
Mucho se habla de política, economía y de salir de la crisis, pero lo absurdo es no preguntarse ¿Cómo queremos salir de la crisis? Los políticos al servicio de financieros y empresarios han estado inyectando dinero a mansalva, por billones de euros y de dólares, a los bancos, sin entrar en el meollo de la cuestión. Este sistema capitalista es una maquina de destrucción masiva, generador de una creciente desigualdad e injusticia que conduce a la humanidad y al planeta por el camino de la miseria, el robo, el hambre, la depredación y la guerra, hacia la barbarie o al colapso total.
El miedo a la verdad les hace desviar la atención de los problemas de fondo (hambre, enfermedades y guerras, contaminación y calentamiento climático, agotamiento de los combustibles fósiles y de la biodiversidad, feminización de la pobreza, saqueo de las materias primas, sequía e insalubridad de las aguas, precarización, paro y pobreza para la clase asalariada, superproducción y despilfarro consumista, y un largísimo etcétera) puesto que ellos mismos forman parte de éstos problemas. Hoy nos pretenden engañar con parcheos a corto plazo para algunos casos, con refundaciones del capitalismo y con medidas proteccionista; para apoyar a los beneficios de un sistema de producción y de distribución de las riquezas, totalmente al servicio de una minoría de crápulas banqueros y capitanes de las empresas multinacionales.
La denominada representación pública de los gobernantes políticos es un mito. Cada uno se representa primero a sí mismo y después a su responsabilidad, siempre y cuando ésta no interfiera en sus intereses: estilo de vida, poder y beneficios inherentes. Olvidemos la retórica o los tópicos sobre las medidas anticrisis y la defensa de los intereses de España o del estado por parte del nuevo gabinete de gobierno de Zapatero. Las consecuencias de su actuación hasta hoy (detrimento de las condiciones de vida de la mayoría social) les resta todo tipo de credibilidad. La situación no pinta como para dejarnos manipular por falsas esperanzas de mejora en un dialogo social por arriba, con los empresarios y el gobierno. Donde esta pirámide del poder se convierte en inaccesible e incontrolable socialmente y más si en ella se han establecido la ineptitud y la corrupción (como estamos acostumbrados a ver y descubrir en cada caso diario)
Si la sociedad civil, la mayoría social, los pueblos no despertamos a la movilización, a la huelga general exigiendo el derecho a intervenir y fiscalizar en las decisiones importantes que afectan a nuestro futuro y bienestar, seguiremos retrocediendo hacia una mayor desigualdad e injusticia.
Decía un escritor “el poder es la fuente de todos los males sociales”. El miedo a la verdad, al igual que la ignorancia, es al mayor enemigo del ser humano. La crisis política, social y económica del capitalismo es de tal profundidad, que no valen cualquier tipo de salidas. Para salir de la crisis debemos movilizarnos por una solución superadora del actual sistema capitalista, una solución anticapitalista o de lo contrario estaremos abocad@s a precipitarnos en un futuro incierto, lleno de calamidades.
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