"Como ha empezado el curso escolar, aunque aun no haya entrado el alumnado a las clases. Creo que es oportuno añadir esta reflexión de Idoia Redín sobre los roles del profesorado y la empatía.
Lamentablemente, la comunicación entre los adultos y los infantes es muy pobre hoy en día, por multiples motivos. Que nadie se olvide que para que maduren saludablemente "esos locos bajitos" necesitan hablar con los adultos y sobre todo ser escuchados" Jerónimo.
Lamentablemente, la comunicación entre los adultos y los infantes es muy pobre hoy en día, por multiples motivos. Que nadie se olvide que para que maduren saludablemente "esos locos bajitos" necesitan hablar con los adultos y sobre todo ser escuchados" Jerónimo.
por Idoia
Redín Garcés - DEIA
En primer lugar,
los docentes nos tenemos que preguntar: ¿qué es la empatía?, y diferenciarla de
la simpatía; esta segunda es una habilidad social en la que prevalecen el
respeto, la educación y la asertividad en todos los contextos en las que
estamos integrados.
La empatía es un valor básico e incuestionable.
Este artículo supone penetrar en el mundo interior del alumnado, poniéndose en
su lugar: a través de la escucha activa con intuición, con receptividad y con
razonamiento de lo explayado por nuestro emisor. A pesar de que a veces la
falta de horarios y la ratio masiva en las aulas nos dificulta llevar a cabo
dicho valor, debemos obligarnos a desarrollarla en contexto, priorizándola para
que de manera secundaria pasemos al ámbito académico. En el contexto académico
la empatía surge como respuesta ante la incapacidad de algunas/os alumnas/os;
inutilidad, angustia, rotundidad, falta de autoestima, etcétera. Si observamos
con detenimiento e intuición lograremos conseguir una cantidad de matices
personales y sutiles que hacen diferenciar a nuestras/os chicas/os de los demás
con rendimiento cognitivo bajo en el que subyace un sufrimiento que
imposibilita el avance personal y educativo pare que resulten óptimos. Por tal
motivo nos encontramos con alumnado agresivo, ausente, deprimido conductual,
maltratado, etcétera. Es obvio que las consecuencias de todo lo anterior
fomente la provocación de un ambiente hostil en alumnado que no interactúa casi
con sus compañeras/os y su referente (docente).
¿Qué objetivos logramos con el poder empático?
Las/os chicas/os, que padecen una situación insostenible por su falta de
madurez, necesitan de forma imperiosa y con premura escucharles, oírles y tener
en cuenta: sus pensamientos, sus acciones y sus sentimientos. Nuestro sujeto a
formar en primer lugar, piensa positiva o negativamente según su autoestima
actuando de una manera u otra para pasar a un sentir acorde con lo reseñado organizado.
El alumnado que padece déficit de herramientas estratégicas que le permitan
encontrar una solución idónea; el adulto pone en práctica la consolidación y reconsolidación
de bases pertinentes para que la alumna y el alumno interactúen positivamente.
En tutorías a nivel genérico o a nivel personal, individualizado y
contextualizado si procede; trabajaremos el poder empático con una explicación
pertinente y eficiente.
El elogio verbal con estos chicos/as será otro
objetivo básico para llegar a la motivación que favorezca el proceso de
desarrollo para llegar a un nivel de inteligencia emocional e intelectual de un
alumnado denominado como distinto. Existen muchos más objetivos que a la larga
subsanen o mitiguen el desarrollo de la empatía con la efectividad deseada.
Prioritariamente es en el ámbito familiar donde empieza a desarrollarse la
empatía.
Los padres son referentes modélicos para sus
hijas/os que con congruencia sin imperativos e instigaciones pueden dialogar
con sus hijas/os y ponerse en su lugar a encontrar una salida procedente.
Ocasionalmente, detrás de un/a alumno/a están unos progenitores que proyectan
de forma inconsciente sus frustraciones y rutinas generacionales erráticas por
lo que consecuentemente en una dúctil personalidad de hija/o se interioricen
actitudes comportamentales negativas. En lo que respecta a los padres y
educadores habrá una empatía en lo que prevalezca el respeto y la escucha
activa.
Retomando el aspecto docente, las/os alumnas/os
llamemosles diferentes sin matiz despectivo se buscan en actividades
lúdicas (salidas, juegos, recreos, etcétera). Es curioso que sin mediar palabra
entre ellos reaccionan de forma afín. Por otro lado, es digno de mencionar que
alumnado introvertido y mediatizado por otros compañeros se dejen notar por
actuaciones disruptivas con el objetivo de ser el centro de atención para no
pasar desapercibido.
En el estudio de las relaciones
interindividuales; la empatía cuyo objetivo consiste en comprender las
emociones de las personas que carecen de las herramientas que les favorezcan la
interacción. De hecho en el contexto educativo, el docente que se considera el
referente de la alumna/el alumno está en la obligación de desarrollarla para
que interactúe a dejarlos vivir de manera armonizada y a favorecer sus
capacidades socioeducativas. Los drásticos cambios y perplejidades sociales
ponen al referente beneficiando incorporarse a un ritmo acelerado con el
propósito de desarrollar su poder empático. La pregunta pertinente es ¿cómo un
referente podría desarrollar su poder empático?
Cuando la figura del apego (adhesión) siente el
estado de ánimo bajo anímicamente, su intervención empieza con captar las
producciones y transmisiones verbales, no verbales del receptor; valorarlas
para que este último se sienta considerado y comprendido. Por lo tanto, para
que un referente sea positivo en su actuación, se recomienda evitar imponerse
de una parte; y por otra no actuar con juicios de valor. También el referente
debería no emplear en su diálogo con el receptor instigaciones imperativas (por
ejemplo, tienes que hacer, no hables así, tú no vas a llegar, ¿por qué cada día
repites lo mismo?, ¿cuándo vas a cambiar?, etcétera.
El referente en su interacción con el receptor
(alumna o alumno) muestra que es el ejemplo positivo a este. La reiteración del
nombre del receptor en una relación recíproca (docente/discente) deja que la
alumna o el alumno sienta su existencia por su estado anímico en el contexto
escolar. El docente debería hablar con una voz tenue que integra
paulatinamente. A continuación se exponen importantes etapas para ser empático:
-Olvidar y desconectarse de nuestro pensamiento
crítico. Quiere decir que el referente escogería lo que tiene sentido y
significado útil para el receptor.
-Enterrar e incluso borrar el narcisismo
dominante que poseen ciertos profesores.
-No enjuiciar lo que realiza nuestro alumnado.
-Escuchar u observar conscientemente. En este
caso la escucha debe ser activa y sin interrupciones; y la observación,
centrada en el lenguaje verbal y gestual.
¿Cómo transmitir la empatía de un referente a
un/a alumno/a? La transmisión de la empatía al alumnado por medio de los
referentes perpetúa los derechos y deberes humanos que califican al receptor
para expresarse bien; porque esta transmisión genera doble interacción: una
escolar (con el profesorado) y otra extraescolar (familia y sociedad). Dicha
interacción se manifiesta en distintos contextos sociales a nivel general en
los que se desenvuelve nuestra/o alumna/o.
Descubrir las emociones de los discentes a través
de la observación. Se trata de dar la oportunidad al alumnado de evaluar a la
figura del apego (docente) porque en este contexto se ofrece tiempo abierto y
flexible a la alumna/el alumno para reflexionar. Lo que importan son los
argumentos que vaya a dar el discente si se siente desvalorado por los con
quien entra en interacción.
Ser un buen orador porque el fundamento es la
selección de un vocabulario sencillo y accesible a su comprensión verbalizada,
teniendo en cuenta la edad cronológica y el nivel educativo del receptor.
Considerar a la chica/ el chico etiquetado
diferente, que favorezca en su mente una promoción personal y académica.
Estratégicamente hay que poner en práctica todos
los concomitantes de un buen y consensuado poder empático que beneficie a
nuestros hijos e hijas, alumnas/os y redunde en una óptima autoestima que
favorezca la interacción con el contexto social en el que él/ella están
incluidos en su totalidad.
Quiero concluir, estimados lectores, adjuntando a este artículo la
siguiente parábola (regalo de unas exalumnas) y que reza así: "Iba un
hombre por el desierto caminando cuando oyó una voz que le dijo: levanta
algunos guijarros, mételos en tu bolsillo y mañana te sentirás a la vez triste
y contento. Aquel hombre obedeció. Se inclinó, recogió un puñado de guijarros y
se los metió en su bolsillo. A la mañana siguiente, vio que los guijarros se
habían convertido en diamantes, rubíes y esmeraldas. Y se sintió feliz y
triste. Feliz por haber cogido guijarros; triste por no haber cogido más".
Lo mismo ocurre en la educación. Como referencia que somos los adultos, seamos
simpáticos y empáticos con chicas/os que padecen un vacío interior que no les
permite desahogarse con nosotros/as por inhibición y miedo a no creer que nos
pondremos en su lugar.

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