el camino, declarando la guerra sin cuartel al pueblo libio. Tras él, Arabia Saudita y Emiratos Árabes han enviado tropas a Bahréin para sostener al régimen de Saleh. En Yemen y Siria la represión está siendo brutal...

4. Los gobernantes de EEUU y los de la UE permitieron que Gadafi se recuperase cuando había perdido el control de casi todo el país y habría bastado una moderada ayuda a las fuerzas rebeldes para arrojarle al mismo basurero que a Mubarak y Ben Alí. Contemplaron pasivamente como, apoyado sobre una enorme superioridad militar y sobre cuantiosos medios económicos, Gadafi ocupaba de nuevo casi todo el territorio de la Libia liberada y preparaba el asalto a sangre y fuego de Bengasi y de los últimos reductos de la rebelión. Eso es lo que las personas que nos concentramos varias veces en apoyo de la revolución libia denunciamos gritando "Gadafi matando, Europa mirando". Sí, EEUU y la UE miraban hasta asegurarse de que los éxitos militares de Gadafi emitiesen el contramensaje antídoto del llegado desde Egipto y Túnez: "mirad lo que os ocurrirá a las gentes corrientes si os creéis que podéis echar a los autócratas". Ya verían luego qué hacer con Gadafi. En su momento podrá declarársele apestado, pero antes había que dejar que se expandiese una epidemia de gadafismo, desmoralizando a los pueblos, dando cobertura a la ocupación de Bahréin por las tropas de Arabia Saudita y de los Emiratos para sostener al régimen, para abrir brechas en la unidad de las revoluciones árabes.

Dudas sobre Libia



Beatriz Gimeno
Revista Trasversales número 21, marzo 2011
Textos de la autora en Trasversales
Blog de la autora


Ante la intervención militar en Libia tengo, como mucha gente, muchas dudas, pero también tengo algunas cosas claras. La primera es que esta intervención no es como la de Irak y creo que una parte de la izquierda hace mal en compararlas. Si asumimos que ambas situaciones son la misma entonces estamos deslegitimando nuestros propios argumentos en contra de aquella intervención. Estuvimos en contra (al menos la mayoría) de la guerra de Irak porque era ilegal y estaba basada en mentiras, y no porque el asesino de Sadam Hussein no se mereciera que lo depusieran y juzgaran. Si aquella intervención fue ilegal, ésta es legal. Si las dos guerras son iguales estamos dando razones a quienes apoyaron aquella guerra al dejar sin efecto la ilegalidad de entonces y el hecho cierto de que los que la apoyaron podrían (en teoría) ser juzgados. Si no reconocemos ninguna legalidad internacional entonces tampoco podemos exigir que se juzgue a los criminales de delitos contra los derechos humanos, ni a los genocidas, liberticidas etc. Creo que hay que perfeccionar y ampliar los instrumentos jurídicos internacionales y no acabar con ellos. 

Al declarar las dos guerras iguales da la impresión de que al menos una parte de quien hoy está en contra de esta intervención militar simplemente se está posicionando en contra de todo lo que haga o diga EE.UU. y las potencias afines. En ese sentido es la posición de ese país la que parece marcar la posición de esta parte de la izquierda, algo así como que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”. Me separa un abismo ético de esta postura. La impresión que da esa izquierda es que no tiene un discurso propio ante las revueltas populares que se han producido contra las dictaduras árabes. Posicionada “a contrario” no parecen dar la suficiente importancia ni el suficiente apoyo a unas revoluciones que están siendo un ejemplo de coraje y dignidad. Da la impresión de que con tal de estar enfrente de EE.UU. no importa que Gadafi siga en el poder y que la revuelta sea aplastada. A mi me resulta inexplicable el poco énfasis que una parte de la izquierda pone en apoyar las revueltas o en criticar a dictadores que se hermanan con Franco.

Libia: ¿Intervenir o esperar?



Enrique del Olmo

 Cuando al fin la Comunidad Internacional ha decidido intervenir en Libia; Gadafi preparaba su asalto final a la ciudad rebelde de Bengasi, él mismo estableció el paralelismo histórico:

“Entrare en Bengasi como Franco entró en Madrid”.

Como señalaba espléndidamente Pedro Diez desde las páginas de Nueva Tribuna el 18 de marzo “Quizás cuando usted las lea, todo haya acabado: la rebelión contra el tirano y miles de vidas de valientes e inocentes que se creyeron las invocaciones a la democracia y la libertad de los líderes occidentales. A día de hoy - ¡ojalá me equivoque! - todo parece indicar que un nuevo episodio de la historia de la infamia está a punto de ser perpetrado justo en la orilla de enfrente del paraíso de la libertad”. Muchos compartíamos esa sensación de angustia e indignación ante la pasividad de las potencias occidentales ante lo que estaba sucediendo en Libia y por suerte Pedro se equivoco.

Ahora que la operación militar está en marcha, con las divisiones entre los aliados, con la oposición de Alemania, Turquía, Rusia y Chavez, con las más que justificadas dudas sobre los objetivos finales de Sarkozy, Cameron y Obama, es importante que el final del tirano y su régimen se acelere, pues esa es la forma de terminar lo antes posible con el dolor de los libios. A partir de ahí todas las discusiones se reabrirán.

La derechona y la caverna mediática se ha lanzado cual buitres a la carnaza de la guerra y contra toda la izquierda intentando fútilmente revitalizar el ¡ No a la guerra ¡ del 2003 que llevo a las más grandes movilizaciones sociales que a nivel internacional se han dado y contribuyo decisivamente a la caída del trío de las Azores. Para estos personajes todo vale si acaba con ZP y con los de la “ceja”, poco comentarios merecen más allá de contemplar el ridículo de todos los diarios de la derecha, intentando hacer pasar al otrora “pacifista” Zapatero por un “converso” a la guerra. Ni siquiera el PP, bastante escaldado de las pretensiones imperiales de Aznar, les ha podido acompañar en el ruido antigubernamental.

Sin embargo, si es importante señalar que una parte de la izquierda se lance con un imposible paralelismo con la guerra de Irak a atacar la intervención aliada. Respeto profundamente todas las dudas que puedan generar las intervenciones armadas, y más aún cuando los intereses que las acunan se han mostrado una y otra vez como poco democráticos, poco respetuosos con los derechos humanos y perfectamente tolerante con sátrapas de todo jaez. Simplificaciones del tipo “esta guerra es por el petróleo” “o ninguna democracia se impone con la guerra” o posiciones insólitas como las de Cayo Lara “esta por comprobar que Gadafi haya empleado armas contra la población libia” no rinden ningún fruto ni al apoyo a la revolución árabe, ni a la solidaridad con la misma. No son casuales las grandes dificultades habidas, antes de la intervención, entre los movimientos sociales para apoyar a los libios, frases del tipo de “Gadafi ha sido un antiimperialista” o “hay un Gadafi bueno y un Gadafi malo” han sido dichas y escuchadas cuando se intentaba una movilización unitaria en defensa del pueblo libio. También esas consignas imposibles que sólo sirven para lavar conciencias de pretendida puridad izquierdista como “Contra la intervención imperialista, contra la dictadura de Gadafi”. A lo que habría que contestar con una simple interrogante ¿Cómo?

Ya que Gadafi trajo el paralelismo de Franco, traigamos el paralelismo de la “No intervención”, una de las pocas unanimidades que en el análisis de nuestra guerra civil existen es que el Pacto de No Intervención de Inglaterra, Francia, Estados Unidos y la Unión Soviética fue muy determinante en la victoria del Caudillo añorado por Gadafi. A nadie desde la izquierda se le hubiese ocurrido hablar de apoyar la no Intervención sino al contrario se pedía que las potencias occidentales no bloqueasen a la República y apoyasen al gobierno legítimo frente a los golpistas. El que en Libia no existan campos ideológicos tan delimitados o que sepamos poco de los dirigentes de la rebelión no quita para que se haga todo lo posible para frenar los planes de masacre (dichos explícitamente) del tirano.

Son muchos los elementos de dudas o de discusión pero ninguno de los que se han opuesto desde la izquierda son capaces de responder al que había que hacer para parar el genocidio que estaba perpetrando Gadafi; sólo cuestionamientos en pasado o en futuro, o juicios de intenciones: “las potencias occidentales han apoyado todo tipo de tiranos”, “Gadafi fue patrocinado por Occidente”, “por qué en Libia y no en Bahréin, Yemen o Siria”, pero nada ni del momento crítico actual, nada sobre el deseo de aplastar la rebelión, dejar que el hombre del libro verde acabase con el levantamiento de los libios y luego lamentarse de la inanición. No necesitamos la lista interminable de atrocidades toleradas y cometidas por el sistema capitalista o por los gobiernos occidentales, las conocemos. Lo que hace falta es la unidad para defender y profundizar las revoluciones árabes que a todos nos han sorprendido y lo inmediato y perentorio es impedir que Gadafi lleve a cabo sus planes de destrozar el levantamiento popular, y la primera condición es pararlo militarmente y derrotar el régimen y esa es la exigencia que desde la izquierda social y política debemos hacer a nuestro Gobierno y a la Comunidad internacional.


Las mujeres árabes y la revolución



Beatriz Gimeno
Revista Trasversales número 21, marzo 2011
Textos de la autora en Trasversales
Blog de la autora


Aprovechando la coincidencia la semana pasada de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer con las revoluciones que están sacudiendo los países árabes, casi todos los medios de comunicación han dedicado espacio a la participación de las mujeres en dichos acontecimientos y han discutido si estas revueltas iban a significar o no avances en su situación. Desde que EE.UU. utilizara la situación de las mujeres afganas como excusa para invadir aquel país, la situación de las mujeres se ha convertido en un tema del que siempre hay algo que comentar cuando se informa de la situación social o política en cualquier país. Es un gran avance porque hasta hace poco eso daba igual. Por lo menos ahora se habla de ello y encuentra espacio en los medios. Por primera vez, aunque aun de manera difusa, la situación de las mujeres aparece como un indicador de la situación general de un país.

Por eso ahora los medios de comunicación han convertido en un asunto de interés la presencia de las mujeres en las revoluciones árabes. Y así las hemos visto en primera fila, como por otra parte han estado siempre las mujeres en todas las revoluciones, en todas las guerras, en todos los cambios políticos, aunque no siempre se nos diera cuenta de su presencia. Ahora ha quedado mucho más claro, nadie podrá decir que no estuvieron. Al seguir sus pasos desde el principio, también hemos podido enteramos de algo que era previsible que pasara: que una vez que la revolución ha triunfado o el cambio se ha producido, ellas son traicionadas. A estas alturas ya sabemos de sobra que cuando se dice que “los pueblos” luchan por esto o lo otro se están refiriendo a la parte masculina de esos pueblos; sabemos de sobra que las mujeres son admitidas mientras se necesita que haya gente que esté dispuesta a arriesgar lo que sea, incluso la vida; pero de sobra sabemos también que una vez conseguidos los objetivos revolucionarios, los hombres revolucionarios pretenden mandar a las mujeres a casa. Las revoluciones en las que participan masivamente los hombres nunca buscan cambiar nada en lo que se refiere a las relaciones entre los sexos porque éstas siempre les benefician a ellos. Esa revolución sólo pueden protagonizarla las mujeres; seguramente casi en exclusiva.

Lo hemos visto en Egipto claramente. La escritora feminista, Nawal el Saadawi afirmaba eufórica que había llegado el momento de las mujeres egipcias y las convocaba a una manifestación en la plaza Tahir en defensa de sus derechos. Pero la manifestación se produjo y fue dispersada, entre insultos y golpes, por una multitud de hombres que las mandaba “a hacer la comida y ocuparse de los niños”. Al mismo tiempo nos enterábamos de que en la Comisión que prepara la nueva constitución egipcia hay solo una mujer y que en la mayoría de los nuevos órganos de gobierno no hay ninguna. Todo esto nos revela claramente que los nuevos gobernantes egipcios (también tunecinos) no tienen ninguna intención de tener en cuenta los derechos de las mujeres.

Por los medios y las redes sociales feministas se extendía la sensación estar asistiendo a una nueva traición, a un nuevo fracaso. Desde luego es así, pero no había ninguna razón para creer que fuera a ser diferente. Nada hacía suponer que los hombres egipcios, tunecinos o libios fueran menos machistas, por muchas revoluciones que hagan. Las revoluciones que hacen ellos jamás nos han incluido, las revoluciones que nos afectan tenemos que hacerlas nosotras mismas y no es fácil ni es de un día para otro, pero en democracia se terminan haciendo. Por eso, el cambio que se está viviendo en esos países hacia la democracia y el respeto a los derechos humanos es fundamental para que las mujeres puedan hacer su revolución. No hay fuerza capaz de oponerse a eso. Puede que las echen de las plazas y que pretendan mandarlas a la cocina, pero no será por mucho tiempo cuando puedan votar y voten, cuando puedan ser juezas y lo sean, y diputadas y algunas lo sean, y activistas feministas y lo sean y se organicen y reivindiquen. Para empezar, una escritora egipcia, Anas Elwogud Elawa, ya se ha convertido en la primera mujer candidata a las próximas elecciones presidenciales y lo hace con la intención de provocar “un choque” en una sociedad en la que, según ella, el 80 por ciento de las personas rechaza que una mujer sea presidenta. Elwogud Elawa se presenta convencida de que “la libertad y la democracia son para cualquier ciudadano del pueblo”. Pues es así. Hoy las echan de las plazas pero no será por mucho tiempo. Volverán y ocuparán todas las plazas y todos los espacios que les pertenecen.
16 marzo 2011

Un debate legítimo y necesario desde una perspectiva antiimperialista


VS 0 | | sección: web | 25/03/2011
Gilbert Achcar

"El Tratado de Brest-Litovsk fue, en efecto, un compromiso con los imperialistas, pero fue un compromiso que, dadas las circunstancias, era inevitable. ... Rechazar cualquier compromiso 'por principio', rechazar la admisibilidad de los compromisos en general, cualquiera que sea su naturaleza, es infantilismo, algo que hasta resulta difícil plantearse seriamente... Hay que saber analizar la situación y las condiciones concretas de cada compromiso, o de cada tipo de compromiso. Hay que aprender a distinguir entre un hombre que ha entregado su dinero y sus armas a los bandidos para mitigar el daño que puedan hacer y facilitar su captura y ejecución, y un hombre que da su dinero y sus armas a los bandidos para llevarse parte del botín."
Vladimir I. Lenin


La entrevista que me hizo mi buen amigo Steve Shalom el día después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptara la resolución nº 1973 y que se publicó en ZNet el 18 de marzo [en castellano en nuestra web http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=3729] ha provocado un vendaval de discusiones y declaraciones de toda clase —amistosas, menos amistosas, muy favorables, ligeramente favorables, educadamente críticas o abiertamente hostiles— mucho más fuerte de lo que yo esperaba, máxime cuando ha sido traducida y divulgada en varias lenguas. Si esto es indicio de algo, es que cunde la sensación de que lo que se plantea es un problema real. Así que discutamos.

El debate sobre el caso libio es legítimo y necesario para quienes comparten una postura antiimperialista, a menos que uno crea que defender un principio nos exime de analizar concretamente cada situación específica y de determinar nuestra postura a la luz de cómo evaluamos los datos de la realidad. Toda regla general admite excepciones. Esto incluye la regla general de que las intervenciones militares de las potencias imperialistas, autorizadas por las Naciones Unidas, son puramente reaccionarias y nunca pueden alcanzar un objetivo humanitario o positivo. Para que se me entienda: si pudiéramos dar marcha atrás a la rueda de la historia y volver al periodo inmediatamente anterior al genocidio de Ruanda, ¿nos opondríamos a una intervención militar dirigida por Occidente y autorizada por la ONU para prevenirlo? Por supuesto, muchos dirían que la intervención de las fuerzas imperialistas/extranjeras amenazaba con provocar numerosas víctimas. Pero ¿puede alguien en su sano juicio creer que las potencias occidentales iban a masacrar en cien días a un total de medio a un millón de seres humanos?

No digo que Libia sea Ruanda, y enseguida explicaré por qué las potencias occidentales no movieron un dedo por Ruanda o no mueven un dedo por las muertes —en proporciones equivalentes a un genocidio— que se producen en la República Democrática de Congo, pero sí intervienen en Libia. La alusión al caso ruandés sirve en este contexto exclusivamente para mostrar que hay margen para la discusión sobre casos concretos, aunque uno se adhiera firmemente a los principios antiimperialistas. El argumento de que la intervención occidental en Libia causará inevitablemente víctimas civiles (desde una perspectiva humanitaria, yo incluso me preocuparía por los soldados de Gadafi) no es decisivo. Lo decisivo es la comparación entre el coste humano de esta intervención y el coste que se habría producido en ausencia de tal intervención.

Mencionaré otra analogía extrema para ilustrar el pleno alcance del debate: ¿era posible derrotar al nazismo con medios no violentos? ¿No fueron crueles los medios utilizados por las propias fuerzas aliadas? ¿Acaso no bombardearon salvajemente Dresde, Tokio, Hiroshima y Nagasaki, matando a centenares de miles de civiles? Visto retrospectivamente, ¿diríamos ahora que el movimiento antiimperialista de Gran Bretaña y los Estados Unidos debería haberse movilizado en contra de la participación de sus países en la guerra mundial? ¿O seguimos pensando que el movimiento antiimperialista hizo bien en no oponerse a la guerra contra el Eje (del mismo modo que hizo bien en oponerse a la primera guerra mundial, la de 1914-1918), pero que debería haberse movilizado contra cualquier daño masivo infligido adrede a las poblaciones civiles en contra de toda lógica evidente para derrotar al enemigo?

viernes, 25 de marzo de 2011

Gabriele del Grande: "Las revoluciones en el mundo árabe trascienden y superan las categorías tradicionales de la izquierda"

 
Voces anti-imperialistas tratan de demostrar que la revuelta libia fue desde el principio un montaje de las potencias occidentales: "No estoy en absoluto de acuerdo con los que denuncian un complot"
Alma Allende | Rebelión | Hoy a las 8:51 | 113 lecturas | 1 comentario
www.kaosenlared.net/noticia/gabriele-grande-revoluciones-mundo-arabe-trascienden-superan-categoria
Entrevista a Gabriele del Grande, periodista italiano actualmente en Bengasi, nacido en 1982, se licenció en Estudios Orientales en la Universidad de Bolonia. Escribe en L'Unitá y Peacereporter, pero en realidad se dedica desde hace años a  contar, como periodista atento, comprometido y riguroso, la historia de la verdadera “clase universal” del siglo XXI: los emigrantes. En 2006 fundó el observatorio de las víctimas de la emigración Fortress Europe, donde registra nombres y cifras del “genocidio estructural” derivado de las políticas migratorias europeas. Es autor de dos libros fundamentales sobre el tema: Mamadou va  a morir, del que hay traducción española (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2008) e Il mare di mezzo, cuyos capítulos sobre Túnez y Libia son de obligada lectura para el que quiera abordar la situación actual en los dos países. Desde hace dos meses viene cubriendo sobre el terreno -desde Túnez, Egipto y ahora Libia- los acontecimientos del mundo árabe. Desde hace veinte días se encuentra en Bengasi y desde allí ha respondido a nuestras preguntas.

Ahora que se ha decidido la intervención de la ONU y que las bombas “aliadas” caen sobre Libia, numerosas voces anti-imperialistas tratan de demostrar que la revuelta libia fue desde el principio un montaje de las potencias occidentales. ¿Qué piensas al respecto? ¿Ha habido un diseño exterior o han sido levantamientos populares espontáneos como en Túnez y Egipto?

No estoy en absoluto de acuerdo con los que denuncian un complot. En Libia, como en Túnez, Egipto, Yemen y ahora también en Siria, las revueltas han sido espontáneas y populares y no el resultado de complots estadounidenses, sino más bien la respuesta más natural que podíamos esperar tras décadas de dictaduras apoyadas por las grandes potencias en nombre de la estabilidad y de los buenos negocios. Asombra que ciertas teorías conspiratorias procedan del campo de la izquierda. Pero eso ocurre también quizás porque estas revoluciones trascienden y superan las categorías de la izquierda. Es interesante analizar esta paradoja. En las calles de El Cairo, como en Túnez y en Bengasi, están sobre todo los pobres. Pero los pobres no piden salarios, no gritan contra los patrones, no se identifican como clase obrera. O por lo menos no todavía. Antes que nada reclaman libertad y antes que nada se identifican como ciudadanos. Y uno de los instrumentos principales que les permite organizarse es un objeto de consumo. Tal vez el símbolo más fútil de los bienes de consumo: el ordenador con el que conectarse a la red, y los vídeoteléfonos para grabar lo que sucede en la calle. Hay, en fin, un elemento generacional. Se trata de países muy jóvenes, al contrario que Italia o España, cuyos ciudadanos medios han crecido durante la guerra fría. Aquí la mayor parte de la población tiene menos de 25 años y empuja por el cambio. Un cambio que desde la orilla norte (del Mediterráneo) no sabemos comprender, también a causa de un prejuicio racista y colonial del que no logramos liberarnos. Europa se considera la única posible depositaria de democracia. Como si fuese un concepto que puede pertenecer sólo a algunos y no a todos. Y considera imposible que un país musulmán pueda aspirar a la libertad en lugar de al oscurantismo religioso. Esta es la razón por la que prosperan lasa tesis conspiratorias. No aceptar la idea de que a “nuestra” decadencia corresponda “su” resurgimiento.

  ¿Por qué crees que los EEUU, la UE e incluso Italia, con intereses tan fuertes en Libia, se han decidido por una intervención “humanitaria” contra un amigo y aliado?

Creo fundamentalmente que por un error de cálculo. Me explico. En un primer momento parecía que el régimen de Gadafi iba a implosionar sobre sí mismo en el curso de pocos días. Así sucedió en Túnez y en Egipto. Y en esos días las potencias mundiales se precipitaron a condenar la dictadura libia y a mandar señales de apertura a los rebeldes con el fin de garantizar la continuidad de los contratos petrolíferos y de las concesiones millonarias que Libia ofrece y ofrecerá en los próximos años. Después se demostró que Gadafi era un hueso más duro de roer de lo previsto y gaanó terreno gracias a la parsimonia de la ONU y a la entrada en Libia de mercenarios profesionales de la guerra, llegados de otros países africanos, y utilizados en campañas ofensivas contra las ciudades de los rebeldes. Llegados a este punto, las potencias internacionales tuvieron que tomar una decisión para proteger sus intereses en Libia. O apostar por los rebeldes y preparar las armas; o volver sobre los propios pasos con el riesgo muy alto de que un personaje como Gadafi, resentido por la afrenta, cancelase los contratos con las compañías occidentales, con arreglo a su conocida gestión personal y lunática del sistema Libia.

miércoles, 23 de marzo de 2011

La izquierda y Gadafi

 
 
Mikel Isasi y Txemi Peñas * Gorripidea y Antikapitalistak

QUEREMOS hablar de las reacciones que la lucha del pueblo libio contra Gadafi están produciendo en el seno de esa izquierda que está más allá de la socialdemocracia y, para hacerlo, no hablaremos de la doble moral de los gobiernos que mantiene dictaduras tan crueles o más que la de Gadafi, ni de las ventas de armas, ni de la incongruencia de que algunos de los estados que piden que Gadafi sea juzgado internacionalmente no aceptan esa justicia para sí mismos… Tampoco hablaremos de las mil caras del neocolonialismo ¿Por mucho que nos repugne? Ni de sus secuelas de sufrimiento para la mayoría de la humanidad. No hablamos de la socialdemocracia. No por arrogarnos el derecho a repartir el titulo de izquierda que ellos también reclaman, sino porque su papel, como en Túnez y Egipto, es solo un cúmulo de intereses y propaganda donde la defensa de las personas no existe. La misma Internacional Socialista (IS) que daba cobijo a Ben Ali y Mubarak descubre que son unos tiranos días antes de ser derrocados. Y solo entonces los partidos que les sustentaban son expulsados. El realismo político de esta organización no conoce amigos, ni valores que defender, solo intereses geopolíticos y económicos. Los que antes eran aliados pasan en días a ser apestados. Gadafi no ha estado nunca en la IS, no han tenido que echarle. Sin embargo, las relaciones de hermandad de los gobiernos socialdemócratas con el tirano han sido similares. Queremos hablar de por qué la izquierda no se lanza a la calle en contra de este tirano, de por qué se le sigue mirando con cierta amistad, de por qué nos fijamos en la geopolítica y no en las personas que luchan y, en cambio, sí lo hacemos cuando se trata del Sahara o Palestina, mirando a sus pueblos, incluso asumiendo que sabemos poco de ellos.

Libia - La salida que quiere el sector intervencionista de la OTAN es la balcanización, y el reparto del territorio

 
EE.UU., Francia y G.B. tratan de desviar la revolución, regionalizando la protesta y haciendo que degenere en una guerra entre facciones tribales, a fin de balcanizar el país y repartirse el petróleo
Roberto Mérida Fernández (Hrod) | Hoy a las 18:32 | 151 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/libia-salida-quiere-sector-intervencionista-otan-balcanizacion-reparto-2
La salida que está tratando de dar el imperialismo es la balcanización. La de la protesta es la ruptura democrática. Los imperialistas van a tratar de aislar la revuelta al oriente, lo han hecho ya esperando todo lo posible sin mandar ayuda, viendo cómo los otros se desgastaban, y apoyándolos solo de boquilla para no quedar mal ante el público. Ahora quieren una Libia dividida y enfrentada, así que explotarán la lucha inter-tribal, tratando de desviar el contenido de la revolución, y atomizar el país, para allanar así el camino a una intervención militar terrestre y a la repartición colonial del territorio y de la explotación de los recursos petrolíferos.

E.E.UU., Francia y Gran Bretaña, un largo historial de balcanizaciones
 
Es una táctica que llevan aplicando hace varios años, y cuyo precedente contemporáneo más alejado es el reparto colonial de China entre áreas de influencia, protectorados y Señores de la Guerra.

Han hecho lo mismo en el Iraq post-ocupación, sólo que de un modo todavía más sutil. No han fragmentado el país nominalmente, pero tienen a la población dividida por luchas sectarias, que ha dado abrigo a su vez, con el ascenso del confesionalismo religioso y sectario, a una importante regresión social, al aumento de la opresión machista y al recorte de libertades, y finalmente, a divisiones regionales, en función de en qué región predomine tal o cual grupo religioso o camarilla sectaria.

En Afganistán el país está repartido entre protectorados, y entre señores de la guerra, sin mencionar aquel sector que todavía controlan directamente los talibanes... El poder central no controla la región más allá de las inmediaciones de la capital, y por otro lado es un señor de la guerra el presidente.

Eso intentarán hacer en Libia. Descarrilar la revolución, imponer un gobierno títere, hacer un reajuste en el reparto colonial y de la explotación del petróleo, y vaciar todo el tema de su contenido de ruptura democrática real, explotando la división tribal.
Un objetivo muy alejado del que tenía inicialmente y sigue teniendo la protesta. Pero hay un obstáculo con el que se topan los intervencionistas a la hora de hacer valer sus prerrogativas: la existencia de un pueblo autoorganizado, levantado en armas, en su mayoría hostil tanto a la tiranía de Qaddâfî como a una intervención imperialista extranjera. Añadido a eso, el estado de opinión latente en la mayor parte de la población bajo control del régimen de Qaddâfî, es hostil o desfavorable al régimen, y a los medios represivos de que se vale para mantener su dominio; simpatiza, aunque no abiertamente, con la ruptura democrática frente al mismo, lo que abre una nueva posbilidad: la reactualización en todo el país de la protesta; eso sería un varapalo final a Qaddâfî, volvería a dejar la cuestión tribal más a un lado y limitaría mucho las posibilidades del imperialismo de meterse por tierra en la zona.
Lo que surgiría de eso, no sabemos que es, porque hay varias tendencias, y no todas son progresistas. Hay que tener especial cuidado en que no salga de todo esto un nuevo jomeinismo. Esto es difícil ya que la organización de base principal que lidera la revuelta, la del 28 de Febrero, no se plantea tales objetivos, sólo una ruptura democrática. Además, es muy probable que a raíz de esto surjan organizaciones nuevas, como ha pasado en otros países del mundo árabe, con un contenido de clase, que rellenen el actual vacío ideológico dejado por años de prohibición de grupos políticos, represión y dictadura. Pero eso será si Qaddâfî no aplasta la revuelta, o si los imperialistas no logran balcanizar y apoderarse del territorio.