
Sandra con un brillante informe despejo el engaño de las estadísticas señalando como precisamente la Crisis del Sistema afecta mayoritariamente a las mujeres, dado el alto porcentaje de ocupación femenina en sectores con contrataciones temporales y a tiempo parcial, mal remuneradas y con poca cobertura social, con reducciones de jornadas para la atención a la infancia y a la dependencia y con diferencias retributivas importantes entre hombres y mujeres. Aspectos a los que tenemos que sumar la doble jornada y la disminución de los servicios sociales con el consiguiente agravamiento de la situación de los cuidados a la infancia, a los mayores y las personas dependientes.
También analizamos como esta crisis llamada de los cuidados, en algunos sectores sociales esta derivando hacia una contratación de mujeres inmigrantes obligadas a salir de sus países para mantener a sus familias como consecuencia de la reestructuración económica impuesta desde occidente y como esta dando lugar a una “cadena transnacional del cuidado” que genera así un circulo vicioso. Favoreciendo el mantenimiento del status quo de este sistema económico y social, que no está pensado precisamente para el bienestar de las personas. En este sentido, un factor determinante es la invisibilidad e ilegalidad del trabajo domestico, que requiere de una normativa que lo situé en términos iguales al resto de trabajos legales.
Después de la exposición ahondamos en todos estos temas contrastando, en las experiencias de Euskal Herria y de Cataluña, analizando las resistencias y luchas de aquí, y acabamos reflexionando sobre las alternativas que estamos llevando adelante en los movimientos de mujeres, en el sindical y social y vimos como ir tejiendo redes para impulsar más las luchas contra las medidas antisociales que los gobiernos están imponiendo y contra todo el actual sistema capitalista patriarcal.
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