Cuadro de Sara Diciero "En busca de lo soñado"“Intenciones, sentimientos, intuiciones, convicciones de ayer y de hoy” Jerónimo.
No me gustaría ser como tú,
no me gustaría ser flor de jarrón,
no me gustaría ver la belleza en lo vacío,
no me gustaría sentirme un frío gesto acostumbrado,
no me gustaría ser sonrisa envasada,
no me gustaría tener cerradas las ventanas de mi casa a la luz,
no me gustaría estar por siempre seguro de mis convicciones,
no me gustaría no ser yo mismo,
no me gustaría ser acompañado tan solo por mi sombra,
como no me gustaría ser sombra de otro.
No me gustaría ser razonadamente razonado,
no me gustaría quedarme callado cuando tengo algo que decir,
no me gustaría sentirme salvado o acorralado en los brazos de una mujer.
No, no me gustaría ser ajeno a mi mismo,
no me gustaría no poder compartir el inmenso sentimiento del amor comunitario,
como no me gustaría, que este sentimiento no se pudiese materializar en mi vida cotidiana.
No, no me gustaría, no poder escuchar la música, el sonido interior de los demás seres y cosas existentes.
No me gustaría, no poder inhalar el suave aroma de lo humano, cuando una persona nos abre su corazón como las rosas.
No, no me gustaría, no poder ver la luz que irradian los rostros de algunas personas.
No me gustaría carecer del genio, la fuerza y coraje suficiente para afrontar mi propia vida y mis ideas, por duras o fatales que fuesen las consecuencias.
No me gustaría no haber sentido al menos una vez el amor, porque ahora sería incapaz de sentirlo desde dentro.
No, no me gustaría no haber sentido hasta el miedo de mi mismo.
No me gustaría ser tan solo una imagen agradable,
como no me gustaría tan solo arañar en la superficie de las cosas,
No me gustaría simplemente ser libre, solo para traerme la comida a la boca,
como no me gustaría sentirme un sapito henchido en mi propia satisfacción.
No, no me gustaría no haber nacido,
como no me gustaría no poder cambiar.
No me gustaría no haber sufrido nunca,
porque me hubiese perdido el placer de los sentimientos.
No me gustaría no haber sentido ganas de morir, ni el miedo frío de la muerte,
porque no me gustaría haberme perdido la maravillosa lección de la vida.
No me gustaría odiar con afán destructivo a los demás,
sin antes haber luchado por transformarlos,
como no me gustaría nunca rezar por los demás,
sin antes haber luchado, combatido por ellos.
No me gustaría no poder construir cada día un mañana,
con mi sudor, mis manos y mi inteligencia.
¡No me gustarían tantas cosas!
Que no me gustaría tener que expresarlas,
para intentar transmitir lo sencillo, lo maravilloso y lo positivo
que tiene sentir cada día la vida y la humanidad en tu propia piel.
No me gustaría que nadie cerrarse sus ojos ante al verdad y la belleza,
que todos, todos los días nos sale al camino.
¡Si¡ ¡Frente a ti, frente a mi, frente a todos!
No me gustaría no haber comprendido,
no haber hecho,
no haber sentido,
no haber compartido,
no haber percibido,
no haber sido,
no haber expresado,
no haber…
¡No! ¡No me gustaría!
"odiar con afán destructivo a los demás, sin antes haber luchado por transformarlos"
ResponderEliminar...¿luchado por 'transformarlos'? ... ¿qué quieres que sean tuyos? ... ¡qué amor universal es ese que sólo quieres a quienes son como tú, y a los demás los odias!
Por cierto, ¡enhorabuena por no arañar tan solo en la superficie de las cosas... sigue profundizando!