Nos encontramos ante la mayor ofensiva conocida en el estado español contra los derechos de las personas trabajadoras. Frente a ella, es necesario recuperar la movilización. ¡El 29S todos a la calle!
Marcelino Fraile, Mikel Labeaga | Antikapitalistak
Parecía que con la reforma laboral, el Gobierno Zapatero finalizaba los ataques contra los trabajadores. Tras los recortes salariales a los trabajadores públicos, y no tan públicos, pues también afecta a los de la enseñanza concertada o empresas de capital público y gestión privada. El abaratamiento del despido y toda la retahíla de medidas antiobreras de esta reforma han encontrado como respuesta la movilización en Euskal Herria. Las huelgas de funcionarios convocadas, una por la mayoría sindical vasca ELA-LAB-ESK-STEE/EILAS-HIRU-EHNE, otra por CCOO-UGT, y sobre todo, la huelga general del 29-J convocada por esa misma mayoría y apoyada por CCOO, CGT, CNT y LSB-USO eran el inicio de la respuesta mas avanzada de resistencia a los ataques contra los trabajadores.
Pues bien, por fin CCOO y UGT, tan anclados en el modelo de concertación se decidieron, aunque tardíamente, a movilizarse el 29-S. Era convocatoria obligada. Los sindicatos, por muy desmovilizados que estén no pueden quedarse callados ante el nuevo modelo de relaciones laborales que quieren aplicar, asociadas además a drásticos recortes del gasto público, que atentan contra derechos sociales y laborales básicos.
Se ha de tener en cuenta que los ataques del gobierno y la patronal no han hecho más que empezar. Otras medidas ya están en el candelero. Las pensiones, la jubilación es el siguiente frente de ataque: 40 años para tener derecho al 100%, 25 años de periodo de cálculo, 67 años la edad de jubilación,... ¿Qué más nos va a traer este goteo de medidas? ¡El mayor ataque sufrido en Europa tras Grecia! ¡Ya lo estamos conociendo poco a poco!
Desgraciadamente, la contestación de ELA y LAB a la convocatoria no ha sido sumarse a la movilización del 29-S. Su critica al llamado “diálogo social” de CCOO Y UGT (en minoría en la CAPV), por dar cobertura a las políticas de ajuste que tanto el Gobierno de Gasteiz como el de Iruña llevan adelante, así como, por haber aceptado-acordado con el gobierno de López la usurpación de la representatividad de ELA y LAB en aquellos órganos de participación institucional (CRL y CES), en los que ambos sindicatos han suspendido su presencia. Y la critica a la prioridad política al marco español de relaciones laborales, que está haciendo desaparecer cualquier realidad de regulación propia en el ámbito vasco, son la base de su negativa a movilizar.
Argumentos que, aún pudiendo ser compartidos en parte o incluso totalmente, no invalidaban la necesidad de una respuesta lo más amplia posible de los/as trabajadoras/es en el territorio donde esta agresión se va a dar y cuando se va a aplicar por igual al conjunto de los/as trabajadores del Estado.
Otras centrales, con criticas similares, así lo han entendido y aun haciendo públicas todo un sin fin de acusaciones a las direcciones de CCOO y UGT (totalmente justas) han sumado sus convocatorias, con sus propias reivindicaciones, con sus propias metodologías. Han decidido convocar el 29-S (ESK, CGT, CNT…) Han entendido que lo que está en juego no es darle mayor poder a las direcciones de CCOO-UGT para volver a la mesa de concertación. Está en juego crear las condiciones para que los trabajadores retomemos la capacidad de movilización perdida durante años de pacto y desmovilización. Han entendido que si las direcciones de CCOO-UGT convocan, no es porque se hayan vuelto o se vayan a volver combativas, sino porque sus bases están por dar respuesta a los ataques del Gobierno. ¿Qué eran, sino, los gritos en el encuentro de delegados en Madrid, pidiendo la HG y la dimisión de Zapatero, con la consiguiente incomodidad del líder de UGT?
Para retomar la movilización por parte de trabajadoras/es tanto tiempo desmovilizados, es necesario preparar bien la huelga, y para ello, el malestar social debe traducirse en lucha colectiva, algo que no sale por generación espontánea. Esto exige explicación, debate, propaganda y pronunciamientos públicos para que la gente no sólo vea las razones, sino que también compruebe que es un proceso que cuenta con gran respaldo social, que le anime a secundar la huelga. Sabemos que ese proceso debe unificar a la clase trabajadora por encima de su adscripción (o no) sindical, y es por ello, que en este momento la unidad sindical basada en una respuesta combativa y de preparación por abajo se hace imprescindible y extensible al conjunto del sindicalismo de clase, incluyendo la convocatoria conjunta de asambleas en centros de trabajo, relaciones con movimientos sociales, etc….
No convocar la HG es un grave error, pues no ayuda a esa recuperación de la capacidad de respuesta. No hay posibilidad de una recuperación de esa combatividad mas allá de la mostrada hasta ahora si no viene acompañada de un aumento de la respuesta a las agresiones del Gobierno por parte de los/as trabajadores/as del conjunto del estado. Del mismo modo, que la respuesta masiva del 23-S en Francia va a apoyar nuestro ánimo.
Por último, no vale argumentar que la movilización del 29-S es tardía, cosa que es cierta, y no movilizarse porque la reforma ya está aprobada… La reforma no es nada más que la punta del iceberg, de un nuevo modelo de relaciones laborales y una pequeña punta de los próximos ajustes de una economía incapaz de salir de “su” crisis, ya que ésta es una crisis sistémica del capitalismo, no nuestra.
¡Movilicémonos el 29-S! ¡Todos a la calle en forma de HG o de jornada Europea de lucha!
¡Respondamos todos/as juntas, contra la mayor agresión hacia los/as trabajadores del Estado Español!

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