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lunes, 25 de marzo de 2013

MELILLA - Un paradigma de inhumanas políticas migratorias

PATRICIA SIMÓN
Miércoles 20 de marzo de 2013

[La Asociación Pro Derechos Humanos d Andalucía (APDH) acaba de publicar el informe Derechos Humanos en la Frontera Sur 2013, cuyo PDF se puede encontrar al final de este artículo, y cuya lectura recomendamos vivamente. Este artículo sobre Melilla está incluido en el informe.]

El sábado 10 de marzo, un grupo de 52 hombres y mujeres eran engañados y deportados por el gobierno español a su país, República Democrática del Congo (RDC), tras sobrevivir a peligrosos viajes migratorios que habían comenzado incluso seis años atrás, cuando huyeron del territorio más pobre de África y de sus guerras. Habían sido objeto de una burla maquiavélica e ilegal del gobierno español.

Tras años de lucha por la supervivencia para llegar a suelo europeo, recalaron por fin en la Ciudad Autónoma de Melilla, donde el principal enemigo de los migrantes es el tiempo, la espera y la nada. Esta ciudad amurallada por una doble valla de siete metros de altura y parapetada por el mar, se convierte en una cárcel para las miles de personas que alcanzan este territorio pensando que será la antesala de la casilla de llegada. Sin embargo, una vez superada la valla metálica que circunda la ciudad de 12 kilómetros cuadrados, sólo les espera el Centro de Estancia Temporal para los Inmigrantes (CETI), un edificio en el que vivir durante meses hacinados -­con una capacidad para 450 personas, en 2012 llegó a albergar 800– comer tres veces al día y del que huir saltando las tapias cuando la Policía irrumpe para realizar redadas.

El resto, matar el tiempo: salir al descampado que lo rodea para estirar las piernas, respirar aire fresco y descansar la vista sobre un horizonte que se va difuminando según van pasando los meses y los años, con el existir como todo derecho, sin molestar, sin revelar con su sola presencia que Melilla mantiene anuladas a cientos de personas con la arbitrariedad de una política de extranjería que pendula entre las deportaciones a los países de origen y los traslados a la Península Ibérica dependiendo de las plazas disponibles en el CETI y los intereses de las relaciones internacionales.
Pero a veces, el miedo y el silencio se resquebrajan por el agotamiento. Y así fue como a principios del 2012, las mujeres y hombres congoleños -­ algunos de los cuales llevaban más de tres años en Melilla-­, decidieron dejar de ser invisibles y pedir su traslado a la Península a través de manifestaciones y huelgas de hambre ante la Delegación del Gobierno. Sabían que España no deportaba a la República Democrática del Congo (RDC) porque no existían acuerdos de repatriación y porque es de sobra conocido que es un país donde se violan los derechos humanos de la población civil. Finalmente, la Delegación del gobierno cedió ante las protestas y les comunicó que serían trasladados a Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE) en la Península desde donde serían puestos en libertad tras agotar el plazo máximo legal de 60 días de encierro. Aquel fue un día de celebración y lágrimas de alivio. Se presentaron a la hora y lugar acordados para ser voluntariamente trasladados al CIE de Algeciras unos y otros al madrileño de Aluche.

Pocos días después, el sábado 10 de febrero, según nos contó telefónicamente una inmigrante boliviana detenida en Aluche, “fueron reunidos en los calabozos, se les ordenó que recogieran todas sus cosas, por lo que pensaron que iban a ser liberados. Pero empezaron a repartirles bocadillos y agua, y aquí cuando te van a soltar no te dan nada. Simplemente abren la puerta. Entonces sospechamos que iban a deportarlos”.

Según el relato de algunos de los expulsados, fueron reunidos en Barajas junto a los que trasladaron desde Algeciras. Entre ellos, algunos demandantes de asilo a los que se les había denegado. Sólo dos mujeres embarazadas se quedaron en España. La noticia llegaba a Melilla horas después, cuando algunos de ellos llamaron a sus compatriotas llorando para contarles que estaban en Kinshasa, capital de RDC, y que estaban siendo trasladados al Centro Penitenciario y de Reeducación de Kinshasa, donde hasta hace unos pocos años, morían diez personas al día por inanición y donde se encierran a los considerados opositores del régimen. El temor por sus vidas se extendía entre sus compatriotas en Melilla y en los activistas de la ONG Prodein, que siguió desde el principio el asunto.

lunes, 29 de octubre de 2012

“Nos golpean con piedras en las rodillas y tobillos para que no saltemos la valla de Melilla”

Tras un infructuoso salto a la valla de Melilla varios inmigrantes, con heridas recientes, denuncian que policías marroquíes han intentado romperles las rodillas y los tobillos para "quitarles las ganas de saltar" el muro metálico que separa Europa de África en la frontera melillense con Marruecos.

"Antes golpeaban, siempre golpean, pero ahora quieren rompernos las piernas”, comenta muy nervioso un chiquillo de 19 años que ha huido de Mali

“Nos pegan, nos pegan y nos pegan. No hablan, no te miran a los ojos, sólo te golpean”, grita un joven de Liberia al que le han roto un dedo de la mano derecha y le han producido graves heridas en una de las rodillas


http://periodismohumano.com/files/2012/10/sm-_DSC0683.jpgAmanece en la Frontera Sur; es viernes 26 de octubre, todo parece tranquilo. Sólo dos sonidos pueden apreciarse en el ambiente si permanecemos en silencio: la llamada al rezo musulmán de la mañana y el rotor del helicóptero de la Guardia Civil que sobrevuela los llamados “puntos calientes” cercanos a la alambrada que separa Marruecos de Europa.

Hoy es la Pascua Grande musulmana, el Aid El Kebir. Aquí las gentes, como marca la tradición, se levantan con el alba y se desplazan, las familias al completo, en ayunas para la oración matutina antes de preparar el sacrificio del borrego y comenzar así tres días de fiesta y júbilo.

Pero no todos los musulmanes están de rodillas en las mezquitas y explanadas con los ojos puestos en el sol del nuevo día. Otros permanecen esparcidos por los caminos que llevan al monte Gurugú esperando a que lleguen las ambulancias y los miembros de Médicos Sin Fronteras.

“La mayoría somos musulmanes, sabemos qué día es hoy. Pero no tenemos nada que celebrar. Seguimos vivos, sí. Pero, esto no es vida. Dios no puede querer esta vida para nadie. Aun así no dejamos de creer en él. Al-lá es bueno y misericordioso, Él nos protege y le bendecimos”.

viernes, 25 de junio de 2010

HELDU, No al cierre del Servicio de atención jurídico social a inmigrantes


En el año 2002 por mandato del Parlamento Vasco y de la mano del primer Plan Vasco de Inmigración se instaura en la CAPV una estructura de primera acogida de población inmigrante pionera en el estado español. Para ello se pone en marcha, entre otros recursos públicos, el Servicio HELDU que en coordinación con los Servicios Sociales de cada ayuntamiento establece un procedimiento individualizado con cada inmigrante a fin de poder regularizar su situación, acceder al mercado laboral y, en su caso, evitar la irregularidad. Las funciones de asesoramiento de este servicio abarcaban a todos los agentes implicados en un proceso de obtención de papeles: trabajadoras sociales, empleadores, Subdelegaciones de Gobierno, etc... .

En el año 2003, unos meses más tarde HELDU se hizo hueco en Guipúzcoa y Álava al amparo del principio de ciudadanía inclusiva establecido en el artículo 13 de la Constitución el cual ofrece una declaración de principios sumamente amplia otorgando a favor del extranjero o persona que carece de nacionalidad española con carácter imperativo, el goce en España “ de las libertades públicas que garantiza el presente título en los términos que establecen los tratados y la ley (art. 13.1).

Una vez puesto en marcha el programa HELDU en las tres provincias, si analizamos la población extranjera en la C.A.V en aquellos momentos era de 49.231 personas (el 2,33% de la población total). Pues bien, seis años después esta población se ha triplicado y supone un 6,1% de la población general. Estos datos reflejan que si en el año 2002 se justificaba la necesidad de organizar este servicio, la necesidad es aún mayor a fecha de hoy.

Pues bien, HELDU durante sus casi 8 años de andadura no ha hecho otra cosa que hacer valer, defender y trabajar por y para los derechos fundamentales de aquellas personas que pusieron todas sus expectativas en un proyecto migratorio en el Estado Español con todo el ánimo de ser uno más de todos aquellos que componemos Euskadi. En definitiva HELDU ha sido la expresión del acercamiento del Estado Social a todas las personas que viven en la CAPV.

El equipo humano de HELDU, durante todos estos años ha procurado velar en la forma más absolutamente diligente en la labor de documentar, insertar y acompañar a todas estas personas que llegaron y han ido llegando a nuestros territorios.

Sin embargo el actual Departamento de Empleo y Asuntos Sociales ha expresado su decisión de suprimir HELDU después de haber anticipado que era una pieza clave de la política de inmigración del nuevo Gobierno Vasco que, tras esta medida, quedará reducida a su mínima expresión.

Eliminar HELDU supondría dejar en la mas absoluta desatención a unos de los sectores más vulnerables de la sociedad en unos momentos de grave crisis económica en la que sin embargo sectores empresariales y financieros reciben apoyos y ayudas desde instancias gubernamentales que se reclaman de izquierdas. Además suprimir el servicio implicará que la persona extranjera tendrá que realizar los trámites en solitario sin el respaldo de un servicio que orienta sobre esta temática.

Durante todo este tiempo, HELDU se ha erigido como un canal de interlocucion con las Subdelegaciones de Gobierno realizando una labor de derivación en forma ordenada, de la presentación de miles de expedientes en las oficinas de extranjería. Las consecuencias que se pueden llegar a derivar de este proceso si no se da marcha atrás para el propio funcionamiento de las Subdelegaciones de Gobierno son importantes.

Llegaste con el apoyo y consenso de todos los partidos, a pesar de que algunos hoy no te quieren bien y proclaman tu desaparición, te hacen ascos y te califican de Chiringuito, ¿qué decir sobre esa definición? Pues poco debemos decir todos aquellos que suscriben el presente y conocen de buena tinta que durante estos ocho años solamente hemos hecho valer la defensa, la lealtad y la justicia en nuestro trabajo de todos aquellos que se han encontrado en situación de vulnerabilidad y muestra de ello es y ha sido el extenso y amplio reconocimiento que se nos dispensa y se nos ha manifestado durante todo este tiempo por diferentes Agentes de nuestra Sociedad.

HELDU en la actualidad acoge en su seno alrededor de 34.000 expedientes aproximadamente. ¿Qué pasaría si finalmente se produce la desaparición del proyecto Heldu con todos esos intereses, sentimientos y proyectos que están vertidos en el interior de cada una de esas carpetas?

Los profesionales de HELDU hasta hoy han sabido dar una respuesta jurídica y personal ante la totalidad de Instituciones y Organismos porque siempre hemos tenido claro una premisa y es que para construir un espacio donde todos y todas tengamos cabida debe presidir el consenso y el diálogo tal como se ha venido haciendo durante todos estos años.

El señalar que la labor realizada por los/las profesionales de HELDU, puede ser suplida por la labor de asesoramiento de algunas ONGs, no se ajusta a la realidad. Recientes ejemplos hay en nuestra sociedad de las dificultades que el tercer sector tiene en esta tarea ante la aparición de poderosas mafias que vulneran los derechos de los inmigrantes. En todo caso desde aquí queremos manifestar que ambos entes se complementan pero no se sustituyen. Desde la creación del Servicio el tejido asociativo ha atendido a personas extranjeras que por diferentes razones no podían ser derivadas a HELDU y (a sensu contrario), son muchas las organizaciones que mantienen que derivar a este servicio diferentes casos de especial complejidad que no pueden ser atendidos desde estas entidades.

En definitiva, concluir que la desaparición de HELDU no afecta a la atención jurídica y legal a la población inmigrante porque queda cubierta por las organizaciones sociales es una visión parcial y no ajustada a la realidad diaria, por lo que desde esta tribuna se solicita el manifestar que hay maneras, soluciones y formas de realizar entre todos un entente, pero la desaparición de HELDU conllevaría un gran error para muchos de los que han mostrado su adhesión a este documento.

Concluimos. Este manifiesto se ha pretendido hacer desde la justicia y la libertad que debe caracterizar y presidir un Estado social democrático y de derecho por lo que estimamos que la justicia debe imperar de tal modo que nadie debe esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

El colectivo de los 23 trabajador@s de HELDU.

Gracias a todos.

domingo, 13 de junio de 2010

ABUSOS SEXUALES A INMIGRANTES

Víctimas del oro rojo

Temporeras extranjeras denuncian abusos de sus patronos en la recogida de fresa en Huelva - La explotación sexual en el campo es un secreto a voces, pero nunca hasta ahora han prosperado acusaciones contra los responsables de una actividad competitiva en Europa

JERÓNIMO ANDREU Y LIDIA JIMÉNEZ 13/06/2010 EL PAIS

“Tienes que ser buena”

Los patronos se deslizaban por la noche en los barracones de las trabajadoras marroquíes. Las casas, prefabricados llenos de literas, quedan en medio del campo, perdidas entre los invernaderos de fresas, a kilómetros del pueblo más cercano.

Levantaban las sábanas y contemplaban el cuerpo de las mujeres desnudas sobre la cama. Luego pasaban al baño. Si alguna se estaba duchando, la obligaban a continuar delante de ellos. Y después:

-O te dejas, o te quedas sin trabajo.


Dos denuncias de abusos sexuales contra cinco patronos españoles presentadas por ocho mujeres marroquíes de entre 18 y 30 años siguen su curso en juzgados de Huelva. Hasta ahora, las trabajadoras de la fresa (mayoritariamente marroquíes, rumanas y polacas) que cada año recogen 250.000 toneladas de frutos nunca habían levantado la voz contra empresarios y encargados. Contra otros extranjeros responsables de agresiones y violaciones, sí -en los andenes de las carreteras, en los campos de noche, a las puertas de las discotecas-, pero las acusaciones no tocaban a los jefes y, en los contados casos en que lo hacían, no llegaban a juicio. Todo a pesar de que hace 20 años que en Huelva se habla de visitas nocturnas a la caseta de las mujeres.

-O eres buena conmigo, o no vuelves el año que viene.

Eso es lo que presuntamente los acusados, de Palos de la Frontera y Moguer, susurraban al oído de sus víctimas. Mujeres que soportaban el acoso a cambio de no ser despedidas. El fiscal de extranjería de la Audiencia Provincial de Huelva, Miguel Ángel Arias, ha reconocido la existencia de ambos procesos.

El primero nace de la denuncia que cuatro chicas interpusieron en abril de 2009 contra el propietario de la finca en la que trabajaban, su hijo y un encargado, todos entre 30 y 55 años. Les acusan de coacción, amenazas y acoso sexual continuado. Las humillaciones se trasladaban al campo. Si no se portaban como ellos querían, les prohibían ir al baño y beber agua a 40 grados bajo el sol. "Hazme caso o te cuento menos cajas", recuerda una de las mujeres que le decía riendo el encargado. El regreso de la trabajadora al año siguiente depende siempre de los kilos recogidos.

Las víctimas permanecieron calladas durante tres meses. Fue un testigo, un trabajador rumano, quien se personó ante la Guardia Civil de Moguer. Los agentes se encontraron en la finca con un amplio relato de horrores. El juzgado de la localidad entendió que existían suficientes indicios y envió el caso a la Audiencia Provincial de Huelva, en donde se espera el juicio para el otoño.

El segundo proceso está en fase de investigación. A finales de la campaña pasada, en junio, otras cuatro marroquíes de una finca de Palos de la Frontera denunciaron acoso sexual directo bajo amenaza. Los argumentos de los agresores eran los mismos: tenían que ser "buenas". Presuntamente se consumaron actos sexuales en numerosas ocasiones. A este cuadro habrá que añadirle un delito de prostitución coactiva si llega a probarse que el jefe recibió dinero de amigos a cambio de franquearles el acceso a las chicas.

Que tras una denuncia contra los patronos se llegue a juicio es tan infrecuente que la Guardia Civil decidió grabar todos los testimonios para que no se frene el proceso si las mujeres desaparecen. Fuentes judiciales apuntan la extrema complejidad del asunto: "En muchos casos hablamos de consentimiento viciado. Los empresarios no tienen ni que forzarlas. La situación de desprotección absoluta predispone todo. No hay uso de fuerza, no les ponen un cuchillo al cuello".

El presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fresa de Huelva (Freshuelva), Alberto Garrocho, no ha oído hablar de las denuncias, y recuerda que estos casos son delicados porque pueden esconder venganzas o chantajes. Pero para eso haría falta denunciar, y eso no es lo más común: "Yo sólo recuerdo un caso en el que se hayan visto envueltos mis asociados. Además, se desechó enseguida su culpabilidad", cuenta.

Resulta difícil encontrar en Huelva a alguien que acepte hablar mal de la fresa a cara descubierta. El fruto se conoce como el "oro rojo" y factura anualmente 320 millones de euros. Guardia Civil, jueces, políticos, empresarios, periodistas... Todo el mundo ha oído algo sobre abusos, pero no es un tema de conversación agradable: la fresa es el sustento de media provincia. Hace dos semanas, una campaña institucional intentaba relanzar su proyección internacional después de que una serie de documentales en Francia y Alemania hayan atacado las condiciones de trabajo y el desgaste medioambiental que supone el cultivo. Probablemente la indignación europea no sea completamente altruista: la presión de Huelva, que exporta el 80% de su producción, está siendo atroz para los freseros de Europa central, que han encontrado en la buena voluntad de ecologistas y activistas un asidero para relanzar su producto contra la "perversa" agricultura española.

La cosecha de este año, a punto de finalizar, ha empleado a unas 65.000 personas, bastantes menos que otros años debido a la crisis económica y a las pérdidas provocadas por el temporal del invierno. El cupo mayor lo componen 50.000 trabajadoras locales, es decir, extranjeras con residencia en España, europeas (rumanas y polacas) y un mínimo de españolas. La situación más dura corresponde a las marroquíes contratadas en origen, que deben abandonar sus países durante cinco meses. Este año han sido unas 4.500, un contingente muy inferior a los 35.000 extranjeros que acudieron a Huelva en 2005, cuando los nacionales cambiaron el campo por El Dorado del ladrillo. Los empresarios prefieren mujeres por una retahíla infinita de argumentos (mansedumbre, resistencia al dolor después de horas agachadas...), pero sobre todo porque conservan lazos familiares que les invitan a regresar a sus países. Tener niños suma puntos a la hora de lograr un contrato.

Pese a las suspicacias que pueda suscitar la cruzada europea, la realidad de la fresa es indiscutiblemente dura. Desde que el reportaje La rançon de la fraise (El precio a pagar por la fresa) de France5 señaló los invernaderos onubenses, Europa los observa con lupa. Una delegación de eurodiputados los visitó hace casi un mes para elaborar un informe. "No me quedan ganas de comer fresas", anunció la eurodiputada de los Verdes Hélène Flautre al fin de la inspección. La francesa calificó la situación de "trágica". Protestó por la ausencia de agua potable, el hacinamiento y la "complicada" situación de las mujeres, "muy vulnerables y absolutamente dependientes de su empleador". Lejos de los gritos de indignación de Bruselas, en su despacho un abogado de oficio de Moguer pasa silenciosamente las páginas de una agenda: dos o tres casos de violencia de género por semana, alguna rueda de reconocimiento por violación... Un paseo por varios bufetes del pueblo deja un muestrario de historias terribles. "Tres marroquíes a una polaca", rememora un letrado: "Lo más frío que he visto. Uno de los acusados afirmó que ella le pidió que lo hiciera. Claro: dos ya la habían violado y ella quería terminar".

Todos los abogados coinciden en que les llegan muy pocos abusos por parte de patronos. Aun así, son capaces de enumerar varios. Por ejemplo, el de una chica que presentó una denuncia jurídicamente redonda después de que su jefe la subiera a un coche y la violase. Recordaba el modelo del vehículo, la matrícula, habían quedado huellas de los zapatos de él en el barro... Pero a última hora la mujer retiró la denuncia y desapareció. "Le pagó", dice el abogado. Hay más historias: "Cuatro polacas; una de ellas denunció porque un pariente suyo conocido en el pueblo tomó la iniciativa. Un chico de la finca iba allí con otros tres amigos y se aprovechaban de ellas".

El riesgo total en el que viven las braceras queda confirmado por una visita al cuartel de la Guardia Civil de Mazagón. Un agente relata llamadas de mujeres acorraladas en sus barracones por borrachos que intentan entrar.

Mujeres acosadas. Para verlo basta con pasear por la tarde por la carretera de Moguer a Palos. En los lindes no hay pinos ni vegetación, sólo el plástico de los invernaderos, un océano y, más allá, el skyline humeante del polo químico. Por el arcén camina una procesión de trabajadoras tras hacer la compra en el pueblo más cercano. Algunas, cubiertas con pañuelos; otras, las europeas del Este, a menudo escotadas y con grandes aros. Dos hombres marroquíes se acercan a un grupo de chicas cargadas de bolsas. Les dicen algo; las mujeres se alejan con cara de asco. Unos metros más allá les esperan tres subsaharianos desocupados, habitantes de los poblados chabolistas que abundan en la zona: las devoran con los ojos.

El sexo y la dominación son componentes de la crónica privada del campo onubense. Las mujeres trabajan con camisetas anudadas por encima del ombligo. No quieren gustar a nadie, explican en voz baja; simplemente, no soportan el calor. A la hora de recoger la mercancía, camioneros y capataces se pasean entre ellas. Se detienen y lanzan algún piropo no demasiado elegante. Las muestras de hombría se aplauden. "Ser guapa no siempre es bueno", sentencia el dueño de un cibercafé de Mazagón al que las chicas acuden para llamar a casa. Allí dice que le cuentan todo tipo de violaciones, agresiones, maltratos, abusos de poder... pero, a la hora de la verdad, ninguna quiere oficializarlo.

Acosadas, abusadas y también moneda de cambio. En la finca El Morcillo se destapó en 2008 una trama de corrupción que desembocó en la imputación de cuatro técnicos de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Los funcionarios hacían la vista gorda a la hora de denunciar la destrucción de monte público para convertirlo en terreno agrícola. En la investigación aparecieron fotos de chicas abrazadas a los guardias, y en las casas forestales, preservativos.

Una de las naves en terreno ilegal estaba destinada a fiestas con las inmigrantes. La sala-discoteca se iluminada con luces tenues y tenía una barra para servir bebidas. El trasiego de coches era constante, tanto que la policía llegó a sospechar que existiera una red de prostitución. Las chicas declararon que eran "novias" de los imputados. El juicio se celebrará en los próximos meses y el fiscal solicita 20 años de prisión por cohecho, negociaciones prohibidas y omisión del deber de denunciar delitos. "Esos cargos están muy claros, pero en lo sexual no se puede demostrar nada más allá de que existía un trato de favor hacia las chicas que los guardias identificaron como sus novias", apunta una fuente de la investigación. Entre los beneficios, las mujeres trabajaban menos horas y contaban con habitaciones individuales.

El de El Morcillo puede parecer un caso en el que se difumina la relación explotador-explotado. Las braceras proceden en muchos casos de realidades sociales duras. En España recolectan fresas durante seis horas y media diarias y, en ocasiones, después trabajan por la noche en los almacenes. La recompensa por jornada es de unos 36 euros, como marca el convenio del campo más bajo de Andalucía (junto al de Almería, reina de la fórmula "invernaderos e inmigrantes"). Caer en los juegos de seducción de los patronos puede resultar rentable, repiten muchas de las fuentes consultadas.

Pero no hay que perder de vista que hay ocasiones en las que no queda opción: aceptar los envites del patrón puede ser la única alternativa, más aún cuando se han detectado casos de mujeres que pagan altas cifras en sus países para conseguir un contrato. Con deudas, hijos, etc. es difícil negarse a nada, ni resistir amenazas.

El silencio es una consecuencia lógica. Ante los abusos sexuales algunas mujeres no sólo temen perder el trabajo, también quedar señaladas, convertidas a ojos de los demás en fresas podridas. "Si se entera su familia, es un problema", explica el secretario general del Sindicato de Obreros del Campo, Diego Cañamero. "No tienen una mentalidad reivindicativa ni feminista. Temen que las culpen a ellas".

Plantarse nunca es fácil. Shadia, de 25 años, lo hizo. Como muchas marroquíes, llegó a Huelva dejando en su país a un niño de pocos meses y empezó a trabajar en las fincas. Pero ante la presión de su jefe -un empresario español- para que mantuviera relaciones con él, se despidió a las seis semanas. "Le gustaban las chicas que venían de Marruecos", cuenta. "Cuando una no quería estar con él, la mandaba de vuelta a casa. Muchas decían que sí, pero yo no quería eso, así que me fui a Almería. Desde entonces he tenido muchos problemas por los papeles, pero lo prefiero".

En los invernaderos se suda y se sufre, pero afuera hace frío. Así lo relata Milouda. Añora con todas sus fuerzas los años en los que trabajaba en la fresa. Quiso quedarse en España, se convirtió en una ilegal y ahora en ninguna finca quieren contratarla. Vive de la prostitución, y habla de clientes viejos que le hacen cosas que no quiere. Ese parece ser el destino de parte de las mujeres que pasan por la fresa: terminar haciendo cosas que no querían. El presidente de Freshuelva insiste en que no puede demonizarse a la ligera un negocio del que viven miles de familias, pero es innegable que los invernaderos y barracones mueven mucho dinero, tanto como para crear una euforia similar al sentimiento de impunidad. Un caldo de cultivo ideal para el abuso de poder.

jueves, 21 de enero de 2010

DE IGUAL A IGUAL. TODOS SOMOS CIUDADANOS.


Nosotros, mujeres y hombres, de todas las creencias, de todas las ideas políticas y de todo color, inmigrantes, hijos de inmigrantes, ciudadanos conscientes del aporte esencial de la inmigración en nuestro país, estamos cansados de las declaraciones indignas de determinadas personas buscando criminalizar a los inmigrantes y sus descendientes.


Podría llamarme María. O Mustapha. O James. Podría ser niñ@, joven o quizá las canas hayan hecho tiempo atrás su presencia. Haber nacido en Córdoba, en Dakar o en Paris. Crecido rodeado de rascacielos, en el calor del desierto o en un pueblo entre montañas. En la adolescencia me acomplejaron los granos en la cara, igual que a ti. Los nervios me comían cuando descubrí quien me gustaba, ¿lo recuerdas? Y también elegí un oficio, un corte de pelo y el color de mi creencia.


Un día yo, o mi madre, o mi abuelo, decidió salir de su país. ¿Motivos? : Una guerra. Un mejor empleo. Un amor. Qué sé yo. Cada uno sueña su sueño y vive su vida. Y acá llegué: otro cielo, otro hogar y otras esperanzas. Una etapa para estrenar. Y aquí sigo. He decidido compartir este lugar contigo, con vosotros. Trabajar codo a codo con tus vecinos para levantar casas, pensiones y utopías. Criar aquí a mis hijos, sonreír cuando jueguen con los tuyos, ayudarte a cuidar a tus padres cuando no puedan valerse solos. Contribuir con mi esfuerzo, mis impuestos y mis ideas a que todos y todas podamos vivir mejor.


Pero las leyes y las instituciones no nos tratan de la misma forma. Hay una Ley especial para nosotros, una Ley de Extranjería que nos discrimina. Por la simple razón de que el color de mi pasaporte no es granate. Puedo ir a prisión y ser expulsado del país si un policía me detiene y no tengo los papeles que me pide… ¿no tener es un delito?

Abro el periódico mientras tomo un café y descubro que en Vic, Torrejón y otros lugares, van a denunciar a aquellas personas que no presenten su residencia al mes de empadronarse. Escucho en el autobús “negro, guiri, moro, charnego”. Me llaman “inmigrante”, pero es que ya sé que lo soy. Y no conozco a casi nadie cuya familia no se haya movido de pueblo, país o continente en las últimas generaciones. Entonces todos somos inmigrantes. ¿Pero por qué a mí qué me lo repites tantas veces?


No vengo a quitarte ningún trabajo, no vengo a aprovecharme de los servicios y ayudas que tu país ofrece, no vengo a robar tu cartera. No vengo a imponerte mis costumbres, mi religión ni mis ideas. Vengo a compartir, a aprender, a creer y a crear contigo, a trabajar tu tierra que ahora también es la mía. Al igual que la mía es la tuya.


El 1º de marzo del 2010 en Francia E Italia se va a realizar una jornada de protestas y acciones pacificas para reivindicar el aporte de cada uno de nosotros a la prosperidad general. Tenemos todo el poder de actuar sobre nuestro rumbo. ¡Entonces, actuemos!


Por todo ello, este 1 de marzo, y sumándonos a los actos de Francia e Italia, ¡te invito a unirte a mi esfuerzo caminando a nuestro lado!


DE IGUAL A IGUAL, TODOS SOMOS CIUDADANOS.


COLECTIVO 1 DE MARZO



jueves, 3 de diciembre de 2009

No a la Ley de Extranjería, ni esta ni ninguna



La reciente aprobación por las Cortes españolas de la reforma de la Ley de Extranjería nos lleva a las asociaciones de inmigrantes, organizaciones y movimientos sociales abajo firmantes a manifestar nuestra oposición frontal a cualquier norma de extranjería. Consideramos que toda normativa de extranjería es discriminatoria por establecer derechos según el país de origen de la persona contribuyendo de esta manera a instaurar el racismo institucional.

La reforma de la Ley de Extranjería agrava y endurece la actual normativa y, aprovechando el contexto de crisis actual, coloca a las personas migrantes en una situación de mayor vulnerabilidad, se las deshumaniza y se las trata como mera mano de obra. La estructura de dominación oculta la vinculación entre los derechos de las personas migrantes y la clase trabajadora. Que no nos confundan, el fenómeno de la inmigración atañe a toda la clase trabajadora, independientemente del lugar de origen. La Ley de Extranjería, más restrictiva si cabe, con la reciente reforma, deja a la persona recién llegada a merced de cualquier tipo de explotación y sin derechos con los que defenderse, a la vez que alienta y otorga un marco jurídico al racismo social, dividiendo a los y las trabajadoras y desviando la atención de las verdaderas razones de la actual crisis económica.

La nueva reforma tiene como consecuencias:

- Aumentar el plazo de internamiento: Se amplia el tiempo de internamiento de 40 a 60 días en una clara vulneración de los derechos humanos

- Restringir el derecho a la reagrupación familiar.

- Criminalizar la ayuda: La reforma de la Ley de Extranjería incrementa las sanciones y sus cuantías en materia de infracciones, tanto para las personas inmigrantes como para quien les apoye.

- Vulnerar los derechos fundamentales de los menores: se legitima la expulsión a menores

- Criminalizar una falta administrativa: Se mantiene la sanción de expulsión por la mera estancia irregular o el mero hecho de trabajar sin permiso de trabajo.

En definitiva, se amplía el Estado de control policial, ampliándose no sólo a inmigrantes sino también al resto de la sociedad, todo ello con el objetivo de estigmatizar y aislar a los y las inmigrantes, privándoles así del derecho a vivir con su familia o en un entorno social integrado, aumentando de esa manera la desprotección frente a las situaciones de explotación laboral.

Nos presentan la reforma como un avance en materia de violencia de género, cuando en realidad alimenta el miedo de muchas mujeres inmigradas a denunciar situaciones de malos tratos, al dejar la vía abierta a su expulsión si la sentencia no es favorable.

En resumen, nos encontramos con una Ley de Extranjería que es injusta (ya que atenta contra la igualdad de derechos), inhumana (porque tiene consecuencias dramáticas) e ineficaz (pues no sirve para regular el derecho de las personas de migrar para mejorar su vida).

Queremos recordar en el día de hoy a Abdelkáder, conocido como Kadero, ahogado en la ría de Bilbao mientras huía de la policía por no tener papeles, por ser considerado un individuo “ilegal” en nuestro país.

Por todo lo anterior exigimos la derogación de la Ley de Extranjería. Reivindicamos el derecho a migrar como un derecho humano universal, sin limitaciones. Si nuestro sistema económico genera diferencias tan grandes entre regiones, reivindicamos el derecho de que las personas podamos movernos tan fácilmente como el capital. Abogamos por sociedades pluriculturales y pluriétnicas. Defendemos la igualdad efectiva en el acceso al trabajo, a la vivienda, a la salud, a la educación y al pleno ejercicio de los derechos civiles, políticos, económicos, culturales y sociales con independencia de la nacionalidad, etnia, sexo o edad de las personas.


SOS RACISMO-BIZKAIKO SOS ARRAZAKERIA

Lapurdi 7 (48012 Bilbao)

Tel: 944 790 310 Tel/Fax: 944 790 498

www.sosracismo.org