
En primer lugar, agradecer la invitación para participar en este acto. Debo indicar que aunque en los carteles se me presenta como miembro del sindicato STEE-EILAS, lo cual es cierto, no actúo en representación de dicho sindicato, sino en mi propio nombre, para abordar un tema que nos preocupa a todos y todas: la Crisis económica.
La crisis es la causa o la excusa de la destrucción de empleo, y esta situación tiene unas consecuencias sobre la vida y sobre la salud de las personas, tanto de las que han perdido su puesto de trabajo, como de las que pueden perderlo en cualquier momento y de las que lo mantienen.
En 2008 se destruyeron en el estado español un total de 620.000 empleos (310.000 contratos temporales no renovados, 217.000 despidos improcedentes y el resto mediante Expedientes de Regulación de Empleo).
Precisamente ha llamado la atención de algunos expertos la impresionante velocidad con la que la crisis se ha traducido en el estado español en cifras de paro, mucho mayor que en el resto de los países. En momentos de recesión como el actual, lo único que se consigue abaratando el despido es que el ajuste se traslade inmediatamente al mercado de trabajo sin que las dificultades afecten a las empresas o a las rentas de capital. Y si aquí se destruye con tanta facilidad es porque despedir es sencillo y barato.
El Estatuto de los Trabajadores aprobado en 1979 sufrió 4 contrarreformas (1984, 1994, 1997 y 2002), encaminadas a desregular las relaciones laborales y facilitar el despido. Primero decían que para luchar contra el paro, había que facilitar los contratos temporales. Más tarde dijeron que como la temporalidad era muy elevada, había que abaratar el despido para que hubiera más contratos fijos. Pero la precariedad no redujo las tasas de desempleo y por más que se abarató el despido la temporalidad no ha descendido.
En el último mes, en el debate en torno a la huelga general celebrada ayer, algún sindicato decía que había que reservar ese tipo de respuesta por si se producía una nueva contrarreforma de la legislación para reducir los derechos de las personas trabajadoras. Sin embargo, a la vista de los datos, resulta evidente que la patronal no necesitaba modificar las leyes vigentes para atacar gravemente los derechos de las personas trabajadoras. Le bastaba con aplicar los mecanismos vigentes. Por eso era necesario responder ya y responder de manera contundente, con una huelga general, como se hizo ayer en Euskal Herria.
Sin embargo, la derecha y la patronal son insaciables. Siempre quieren dar una vuelta de tuerca más, siempre están dispuestos a dar otro paso más contra los derechos de las personas trabajadoras. Por ello, no hay nada más peligroso que la inactividad, la paralización, el acomodo y la falta de movilización de la izquierda política y social. Y un buen ejemplo de las consecuencias negativas que puede tener esta situación lo tenemos en el último intento de conseguir la paz en Euskal Herria: nos confiamos pensando que todo estaba bien encarrilado y no nos movilizamos, mientras que la derecha tomaba la calle una y otra vez contra el proceso de paz. Y para cuando se estaba empezando a ver que era necesario movilizar a la parte de la sociedad que apostaba por la paz y el diálogo, llegó el atentado de la T4 de Madrid y todo se vino abajo.
Por eso la izquierda política y social, la izquierda que es anticapitalista todos los días de labor y los de fiesta, debe movilizarse para hacer frente a la crisis, a sus consecuencias y a las políticas que se están llevando a cabo los gobiernos a los que nos toca padecer, tanto en España, como en Navarra o en la CAV.
Recientemente, en una aportación realizada dentro del interesante proceso de debate generado por el colectivo Alternatiba Eraikitzen, el compañero
Si analizamos cuáles son las políticas de los gobiernos que nos afectan y cuáles son sus consecuencias, llegaremos a la conclusión de que es necesario movilizarse y que hay que hacerlo de forma unitaria y radical. En este sentido, la huelga general de ayer nos deja numerosas aspectos manifiestamente mejorables.
El hecho de que se convocara sin un trabajo previo de movilización y calentamiento mediante manifestaciones. Una convocatoria gestada en las cúpulas, sin que se hubiera generado un debate social previo en los centros de trabajo y estudio.
El hecho de que ni siquiera se haya propuesto a CC.OO y UGT participar en la convocatoria ha sido un error que ha permitido a las direcciones de esos sindicatos negarse a convocar sin haber recibido casi ninguna crítica interna, por haberse entendido como un desprecio y una falta de consideración hacia los miles de personas trabajadoras que pertenecen o se sienten representados por esos sindicatos.
Por parte de CC.OO y UGT se está haciendo en estos días todo un panegírico del diálogo social con los empresarios y los gobiernos. El modelo a aplicar sería el de Navarra, donde, sin ninguna movilización ni presión sindical, se sacan fotos, se llegan a acuerdos sin contenido y se reciben condecoraciones. Esos sindicatos, junto con los partidos políticos del sistema y sus medios de comunicación han llevado toda una campaña de intoxicación, desprestigio y tergiversación de la convocatoria, presentándola como una respuesta del nacionalismo al nuevo gobierno de Patxi López, o como el primer paso de la acumulación de fuerzas independentistas. Curiosamente, en este último argumento han coincidido con la izquierda abertzale oficial, que ha intentado llevar el ascua de la huelga hacia su sardina.
Ante este panorama los distintos colectivos de la izquierda anticapitalista vasca podíamos haber adoptado una posición academicista: analizar en el laboratorio si cumple las condiciones ideales para ser una huelga general de las de manual y en función de ello decidir si le damos o no el label vasco de huelguilidad. Sin embargo, la vida real es muy tozuda y no suele coincidir con los modelos teóricos diseñados en laboratorio. Por eso, frente a la posibilidad de quedarnos de brazos cruzados esperando la convocatoria ideal que puede que no llegue nunca, tanto Ezker Alternatiboa como Alternatiba Eraikitzen, Ezker Gogoa y el Espacio Anticapitalista de Zutik, optamos por movilizarnos en esta convocatoria con defectos pero real.
El resultado de la huelga es positivo en cuanto a reactivación de la presión de la clase trabajadora hacia las políticas públicas y de la patronal en relación con la crisis. La incidencia registrada refleja que en la sociedad vasca existe un porcentaje muy importante de trabajadores y trabajadoras que no se dejan manipular por los mensajes de los medios de comunicación y que no se dejan amedrentar por las presiones y chantajes de las patronales y de las administraciones. Pero también deja claro que si se hubiera actuado de forma más unitaria, los resultados de la huelga hubieran sido mucho mejores.
Desgraciadamente, no parece que los sindicatos mayoritarios vayan a variar mucho sus posiciones, por eso creemos que es necesario potenciar movimientos desde la base, de carácter unitario y transversal. El ejemplo más claro es el de Herria Kalera-Los Martes a la calle, en Gipuzkoa, y otros ejemplos más modestos pueden ser la carta firmada por miembros de Ezker Alternatiboa militantes de distintos sindicatos, en el que se valoraba lo que de positivo tenían la manifestación de CC.OO y la huelga general, o el blog www.guztiekingrebaorokorra.nireblog.com
En el ámbito político, también es necesario un proceso de colaboración y confluencia de los distintos colectivos de la izquierda anticapitalista vasca, que puedan dar un referente político a una izquierda que lucha y que no se siente representada ni por los partidos del sistema ni por la izquierda abertzale. Una izquierda que no quiere gobernar con la derecha los dias de labor y ponerse la chapa de anticapitalista los días de fiesta o cuando llegan las elecciones.
Esta izquierda anticapitalista vasca, plural pero con más puntos en común que diferencias, tiene hoy un punto de encuentro en el apoyo a la candidatura de Ezker Antikapitalista-Izquierda Anticapitalista, vinculado al proyecto europeo alternativo que lidera el NPA. Esta es nuestra opción en esta campaña electoral y por eso os invitamos a participar activamente en ella.
Para muchos de nosotros y nosotras, esta campaña es el principio de una nueva etapa en nuestra militancia política, un volver a empezar, mientras que para otras personas es el inicio de su actividad política, tras otras experiencias en las luchas sociales.
La política general imperante hoy en día, pero especialmente las campañas electorales se han convertido en los últimos años en un auténtico show. Lo único importante es montar un decorado para el candidato diga un par de frases para que salgan en los telediarios. Los militantes se convierten así en meros figurantes, parte del decorado con una función ornamental.
Por eso en esta campaña hemos intentado hacer las cosas de otra manera, con la creación de Comités de Apoyo, que intervienen directamente en la organización de la campaña, se ha hecho una convención en la que se han discutido aportaciones programáticas y se ha decidido quienes deben ser las candidatas y candidatos vascos en la candidatura de Ezker Antikapitalista-Izquierda Anticapitalista. Por eso vamos a intentar realizar actos como este, en los que se pueda debatir, en el que las personas sean protagonistas.
Lógicamente, en esta campaña, vamos a pediros que votéis a la candidatura de Ezker Antikapitalista-Izquierda Anticapitalista, pero sobre todo os vamos a pedir que luchéis cada día, en vuestro trabajo, en vuestro barrio, en los movimientos sociales, y que el 7 de junio también luchéis mediante el voto a la candidatura Ezker Antikapitalista-Izquierda Anticapitalista.
Hace años, estuvo en Bilbao la destacada militante norirlandesa Bernardette Devlin, y explicó que en su país las opciones políticas institucionales les decían a las ciudadanas y ciudadanos que se quedaran en casa, que ellos les defenderían desde las instituciones, mientras que las opciones armadas les decían que se quedaran en casa, que ellos les defenderían con las armas. Al final, la consecuencia era que la gente se quedaba en su casa. Por eso remarcamos la importancia de luchar cada día y de hacerlo también el día 7 de junio, votando Anticapitalista en las elecciones europeas.
Mila esker.
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