Mostrando entradas con la etiqueta Crisis capitalista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Crisis capitalista. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de octubre de 2011

Explicación de los ciclos y las crisis de la economia capitalista

El economista argentino Rolando Astarita, expone en la universidad de Rosario, un enfoque marxista sobre la explicación de los ciclos y el carácter de la actual crisis económica del capitalismo global.


Untitled from geiecono on Vimeo.


Para más información dirigirse a su blog http://rolandoastarita.wordpress.com/ sobre todo estudiantes de economía 

lunes, 22 de marzo de 2010

MARTXOAREN 27an DENOK KALERA!

MARTXOAREN 27an DENOK KALERA!

Dakizunez ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, HIRU eta EHNE sindikatuok joan den urtetik ari gara lanean gure erakunde publikoek gizarte eredu berri baterako oinarriak jar ditzaten aldarrikatzen. Horrela Donostiako kaleetatik mobilizatu ginen lehenik, hainbat neurri proposatzen zuen katalogoaren alde 130.000 sinadura bildu genuen ondoren, Eusko Jaurlaritza eta Nafarroako Gobernuaren aurrekontuen kontrako ekimenak gauzatu genituen... Ibilbide luze horren azken kapitulua martxoaren 2koa da. Egun horretan Gasteizen bildu ginen milaka ordezkari sindikalok ezeztz esan genien Zapateroren Gobernuak langileen kontra burutu nahi dituen azken bi erasoei: jubilazio adinaren atzeratzea eta lan erreforma berriaren inguruko proposamenak.

Ildo horri jarraiki zure txanda iritsi da. Datorren 27an, larunbata, manifestaldi jendetsuak egin behar ditugu gure lau hiruburuetan. Datorren astean jasoko duzu argibide zehatzagoak (zer ordutan, non geratu garen) baina bitartean mobilizazio horiek indartsuak izan daitezen gaurtik aurrera ahaleginak egin ditzazun eskatu nahi dizkizugu: konpromisoa joateko, animatzeko ingurukoak, propaganda lantokian zabaltzea... Egun horretako deialdi atxikitu dizugu.

Aldez aurretik ezkertu nahi dizugu.

Guztion artean geldituko ditugu!

¡EL 27 DE MARZO A LA CALLE!

Como ya sabrás los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, HIRU y EHNE estamos trabajando desde principios de curso para que nuestras administraciones establezcan las bases para un nuevo modelo social. Para ello nos movilizamos primeramente en Donostia, recogimos más de 130.000 firmas en favor de un Decálogo que contemplaba medidas muy concretas, llevamos a cabo acciones de protesta contra los presupuestos de los gobiernos de Navarra y de la CAPV... El último capítulo de este largo recorrido fué la movilización del pasado 2 de marzo en Gasteiz. Miles y miles de delegadas y delegados sindicales dijimos no a las dos propuestas que está elaborado el gobierno de Zapatero contra los intereses de la clase trabajadora: el retraso en la edad de jubilación y la nueva reforma laboral. )

Al hilo de esa movilización ahora llega el turno a que vosotros y vosotras también respondáis en la calle. El próximo 27 de marzo, sábado los 6 sindicatos os convocamos a manifestaros en las cuatro capitales. Aunque la semana que viene te remitiremos información más concreta ( a qué hora, dónde quedaremos) si te pedimos que hagas lo posible para que la convocatoria sea un éxito: tu compromiso a acudir, implicar a tu entorno, difundir la propaganda en tu centro... Te adjuntamos la convocatoria de ese día.

Te lo agradecemos de antemano.

Guztion artean geldituko ditugu!



domingo, 7 de marzo de 2010

El poder que nadie ha elegido

NOAM CHOMSKY

Los desplazamientos -actuales o potenciales- del poder en el mundo constituyen un animado asunto entre los estrategas de la política y los observadores. Una de las preguntas es si China desplazará (o cuándo) a Estados Unidos como protagonista dominante global, tal vez junto a India. Este cambio provocaría que el sistema mundial volviera a ser algo parecido a como era antes de las conquistas europeas. China e India han experimentado un rápido crecimiento económico y, gracias a que rechazaron las políticas occidentales de desregulación financiera, han sobrevivido a la recesión mejor que la mayoría de países.

Sin embargo, surgen interrogantes. Uno es el referido a la situación de la población. Una medición estándar de bienestar social es el Índice de Desarrollo Humano de la ONU, cuyos datos más recientes corresponden a 2008. India ocupa el puesto 134 -ligeramente por encima de Camboya, y debajo de Laos y Tayikistán-, aproximadamente el mismo sitio que ha ocupado durante años. China se ubica en el lugar 92, empatado con Belice, un poco por encima de Jordania y por detrás de la República Dominicana e Irán. India y China tienen mucha desigualdad, así que más de mil millones de sus habitantes caen todavía más en la escala.

Otra preocupación es la deuda de EEUU que, se teme, coloque al país bajo el yugo de China. Aparte de un breve interludio, desde hace mucho Japón ha sido el principal poseedor internacional de deuda del Gobierno estadounidense. Además, el estancamiento de los prestamistas está sobrevalorado.

En una dimensión, la del poder militar, EEUU se yergue completamente solo. Y Obama está imponiendo niveles históricos con su presupuesto militar. Casi la mitad del déficit estadounidense se debe al gasto militar, intocable en el sistema político.

Al considerar los otros sectores de la economía estadounidense, el premio Nobel Joseph Stiglitz y otros economistas advierten de que debemos cuidarnos del "fetichismo deficitario". El déficit estimula la recuperación y puede superarse con una economía al alza, como sucedió después de la II Guerra Mundial, cuando el déficit era mucho peor. Respecto a la deuda, se espera que crezca, debido principalmente al ineficiente sistema privatizado de cuidado de la salud -también virtualmente intocable, gracias a la habilidad de las empresas de superar la voluntad pública-.

Sin embargo, el marco de estas discusiones es engañoso. El sistema global no sólo es una interacción entre estados donde cada uno busca cierto "interés nacional" ajeno a la distribución del poder en el interior del país.

Esto se ha entendido desde hace mucho tiempo. Adam Smith concluyó que los "principales arquitectos" de la política en Inglaterra eran los "comerciantes y manufactureros", quienes se aseguraban de que sus propios intereses fueran "atendidos de la forma más peculiar", sin importar sus "penosos" efectos sobre los demás, incluyendo el pueblo inglés. La máxima de Smith sigue siendo cierta, aunque actualmente los "principales arquitectos" son las corporaciones multinacionales y, particularmente, las instituciones financieras, cuya participación en la economía se ha disparado desde los años setenta.

En Estados Unidos hemos visto un ejemplo espectacular del poder de las instituciones financieras. Durante la última elección presidencial, aportaron el núcleo de la financiación del presidente Obama. Naturalmente, esperaban ser recompensados, y así fue, con los Programas de Alivio de Activos en Problemas (TARP) y con mucho más. Por ejemplo, Goldman Sachs, la firma más dominante en la economía y el sistema político, hizo una fortuna vendiendo títulos respaldados por hipotecas e instrumentos financieros más complejos. Conocedora de la fragilidad de los paquetes que ofrecía, la compañía aceptó apuestas con la gigantesca aseguradora American International Group de que las ofertas iban a desplomarse. Cuando el sistema financiero colapsó, AIG también se vino abajo.

Los arquitectos de la política, gente de Goldman, no sólo negociaron un paquete de rescate para Goldman, sino que también lograron que los contribuyentes salvaran a AIG de la bancarrota, rescatando también por esa vía a Goldman. Ahora Goldman está registrando ganancias históricas y pagando voluminosos bonos. Junto con algunos otros bancos importantes, es más grande y fuerte que nunca.

Los 'arquitectos de la política' están operando un cambio: el de la fuerza mundial de trabajo al capital transnacional

El pueblo está furioso. La gente puede ver que los bancos que fueron agentes principales de la crisis están prosperando enormemente, mientras que la población que los rescató se enfrenta a un desempleo de casi el 10%. El descontento popular finalmente evocó un cambio de retórica de la Administración, que respondió acusando de codiciosos a los banqueros y formulando algunas sugerencias políticas que a la industria financiera no le agradan (la Regla Volcker y otras propuestas).

Dado que se suponía que Obama iba a ser su hombre en Washington, los principales arquitectos del poder perdieron poco tiempo antes de lanzar sus instrucciones: a menos que Obama se alineara nuevamente, enviarían sus fondos a la oposición política. En pocos días, Obama informó a la prensa de que los banqueros eran buenos tíos, singularizando a los dos principales, JP Morgan Chase y Goldman Sachs: "Al igual que la mayoría de los estadounidenses, no tomo a mal la riqueza o el éxito de la gente. Es parte del sistema de libre mercado" -del modo en que se interpretan los "mercados libres" en la doctrina del capitalismo de Estado-. Ese cambio radical de Obama es una fotografía reveladora de la máxima de Smith en acción.

Los arquitectos de la política también están operando un verdadero cambio de poder: el de la fuerza mundial de trabajo al capital transnacional. Martin Hart-Landsberg, economista y especialista en China, explora la dinámica. China se ha convertido en la planta ensambladora de un sistema de producción regional. Japón, Taiwán y otras economías asiáticas desarrolladas exportan a China partes y componentes de alta tecnología, donde se ensamblan y exportan los productos terminados.

El creciente déficit comercial de EEUU con China ha generado preocupación. Se ha hablado menos de que este se ha reducido marcadamente con Japón y el resto de Asia conforme toma cuerpo el nuevo sistema de producción regional. Las manufactureras estadounidenses están siguiendo el mismo camino, enviando partes y componentes a China para que esta ensamble y exporte, en su mayoría de regreso a EEUU. Para las instituciones financieras, comercializadoras gigantes de venta minorista y los dueños y gerentes de industrias manufactureras, estos desarrollos son celestiales.

Y bien entendidos. En 2007, Ralph Gomory, director de la Fundación Alfred P. Sloan, declaró ante el Congreso que "en esta nueva era de globalización, los intereses de las empresas y los países han divergido. En contraste con el pasado, lo que es bueno para las empresas globales estadounidenses ya no es necesariamente bueno para los estadounidenses".

La riqueza fluye hacia pocos bolsillos, llevando probablemente a la mayor desigualdad de la historia de EEUU

Examinemos a IBM. A finales de 2008, más del 70% de los 400.000 trabajadores de la empresa estaba en el extranjero, según la revista Business Week. En 2009, IBM redujo su nivel de empleo en EEUU otro 8%. Para la fuerza de trabajo, el resultado podría ser "penoso", según la máxima de Smith, pero es bueno para los principales arquitectos de la política.

Las investigaciones actuales indican que aproximadamente una cuarta parte de los empleos estadounidenses será extranjerizado en dos décadas, y los que queden se enfrentarán a beneficios y sueldos menores debido a la mayor competencia de los trabajadores reemplazados. Este patrón sigue a 30 años de estancamiento o desplome para la mayoría, mientras la riqueza fluye hacia pocos bolsillos, llevando probablemente a la mayor desigualdad de la historia estadounidense.

Pese a que China se está convirtiendo en la ensambladora y plataforma de exportaciones del mundo, los trabajadores del país están sufriendo junto al resto de la fuerza laboral mundial, como sería de prever en un sistema diseñado para concentrar riqueza y poder y para que los trabajadores compitan entre ellos globalmente. En el mundo, la participación de los trabajadores en el ingreso nacional se ha reducido en muchos países -de manera radical en China-, generando una inestabilidad creciente en esta sociedad altamente desigual.

Así que tenemos otro cambio importante en el poder mundial, de la población general a los principales arquitectos del sistema global, proceso asistido por el socavamiento de la democracia funcional en los países más poderosos. El futuro depende de cuánto esté dispuesta a soportar la gran mayoría, y si se puede desarrollar una respuesta constructiva que confronte los problemas en el centro del sistema capitalista de estado de dominación y control. De lo contrario, los resultados podrían ser tétricos, como lo revela más que abundantemente la historia.

*Noam Chomsky, distribuído por The New York Times Syndicate.

http://www.publico.es/internacional/300285/nadie/elegido

viernes, 17 de abril de 2009

El miedo a la crisis



Mucho se habla de política, economía y de salir de la crisis, pero lo absurdo es no preguntarse ¿Cómo queremos salir de la crisis? Los políticos al servicio de financieros y empresarios han estado inyectando dinero a mansalva, por billones de euros y de dólares, a los bancos, sin entrar en el meollo de la cuestión. Este sistema capitalista es una maquina de destrucción masiva, generador de una creciente desigualdad e injusticia que conduce a la humanidad y al planeta por el camino de la miseria, el robo, el hambre, la depredación y la guerra, hacia la barbarie o al colapso total.

 

El miedo a la verdad les hace desviar la atención de los problemas de fondo (hambre, enfermedades y guerras, contaminación y calentamiento climático, agotamiento de los combustibles fósiles y de la biodiversidad, feminización de la pobreza, saqueo de las materias primas, sequía e insalubridad de las aguas, precarización, paro y pobreza para la clase asalariada, superproducción y despilfarro consumista, y un largísimo etcétera) puesto que ellos mismos forman parte de éstos problemas. Hoy nos pretenden engañar con parcheos a corto plazo para algunos casos, con refundaciones del capitalismo y con medidas proteccionista; para apoyar a los beneficios de un sistema de producción y de distribución de las riquezas, totalmente al servicio de una minoría de crápulas banqueros y capitanes de las empresas multinacionales.

 

La denominada representación pública de los gobernantes políticos es un mito. Cada uno se representa primero a sí mismo y después a su responsabilidad, siempre y cuando ésta no interfiera en sus intereses: estilo de vida, poder y beneficios inherentes. Olvidemos la retórica o los tópicos sobre las medidas anticrisis y la defensa de los intereses de España o del estado por parte del nuevo gabinete de gobierno de Zapatero. Las consecuencias de su actuación hasta hoy (detrimento de las condiciones de vida de la mayoría social) les resta todo tipo de credibilidad. La situación no pinta como para dejarnos manipular por falsas esperanzas de mejora en un dialogo social por arriba, con los empresarios y el gobierno. Donde esta pirámide del poder se convierte en inaccesible e incontrolable socialmente y más si en ella se han establecido la ineptitud y la corrupción (como estamos acostumbrados a ver y descubrir en cada caso diario)

 

Si la sociedad civil, la mayoría social, los pueblos no despertamos a la movilización,  a la huelga general exigiendo el derecho a intervenir y fiscalizar en las decisiones importantes que afectan a nuestro futuro y bienestar, seguiremos retrocediendo hacia una mayor desigualdad e injusticia. 

Decía un escritor “el poder es la fuente de todos los males sociales”. El miedo a la verdad, al igual que la ignorancia, es al mayor enemigo del ser humano. La crisis política, social y económica del capitalismo es de tal profundidad, que no valen cualquier tipo de salidas. Para salir de la crisis debemos movilizarnos por una solución superadora del actual sistema capitalista, una solución anticapitalista o de lo contrario estaremos abocad@s a precipitarnos en un futuro incierto, lleno de calamidades.

 

Marcelino Fraile   

miércoles, 8 de abril de 2009

Europa frente a la crisis



Por Juan Torres López. “Le Monde diplomatique” abril de 2009


“Aunque la crisis económica se inició en Estados Unidos, en Europa, y especialmente en España, está produciendo efectos graves que a la larga incluso serán más dolorosos que los producidos al otro lado del Atlántico. Se han registrado ya casi 2 billones de euros de pérdidas bancarias, prácticamente la misma cantidad que en Estados Unidos, los planes de rescate europeos suponen tres veces más gasto que el estadounidense; en la Europa del este están a punto de quebrar varios países y algunas estimaciones calculan que sólo en el territorio de la Unión Europea pueden perderse entre cuatro y cinco millones de empleos. Nadie duda de que la magnitud de la crisis, a escala internacional, es terrible, pero Europa parece incapaz de hacerle frente cuando existen remedios a la altura de los problemas planteados sobre la mesa.”


Lo que hoy día estamos viviendo es la bancarrota de los principales núcleos del sistema bancario internacional que se está manifestando en las quiebras sucesivas de las principales entidades financieras del mundo. Se trata de una bancarrota producida por la masiva y continuada acumulación de riego en los balances bancarios y como consecuencia de que, desde hace años, la actividad bancaria se ha venido desnaturalizando (1)


Tradicionalmente, los bancos han cumplido la función de intermediar entre el ahorro y la inversión productiva proporcionando crédito a las empresas y consumidores. Pero el gran desarrollo de los mercados financieros ha ido creando en los últimos decenios nuevas oportunidades de inversión especulativa, con rentabilidad más alta y rápida que la inversión productiva. En aras de incrementar continuamente sus beneficios, los bancos han ido redirigiendo su actividad hacia esos mercados y así se han convertido en la principal fuente de alimentación de la especulación financiera, en detrimento, lógicamente, de la financiación productiva.


Para disponer de recursos crecientes que pudieran proporcionarle más rentabilidad en los mercados financieros, los bancos han “utilizado” prácticamente sin límite sus activos (los contratos de los créditos que conceden a sus clientes), es decir, han convertido papel en dinero líquido, generando así una especie de gigantesca pirámide invertida que ha terminado por derrumbarse.


Como ya es bien sabido, en Estados Unidos esa titulización consistió en poner en circulación, gracias a la complicidad y vista gorda de los reguladores, millones de productos financieros nacidos de hipotecas de altísimo riesgo, muy rentables en apariencia y a corto plazo pero que, cuando comenzaron a producirse los impagos de los prestamos que le servían de base, se mostraron como auténtica basura financiera.


La difusión de esa basura por todo el sistema bancario internacional, en una magnitud todavía realmente desconocida, es lo que ha producido la bancarrota y lo que ha traído como consecuencia inevitable que la economía mundial se haya quedado sin las fuentes de financiación que son imprescindibles para que pueda funcionar.


La respuesta inmediata de las autoridades monetarias y gubernamentales fue, en un primer momento, proporcionar mayor liquidez al sistema bancario. Algo que resultó completa y estúpidamente inútil (por no decir criminalmente, si se comparan sus generosas cifras con las necesarias para combatir el hambre y el sufrimiento humano en el planeta) puesto que lo que se conseguía en realidad, era echar más leña al fuego ya que los bancos usaban el dinero añadido para continuar la actividad que estaba provocando la debacle financiera.


Más tarde, los Gobiernos fueron acudiendo al rescate de los bancos que iban quebrando recurriendo a diferentes formas de intervención pero que no han podido aún resolver por completo el problema de insolvencia generalizada. No sólo porque no han sido capaces de asumir los costes políticos de la nacionalización sino porque ésta (que finalmente será imprescindible) ni siquiera se puede llevar a cabo mientras no se ponga en claro la situación real de los bancos. Algo a lo que, por otra parte, se le tiene un miedo feroz por el escandaloso panorama de despilfarro, malgobierno y corrupción bancaria que pondría sobre la mesa.


Por supuesto, una crisis de estas características se ha producido como consecuencia de la avaricia bancaria y de la exacerbación irracional e inmoral del ánimo de lucro. Pero no solo por eso, y de ahí que no se pueda luchar contra ella proponiendo reformas en los modos de comportamiento corporativo.


Se ha producido, en primer lugar, porque se ha dejado hacer a los mercados financieros en la confianza de podrían autorregularse e “internalizar” el riesgo acumulado por sí mismos. Algo que ya ha quedado perfectamente demostrado que es una falacia sin fundamento alguno y muy peligrosa para la economía en su conjunto.


En segundo lugar, porque las autoridades han sido cómplices de quienes se estaban aprovechando de ese desgobierno financiero. Lo han sido al establecer las condiciones legales que han permitido que se llevaran a cabo las actividades que par muchos era muy claro que terminarían inevitablemente como han terminado. Y porque han dado plena libertad a los capitales especulativos, han amparado a los paraísos fiscales, han mirado a otro lado ante la corrupción y los fraudes, y han establecido normas contables que disimulaban la insolvencia… es decir, porque han dejado hacer a los poderes financieros y se han limitado a hacer lo que éstos les pedían.


En tercer lugar, y quizás esto sea lo más determinante, la crisis se ha producido porque se ha porque se ha dejado crecer un universo financiero especulativo cada vez más divorciado de la actividad productiva. Algo que ha ocurrido, sobre todo, como consecuencia del deterioro progresivo de la capacidad de compra en los mercados reales y como efecto de la políticas de contención salarial que han limitado el crecimiento potencial de la actividad real provocando, por lo tanto, que la ganancia productiva fuese mucho menos atractiva que la financiera.


La Unión Europea es ahora prácticamente impotente frente a una crisis ten grande, precisamente porque ha impulsado las políticas y las normas que han permitido que se desatara. Está enferma de su propia medicina.


La Unión Europea quiso limitarse a ser mero “espacio financiero” una especie de territorio neutro sin gobierno ni normas capaces de supervisar y controlar las finanzas europeas. Así dejaba hacer a los poderosos, pero así es como ahora resulta incapaz de hacer frente como tal a la tormenta que han desatado.

La Unión Europea, a pesar de ser el espacio natural en el que se desarrolla la actividad bancaria y financiera, no tiene competencias sobre problemas de solvencia, de modo que las soluciones que se puedan dar tendrán que ser nacionales y por definición incapaces de proporcionar soluciones globales a un problema que sí lo es.


Ni siquiera la política monetaria del Banco Central Europeo resultará efectiva, porque no puede serlo sin disponer de políticas y medios de coordinación fiscal y sin instrumentos de supervisión financiera (2)


Por eso la Unión Europea no puede estar poniendo en marcha soluciones frente a la crisis y en la práctica se está limitando a conceder vía libre a los Gobiernos a la hora de poner en marcha medidas paliativas a través del gasto, o, por otra parte, a establecer normas (como las que permiten valorar los activos bancarios a precio de adquisición y no de mercado) que faciliten la labor de los bancos centrales nacionales a la hora de permitir que los bancos no muestren del modo más traumático sus auténticas realidades.


MENOS LIBERALISMO Y MAS INNOVACION


En este clima, se recurre a menudo a reclamar “más Europa” para poder hacer frente a la crisis. Pero se trata de una demanda confusa y peligrosa. La Europa que hemos vivido, las políticas europeas liberales de los últimos años, han sido causantes de la crisis y, por tanto, sería suicida recurrir a ellas con más fuerza para tratar de solucionarla.


Lo que necesitamos no es más Europa sino otra Europa diferente.


Las políticas deflacionistas europeas que se han promovido están en el origen de las burbujas inmobiliarias y de la deriva de los capitales hacia la especulación financiera. Por eso, en contra de los mensajes de moderación que se vienen dando, la mejor respuesta frente a la crisis consiste en recuperar la fortaleza de la actividad productiva real y eso sólo se puede conseguir mejorando la capacidad de compra de los asalariados y ampliando la demanda. La moderación salarial y la contención del gasto que se predica por quienes, con lamentable ceguera, solo buscan ahorrar costes y evitar pagar impuestos es letal porque deprimirá aún más la capacidad productiva. Para salir de la crisis, la apuesta de Europa debería ser la articulación de una especie de tijera basada, por un lado, en la innovación social y en el desarrollo tecnológico y, por otro, en la creación de un Estado de bienestar de nuevo tipo orientado al disfrute efectivo de los derechos sociales. Y el eje de esas dos estrategias no puede ser otro que la reconsideración del papel de Europa y de sus políticas en el planeta, poniendo recursos a disposición del desarrollo integral de los espacios empobrecidos por nuestras políticas neoliberales en lugar de limitarse a proteger los intereses de las grandes empresas europeas.


Eso requiere no sólo más recursos sino, sobre todo, una nueva geografía del Gobierno europeo, instituciones más sólidas y democráticas y, en particular, la voluntad de sus ciudadanos y no por los poderes económicos que se aprovechan del actual estado de democracia difusa que se ha impuesto a escala supranacional.

Por otro lado, la Unión europea necesita mirarse con sinceridad a sí misma y renunciar para siempre al doble lenguaje y al cinismo político.


Digámoslo claro. La Unión europea ampara y sostiene a los paraísos fiscales cuya existencia garantiza la corrupción y las prácticas bancarias que socavan las finanzas y que provocan la crisis. La Unión Europea se niega a regular las operaciones con activos de alto riesgo que producen la inestabilidad sistémica de la que pretendemos salir. La Unión europea concede plena libertad de movimientos a los capitales intra y extracomunitarios que no tienen otro objetivo que la especulación financiera. La Unión Europea promulga las normas que permiten la opacidad bancaria y la ocultación del riesgo y las perdidas. La Unión Europea concede al Banco Central Europeo la capacidad para limitar unilateralmente su capacidad de crecimiento potencial y, al mismo tiempo, renuncia a pedirle cuentas cuando, como en los últimos tiempos, ha dado alas a la crisis en lugar de prevenirla y evitarla.


No podemos reclamar más de esta Europa sino otra Europa comprometida con el desarrollo productivo y con la creación de riqueza. Dispuesta a poner freno a los capitales especulativos, a disciplinar las finanzas y a favorecer la creación de un nuevo espacio financiero orientado obligado y exclusivamente a satisfacer las demandas de las empresas que crean empleo y de los consumidores.


La única ventaja de esta importante crisis que vivimos es que al ser tan grave está mostrando sin dificultad a quien lo quiera ver los males que han provocado: la hipertrofia de los flujos financieros especulativos, la falta de regulación, la irresponsable asunción del riesgo por parte de los bancos, su desnaturalización, la ilimitada libertad de movimiento de los capitales, la deriva de los capitales hacia la especulación financiera… Y, aunque de un modo quizá algo más velado, la gran asimetría que se da entre el poder que tienen los grandes financieros y el de los ciudadanos.

Por eso, la auténtica clave de bóveda para salir de la crisis es fortalecer la democracia y poner la economía al servicio de los ciudadanos.


(1) Léase un análisis más detallado de la crisis, de sus orígenes, implicaciones y alternativas en Juan Torres y Alberto Garzón, La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla, ATTAC, Madrid, 2009

(2) Sobre la política financiera de la Unión Europea, léase Juan Hernandez Vigueras, La Europa opaca de la finanzas y sus paraísos fiscales offshore, Icaria, Barcelona, 2008.


Nota del que añade este artículo al blog.- Las soluciones del autor de este artículo están en una clave de reforma del capitalismo, en base a un neokeynesianismo desarrollista y reformista que no se comparten en este blog. Pero las denuncias del sistema y su funcionamiento son de una gran utilidad porque revelan las enormes contradicciones que existen entre las políticas a favor de las grandes ganancias financieras, capitalistas y las posibilidades potenciales de la economía productiva real al servicio de la ciudadanía.



Euskadi entrará en recesión, defendamos nuestros intereses con la HUELGA GENERAL


Las Cámaras de Comercio hacen el peor diagnóstico de la situación económica

El último análisis de la entidad prevé un desplome del PIB del 1,5% este año

RICARDO MARTÍNEZ DE RITUERTO - Bruselas - 08/04/2009


EL PAÍS - Vitoria - 08/04/2009


Las Cámaras de Comercio cambiaron ayer por completo su discurso sobre la futura evolución de la economía vasca. En diciembre pasado su proyección todavía era positiva y preveían un crecimiento del PIB para el conjunto de este año del 0,7%. Apenas cuatro meses después no sólo consideran que Euskadi entrará en recesión, sino que avanzan que la contracción de la economía puede llegar a un 1,5% del PIB, afectando a todos los sectores. Es, con mucho, la peor previsión adelantada hasta ahora por uno de los múltiples órganismos que las realizan en Euskadi.

El primero que adelantó la entrada en recesión fue Joseba Madariaga, responsable del servicio de análisis de Caja Laboral. A partir de ese momento, empresarios y sindicatos empezaron reconocer la situación. No así el Gobierno en funciones, que en su última revisión en enero pensaba todavía en un crecimiento para todo el año cifrado en el 0,5%. Las cámaras aseguran que la recuperación no llegará a la economía vasca al menos hasta mediados de 2010.

Las cámaras precisaron ayer que para que esta recuperación se produzca los sectores industrial e inmobiliario deben "ajustar su situación", se deben normalizar las condiciones financieras y superar la "desconfianza que está dificultando que las medidas adoptadas originen los resultados deseados".

El análisis de las cámaras apunta que la crisis ha incidido en Euskadi en todos los sectores: primero en la construcción, luego en la industria y de forma más leve en los servicios, que aún presentan una evolución positiva, pese a que las ventas minoristas se redujeron en 2008 un 2,3% y la ocupación hotelera, como indicador del turismo, decreció un 3,5%. De manera global, ha descendido el consumo en los hogares, que ha pasado a tener valores negativos, aunque gracias al "ligero aumento" del gasto en consumo de las Administraciones Públicas, el consumo final presenta aún un valor positivo (0,9%).

A juicio de las cámaras, resulta "especialmente preocupante el deterioro del índice de producción industrial", con cifras negativas antes desconocidas: un retroceso del 21,4% en diciembre de 2008 y del 22,7% en enero pasado debido a la reducción de pedidos. "De esta investigación también se desprende una fuerte caída en el índice de confianza industrial", que se deteriora hasta un -31%. La crisis también ha causado "un auténtico desplome" en la inversión y un apreciable ascenso del paro en todos los sectores.

domingo, 22 de marzo de 2009

La explosión del desempleo

"La crisis es de ellos, la solución es nuestra"

Ignacio Ramonet. Le monde diplomatique.

Hay que repetirlo: la crisis aún no ha tocado fondo. Y las próximas noticias van a ser peores. Las Bolsas siguen desplomándose. Los planes de rescate fracasan uno tras otro. No impiden que las principales economías del mundo -Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, España- entren en recesión. Grandes o pequeños, los bancos se hallan en situación objetiva de quiebra. Si no se nacionaliza la banca urgentemente y en bloque, el sistema financiero occidental podría perecer.

Lo más grave es que esta nueva fase de la crisis arrastrará a algún país en su caída. Por ejemplo: Irlanda, inmersa en una grave recesión, con un sector bancario muy vapuleado y un déficit público que podría elevarse hasta el 11% del PIB. Otros países (Letonia, Estonia, Ucrania, Pakistán) podrían declararse en quiebra.

El huracán económico se ha llevado por delante una cuarta parte de la riqueza mundial. Y está provocando, en casi todo el planeta, el cierre de fábricas, la explosión del desempleo, una escalada proteccionista y la radicalización de las protestas sociales.
Causa de pobreza, de angustia y de exclusión, la lepra del desempleo se extiende. En Estados Unidos, la recesión ha destruido 3,6 millones de puestos de trabajo, a un ritmo nunca visto. La mitad durante los últimos tres meses. El total de parados ya asciende a 11,6 millones. Y firmas gigantes como Microsoft, Boeing, Caterpilar, Kodak, Pfizer, Macy's, Starbucks, Home Depot, SprintNextel o Ford Motor planean desprenderse de 250.000 asalariados en 2009. La confianza de los consumidores se ha desplomado.

En China, la caída de las exportaciones provoca el hundimiento de la producción fabril y despidos masivos. Más de 20 millones de trabajadores venidos del campo han perdido su empleo. En la India, entre octubre y diciembre de 2008, medio millón de puestos de trabajo se destruyeron.
En Francia, una cifra resume la magnitud del seísmo: el número de horas de paro forzoso pasó de 200.000 en enero de 2008 a 13 millones en diciembre (1). Ya hay más de 2,5 millones de desempleados. Y para los menores de 25 años, el aumento de la tasa de paro alcanzó, en 2008, el 20%...
En España, durante el pasado mes de enero, el número de despidos aumentó en casi 200.000 personas; y el total de desocupados sobrepasa ya los 3.320.000. En 2009, el paro afectará a unos 850.000 trabajadores más, con lo cual la suma de parados superará los cuatro millones... Más de 827.000 hogares cuentan con todos sus miembros desempleados...

En la UE, el número de parados es de 17,5 millones, 1,6 millones más que hace un año. Y para 2009, se prevé la pérdida de 3,5 millones de empleos. En 2010, la desocupación escalará hasta el 10% de la población activa.

En Sudamérica, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2009, se registrará un aumento de 2,4 millones de desempleados. Si bien los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), así como Venezuela, Bolivia y Ecuador, podrían capear el temporal, varios Estados centroamericanos, México y Perú, por sus lazos con la economía estadounidense, sufrirán.

El director general de la OIT, Juan Somavía, estima que el número de desempleados en el mundo (190 millones en 2008) podría incrementarse en 51 millones más a lo largo de 2009. Y recuerda que los trabajadores pobres (que ganan apenas dos euros diarios) serán 1.400 millones, o sea el 45% de la población activa mundial (2).

La brutal explosión del desempleo provoca naturalmente el retorno del nacionalismo económico. Rusia ha decidido elevar el gravamen para los coches importados y ha introducido aranceles a la carne de ave y de cerdo. Ecuador lo ha hecho para los teléfonos móviles y el material de transporte. La India ha anunciado que prohibirá durante seis meses la importación de juguetes de China. Argentina e Indonesia han creado nuevos aranceles para limitar algunas importaciones.
Grecia ha prohibido a sus bancos que socorran a las sucursales en otros países balcánicos. EEUU ha decidido apoyar a las Big Three (Chrysler, Ford, General Motors) de Detroit, pero sólo para que salven sus plantas en el país. No ayuda a las multinacionales extranjeras (Toyota, Kia, Volkswagen, Volvo) instaladas en su territorio. Francia y Suecia han anunciado que condicionarán las ayudas a sus industrias automotoras: sólo podrán beneficiarse los centros ubicados en sus respectivos países. La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, declaró que el protectionismo podía ser "un mal necesario en tiempos de crisis". El ministro español de Industria, Miguel Sebastián, insta a "consumir productos españoles". Y en Alemania, gran país exportador, una reciente encuesta reveló que el 78% de los empresarios de PYME eran favorables a medidas protectionistas (3).

Este auge del nacionalismo económico está provocando brotes de xenofobia. En Reino Unido, uno de los países más golpeados por la crisis, con unas previsiones de reducción de la actividad del 2,8%, miles de obreros del sector de la energía, gritando la consigna " UK jobs for British workers! " ("Empleos británicos para trabajadores británicos"), se declararon en huelga contra la contratación de trabajadores portugueses e italianos en las obras de la refinería Total de Lindsey (Lincolnshire). Al mismo tiempo, en ese mismo país, cientos de miles de polacos eran "invitados" a regresar a su tierra natal. Igual en Irlanda, donde el sentimiento antipolaco crece a medida que aumenta el índice de desempleo. En Italia se está expulsando sin miramientos a los rumanos. Y en todas partes se cuestiona el derecho de residencia de los inmigrantes legalmente establecidos (l éase, p. 3, el artículo de Javier de Lucas ).

En numerosos países, grandes empresarios o banqueros que reclaman a gritos -y obtienen del Estado- ayudas millonarias, se aprovechan de la crisis para despedir a mansalva y reducir costes. Una actitud que, en el actual contexto de crecimiento descontrolado del desempleo, enfurece. Por eso se multiplican las protestas sociales. Las turbulencias ya han causado la caída de los Gobiernos de Bélgica, Islandia y Letonia. Se han registrado manifestaciones en Francia, con una huelga nacional el 29 de enero, enfrentamientos violentos en Guadalupe y una nueva jornada nacional de acción prevista para el 19 de este mes. Los países más vulnerables de la UE: Hungría, Bulgaria, Grecia, Letonia, Lituania... también han registrado protestas y disturbios más o menos violentos.

Para los ciudadanos, el desempleo es una de las peores formas de represión; una demostración en carne propia de la violencia del capitalismo. Por eso la rabia. Se avecinan tiempos sombríos. El concepto de crisis no alcanza a explicar el momento que estamos viviendo. Un cambio de era. Una mutación de valores. ¿Una esperanza de justicia y de progreso?


Notas:
(1) Sami Nair, "¿Xenofobia o Europa social?", El País , Madrid, 7 de febrero de 2009.
(2) Le Monde , París, 28 de enero de 2009.
(3) Time Magazine , 4 de febrero de 2009.

viernes, 20 de marzo de 2009

Más de un millón de personas se manifiestan en Francia contra Sarkozy

"Si queremos no seguir pagando la crisis de los capitalistas deberemos seguir el ejemplo de los franceses, debemos movilizarnos por nuestras reivindicaciones y necesidades. Por eso, exijamos desde nuestros centros de trabajo, de estudio, desde nuestros barrios y asociaciones, que los sindicatos ELA, CCOO, UGT, LAB, ESK, STEE-EILAS vayan preparando la movilización, la concienciación y la organización de una HUELGA GENERAL y de todas la movilizaciones necesarias para combatir los despidos y el paro"

"El pueblo antes que los banqueros"

Jerónimo






El éxito de la huelga general se midió en la calle con 200 marchas de protesta, aunque no paralizó el país

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - París - 19/03/2009

El Gobierno francés se lo temía, lo reconocía y tragaba saliva ante lo que se avecinaba. Un ministro, incluso, lo ha avisó la víspera: "Ojo que hace buen tiempo". Este jueves, en una tarde deliciosamente primaveral, más de un millón largo de franceses (tres millones, según los sindicatos) salieron a la calle a gritarle a Nicolas Sarkozy, presidente de la República, que rechazan sus medidas contra la crisis, encaminadas, a su juicio, a reflotar grandes empresas y bancos en apuros pero no a proteger ni a los trabajadores ni a los parados. La policía contabilizó 1,2 millones de manifestantes. En cualquier caso, más que en la anterior convocatoria, celebrada el 29 de enero. Es decir, la protesta crece en Francia.

La jornada era de huelga general. Los trenes funcionaron a la mitad. Los autobuses y el metro, dependiendo de la ciudad. En Burdeos y Marsella, con paros. En París, casi como cualquier otro día. Los profesores pararon en un 35%, otros funcionarios, en un 20%. Resumen: la llamada de los sindicatos no paralizó Francia.

"El pueblo antes que los banqueros"

Eso era lo esperado. Tanto los sindicatos como el Gobierno sabían que el éxito o el fracaso de la convocatoria se jugaba en la calle, en las más de 200 manifestaciones previstas en toda Francia. En París la marcha arrancó a las dos de la tarde, desde la Place de la Republique. Una pancarta enorme avisaba del contenido central: El pueblo antes que los banqueros. Una señora mayor, de más de 70 años, caminaba despacio enarbolando un cartelito confeccionado a base de cartón y madera. Pintada con rotulador, sólo una frase: Los financieros destruyen nuestra civilización. Al lado, una charanga simultaneaba La Internacional y después la María de Ricky Martin.

Tras las pancartas marchaban los sindicalistas, los trabajadores y los hombres y mujeres que se han quedado parados recientemente, los que reclaman más dinero público para los asalariados, la subida de los sueldos o, al menos, del Salario Mínimo Interprofesional, que en Francia asciende a 1.300 euros. También los que exigen que Sarkozy anule el denominado escudo fiscal, una de las primeras medidas impositivas adoptadas por el Gobierno francés y que a, juicio de la izquierda, protege a los que más tienen. También los que se sienten indignados (y estafados) por casos como el de la empresa petrolera Total, que ha anunciado casi simultáneamente la desaparición de 550 empleos en Francia y unos beneficios de 13.800 millones de euros en 2008.

Pero no sólo iban ellos. También se manifestaron los profesores que critican el desmantelamiento de la escuela pública francesa; los médicos y enfermeras que denuncian la, a su juicio, cada vez peor situación de la sanidad; los estudiantes de instituto y los universitarios acompañados de miembros de asociaciones de inmigrantes sin papeles o de defensores de las personas sin techo. Un grupo mestizo, multitudinario y heterogéneo que, sin embargo, compartían un blanco claro y común: Nicolas Sarkozy.

Jornada exitosa, según los sindicatos

Los sindicatos, al término de las diferentes manifestaciones y tras contabilizar más de tres millones de asistentes, declararon un éxito la jornada y aseguraron que habrá más protestas masivas a menos que el Gobierno haga "un gesto".

Sarkozy se encontraba en ese mismo momento lejos, en Bruselas, en una reunión del Consejo Europeo. Esta vez no iba a contestar a los manifestantes, a diferencia de lo ocurrido en enero, cuando emplazó a los sindicatos a una "cumbre social", celebrada el 19 de febrero, y que a la postre no sirvió para enterrar la protesta. Esta vez, de dar la cara se iba a encargar el primer ministro, François Fillon, que compareció a las ocho de la tarde en televisión para asegurar que no habrá nuevas medidas a las ya tomadas en la "cumbre social" de febrero, consideradas ya entonces insuficientes por los sindicatos.

Fillon era consciente de que sus palabras, a pocas horas de que terminara la protesta en la calle, significaban la guerra. Y añadió: "Las movilizaciones no solucionan las crisis mundiales".