Por Brais Fernandez
Martes, 03 de
Septiembre de 2013 02:22
El ataque
frontal de Nega contra Santiago Alba Rico e Izquierda Anticapitalista/ Viento
Sur ha vuelto a poner sobre la mesa que detrás de conceptos como “izquierda” o
“comunismo” se esconden proyectos de sociedad radicalmente diferentes, a veces
incompatibles.
El ataque frontal de Nega contra Santiago Alba Rico e Izquierda
Anticapitalista/ Viento Sur ha vuelto a poner sobre la mesa que detrás de
conceptos como “izquierda” o “comunismo” se esconden proyectos de sociedad
radicalmente diferentes, a veces incompatibles. La tragedia siria ha resucitado
todas las viejas pulsiones de un determinado izquierdismo profundamente
enfermo, al que le cuesta pensar, que sustituye el debate por la manipulación y
la calumnia.
Es natural que algunos militantes de izquierdas estén cansados
del debate sirio y lo vean como un debate entre corrientes políticas con las
que no se sienten identificados. Mi reflexión no va a centrarse sobre ese tema:
ya hay suficiente material escrito sobre el tema como para que cada una/uno
pueda forjarse una opinión. Solo aclararé que comparto la postura de Santiago
Alba Rico: me opongo radicalmente a la intervención asesina de la OTAN y me
niego a apoyar a la dictadura salvaje de Al Assad, presentada falazmente como
laica, cuando, según la constitución siria de 1973 (y que mantiene la reforma
de 2012), el presidente tiene que ser musulmán y el origen de la ley del Estado
está en la jurisprudencia islámica (artículo número 3). (1) El querer
simplificar un conflicto atravesado por enfrentamientos intra-sectarios, donde
el régimen teocrático chii iraní, forjado sobre los cadáveres de los comunistas
del partido Tudeh, apoya a Al Assad y la dictadura pro-yanki de Arabia Saudi,
de confesión sunni apoya a una fracción de los rebeldes, demuestra la escasa voluntad
de entender de algunos. Es grave también que en el delirante relato del Nega se
oculte que la guerra lleva ya dos años y medio y que la guerra comenzó cuando
el régimen reprimió brutalmente protestas populares, que reivindicaban
democracia y protestaban contra la precarización de la vida provocada por las
políticas neoliberales de Al Assad, el cual, por cierto, sucedió a su padre en
la presidencia siria sin ser electo por la población.
El cinismo de muchos militantes de izquierdas con respecto al
tema sirio es profundamente preocupante: el internacionalismo, uno de los
logros más bellos del movimiento obrero desde el siglo XIX, está en severa
crisis. La actitud de hastío con respecto al tema sirio así lo demuestra:
molesta, cansa, incomoda. Urge más lo que pasa en los barrios, se dice. Cuando
el tema se plantea así se debe a dos razones sin duda complementarias: que las
corrientes que tenemos el internacionalismo como estrategia política no hemos
explicado bien la importancia no solo moral, sino también funcional, del
internacionalismo y que, por otra parte, la teoría del socialismo en un “solo
país” ha mutado en la más extravagante teoría del “socialismo en un solo
barrio”. De hecho, en esta inacción internacionalista se puede encontrar una de
las causas de la derrota de la revolución siria, derrotada a tres niveles: la
falta de solidaridad de los pueblos, la represión assadista y la
contrarrevolución interna yihadista. Pero esa reflexión es molesta, nos obliga
a enfrentarnos a nuestras miserias.
El artículo del Nega, más allá de estas breves reflexiones
preliminares, es una buena muestra de la ruina política y ética de cierta
izquierda. En primer lugar, porque Nega vierte acusaciones brutales sobre un
revolucionario honesto como Alba Rico, señalándolo como cómplices del
imperialismo y de haber vendido su lealtad (¿?) a “fundamentalistas religiosos
que comen corazones en directo y lapidan a mujeres que han sido violadas”.
Acusaciones gravísimas, propias de un escuadrista de izquierdas: Nega quizás no
lo sea, pero él señala, y nos señala a muchos como cómplices de los asesinatos
imperialistas. Esperemos que asuma las consecuencias, que ojalá que no las
haya, de sus gravísimas y cobardes mentiras., sobre todo si se produce alguna
agresión de algún iluminado o fanático.
Por centrarnos en algunas cuestiones más "políticas",
Nega demuestra no haber entendido nada acerca de la cuestión de la
“democracia”. Afirmaciones como que “el tener cubiertas las necesidades básicas
(materiales), hace que aspiremos a copar otro tipo de necesidades más elevadas
como la libertad individual (inmaterial)” provocan sonrojo y vergüenza ajena en
cualquiera que haya leído un poco de marxismo y de historia del movimiento
obrero, además de reproducir implícitamente la acusación de la derecha de que
no es posible el comunismo con libertad individual. Esa falacia dualista prueba
que Nega no ha entendido que el comunismo aspira a una ruptura de la división
entre “intereses individuales” e “intereses sociales”, pues precisamente aspira
a reconciliar al individuo con la colectividad. Le recomendaría los
“Manuscritos filosófico-políticos de 1844” de Marx, aunque igual leer al
barbudo se ha convertido en un delito pequeño-burgués en la mente plagada de
paranoias de nuestro pol-potiano amigo. El desprecio hacia la democracia
también demuestra ignorancia histórica, pues desconoce que buena parte de la
historia del movimiento obrero fue una lucha por ampliar sus derechos cívicos,
un marco jurídico-legal más favorable para poder luchar y ejercer sus derechos.
La maravillosa narración de E.P Thompson en “La formación de la clase obrera en
Inglaterra” nos muestra como los derechos democráticos y los sociales siempre
han ido fusionados y que las libertades son conquistas y concesiones de la
clase dominante ante el empuje proletario. No hace falta ser un genio para
darse cuenta que la crisis de la conciencia de clase ha traído también un
retroceso en el campo de los derechos ciudadanos.
Por otra parte, Nega hace un extraño paralelismo entre el origen
de clase y el pensamiento político, identificando sus posturas con su “origen
obrero”. No me voy a meter en la vida personal de este señor, que no me importa
en absoluto, solo señalaré que muchos de los y las militantes que él insulta y
desprecia somos precarios, no universitarios y que nos sentimos profundamente
orgullosos de ser proletarios. Lo grave de este señor es que hace una
caricatura del “sujeto obrero”, presentándolo como una esencia pura, estética.
El anti-intelectualismo disfrazado de obrerismo de Nega no es una anomalía
dentro del movimiento comunista. Vazquez Montalbán ironizaba en su genial
“Asesinato en el comité central” que cuanto más alejado está un sujeto
izquierdista de la realidad proletaria, más se aferra a ella para legitimar sus
posiciones. Caricaturiza, aúlla, jura y perjura por el proletariado, al que
solo éñ representa (él y sus colegas), en su infinita ortodoxia. Explicación
quizás un poco mecánica, pero siempre materialista.
Ya demostró Nega esa tendencia en el pésimo artículo sobre la
clase obrera que escribió recientemente. Demostró que no había entendido nada
de “Chavs”: mientras Owen Jone s explicitó que
escribió el libro para combatir la caricatura de la clase obrera que hace la
burguesía británica, Nega la reivindica orgulloso. El ideal proletario de Nega
parece ser un “obrero paletizado” (quizás, para acercarse a ese ideal, se
comporte de una forma tan primaria), ajeno completamente al ideal de
“intelectual orgánico” que describió Gramsci (el comunista culto surgido de la
clase), tan bien descrito por Peter Weiss en “Estética de la resistencia”. En
vez de fomentar el comunista que estudia marxismo, que ama la cultura (no
necesariamente académica), al obrero que busca intercambiar conocimiento con
sus iguales, fomenta el comunista escuadrista, inquisidor, que acusa y ve la
cultura como algo patrimonio del capital y de la intelectualidad: un modelo que
no hace más que reproducir la caricatura de la clase dominante. Al final Nega
tendría que invertir aquella vieja (y hoy más necesaria que nunca consigna del
movimiento obrero) “El hijo del obrero a la universidad” y decir mejor, el
“hijo del obrero a beber en el bar”.
Desde un punto de vista del materialismo histórico, habría que
tratar a Nega no como una personalidad, sino como un personaje. Realmente, la
idea gramsciana de que en el intervalo entre “lo nuevo no que termina de nacer
y lo viejo no que acaba de morir” surgen monstruos que lo son sin saberlo: el
no surgimiento de una nueva cultura política popular, los limites de los procesos
sociales transformadores, provoca que muchos se reflejen en identidades
forjadas en procesos históricos agotados. La egolatría pretenciosa de Nega,
situándose como guardián de las esencias, utilizando el “trotskismo” (sic) como
significante vacío acusador, tratando de marcar la linea entre “buenos” y
“malos” demuestra lo lejos que está de haber entendido la tarea que tenemos los
y las revolucionarios por delante: reconstruir un horizonte transformador, una
alternativa que, recogiendo las lecciones del pasado, aspire a renovar el ideal
(y potencial) comunista. Hay, seguro, una explicación más profana a los raptos
identitarios de Nega: mantener cohesionado a un sector de su público
(minoritario pero fiel) que sin duda “compra” el mensaje de nuestro rapero. Los
negocios, por supuesto, son los negocios.
Además, su artículo nos permite a reírnos un poco de su
ignorancia. Nega afirma:”Un comunista (como te autoproclamas en tus artículos)
no cree ni comprende el concepto de revolución democrática puesto que la democracia
es un sofisma y existe una dictadura de una clase sobre otra. Perdóneseme el
ponerme tan dogmático pero es que además y a lo largo de la historia, cada vez
que se utiliza el concepto revolución democrática el resultado ha sido
verdaderamente tenebroso para las clases populares. Revolución democrática es
un concepto que le pega a Henry Kissinger no a ti Santiago.”
Nega demuestra no haber leído a Trotsky en su vida. Ni a Lenin.
¡Ni a Stalin! ¿Está cuestionando Nega la postura del Partido Comunista de España
en la guerra civil, cuando hablaba de revolución democratica? ¿Es acaso el Nega
trotskista y no lo sabe o es simplemente un bocazas ignorante? ¿Conoce la
historia y la teoría política de los partidos que son su “referente”? Un
ejemplo: “Es absolutamente falso que el actual movimiento obrero tenga la
intención de establecer una dictadura proletaria después de que la guerra haya
terminado. No se puede decir que nosotros tenemos un motivo social para
participar en la guerra. Nosotros los comunistas somos los primeros en rechazar
esta suposición. Nosotros estamos únicamente motivados por el deseo de defender
la república democrática’. (José Díaz, Mundo Obrero del 6 de agosto de 1936).
Es patético y ridículo que alguien tan ignorante sobre la historia del movimiento
comunista hable con tanta soberbia. No me voy a poner a debatir sobre la
postura de Alba Rico sobre ese punto. He debatido con él sobre el tema, entre
compañeros. Simplemente, se trata de aportar un poco de rigor al debate. ¡La
ignorancia es atrevida, decía Marx! Y da vergüenza ajena.
Otra momento bastante lamentable es cuando Nega intenta
convertirse en un teórico del laicismo y de la religión: “Construyes tu
argumentario político en base a las mayorías sociales y en base a que los
países árabes son muy religiosos, legitimando la realidad existente. Los
comunistas no se conforman con la realidad existente, aspiran a transformarla.
“. Antes de tratar de transformar algo hay que intentar entenderlo. No se puede
comprender la religión como un fenómeno “positivo”: el marxismo siempre ha
analizado los fenómenos religiosos como ontológicamente sociales. Habría que
intentar entender el porque del auge religioso en los países árabes y también
Nega debería aclarar que se refiere a la postura de Santiago Alba Rico con
respecto al tema de Egipto y los HHMM (un movimiento islamista conservador y
neoliberal), no a los yihadistas salafistas totalitarios de Siria (aunque para
nuestro fino analista, todo es lo mismo).Citemos un poco a Lenin, puesto que
con los sectarios solo vale el talmudismo. Además, no está de más leer a los
clásicos antes de jurar por ellos:“El marxismo considera siempre que todas las
religiones e iglesias modernas, todas y cada una de las organizaciones
religiosas, son órganos de la reacción burguesa llamados a defender la
explotación y a embrutecer a la clase obrera. (..) Engels calificaba de
estupidez su vocinglera declaración de guerra a la religión, afirmando que
semejante actitud era el medio mejor de avivar el interés por la religión y de
dificultar la verdadera extinción de la misma. (..) Engels requería del partido
obrero que supiese trabajar con paciencia para organizar e ilustrar al
proletariado, para realizar una obra que conduce a la extinción de la religión,
y no lanzarse a las aventuras de una guerra política contra la religión. Este
punto de vista arraigó en la socialdemocracia alemana, que se manifestó, por
ejemplo, a favor de la libertad de acción de los jesuitas, a favor de su
admisión en Alemania y de la abolición de todas las medidas de lucha policíaca
contra una u otra religión.”
Sigo citando a Lenin, más que nada para demostrar que Santiago
Alba Rico está más cerca de sus posturas de nuestro rapero recién convertido a
la corriente alauita (a la que pertenece Al Assad):“Debemos luchar contra la
religión. Esto es el abecé de todo materialismo y, por tanto, del marxismo.
Pero el marxismo no es un materialismo que se detenga en el abecé. El marxismo
va más allá. Afirma: hay que saber luchar contra la religión, y para ello es
necesario explicar desde el punto de vista materialista los orígenes de la fe y
de la religión entre las masas. La lucha contra la religión no puede limitarse
ni reducirse a la prédica ideologica abstracta; hay que vincular esta lucha a
la actividad práctica concreta del movimiento de clases, que tiende a eliminar
las raíces sociales de la religión. ¿Por qué persiste la religión entre los
sectores atrasados del proletariado urbano, entre las vastas capas
semiproletarias y entre la masa campesina? Por la ignorancia del pueblo,
responderán el progresista burgués, el radical o el materialista burgués. En
consecuencia, ¡abajo la religión y viva el ateísmo!, la difusión de las
concepciones ateístas es nuestra tarea principal. El marxista dice: No es
cierto. Semejante opinión es una ficción cultural superficial, burguesa,
limitada. Semejante opinión no es profunda y explica las raíces de la religión
de un modo no materialista, sino idealista. En los países capitalistas
contemporáneos, estas raíces son, principalmente, sociales. La raíz más
profunda de la religión en nuestros tiempos es la opresión social de las masas
trabajadoras, su aparente impotencia total frente a las fuerzas ciegas del
capitalismo, que cada día, cada hora causa a los trabajadores sufrimientos y martirios
mil veces más horrorosos y salvajes que cualquier acontecimiento
extraordinario, como las guerras, los terremotos, etc. “ (2)
Sería importante comenzar a ver la religión desde ese punto de
vista para abordar la cuestión desde un plano político: como un fenómeno
reaccionario pero producto de unas determinadas condiciones materiales. Marx
decía: “La angustia religiosa es al mismo tiempo la expresión del dolor real y
la protesta contra él. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el
corazón de un mundo descorazonado, tal como lo es el espíritu de una situación
sin espíritu. Es el opio del pueblo”. Es lo que tiene no leer las citas
completas: formarse a base de citas cortadas de la wikipedia ha hecho mucho
daño. Entender la postura comunista con respecto al tema de la religión
facilita comprender las contradicciones de clase que hay detrás del auge del
fenómeno religioso en Egipto, un fenómeno sobredeterminado por supuesto, por la
ruina de la izquierda.
Del Nega ya no esperamos nada. El marxismo es ajeno al
intelectualismo moral kantiano, preferimos aquel refrán ruso que le gustaba a
Lenin: “la vida enseña”, aunque en este caso, parece difícil. A pesar de que
Santiago Alba Rico haya condenado y se haya opuesto a la intervención, no ha
servido de nada: la calumnia ya estaba escrita. Con Izquierda Anticapitalista
otro tanto. ¿Será un problema de compresión lectora, de abuso de psicotrópicos
o de maldad consciente? Esperemos que Nega haya sido más contundente con el
Partido Comunista Francés cuando votó a favor en el parlamento de la
intervención de Francia en Mali. Seguro que detrás de ello, estaba Santiago
Alba Rico y el fantasma de Trotsky.
Es obvio que este artículo no ha entrado a fondo en el tema de
Siria, no era mi intención debatir de un tema tan complejo (y del que tengo la
sensación de que todas y todos sabemos poco) con Nega, más bien dejar claro que
la palabrería inquisitorial se cae por su propio peso. Destacar también que a
pesar de las discrepancias profundas, he podido debatir con muchos comunistas
honestos sobre el tema de Siria, con argumentos rigurosos y desde el respeto y
las diferencias. Quiero creer que gente como Nega no representa al “comunismo
del PCE”.
Eso sí: por muchos insultos, por mucho que se use el término
“trotskista” (o posmoderno o cualquier cosa) como arma arrojadiza, algunos (que
consideramos a Trotsky un gran teórico y revolucionario, pero creemos necesario
“naturalizarlo” en el pensamiento crítico, sin considerarlo un icono, una linea
de división, ni por supuesto pensarlo como un dios al que no poder cuestionar,
leer o superar) seguiremos tratando de pensar el marxismo (y el feminismo, que
tanto incomoda a nuestro “duro” rapero) no como una identidad, sino como un
arma de análisis y combate.
Espero que la horrible carnicería que prepara el Imperio se
detenga. En el Estado español ya hemos demostrado nuestra incapacidad de
convocar movilizaciones dignas (aunque lo seguiremos intentando). Siendo
amargos, fracasamos como cuando mostramos nuestra incapacidad de apoyar a la rebelión
siria antes de que degenerara en una guerra civil e inter-imperialista donde la
izquierda revolucionaria no pinta nada, porque la mayoria están muertos,
escondidos o son pocos. Ojalá que el Imperio, tanto sí ataca como sí no, salga
escaldado. Ojalá que estalle una rebelión contra la guerra en el corazón de
unos EEUU que son cada vez más un infierno para los de abajo. Espero que alguna
vez el pueblo sirio pueda juzgar a Al Assad por criminal. Ojalá que los kurdos
y kurdas puedan tener su estado propio de una vez. Haremos lo (im)posible.
Por último, mandarle un fuerte abrazo a Santiago Alba Rico. Tus
escritos nos han inspirado a muchos que luchamos por esa ideal tan inspirador
que algunos convierten en una caricatura, el comunismo. A veces, por supuesto,
discreparemos. Ya sabes que entre compañeros/as eso no es un delito, sino algo
que nos permite aprender colectivamente.
1.
http://www.servat.unibe.ch/icl/sy00000_.html
2.
http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/1909reli.htm





En las últimas semanas la corrupción ha vuelto al primer plano de la atención pública, a partir de las denuncias realizadas por Jorge Lanata y su equipo de “Periodismo para todos”. Como no podía ser de otra manera, las opiniones están muy polarizadas. La oposición burguesa y los críticos del gobierno sostienen que la corrupción existe y está muy extendida, y es la causa última de los altos niveles de pobreza, la falta de obras de infraestructura y otros problemas. Los K-defensores y el gobierno, por el otro lado, minimizan el problema, o desvían la discusión. Algunos afirman que la corrupción no existe, o es despreciable (“están buscando el pelo en el huevo”); otros recurren al cómodo argumento de “no hay que hacerle el juego a la derecha” o “los que denuncian son desestabilizadores golpistas”. Y están los que, más o menos en privado, justifican el robo diciendo que es necesario hacerse de fondos para “enfrentar a los grupos concentrados” (también a la oligarquía, a los golpistas, etc.); o para generar una burguesía “antiimperialista”. Así, la corrupción podría llegar a ser una palanca del desarrollo nacional. Es un abordaje opuesto al que dice que la corrupción es la principal traba al crecimiento económico. En esta nota presento algunos elementos para ayudar al análisis y la reflexión. La he dividido en dos partes.