jueves, 21 de enero de 2010

DE IGUAL A IGUAL. TODOS SOMOS CIUDADANOS.


Nosotros, mujeres y hombres, de todas las creencias, de todas las ideas políticas y de todo color, inmigrantes, hijos de inmigrantes, ciudadanos conscientes del aporte esencial de la inmigración en nuestro país, estamos cansados de las declaraciones indignas de determinadas personas buscando criminalizar a los inmigrantes y sus descendientes.


Podría llamarme María. O Mustapha. O James. Podría ser niñ@, joven o quizá las canas hayan hecho tiempo atrás su presencia. Haber nacido en Córdoba, en Dakar o en Paris. Crecido rodeado de rascacielos, en el calor del desierto o en un pueblo entre montañas. En la adolescencia me acomplejaron los granos en la cara, igual que a ti. Los nervios me comían cuando descubrí quien me gustaba, ¿lo recuerdas? Y también elegí un oficio, un corte de pelo y el color de mi creencia.


Un día yo, o mi madre, o mi abuelo, decidió salir de su país. ¿Motivos? : Una guerra. Un mejor empleo. Un amor. Qué sé yo. Cada uno sueña su sueño y vive su vida. Y acá llegué: otro cielo, otro hogar y otras esperanzas. Una etapa para estrenar. Y aquí sigo. He decidido compartir este lugar contigo, con vosotros. Trabajar codo a codo con tus vecinos para levantar casas, pensiones y utopías. Criar aquí a mis hijos, sonreír cuando jueguen con los tuyos, ayudarte a cuidar a tus padres cuando no puedan valerse solos. Contribuir con mi esfuerzo, mis impuestos y mis ideas a que todos y todas podamos vivir mejor.


Pero las leyes y las instituciones no nos tratan de la misma forma. Hay una Ley especial para nosotros, una Ley de Extranjería que nos discrimina. Por la simple razón de que el color de mi pasaporte no es granate. Puedo ir a prisión y ser expulsado del país si un policía me detiene y no tengo los papeles que me pide… ¿no tener es un delito?

Abro el periódico mientras tomo un café y descubro que en Vic, Torrejón y otros lugares, van a denunciar a aquellas personas que no presenten su residencia al mes de empadronarse. Escucho en el autobús “negro, guiri, moro, charnego”. Me llaman “inmigrante”, pero es que ya sé que lo soy. Y no conozco a casi nadie cuya familia no se haya movido de pueblo, país o continente en las últimas generaciones. Entonces todos somos inmigrantes. ¿Pero por qué a mí qué me lo repites tantas veces?


No vengo a quitarte ningún trabajo, no vengo a aprovecharme de los servicios y ayudas que tu país ofrece, no vengo a robar tu cartera. No vengo a imponerte mis costumbres, mi religión ni mis ideas. Vengo a compartir, a aprender, a creer y a crear contigo, a trabajar tu tierra que ahora también es la mía. Al igual que la mía es la tuya.


El 1º de marzo del 2010 en Francia E Italia se va a realizar una jornada de protestas y acciones pacificas para reivindicar el aporte de cada uno de nosotros a la prosperidad general. Tenemos todo el poder de actuar sobre nuestro rumbo. ¡Entonces, actuemos!


Por todo ello, este 1 de marzo, y sumándonos a los actos de Francia e Italia, ¡te invito a unirte a mi esfuerzo caminando a nuestro lado!


DE IGUAL A IGUAL, TODOS SOMOS CIUDADANOS.


COLECTIVO 1 DE MARZO



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