jueves, 9 de noviembre de 2017
Nuevas formas de violencias machistas
sábado, 4 de marzo de 2017
2017ko Martxoak 8 – 8 de Marzo de 2017
jueves, 27 de marzo de 2014
GURE GORPUTZA, GURE ERABAKIA
Adi! Datorren apirilaren 5ean MANIFESTAZIO NAZIONALA izango dugu IRUÑAN, GURE GORPUTZA, GURE ERABAKIA, Euskal Herriko Mugimendu Feministak deitua.
Manifestazioa, 17:30etan Iruñako Golem Zinemetatik abiatuko da.
Autobusak antolatuko dira zenbait herri eta hirietatik, adi ibili eta galdetu zeuen herrietan. Plataformatik informazioa zabaltzen joango gara bai Facebook, Twitter eta blogean! http://abortatzekoeskubidea.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Un 8 de marzo por la libertad de las mujeres
domingo, 15 de septiembre de 2013
Hagamos vía y decidamos sobre todo
sábado, 24 de noviembre de 2012
TLF CONTACTO 652 76 22 32
martes, 13 de diciembre de 2011
Para denunciar la violencia sexista ¡Ocupa la calle!
Euskal Herriko mugimendu feministak, indarkeria sexistak eta honek aurkezten dizkigun milaka aurpegiak salatzeko, emakume eta gizon guztioi hurrengo abenduak 17an kaleak okupatzeko deialdia egiten du.
El movimiento feminista de Euskal Herria llama a todas y a todos a okupar las calles el 17 de diciembre y denunciar la violencia sexista y las mil caras con que se presenta esta violencia. Para construir otro modelo de sociedad el cambio es imprescindible y prioritario.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
domingo, 27 de marzo de 2011
Las mujeres árabes y la revolución
Revista Trasversales número 21, marzo 2011
Textos de la autora en Trasversales
Blog de la autora
Por eso ahora los medios de comunicación han convertido en un asunto de interés la presencia de las mujeres en las revoluciones árabes. Y así las hemos visto en primera fila, como por otra parte han estado siempre las mujeres en todas las revoluciones, en todas las guerras, en todos los cambios políticos, aunque no siempre se nos diera cuenta de su presencia. Ahora ha quedado mucho más claro, nadie podrá decir que no estuvieron. Al seguir sus pasos desde el principio, también hemos podido enteramos de algo que era previsible que pasara: que una vez que la revolución ha triunfado o el cambio se ha producido, ellas son traicionadas. A estas alturas ya sabemos de sobra que cuando se dice que “los pueblos” luchan por esto o lo otro se están refiriendo a la parte masculina de esos pueblos; sabemos de sobra que las mujeres son admitidas mientras se necesita que haya gente que esté dispuesta a arriesgar lo que sea, incluso la vida; pero de sobra sabemos también que una vez conseguidos los objetivos revolucionarios, los hombres revolucionarios pretenden mandar a las mujeres a casa. Las revoluciones en las que participan masivamente los hombres nunca buscan cambiar nada en lo que se refiere a las relaciones entre los sexos porque éstas siempre les benefician a ellos. Esa revolución sólo pueden protagonizarla las mujeres; seguramente casi en exclusiva.
Lo hemos visto en Egipto claramente. La escritora feminista, Nawal el Saadawi afirmaba eufórica que había llegado el momento de las mujeres egipcias y las convocaba a una manifestación en la plaza Tahir en defensa de sus derechos. Pero la manifestación se produjo y fue dispersada, entre insultos y golpes, por una multitud de hombres que las mandaba “a hacer la comida y ocuparse de los niños”. Al mismo tiempo nos enterábamos de que en la Comisión que prepara la nueva constitución egipcia hay solo una mujer y que en la mayoría de los nuevos órganos de gobierno no hay ninguna. Todo esto nos revela claramente que los nuevos gobernantes egipcios (también tunecinos) no tienen ninguna intención de tener en cuenta los derechos de las mujeres.
Por los medios y las redes sociales feministas se extendía la sensación estar asistiendo a una nueva traición, a un nuevo fracaso. Desde luego es así, pero no había ninguna razón para creer que fuera a ser diferente. Nada hacía suponer que los hombres egipcios, tunecinos o libios fueran menos machistas, por muchas revoluciones que hagan. Las revoluciones que hacen ellos jamás nos han incluido, las revoluciones que nos afectan tenemos que hacerlas nosotras mismas y no es fácil ni es de un día para otro, pero en democracia se terminan haciendo. Por eso, el cambio que se está viviendo en esos países hacia la democracia y el respeto a los derechos humanos es fundamental para que las mujeres puedan hacer su revolución. No hay fuerza capaz de oponerse a eso. Puede que las echen de las plazas y que pretendan mandarlas a la cocina, pero no será por mucho tiempo cuando puedan votar y voten, cuando puedan ser juezas y lo sean, y diputadas y algunas lo sean, y activistas feministas y lo sean y se organicen y reivindiquen. Para empezar, una escritora egipcia, Anas Elwogud Elawa, ya se ha convertido en la primera mujer candidata a las próximas elecciones presidenciales y lo hace con la intención de provocar “un choque” en una sociedad en la que, según ella, el 80 por ciento de las personas rechaza que una mujer sea presidenta. Elwogud Elawa se presenta convencida de que “la libertad y la democracia son para cualquier ciudadano del pueblo”. Pues es así. Hoy las echan de las plazas pero no será por mucho tiempo. Volverán y ocuparán todas las plazas y todos los espacios que les pertenecen.
martes, 8 de marzo de 2011
COMUNICADO DE PRENSA 8 de MARZO de 2011 “ARGITAN”
viernes, 26 de noviembre de 2010
sábado, 18 de septiembre de 2010
Las mujeres ante el 29-S: huelga, crisis y respuestas
domingo, 5 de septiembre de 2010
Por un Socialismo feminista
Pero si bien es imprescindible reconocer todas las batallas, históricas y presentes, libradas por el movimiento feminista para entender los avances en los derechos de las mujeres y la creciente legitimidad del término, este “feminismo generalizado” entre la izquierda política y social no debería dejarnos demasiado relajadas.
miércoles, 23 de junio de 2010
LA NOCHE, LA FIESTA TAMBIEN SON NUESTRAS!!!

Uda dator..eguzkia, hondartza, herriko jaiak, txosnak..eta Arginatetik urtero bezala gure Eraso Sexistaren kontrako kanpaina prestatu dugu : JAIA, GAUA GEUREAK ERE BADIRA!!!
Horregatik ostirala honetan, 25a, elkarretaratzea egingo dugu Bide Onera plazan (Barakaldon) 19:30etan
Anima Zaitezte!!!!
Ya llega el veranito, el sol, la playa, las fiestas, las txosnak y como todos los años desde Argitan, El Centro Asesor de la Mujer de Barakaldo hemos preparado nuestra campaña contra las agresiones sexistas: LA NOCHE, LA FIESTA TAMBIEN SON NUESTRAS!!!
Por eso mismo este viernes dia 25 haremos una concentración a las 19:30h en la Plaza Bide Onera de Barakaldo
Animaros!!!
martes, 1 de junio de 2010
Feminizacion de la pobreza y crisis de los cuidados

Sandra con un brillante informe despejo el engaño de las estadísticas señalando como precisamente la Crisis del Sistema afecta mayoritariamente a las mujeres, dado el alto porcentaje de ocupación femenina en sectores con contrataciones temporales y a tiempo parcial, mal remuneradas y con poca cobertura social, con reducciones de jornadas para la atención a la infancia y a la dependencia y con diferencias retributivas importantes entre hombres y mujeres. Aspectos a los que tenemos que sumar la doble jornada y la disminución de los servicios sociales con el consiguiente agravamiento de la situación de los cuidados a la infancia, a los mayores y las personas dependientes.
También analizamos como esta crisis llamada de los cuidados, en algunos sectores sociales esta derivando hacia una contratación de mujeres inmigrantes obligadas a salir de sus países para mantener a sus familias como consecuencia de la reestructuración económica impuesta desde occidente y como esta dando lugar a una “cadena transnacional del cuidado” que genera así un circulo vicioso. Favoreciendo el mantenimiento del status quo de este sistema económico y social, que no está pensado precisamente para el bienestar de las personas. En este sentido, un factor determinante es la invisibilidad e ilegalidad del trabajo domestico, que requiere de una normativa que lo situé en términos iguales al resto de trabajos legales.
Después de la exposición ahondamos en todos estos temas contrastando, en las experiencias de Euskal Herria y de Cataluña, analizando las resistencias y luchas de aquí, y acabamos reflexionando sobre las alternativas que estamos llevando adelante en los movimientos de mujeres, en el sindical y social y vimos como ir tejiendo redes para impulsar más las luchas contra las medidas antisociales que los gobiernos están imponiendo y contra todo el actual sistema capitalista patriarcal.
martes, 25 de mayo de 2010
Reflexiones desde un feminismo anticapitalista

Crónica de la charla 'Crisis económica y mujer' en Zaragoza
Raquel de la Riva Fernández
El jueves 13 de mayo en el Espacio Colectivo de Zaragoza nos juntamos para hablar sobre “crisis económica y mujer”. El objetivo: analizar la otra cara de la crisis del sistema, la que afecta de manera especialmente dramática a las mujeres. Sandra Ezquerra, feminista y militante de Revolta Global Izquierda Anticapitalista nos acompañó aportando desde la perspectiva del feminismo anticapitalista las claves para el análisis.La idea, al inicio de la crisis, de que esta afectaba mayoritariamente a los hombres trabajadores de la industria y la construcción da un giro al visibilizarse la crisis del sector servicios, con la correspondiente destrucción de empleo femenino.
Esto en un mercado laboral donde las mujeres de partida están peor situadas que los hombres debido entre otros factores al mantenimiento de la doble jornada dada la identificación histórica de las mujeres como responsables de las tareas domésticas y de cuidado, el alto porcentaje de ocupación femenina en sectores con contrataciones temporales y a tiempo parcial, mal remuneradas y con poca cobertura social, las reducciones de jornadas para la atención a la infancia y a la dependencia, dándose diferencias retributivas importantes entre hombres y mujeres.
Por otro lado la respuesta insuficiente del estado, con medidas destinadas a paliar los efectos de la crisis en sectores económicos mayoritariamente masculinos y la disminución en la inversión en servicios sociales está profundizando la crisis del cuidado generada tras la incorporación de la mujer en el mercado laboral.
La escasez de inversión en jardines de infancia, una ley de dependencia insuficiente y que no cuestiona la división sexual del trabajo unida a la tendencia privatizadora obliga a las mujeres, consideradas como principales abastecedoras del cuidado y en desventaja en el mercado laboral a resolver esta crisis del cuidado con trabajo no remunerado y jornadas dobles. La más privilegiadas recurren al mercado para comprar un cuidado que en gran medida es prestado por mujeres inmigrantes obligadas a salir de sus países para mantener a sus familias como consecuencia de la reestructuración económica impuesta desde occidente, debiendo dejar atrás a sus hijas solas durante años hasta que acaban viniendo a sustituir a sus madres. Esta “cadena transnacional del cuidado” genera así un circulo vicioso que favorece el mantenimiento del status quo del este sistema económico y social que no está pensado para el bienestar de las personas. La solución pasa por un cambio de sistema y de las ideologías de género que mantienen a las mujeres como abastecedoras del cuidado y crean desequilibrios internacionales que son la causa de la salida de miles de mujeres de sus países, por otros modelos económicos y sociales que tengan como premisa el cuidado, el bienestar y la solidaridad.
Este es muy resumido el contenido de la charla. El posterior debate se centró fundamentalmente en las consecuencias que para las trabajadoras inmigrantes está teniendo este escenario, siendo un sector invisible y olvidado para la mayoría, que sufre además las consecuencias de la ilegalidad o en el mejor de los casos de las condiciones de un régimen especial de la seguridad social que no recoge los derechos básicos como el desempleo.
lunes, 8 de marzo de 2010
domingo, 7 de marzo de 2010
A propósito de la crisis, ¿qué pasa con la de los cuidados?
Por Sandra Ezquerra [1] y [2]
Llevamos ya más de un año hablando de crisis y, frente a la versión oficialista de los medios de comunicación y la clase política profesional, los movimientos sociales y la izquierda anticapitalista siguen insistiendo en su carácter sistémico y multidimensional. Lejos de ser un mero tropezón en el imparable avance del capitalismo global, la presente crisis responde a las propias contradicciones internas del sistema y su tendencia innata hacia la creación destructiva. Ello hace que sus efectos se multipliquen y que, desde distintos sectores, se esté hablando no únicamente de crisis económica o crisis financiera, sino también de crisis ecológica, crisis alimentaria o crisis climática. Pocas veces, no obstante, se menciona otra cara de la crisis del sistema: una que evidencia de forma especialmente directa la irresoluble contradicción entre la lógica del beneficio económico y la del bienestar de las personas, y que, teniendo en cuenta que las mujeres hemos sido, de manera histórica, las principales responsables de cuidar a los y las que nos rodean, nos golpea a nosotras de manera particularmente dramática.
Numerosos países occidentales, entre ellos el Estado español, sufren desde hace años lo que se ha venido a llamar la crisis de los cuidados o la puesta en evidencia de la incapacidad social y política de garantizar el bienestar de amplios sectores de la población. Dicha crisis ha sido resultado de la entrada generalizada de las mujeres en el mercado laboral durante las últimas décadas, del envejecimiento progresivo de la población y de los efectos privatizadores que décadas de políticas neoliberales han tenido sobre el Estado del bienestar. Estos factores, junto a los nuevos modelos de crecimiento urbano, que a menudo han derivado en la desaparición de lugares y procesos colectivos del cuidado, así como la precarización y la atomización de nuestras vidas cotidianas, han multiplicado las cargas y responsabilidades de muchas mujeres con familiares en situación de dependencia, y han visibilizado la creación de un vacío de presencia y de cuidado para numerosas personas en situación de autonomía restringida. Todo ello ha puesto de manifiesto la insostenibilidad de la organización tradicional del cuidado, que ha sido realizado históricamente por las mujeres de forma invisible y no remunerada, así como la necesidad acuciante de redistribuir de una forma socialmente justa y colectiva la responsabilidad por el bienestar de las personas.
Sin embargo, ante esta situación, la respuesta de los distintos actores implicados ha sido profundamente decepcionante, ya que el trabajo de cuidado continúa considerándose una tarea inherentemente femenina a la vez que socialmente marginal y económicamente irrelevante. Si bien recientemente en el Estado español hemos presenciado un cierto aumento de escuelas infantiles o la aprobación de la Ley de Dependencia, estas medidas han sido insuficientes y no cuestionan la división sexual del trabajo. Además, quedan diluidas tras la imparable implementación de las políticas neoliberales de privatización, liberalización y desregulación de los servicios públicos. Por otro lado, las empresas siguen evitando cualquier tipo de cambio real que las aleje de su lógica del beneficio económico y, ante el debilitamiento de la familia extensa como red de apoyo fundamental y la persistente evasión de responsabilidades por parte de los hombres, las mujeres seguimos siendo consideradas como las principales abastecedoras del cuidado en el marco de la familia. Ello se da de manera paralela a nuestra sobreexplotación específica en el mercado laboral y a la multiplicación de la doble presencia femenina. Las más privilegiadas, ante la dificultad de obtener apoyo por parte del Estado o de sus compañeros, recurren al mercado para comprar un cuidado que en gran medida es llevado a cabo, en condiciones de gran precariedad, por mujeres inmigrantes.
Si bien los Estados occidentales evaden su responsabilidad a la hora de proporcionar soluciones públicas y sociales a la crisis de los cuidados, no muestran ningún pudor a la hora de diseñar leyes de extranjería que canalizan la entrada de mujeres inmigrantes a la Europa Fortaleza, incluyendo el Estado español, ofreciéndoles como única oportunidad laboral y vital la realización de unas tareas domésticas y de cuidado respecto a las que todo el mundo se está lavando las manos. Pero el escenario es aún más complejo: la llegada de cuidadoras extra-comunitarias al Estado español no es más que el resultado del creciente éxodo de millones de mujeres de países del Sur fruto de la restructuración económica impuesta desde Occidente y sus instituciones financieras durante décadas, que han desembocado en elevadas tasas de paro y asfixia del sector público y han golpeado de manera particularmente severa a las mujeres de esos países. Ante la imposibilidad de mantener a sus propias familias, muchas de ellas emigran a lugares como el Estado español para cuidar a las familias de otros y otras. En el marco de una creciente división jerárquica internacional del trabajo y de los derechos, mientras que estas mujeres preparan nuestras cenas, hacen nuestras camas, cuidan a nuestros hijos y acompañan a nuestros ancianos, sus hijas se crían solas durante años, hasta que acaban viniendo a substituir a sus madres, dejando, ellas también, a sus familias atrás. De esta manera, la “cadena transnacional del cuidado” se convierte en un dramático círculo vicioso que garantiza la pervivencia del status quo a la vez que invisibiliza su naturaleza excluyente.
En un momento en el que nos encontramos a punto de celebrar, de nuevo, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es importante y urgente visibilizar la crisis de los cuidados como fruto de un sistema que no incluye el bienestar de las personas en sus ecuaciones incomprensibles, de unas ideologías de género que siguen garantizando que las mujeres cuidemos de todos, de todas, de todo y de unas desigualdades internacionales que provocan el éxodo de millones de mujeres y que sirven de coartada para la mercantilización del cuidado y su imparable marginación. Hace falta un cambio ya: de expectativas, de lógicas y de sistema. Y por todo ello, en estos momentos de crisis y desesperanza, pero también de lucha y de ilusión, no tiene sentido ser antipatriarcal si no se es también anticapitalista. No tiene sentido ser anticapitalista si no se es también antipatriarcal.
[1] Sandra Ezquerra es componente del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales y militante de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista
[2] Artículo publicado en el periódico Diagonal el viernes 5 de marzo. Número 121.
*SANDRA EZQUERRA (es componente del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra y militante de Revolta Global - Esquerra Anticapitalista)
sábado, 6 de marzo de 2010
El velo (hiyab) de una mujer francesa de izquierdas

Tariq Alí / Counterpunch
Perdonad a un intruso y convencido ateísta como yo que, al leer los comentarios recientes de la prensa francesa con respecto a Ilhem Moussaid, la candidata del NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) de Avignon, que lleva hiyab, tenga la impresión de que algo está podrido en la cultura política francesa. Asumamos que el debate es sincero. Una joven musulmana entra en el NPA. Obviamente está de acuerdo con su programa, que defiende el aborto, la contracepción, etc. esto es, el derecho a elegir de la mujer. Pero se le dice que a pesar de ello, no tiene el derecho a elegir lo que se pone en la cabeza. Es asombroso. No está en juego ningún mandato coránico. El libro dice: “Poner sus (de las mujeres) velos sobre sus pechos y no desplegar su belleza”, lo que puede ser interpretado de varias maneras, pero es manifiestamente ignorado por las mujeres egipcias que he visto en El Cairo y Karachi llevando velo y vistiendo apretados jeans y camisetas que contradicen el espíritu del mensaje coránico.
Lo que está en juego aquí son las tradiciones patriarcales, los hábitos culturales y la identidad, los cuales varían de generación en generación. Empujar a la gente hacia un gueto nunca ayuda.
Crecí en una familia comunista en Lahore. Mi madre nunca llevó velo. Fundó un grupo feminista en los años cincuenta que trabajaba con mujeres de clase obrera en el barrio más pobre de la ciudad. La mitad de ellas cubría sus cabezas en público, lo que no afectaba lo más mínimo a su activismo. Pueden contarse historias similares sobre mujeres en todas partes del mundo, musulmán y no musulmán. Las mujeres argelinas que lucharon en la Resistencia contra el colonialismo republicano francés lo hicieron como antiimperialistas. Algunas llevaban velo parcial, otras no, lo que no afectó a su manera de luchar o los métodos utilizados por los franceses para torturarlas. Quizás los torturadores debían haber sido más brutales con las veladas luchadoras por la libertad para ayudarlas a integrar mejor su progenie en la tradición republicana.
En 1968-9, los estudiantes, trabajadores, funcionarios y mujeres (prostitutas inclusive) pakistaníes lucharon durante tres meses contra la dictadura militar y ganaron: la única victoria de aquellos años. Los grupos religiosos apoyaron a los militares. Fueron aislados y vencidos, pero muchas de las estudiantes que lucharon con nosotros llevaban velo y cantaban consignas militantes contra el Jamaat-i-Islami. ¿Deberíamos haberles dicho que no podían participar si no se quitaban el velo de la cabeza? Personalmente lo habría preferido por razones puramente estéticas, pero no cambiaba para nada nuestra lucha.
El encono contra Ilhem y el NPA está completamente fuera de lugar. El estado real del mundo deja completamente inafectados a los defensores de la República: el millón de muertos de Irak, el sitio continuo de Gaza por Israel y Egipto, la matanza de inocentes en Afganistán, los ataques de los aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán, la explotación brutal de Haití, etc. ¿Por qué es así?
Hace algunos años noté que las protestas francesas contra la guerra de Irak eran mudas comparadas con el resto de Europa Occidental. No acepto que fuera debido a la oposición de Chirac a la guerra (al fin y al cabo De Gaulle se había opuesto todavía más fuertemente a la guerra de Vietnam) sino a la islamofobia: una creciente intolerancia hacia los Otros en la sociedad francesa, reminiscente de la actitud hacia los judíos en el siglo 19 y principios del 20. El conformismo de este período explica la popularidad de Vichy durante los primeros años de la guerra.
Los islamófobos y los antisemitas tienen mucho en común. Se recalcan las diferencias de cultura o “de civilización” para sancionar a las comunidades inmigrantes en Europa. Las narraciones son múltiples. Es imposible una respuesta universal. Los inmigrantes y los países a los que emigran son diferentes entre sí. Tomemos para empezar los Estado Unidos. Se trata de un territorio poblado por inmigrantes, muchos de los cuales eran fundamentalistas protestantes, desde el siglo XVII, y que desde entonces ha dependido de la migraciones.
En la mayor parte de Europa Occidental la primera gran ola de inmigrantes procedía de las antiguas colonias de los poderes europeos. En Gran Bretaña los inmigrantes procedían de las islas del Caribe y del sur de Asia, en Francia, del Magreb. Sin abandonar sus identidades se integraron de diferentes maneras y a distintos niveles. Los surasiáticos, campesinos principalmente y unos cuantos obreros, no fueron bien tratados por los sindicatos. A pesar de ello, los trabajadores surasiáticos lideraron algunas de las más memorables batallas por el sindicalismo.
Los hindúes especialmente, procedían de una cultura fuertemente politizada en la que el comunismo era fuerte y trajeron su experiencia a Gran Bretaña (como hoy en día los taxistas de Nueva York). Los pakistaníes estaban menos politizados y tendían a constituirse en redes que reflejaban lealtades de clan de sus pueblos o ciudades de origen. Los gobiernos británicos fomentaron la religión abogando por la llegada de los mulás, de manera que los inmigrantes pudieran ser mantenidos al margen de las corrientes raciales de la clase obrera durante los años 60 y 70.
En Francia, la integración fue forzada. Se enseñaba a los ciudadanos que todos tenían los mismos derechos, algo que claramente no era el caso. Son las necesidades materiales y el deseo de vivir mejor los que atizan la rabia, no las creencias espirituales. Durante la explosión de las banlieues en 2005, Sarkozy, entonces Ministro del Interior, habló de “salvajes”, tal como lo hicieron los ultras de las novelas de Stendhal. He señalado con frecuencia, para desesperación de incluso algunos izquierdistas, que los chicos que participaron en disturbios se habían integrado bien internalizando las mejores tradiciones francesas: 1789, 1793, 1848, 1871, 1968. Cuando la opresión se hizo insoportable los jóvenes hicieron barricadas y atacaron a la propiedad. La raíz de su ira eran las privaciones, no la falta de creencias.
¿Cuántos ciudadanos occidentales tienen una verdadera idea de lo que fue realmente la Ilustración? Sin duda alguna los filósofos franceses hicieron avanzar a la humanidad al no reconocer ningún tipo de autoridad externa, pero hubo un lado oscuro. Voltaire: “Los negros son inferiores a los europeos pero superiores a los monos”. Hume: “Los negros pueden desarrollar ciertos atributos de los seres humanos, de la misma manera que los loros consiguen articular unas pocas palabras”. Hay mucho más, en la misma vena, por parte de sus colegas. Es este aspecto de la Ilustración el que parece más en línea con algunos de los desvaríos islamofóbicos de las secciones de los medios de comunicación globales.
La sentencia de Marx de que “la religión es el opio del pueblo” se hizo famosa, pero la que sigue se ha olvidado. La religión es también “el respiro de la criatura oprimida”, lo que explica en parte el auge de la religiosidad en todas las comunidades desde el colapso del comunismo. Comparemos a los jóvenes Normaliens [alumnos de la École Normale Supérieur, Normale, uno de los centros académicos más prestigiosos de Francia. N. Red.] yendo actualmente en tropel a misa ante el horror de sus padres. Mis amigas del mundo musulmán se quejan amargamente de que sus hijas lleven el hiyab como protesta contra las normas familiares. Siempre ha sido así.
Traducción para www.sin permiso .info : Anna Maria Garriga











