domingo, 25 de octubre de 2009

30 años sin derecho a decidir


Me hace gracia el espectáculo que montan por un lado el PSE y el PP y por el otro el PNV, en torno a la celebración del Estatuto de Gernika. La verdad es que a la mayoría de la ciudadanía nos traen sin cuido estas disputas de opereta. A la gente corriente, al final, lo que le importan son las cuentas para salir adelante, como parece ser, al igual que a éllos.


Es ahí en los Presupuestos donde se acaba la opereta el PSE y el PNV. Ellos aprueban conjuntamente las cuentas en el Parlamento español y en el Parlamento vasco. Es curioso, como siempre el PNV sale en auxilio del Estado Español y de sus gobiernos, incluso con Aznar. Y al mismo tiempo, como los presupuestos de la Comunidad Autónoma Vasca regida antaño, por el neoliberal tripartito PNV- EA y EB, se aprobaban con el voto del PSE. Ya este año, parece ser que esta muy avanzado, que el presupuesto PP PSE cuente con el apoyo del PNV. Sin embargo, curiosamente a la mayoría de nosotras y nosotros no nos salen bien esas cuentas, o mejor dicho, a una gran parte de la ciudadanía vasca no nos llegan las cuentas, ni nos alcanzan para terminar a fin de mes dignamente.


Es muy publicitado por el conferenciante y exlendakari Ibarretxe señalar el diferencial positivo de bienestar que tienen las vascas y los vascos en relación al Estado e incluso a Europa, y todo esto, a pesar de que las competencias no han sido completadas o realizadas en su plenitud. Además, no escatima sus críticas al gobierno de Patxi - Basagioti por no adoptar ningún tipo de medidas frente a la crisis. Siendo verdad esto último verdad, esperemos que no sigan los consejos del PNV en materia económica.


Sería muy entretenido contemplar este duelo entre nacionalista bragados, sino no fuera por las consecuencias tan dramáticas que tenemos que soportar en el terreno de las desigualdades e injusticias que éllos provocan, como por ejemplo los 50000 puestos de trabajos que se han perdido últimamente. Porque mucho tricornio contra txapela, mucha bandera española contra ikurriña, pero luego total acuerdo, para congelar los sueldos de la clase asalariada, aumentar los impuestos a las gentes de abajo y reducírselos a las de arriba, mucho recortar gastos sociales y mucho subvencionar a los grandes capitales. Basta ya de hipocresía, basta ya de apoyar los intereses del capital, que para eso parece que no hay nacionalismo.

En fin una pena, aunque la pregunta que debería asaltarnos a cualquiera ante este vodevil trágico es ¿Y la izquierda donde esta? Pero la respuesta es tan evidente y tan triste, que ya ni nos la hacemos, porque la Izquierda hoy, simplemente no esta.


Los abertzale, que se dicen de izquierda, están tratando de debatir, y no les dejan, sobre porque llevan más de 30 años con una estrategia tan ineficaz. Pero la verdad, hace falta ser muy autistas, para no darse cuenta aun, de que la vía armada es rechazada por el pueblo vasco y de que es totalmente contraproducente para el movimiento soberanista; así como, que la supeditación una y otra vez de las respuestas políticas de Batasuna a la vanguardia armada es el más cruel e ineficaz de las desorientaciones políticas.


Existe otra izquierda, la izquierda social a partir de los sindicatos, que si podría hacer algo para movilizar a esta sociedad y sacarla del desanimo, de la frustración, la desmovilización y la desesperanza, pero tampoco lamentablemente lo tiene muy claro. Por que la clave para revitalizar una acumulación de fuerzas soberanistas no pasa por una alianza electoral de los nacionalista sin vía armada o por inventarse un nuevo sujeto político. Pasa y pasará, como una y mil veces, por revitalizar, reconstituir, reorganizar desde abajo el basto tejido social de la izquierda sin sectarismos, ni frentismos. Generar movimiento, organización, movilización y alianzas de izquierda.

Pasa por un amplio “Frente de izquierdas” “Por una salida favorable para la clase asalariada frente a la crisis y por el derecho a decidir”. Afortunadamente, algunos pasos en este sentido se están dando, pero son insuficientes. Los colectivos antisistema, anticapitalistas o alternativos también podrían hacer su labor y sus aportaciones fructíferas, eficaces apoyando a los movimientos sindicales y sociales. ¡Hay mucho trabajo por hacer!


Desgraciadamente, la derrota del soberanismo es una parte más, de la grave derrota que sufre la izquierda y sus valores y no al revés. Por estos motivos y por algunos otros más las vascas y los vascos no tenemos ningunas ganas de fiesta institucional este 25-O. Porque llevamos mucho más de 30 años sin que se nos consulte nada, porque tenemos el derecho democrático a decidir nuestro futuro y así lo sentimos una mayoría de la ciudadanía vasca, por eso seguiremos peleando y preparándonos para la gran fiesta, ese día si celebraremos será el día de la libertad para decidir.


Jerónimo



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