viernes, 15 de mayo de 2009

Movilización, Huelga General... y más. ¿Por qué no?


Desde hace tiempo veníamos diciendo que las agresiones a las que está siendo sometida la clase trabajadora: cierres de empresas, aumento galopante del desempleo, recortes sociales, privatizaciones, Expedientes de Regulación de Empleo (EREs)... merecían una respuesta, y que las centrales sindicales debían ponerse a la cabeza de la ciudadanía convocando a todos los sectores a una HUELGA GENERAL contra la política de los Gobiernos y la actitud de las patronales. La crisis es la causa o la excusa de la destrucción de empleo y esta situación tiene unas consecuencias sobre las vidas de las personas, tanto de las que han perdido su puesto de trabajo, como de las que pueden perderlo en cualquier momento y de las que lo mantienen.

Entendíamos que la convocatoria de una Huelga General era básica y urgente como respuesta a la actual crisis económica. El objetivo de dicha convocatoria debía ser mostrar la disposición a no aceptar que la clase trabajadora seamos la principal víctima de una situación social y económica que no hemos provocado.

Hacía falta movilizaciones generales como la convocada por CC.OO. de Euskadi para este próximo 16 de mayo y, sobre todo, el llamamiento de Huela general del 21 de mayo realizado por los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE e HIRU.

Se puede y se debe apostar por movilizaciones unitarias, es posible que hasta se pueda tildar de lavado de cara si la movilización no continúa, pero lo que seguro que no funciona, lo que realmente no soluciona nada, es una clase trabajadora adormilada y desmovilizada y unas direcciones sindicales que asumen o, como mucho, tan sólo intentan parchear la crisis actual.

Entendemos que sólo un par de movilizaciones puntuales, por muy mayoritarias y contundentes que sean, no son la solución definitiva pero sí pueden ser el principio de la necesaria respuesta a la hora de construir una alternativa al sistema y al pensamiento único que nos pretende invadir. Porque esta crisis no es coyuntural, nos encontramos ante el fracaso de un sistema capitalista. Un sistema insoportable e insostenible, desde un punto de vista ético, social, ecológico y humano. Por eso las trabajadoras y trabajadores tenemos que plantarle cara. Porque sólo actuando de forma colectiva, unitaria, radical e inteligente podremos hacer frente a una situación que no sólo amenaza nuestros empleos y nuestras condiciones de trabajo, sino que amenaza el planeta, nuestra salud y nuestras vidas.

Hace falta otro tipo de sindicalismo, un sindicalismo socio-político que una movilización y diálogo con participación y alternativas reales, que no se conforme con parchear lo que hay. Un sindicalismo internacionalista y solidario.

Hacemos un llamamiento a animar y organizar la rebeldía sobre criterios de movilización y de alternativas sociales que den paso a nuevas movilizaciones unitarias y continuadas. Exigiendo un giro radical de las políticas públicas, para que apuesten por las personas trabajadoras en lugar de por los banqueros.

El mundo debe cambiar de base. Hoy.



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