viernes, 14 de junio de 2019

Suspender a Junqueras es suspender 713 mil votos... sin soporte legal para ello

Luis M. Sáenz  - Revista Trasversales número 46 junio 2019

La Mesa del Congreso, con el acertado voto en contra de Unidas Podemos, ha suspendido como diputados a Oriol Junqueras, Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull. Y la del Senado a Raül Romeva, con el acertado voto en contra de PNV. Hace poco más de un mes que fueron elegidos. Elegidos por mucha gente. Por ejemplo, Oriol Junqueras obtuvo en su circunscripción 713 mil votos, un 23%, más que Casado en Madrid, que sólo sacó unos 700 mil, un 18,6%. PSOE, Cs y PP se han puesto de acuerdo para suspender a dos diputados de Barcelona, uno de Lleida y otro de Tarragona; cuatro diputados electos que en conjunto obtuvieron casi 1,2 millones de votos; y a un senador por Barcelona que obtuvo 929 mil votos. En total, más de dos millones de votos despreciados por PSOE, PP y Cs. Esto es un escándalo. Y podría ser el comienzo del fin del impulso Sánchez si ahora se deja atrapar por el halago de los mismos barones que trataron de despeñarle.
El que la Mesa del Congreso, o la del Senado, que se reparte entre unos pocos partidos, pueda tomar la decisión de suspender a diputados de otros partidos es extremadamente arriesgado. Y en este caso es vergonzoso porque se ha hecho sin fundamento jurídico para ello y sin que el Tribunal Supremo lo hubiese pedido. Es una capitulación en toda regla del PSOE ante las presiones antidemocráticas de Casado, Rivera y Abascal, cuyo discurso respecto a Cataluña es "los republicanos catalanes son enemigos y contra el enemigo vale todo". Y luego hablarán de "Estado de Derecho".
La jauría que aulló desde el primer momento reclamando la suspensión de las cuatros diputados y del senador republicanos propuso tres vías para ello:
- O suspenderles por la fórmula de promesa del cargo utilizada, que según ellos "faltaría al decoro de la Cámara".
- O aplicar el artículo 21 del Reglamento del Congreso (el 22.6 del Reglamento del Senado para Romeva)
- O aplicar el artículo 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal
El barullo montado contra la fórmula de acatamiento de la Constitución no tenía más objetivo que llamar la atención e intimidar a un PSOE que, despreciando la inteligencia de nuestra sociedad, sigue teniendo pavor a que se piense que es un partido independentista y secesionista, una estupidez que nadie cree en España, ni siquiera quienes lo afirman. Jurídicamente no tenía recorrido alguno, ya que hay jurisprudencia previa que deja claro que, en tanto se acate la Constitución, la promesa o juramento pueden adornarse tanto como se quiera, ya sea por la República o por Dios y por España.

La aplicación de los artículos 21 o 22.6 de los reglamentos del Congreso y del Senado (1) fue desaconsejada por los letrados de las cámaras.
El artículo 21 del Reglamento del Congreso dice así: "1. El Diputado quedará suspendido en sus derechos y deberes parlamentarios: 1.1. En los casos en que así proceda, por aplicación de las normas de disciplina parlamentaria establecidas en el presente Reglamento. 1.2. Cuando, concedida por la Cámara la autorización objeto de un suplicatorio y firme el Auto de procesamiento, se hallare en situación de prisión preventiva y mientras dure ésta. 2. El Diputado quedará suspendido en sus derechos, prerrogativas y deberes parlamentarios cuando una sentencia firme condenatoria lo comporte o cuando su cumplimiento implique la imposibilidad de ejercer la función parlamentaria"
La causa 1.1 no es aplicable porque no hay ningún conflicto disciplinario.
La causa 1.2 no es aplicable porque el Congreso no ha concedido autorización alguna ya que el Tribunal Supremo no ha cursado ningún suplicatorio ante ella, como tampoco lo hizo ante al Parlamento de Catalunya, al que pertenecían los hoy suspendidos cuando fueron procesados.
La causa 2 no es aplicable porque no hay sentencia firme (ni sentencia alguna por el momento)

El artículo 22.6 del Reglamento del Senado dice así: "Concedido el suplicatorio y firme el auto de procesamiento, la Cámara podrá acordar por mayoría absoluta de sus miembros, y según la naturaleza de los hechos imputados, la suspensión temporal en la condición de Senador. La sesión en que la Cámara se pronuncie sobre la procedencia de la suspensión será también secreta, y en ella sólo se admitirán, en forma alternativa, dos turnos a favor y dos en contra, no concediéndose audiencia al Senador interesado (...)"
Como puede verse, tampoco podría haberse aplicado la suspensión de Romeva, ya que eso habría requerido suplicatorio previo, que no existió. Y de haberse aplicado no podría haberlo hecho la Mesa del Senado, sino sólo el pleno del Senado por mayoría absoluta.


Finalmente, tanto la Mesa del Congreso como la del Senado optaron por proceder a la suspensión pretextando aplicar el artículo 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que dice: "Firme un auto de procesamiento y decretada la prisión provisional por delito cometido por persona integrada o relacionada con bandas armadas o individuos terroristas o rebeldes, el procesado que estuviere ostentando función o cargo público quedará automáticamente suspendido en el ejercicio del mismo mientras dure la situación de prisión".
Este artículo es la típica chapuza legal, metida a capón en 1988 en una sección que nada tiene que ver con este tema ("De la comprobación del delito y averiguación del delincuente: De la identidad del delincuente y de sus circunstancias personales"). Pero, en todo caso, su redacción no autoriza en ningún caso a la Mesa del Congreso a proceder a la suspensión.
- El 384 bis habla de personas que ostentasen cargo público en el momento en que se haga firme el auto de procesamiento y se decrete la prisión provisional, no de personas que alcancen el cargo público estando ya en prisión provisional, que es lo que ha ocurrido en este caso, en el que los diputados suspendidos no han encontrado obstáculo a su presentación como candidatos a diputados, lo que carecería de sentido si su situación fuese incompatible con serlo, y han podido adquirir la condición de diputados prometiendo respetar la Constitución.
- Hay que resaltar que lo ocurrido ahora no tiene nada que ver con lo ocurrido con la suspensión de Puigdemont, Junqueras, Romeva, Turull, Rull y Sànchez como diputados del Parlament de Catalunya: a) los seis eran ya diputados del Parlament en el momento en que se les aplica el artículo 384 bis; b) la decisión de suspensión por aplicación del artículo 384 bis no la toma la Mesa del Parlament, sino que el juez Llarena comunica la suspensión a la Mesa, lo que es muy diferente a que la Mesa asuma una función que jurídicamente no le corresponde.
- La Mesa del Congreso no tiene ninguna potestad para tomar la decisión de suspender a diputados en base al artículo 384 bis, ni siquiera para votar si la toma. En caso de que se diesen las condiciones del artículo 384 bis -que no se daban- la suspensión vendría mandada por la Ley de Enjuiciamiento Criminal de forma automática en cuando se diese la doble circunstancia de procesamiento en firme y prisión provisional; no es competencia de la Mesa del Congreso decidir al respecto, corresponde al Tribunal competente comunicar a la Mesa esa circunstancia, como hizo el juez Llarena para su suspensión como diputados del Parlament catalán, y la Mesa sólo podría aplicar la suspensión en términos prácticos. Ahora bien, el Tribunal Supremo no sólo no ha comunicado nada al respecto, sino que de hecho lo que ha venido a decir es que no es asunto suyo, ya que en su breve respuesta a la señora Batet, presidenta de la mesa, el juez Marchena se limita a decir que es inviable que el Tribunal Supremo haga un informe al respecto y se remite a un auto del 14 de mayo en el que no se habla ni una sola vez del artículo 384 bis ni de la suspensión de los diputados y senadores. En ese sentido creo que hay que decir claramente que el Tribunal Supremo no ha presionado a la Mesa del Congreso para que haga la suspensión; más bien ha dicho que le dejen dedicarse al juicio en marcha y no le den la lata. En mi opinión, porque el Tribunal supremo sabe muy bien que el artículo 384 bis no es aplicable a personas que adquieren la condición de diputados o senadores estando ya procesados y en prisión preventiva.
- Por último, siendo partidario que las leyes ambiguas o confusas deben interpretarse en el sentido más favorable a las personas perjudicadas, diría que el artículo 384 bis no habla de procesamientos por delitos de rebelión sino de procesamientos por delitos cometidos por personas rebeldes; y que, aunque se les juzgue por "delito de rebelión", hoy por hoy ninguna de las personas acusadas en el juicio por el referéndum del 1-O son "rebeldes", ya que no han sido condenada por rebelión. Pero ya sé que esto tiene poca carrera por delante, España es un país es que se sigue asumiendo y consintiendo que las leyes sean ininteligibles y muy confusas. Es como si se pensase que cuanto menos se entiendan más brillantes son sus redactores y más margen de maniobra tendrán quienes detentan el poder.
Podría sorprender que los defensores de la suspensión no han entrado realmente a defender que haya base jurídica para ella. Por su boca sólo salen sapos y culebras con todo tipo de improperios, que si "golpistas" y que si no se sabe cuántas cosas más. Al final, casi "todos" contentos, al "enemigo" se le han arrebatado cuatro escaños de mala manera y además el "muerto" se lo han llevado los letrados del Congreso y del Senado, mientras que jueces y políticos se han lavado las manos. Pero no debe sorprendernos, todo lo que se refiere a la represión contra el movimiento del 1 de octubre se ha llevado sobre la base de que contra los independentistas vale casi todo. Ignorando que en España convocar un referéndum sin tener la competencia para ello no es un delito, y no lo es por decisión política explícita del Congreso, ya que durante un tiempo fue delito pero luego fue retirado como tal del Código Penal. Ignorando que el delito de rebelión exige un alzamiento violento que no existió. ¿Pero eso le importa a alguien?
Sólo pido un esfuerzo de reflexión. Se esté a favor de la República catalana o de que Cataluña sea un territorio incluido en la Monarquía española. Se considere que los presos del proceso al Procés son presos políticos o sólo políticos presos. Se esté a favor de que se articule en Cataluña algún mecanismo democrático para la determinación de una opinión política mayoritaria sobre las relaciones con España o no se esté de acuerdo, porque resulta ridículo descalificar al independentismo proque en tal votación no ha llegado al 50% cuando en realidad se piensa que aunque sacase el 80% tampoco habría que tomar en cuenta esa opinión. Se esté por una República en España o se esté por la continuidad borbónica hereditaria. De lo que estamos hablando es de si se puede anular la voluntad popular que eligió a esos cuatro diputados y a ese senador de la manera que se ha hecho, nos gusten o no sus opiniones. A mi entender, no. Y menos como se ha hecho, asumiendo la Mesa del Congreso y del Senado la aplicación del artículo 384 bis de la Ley de Enjuiciamiento Criminal pese a que el Tribunal Supremo se ha negado explícitamente a confirmar que se hubiera producido la suspensión "automática".
Este "todo vale" es una grave enfermedad que inunda todo. A unos les lleva al disparate, a otros al silencio. Parece que muchos quieren una Cataluña sin republicanos independentistas, lo que es imposible porque son muchas y muchos. Y más aún son las y los republicanos, independentistas o no.

Hace poco vi una alucinante entrevista con Ernest Maragall. Su entrevistadora estaba empeñada en que su propuesta de un pacto con Colau, sin JxCat ("puigdemontistas"), contradecía sus palabras de gobernar para el 100% de la población de Barcelona sobre la base de un programa social y democrático. En definitiva, lo que venía a decir es que si gobierna un independentista, aunque sea en alianza con Colau, era imposible que gobernase para el 100%. Maragall explicó, impecable, que él era independentista y personalmente defendería esa idea, pero que Barcelona se gobernaría sobre la base del programa que pactasen ERC y Barcelona en Comú. Pero su entrevistadora, erre que erre. Me habría gustado estar allí un momento, sin las limitaciones que la cortesía imponía a Maragall, para preguntar algo muy simple: ¿y por qué si gobierna un(a) no independentista sí podría gobernar para el 100% si en las municipales en Barcelona el independentismo sumó casi el 40%? En realidad, esa pregunta ni se la plantean quienes en el fondo quieren un gobierno contra el independentismo, no un gobierno transversal en lo que a sentimientos "nacionales" se refiere.
Lo cierto es que lo mejor que le podría pasar a Barcelona, creo desde la distancia, es un gobierno progresista en el que hubiera independentistas y no independentistas. Esa mezcla obligaría a moderar las pulsiones identitarias, sin impedir que cada cual defienda por su lado lo que piense en ese ámbito, pero con un gobierno municipal centrado en lo social. ERC y BeC suman el 42% de los votos. Y mejor aún sería con el PSC también, así se llegaría al 60%. Eso parece casi imposible porque ERC y PSC se vetan mutuamente, lamentablemente. Yo no soy quien para decir quién debe gobernar Barcelona, me habría gustado que Colau hubiera superado a Maragall, pero las cosas han salido como han salido. Las decisiones a tomar son muy difíciles. Tampoco digo que Maragall tenga que ser el alcalde, ya se verá. Lo que he hecho es poner un ejemplo sobre la crispación que pesa sobre el republicanismo independentista catalán; e incluso también sobre el republicanismo no independentista, recordemos ahora lo que decían sobre Colau muchos de los que ahora exigen que se lance a por la alcaldía. ¿Cómo una periodista de prestigio y  buena profesional puede cegarse hasta el punto de negar que un alcalde de ERC con un pacto de gobierno con BeC pudiera gobernar para toda la ciudad al menos tanto como cualquier otra combinación de la que quede excluida ERC, la candidatura más votada? ¿Se puede olvidar que la propuesta de Cs y PP sobre la vivienda es entregar todo el suelo al negocio inmobiliario y machacar a las familias que, en ausencia de alternativa habitacional, se meten provisionalmente en algún piso vacío propiedad de un banco o un fondo especulativo? ¿El "patriotismo español" justifica todo? Y lo digo pensando claro está que el "patriotismo catalán" tampoco justifica todo, como por ejemplo la corrupción del 3%.
Lo primero que necesita la población de Barcelona es una solución al gravísimo problema de la vivienda, similar al de Madrid. ¿Ni siquiera en unas elecciones municipales podemos prestar atención a las propuestas al respecto de los diversos grupos municipales presentes en la plaça de Sant Jaume 1, en vez que atosigarles con su grado de "españolidad" o "catalanidad"? ¿Por qué cada vez que Maragall entraba en ese tema se le cortaba y se volvía a lo mismo una y otra vez?
Y creo que lo dicho para Barcelona vale para Cataluña entera. Tanto quienes apuestan por un horizonte federal como quienes lo hacen por la república catalana se encontrarían en mejores condiciones para defender sus propuestas y buscar apoyos a ellas en un contexto de acuerdos progresistas que incluyan, en el ámbito institucional, a ERC, En Comú y PSC. No es fácil. Hay muchas heridas. Hay presos. Hay peticiones de penas desmesuradas. Pero ni un independentismo dependiente de la política lumpen-burguesa de Puigdemont ni un no-independentismo atado a la ficción de que PP y Cs son "constitucionalistas" preferibles a ERC podrán llevar a cabo cambios sociales significativos. Dicho desde lejos y con todo el respeto a lo que se decida en Cataluña por quienes allí viven. Por cierto, yo pienso que el horizonte de la República catalana es un horizonte progresista que podría ser un acicate para una transformación democrática, republicana y federal en España. Otra cosa es cuál sea la manera de llegar a ella. Pero ese es otro tema del que he opinado en otra parte.
Por descontado, desde mi sesgo semilibertario, pienso que nada de todo esto ocurrirá sin el acicate de la organización popular autónoma y de las luchas sociales gobierne quien gobierne y se llame el país como se llame. Lo que no se contradice con las aspiraciones democráticas que quienes viven en Cataluña tengan respecto a su articulación institucional. No se trata de "derechos seculares" de unos u otros. Se trata de que la gente que vive en un territorio en un tiempo dado tiene derecho a plantearse cuál sería la mejor articulación para ese territorio.

FRENTE A LA NUEVA EXTREMA DERECHA NEOLIBERAL Y PATRIARCAL

Consejo editorial Trasversales

La expansión de la nueva extrema derecha es un fenómeno mundial. Las victorias de Trump y Duterte en 2016 y de Bolsonaro en 2018 son hitos fundamentales. En Europa la extrema derecha gobierna Hungría y Polonia y forma parte de gobiernos de coalición en Italia, Austria, Eslovaquia y Bulgaria. En Francia, Marine Le Pen fue la adversaria de Macron en las elecciones presidenciales de 2017. En la mayor parte de Europa hay formaciones que han roto los límites electorales y políticos que tenían las organizaciones neofascistas. Este cambio se ha desencadenado en poco tempo, aunque el régimen de Putin es antecedente y modelo importante de este ascenso de la extrema derecha. Es comprensible la desazón ante esta irrupción del extremismo derechista que, con nota­bles singularidades nacionales, forma parte de un proceso global. Pero la reflexión sobre cómo ac­tuar debe ir acompañada de una comprensión de la naturaleza del peligro que acecha.

Tras la crisis económica de 2008 las políticas de austeridad y de regresión social han disparado los niveles de desigualdad a niveles desconocidos desde hace un siglo, lo que ha contribuido a crear climas de deslegitimación y desafección social en las "democracias electorales", favorecien­do el desarrollo de la nueva extrema derecha.

La nueva extrema derecha tene diferencias esenciales con el viejo fascismo de los años treinta. No es corporatvista ni estatalista sino plenamente neoliberal, promoviendo la desregulación y preca­rización laboral, la regresividad fscal radical, nuevas privatzaciones, desprotección social, rechazo de los derechos de las mujeres, oposición a las medidas ambientales, ecológicas y de protección de los consumidores. No es producto de un movimiento de masas ni de la movilización social. No aspira, al menos en esta fase, a destruir el régimen de las "democracias electorales" y a instaurar un sistema totalitario, aunque sí a recortar notablemente los derechos democrátcos. Su retórica nacionalista tiene como uno de sus objetivos fundamentales debilitar las instituciones políticas su­ paranacionales, particularmente las de la Unión Europea, pero no es un enemigo auténtico de la globalización capitalista.

La nueva extrema derecha representa un proyecto con componentes autoritarios y reaccionarios que se mueve dentro de las coordenadas propias del neoliberalismo y promueve el enfrenta­ miento de unos sectores populares con otros. Una parte de las élites sociales la concibe como un instrumento para reforzar el disciplinamiento social. Su éxito reside en haber sabido conectar esa preocupación de las élites con el miedo de las clases medias a la pérdida del estatus alcanzado, que pensaban transmitir a sus hijos, expectativas que en el mundo neoliberal se han degradado ra­dicalmente.

La extrema derecha emergente es un movimiento reaccionario, neoliberal y patriarcal cuyo princi­pal objetvo de ataque directo, en la actualidad, no son las organizaciones tradicionales del movi­ miento obrero también en crisis­ como lo fueron en los años treinta. Su reacción se dirige con es­pecial agresividad contra los derechos de las mujeres, intentando capitalizar el resentmiento de los varones que sienten amenazado su rol familiar y social patriarcal. Otro componente esencial de su retórica reaccionaria son las y los inmigrantes, convertidos en el enemigo que cumple el papel del antsemitsmo del viejo fascismo. En el compendio reaccionario también está presente la ho­mofobia, la defensa de la religión, el rechazo al ecologismo, etc. Todas esas retóricas reaccionarias son transversales y al atravesar distntos grupos permiten a la extrema derecha sumar los apoyos de los diversos resentmientos sociales que fomenta.

Los éxitos electorales de estas corrientes no signifcan automáticamente el establecimiento de regímenes fascistas. Las luchas decisivas no están por detrás sino por delante. No hay que confun­ dir una ofensiva derechista con su triunfo definitvo. Es un tempo para la resistencia social, la lucha por los derechos de las mujeres, la defensa de las libertades públicas y la construcción de al­ternativas al neoliberalismo a escala global.

Sería un gravísimo error de perspectva no comprender que la lucha contra la nueva derecha es inseparable del combate contra el neoliberalismo y sus efectos sobre la degradación laboral y social de la mayoría de la población. Es una lucha mundial. Aunque las luchas tenen un importan­te ámbito local y nacional, no es posible dar marchas atrás a la mundialización para la reconstruc­ción de las viejas polítcas proteccionistas y keynesianas. Nada de eso es viable. El único combate posible frente a los retos sociales y ecológicos se desarrolla en la esfera mundializada, a través del cambio de correlaciones globales de fuerzas entre la oligarquía y las mayorías de la población, a través del establecimiento de alianzas e instrumentos que, junto a lo local y lo nacional, requieren poderosas herramientas sociales y polítcas supranacionales. En esa clave debe entenderse el sur­gimiento en la última década de movimientos como el 15M, Ocuppy Wall Street, las primaveras árabes, el movimiento mundial de las mujeres y su huelga mundial...

Desde esa perspectva hay que comprender también la situación española. Hasta las elecciones autonómicas de Andalucía de diciembre de 2018, España constituía una de las excepciones al crecimiento generalizado de la extrema derecha. El movimiento 15M y la primera etapa de Podemos actuaron como cortafuegos para ese desarrollo. Pero ese escudo protector ya ha desaparecido y las tendencias generales se hacen presentes.

La aparición de VOX es muy preocupante. Se une al giro hacia posiciones cercanas a la extrema derecha por parte del Partdo Popular con Pablo Casado y, en parte, también de Ciudadanos. Las posiciones sobre la inmigración, sobre los derechos laborales, sobre la violencia de género y los derechos de las mujeres o sobre la situación en Cataluña, con la defensa de un articulo 155 permanente, estable­cen zonas colindantes. El peligro inmediato no es el par­tido de Santiago Abascal sino la proximidad de PP y Ciudadanos a posiciones de extrema derecha.

La victoria de la derecha en Andalucía no puede ser ex­trapolada automátcamente. Las derechas crecieron en 280.000 votos mientras las izquierdas perdieron 700.000. El elemento determinante parece ser el can­sancio ante el gobierno del PSOE y las políticas social-­li­berales que Susana Díaz desarrolló tras el pacto con Ciu­dadanos, así como el desgaste de Podemos. No se perci­be un giro importante hacia la derecha sino un gran abs­tencionismo entre los votantes de izquierda y de los sectores populares. En la evolución de ese amplio espacio de desencanto social es donde, en Andalucía y en el res­to de España, se juega el futuro, no sólo electoral sino, sobre todo, la posibilidad de revertr los efectos de las polítcas de austeridad y de frenar a la derecha.

La actual etapa polítca no requiere un antfascismo abstracto. El desarrollo de las luchas de las mujeres y de los jubilados son, a corto plazo, el cortafuegos más potente contra la derecha y la extrema derecha. El desarrollo de la movilización y la auto­organización social y de instrumentos polítcos para la defensa de las mayorías sociales son el único camino. No hay atajos.

¿Por qué Podemos dejó de ser Podemos?

Jesús Jaén Urueña es miembro del Movimiento Asambleario de Trabajadoras-es de la Sanidad

Cuenta Christian Rakovski, revolucionario ruso y amigo de Trotsky, en su memorable ensayo sobre los Problemas profesionales del poder que "Robespierre puso repentinamente en guardia a sus partidarios ante las consecuencias que podía comportar la intoxicación del poder. Les advirtió que, al detentar el poder, no debían hacerse demasiado presuntuosos, o como diríamos ahora, estar infectados de vanidad jacobina".

Francoise Babeuf, líder del movimiento revolucionario de 1796, opinaba también que, entre otros motivos, la caída de los jacobinos "estuvo facilitada por las damas nobles de las que tanto se habían encaprichado. Y se dirigía a los jacobinos en estos términos: ¿Qué estáis haciendo, plebeyos pusilánimes? ¡Hoy os estrechan en sus brazos, mañana os estrangularán!".

Hemos traído estas citas para reflexionar, una vez más, sobre la enésima crisis de Podemos; no para que se interpreten al pie de la letra pues no son situaciones iguales ni, como veremos más tarde, los dirigentes de Podemos incurrieron en esas formas de vida, sino para ampliar desde una perspectiva más histórica aquello que nos sucede ahora. Decía también Rakovski que la situación de una clase no es la misma cuando llega al poder que cuando se encuentra luchando desde abajo contra las clases dominantes. Por la misma ecuación, tampoco es igual la situación de un partido cuando acaba de nacer y trae el impulso de la calle que cuando asume la participación e integración en un sistema (tomando ese concepto en su globalidad) que le es hostil. El mismo partido bolchevique ruso pagó el más alto precio cuando comenzó su tarea de construir un nuevo Estado, sus principales protagonistas, a excepción de unos cuantos cientos, fueron arrasados por el ciclón de la historia. La falta de recursos materiales pero también los privilegios materiales de una nueva élite (Rakovski se refería entre otras cosas a la utilización por parte de algunos miembros del partido y los soviets de las limusinas) acabaron por transformar el partido en un aparato burocrático.

Podemos no se puede comparar ni a los jacobinos ni a los bolcheviques. El grupo dirigente de Podemos no estaba formado por curtidos revolucionarios, ni líderes obreros que habían dirigido una insurrección; incluso a nivel intelectual cualquier comparación entre aquella generación y ésta es completamente ridícula. Por eso toda analogía tiene sus límites. Pero sitúa los problemas más a nuestro favor. Entre los factores que han influido en la transformación de un Podemos a otro, es decir, del Podemos que nace en la onda larga del 15M al Podemos que se convierte en un campo de batalla de intereses, egos, vanidades y arrogancias, nos gustaría destacar esencialmente dos: el proyecto político que encabezaron principalmente Pablo Iglesias e Íñigo Errejón; y, en segundo término, las propias limitaciones de un contexto internacional y nacional que ha empujado en una dirección conservadora.

Situar como hace mucha gente la causa última de las sucesivas crisis en problemas personales, psicológicos o a egos (sin menospreciar la importancia que estas cosas puedan tener en momentos concretos) es tomar el rábano por las hojas. ¡Qué fácil sería psicoanalizarse! Pero no es así. El proyecto de Pablo e Íñigo fue, desde el primer momento, un proyecto cesarista (personalista y autoritario); no democrático sino plebiscitario (que es muy diferente); elitista en cuanto a que prescindió de la mayoría para apoyarse en grupos de amigos y conocidos de la universidad y tomó como rehenes a miles y miles de gentes entusiastas a los que se les pedía fidelidad ("yo o el caos").

En lugar de abrirse a otros grupos sociales, al mundo laboral, a las mujeres, lo que vivimos fue una sucesión de experiencias endogámicas entre los llamados núcleos irradiadores y sus incondicionales. Es imperdonable que ese proyecto político interviniera para destituir y nombrar cuando la relación de fuerzas se lo permitía. Todo esto no son errores personales de Pablo y Errejón sino la esencia de su proyecto. En un caso es la perpetuación del tic estalinista; en el otro, el verdadero contenido de un populismo que apuesta por el líder del "partido de los significantes vacíos". En resumidas cuentas, un proyecto que aspiraba a ser la alternativa al bipartidismo y conseguir la hegemonía de una mayoría social, sucumbió a la cultura política dominante, a sus hábitos no democráticos y a unos medios de comunicación que te acogen y te abrazan como las damas de la Corte de las que hablaba Babeuf.

Quizá si la situación que se hubiera vivido a nivel internacional o nacional no fuera de una gran ofensiva conservadora, si se hubiera mantenido el aliento del 15M y de las mareas, si la primavera griega no hubiera terminado en tragedia, quizá entonces es posible que fuerzas sociales poderosas hubieran empujado en una dirección progresista. Pero no fue así y no vale la pena especular.

Ahora queda volver a arrancar desde abajo. La historia no se detiene. La onda larga del 15M y de las mareas se desvaneció, pero ahí están las mujeres; millones de ellas se están poniendo en marcha aquí y en todo el mundo. Ellas nos arrastran en una revolución de largo alcance que no sólo combate la desigualdad de género, sino que impugna el orden social que está en el origen de una sociedad machista y patriarcal. Desde abajo -como ellas están proponiendo- es desde donde se puede volver a jugar una nueva partida.

Hasta aquí, como decía Rakovski al finalizar su ensayo, he razonado mediante abstracciones y algunos hechos. Estos hechos han dado seguramente un carácter unilateral a este artículo. Pero se comprenderá que las personas que estuvimos involucradas en Podemos nos podamos permitir cierta parcialidad.

Trasversales 46 / febrero 2019

Centros de enseñanza de Iniciativa Social de la CPV. La propuesta planteada por las patronales en la mesa de negociación carece de contenidos suficientes que posibiliten un acuerdo

En la mesa de negociación de hoy, la patronal ha vuelto a dejar en evidencia su falta de voluntad de negociación al acudir con la misma propuesta que la anterior a las huelgas de mayo

Los sindicatos les hemos vuelto a trasladar nuestra voluntad por llegar a consensos y les hemos solicitado que actúen con responsabilidad y presenten propuestas basadas en el documento de claves presentado en marzo

Los sindicatos tenemos plena voluntad de llegar a acuerdos que den una respuesta seria a las demandas de las/os trabajadoras/es y sirvan para solucionar el conflicto. Con ese ánimo venimos haciendo un intento tras otro: Vamos a todas las reuniones a las que se nos convoca, indicamos dónde están las claves concretas para el acuerdo, nuestras reivindicaciones son muy medidas y vamos con posiciones flexibles.

Sin embargo, quienes tenen la responsabilidad y capacidad de responder a nuestras reivindicaciones y dar una salida adecuada al conflicto, las patronales y Educación, no actúan con la responsabilidad que les corresponde.
A pesar de que las patronales repiten que tienen voluntad de negociación, esa voluntad no se refleja ni en sus propuestas ni en sus actuaciones. Cabe recordar que ha roto una y otra vez la buena fe que debe presidir cualquier negociación. Así, aunque ha llegado a hacer planteamientos que se acercaban más a las demandas de las/os trabajadoras/es en reuniones bilaterales con cada sindicato, después las ha retirado; con el único objeto de desactivar la movilización sin responder a nuestras reivindicaciones ha intentado repetidas veces sembrar la división entre los sindicatos y confundir a trabajadoras y delegadas , la última, en puertas de las huelgas de los pasados días 8 y 9 (haciendo públicas unas conversaciones que supuestamente estaban siendo discretas, rechazando de plano una propuesta muy medida que se le habia hecho llegar en esas conversaciones, y difundiendo una propuesta alejada de las claves transmitidas por los sindicatos en los centros que ni siquiera había hecho llegar a todos los sindicatos, entre otros).

En la reunión convocada por los sindicatos para el 30 de mayo, volvió a dejar clara su escasa voluntad por llegar a consensos; ya que en vez de traer propuestas más cercanas a las reivindicaciones de las/os trabajadoras/es, recogieron y presentaron en un documento la misma propuesta que ya habian hecho publica en visperas de las huelgas de mayo. Fue evidente que su única pretensión fue la de poder decir públicamente que habían presentado un documento.

En aquella reunión les instamos a que más allá de las palabras, concretasen esa voluntad de negociación en propuestas y planteamientos que se acerquen a las demandas de la plantilla de cara a la siguiente reunión, y en consonancia con las claves recogidas en el documento que los sindicatos les hicimos llegar en marzo.

Sin embargo, en la mesa de hoy, han vuelto a dejar en evidencia que tienen poca voluntad por llegar a consensos. Así lo demuestra el hecho de que hayan venido a la reunión con la misma propuesta que ya conociamos antes de las huelgas de mayo y que reiteraron en la reunión del CRL del 30 de mayo.

El Departamento de Educación, por su parte, sigue sin dar ningún paso por encauzar el conflicto. No ha habido ningún movimiento desde que convocase aquella reunión vacía de contenidos para el 29 de mayo con la única intención de tener una excusa para ni siquiera acudir a la reunión convocada pos los sindicatos para el 30 de mayo ante la interpelación que dicha convocatoria le suponia.

Ante esta situación, los sindicatos volvemos a exigir una vez más, tanto a las patronales del sector como al Dpto. De Educación, que asuman las responsabilidades que les corresponden y adopten las medidas adecuadas para dar solucionar el conflicto dando una respuesta adecuada a las demandas de las/os trabajadoras/es.

En Euskal Herria a 13 de Junio de 2019.


STEILAS, ELA, CCOO, LAB, UGT


jueves, 28 de junio de 2018

¿Porque exigimos un “cambio de rumbo”?

Marcelino Fraile - Antikapitalistak

Por que al final, a decir verdad, sacar al PP del gobierno mediante una votación, una moción de censura, ha resultado bastante fácil. A muchas personas nos ha costado mucho entender por qué estos corruptos han gobernado durante prácticamente toda una legislatura con el apoyo recibido del PSOE, de Ciudadanos, y en nuestro caso, especialmente del PNV. 

Antes de que empezara a gobernar el PP, ya estaba claro quién era el jefe del Clan corrupto. En el mismo instante en que M. Rajoy le dijo a Bárcenas “se fuerte” se acabaron las incertidumbres. Solo la acomodación lucrativa a nuestro régimen monárquico parlamentario explica porque estos tres partidos han apoyado y tardado tanto en sacarlos del gobierno. 

Esta Moción de censura y cambio de gobierno llegan tarde. Porque de haber actuado antes, quizás nos habríamos podido librar de sufrir toda la enorme batería de políticas de recorte económico, de derechos y libertades, ya desplegada por el PP y su muleta C´s.

No hay nada de “progresismo” en el voto del PNV a favor de la Moción de Pedro Sánchez. No podemos olvidarnos que los jetzales salvan los presupuestos antisociales 2018 del PP. Justo cuando se esta produciendo el mayor ataque a las aspiraciones democráticas de la sociedad catalana, con la aplicación autoritaria del 155. E incluso cuando la corrupción del PNV (caso De Miguel) aparece como una mota de polvo, en comparación a la tormenta de casos de corrupción que le llovían a todo el PP. La politica del PNV ha sido salvar al PP estando contra las cuerdas.

Veamos. ¿Donde esta la voluntad de cambio y progreso del PNV? No nos confundamos. Son colaboradores interesados y necesarios para aplicar enormes recortes a las necesidades de la mayoría social (Educación, sanidad, cuidados,…) Su moral jesuítica “el fin justifica los medios” les lleva incluso a venden sus “principios nacionalistas” a cambio de 540 millones de euros. Eso sí, una cantidad destinada a potenciar los beneficios de sus amigos empresarios, que se lucran de las grandes infraestructuras. Mientras se disminuyen las cuantías a las prestaciones sociales o se le niegan aumentos a las personas asalariados y pensionistas, etc. 

No cabe duda que el PNV es un habilidoso trilero, en el juego de esta limitada “democracia representativa” española. Dados los pasos que ya han avanzado Pedro Sanchez y Urkullu, por mas comisiones conjuntas y negociaciones que establezcan, ambos han declarado que comparten:

Por un lado, el respeto a los Presupuestos Generales 2018 del PP, C´s y PNV. Jugada redonda, pues ahora con el PSOE coinciden en lo esencial.  Es decir, quieren contentar a las elites empresariales, militares o eclesiásticas de sus respectivos territorios. Haciendo pagar el peso de sus políticas procapitalistas a las personas asalariadas y a las mas desfavorecidas. Lo demás que presentan en los medios, son ligeros cambios formales, no muy costosos, y sobre todo muchas falsas y engañosa intenciones de propuestas, confeccionadas por expertos en marketing y propaganda electoral.

Y por el otro lado, también coinciden en seguir conduciendo la economía española y vasca, con los dictámenes e imposiciones de los poderes europeos. Es decir, continuar con la contención salarial, los recortes de  gastos sociales, el aumento de las cargas impositivas, más trabajo precario y mas aumento del paro. En definitiva, destinar el dinero a pagar eficazmente  las deudas ilegitimas, defender los intereses financieros y de las elites multinacionales. Por eso “Necesitamos hacer frente a la Europa del Capital”, pero ese es otro tema. 

En algunos sectores sociales, ambos gobiernos, han despertado algunas ilusiones de rectificación de las anteriores políticas antisociales y reaccionarias del PP y C´s. Sin embargo, para otros sectores, dada la mala situación económica, las injusticias y las desigualdades crecientes, no es así. Nos provocan que las preocupaciones y desconfianzas, sean superiores a las esperanzas creadas por los tímidos cambios.

Hay un exceso de propaganda y electoralismo en todos los partidos, incluso de Podemos. Sin confrontación y lucha con las anteriores políticas del PP, del PSOE y el PNV no habrá respuesta a nuestras necesidades, ni al retroceso creado en las condiciones de vida, ni al deterioro creciente del entorno natural. 

Hay que seguir ocupando las calles continuamente como lo hacen a diario las movilizaciones de las trabajadoras y trabajadores por un trabajo y salarios dignos, o contra el paro y los recortes. Como las mujeres el pasado 8 de marzo y todos los días contra la violencia machista. Como las personas pensionistas todos los lunes en las plazas. Como cuando ocupamos 200Km, para pedir que el derecho a decidir sea una realidad (y no un símbolo como dice el PNV). Como cuando pedimos una y otra vez libertad para los jóvenes de Altsasu. O como cuando exigimos que la solidaridad y la acogida, rompa la xenofobia institucional, contra todas las personas que huyen de las guerras y del hambre. 



Hoy los dirigentes de los sindicatos y de los partidos que dicen defender los intereses de las personas mas necesitadas se han olvidado de las calles preocupados por los cargos en las elecciones, sean estas sindicales o políticas. Y entre los sectores y movimientos que luchamos, existe un triste sentimiento de orfandad, de falta de apoyos, de conexión y de instrumentos validos para avanzar en nuestras reivindicaciones.

No todo esta por hacer, y aunque aun son incipientes las fuerzas que trabajan por la unidad y la articulación de la respuesta social existente de los distintos movimientos sociales, sindicales y activistas anticapitalistas. Solo por este camino, del incremento coordinado de las movilizaciones en la calle conseguiremos  “cambiar de rumbo las políticas del actual gobierno”, es decir, para que respondan a las necesidades de la mayoría. Solo la constitución de un gran bloque de unidad popular, que organice un buen plan de movilización general puede proveer “políticas de cambio” 

La verdad es que no hay mucho tiempo que perder. Estamos ante una guerra social del sistema. Poderosos enemigos la sostienen, las instituciones y muchos partidos políticos la acompañan o se aprovechan de ella. Por eso exigimos un cambio el rumbo político, económico y social para no pagar esta maldita crisis crónica, “La lucha es el único camino” Lo tenemos claro: “No es una crisis es una gran estafa”

miércoles, 28 de marzo de 2018

Ya no hay marcha atrás: autoritarismo o República

Luis M. Sáenz
Revista Trasversales número 43 marzo 2018

"A la vuelta de la esquina, un poco más allá de la Constitución está la anti-Constitución"

"(...) cuando la Constitución real y la escrita no concuerdan, cuando son diferentes, surge un conflicto irremediable; hay un malestar permanente; chocan las formas sociales y las fórmulas jurídicas. Es un período de falso constitucionalismo, peor aún que el mismo absolutismo. Ese es el caso presente de España. La Constitución ha sido negada por las leyes posteriores. La Constitución es abstracta. Lo concreto y lo temible, por lo tanto, es su negación: la Ley de Orden Público (...)  Las libertades democráticas pueden dejar de existir constitucionalmente"

Joaquín Maurín
Por descontado, soy antimonárquico, pues una vez justificada la extremista y arcaica idea de que la Jefatura del Estado puede ser propiedad privada de una sola familia ya quedan exentas de cuestionamiento todas las demás jerarquías presentes en una sociedad, a las que es más fácil encontrar pretextos por tener algunas facetas "funcionales". No obstante, no me gusta decirme "republicano" porque todo Estado, sea cual sea su forma, es una máquina de opresión sobre la mayoría de la sociedad; me siento socialista o libertario o demócrata en ciertos sentidos peculiares, pero "republicano" no.

Sin embargo, en determinadas circunstancias determinados términos pueden asumir un sentido específico que les hace decir más de lo indica el diccionario. Así, por ejemplo, República, bajo un sistema monárquico, puede representar no tanto una forma más de Estado sino el resumen de las aspiraciones sociales que han llevado a gran parte de la población a alzarse, al menos, contra los modos de dominar utilizados por quienes dominan, como por ejemplo ha ocurrido en Cataluña.

Lo que ha ocurrido ahora en Cataluña no había pasado -ni aún pasa- en otros lugares de España desde la formación del régimen de 1978. Y no había pasado porque el sistema de dominación de las élites giró durante un poco más de treinta años en torno a una especie de compromiso que daba estabilidad al régimen, un compromiso por el que la sociedad aceptaba los privilegios y el dominio de esas élites en la medida de que hubiese expectativa para la mayoría de la población de un lento avance en bienestar, derechos civiles y autogobierno de determinados territorios. El conflicto entre las élites y la gente común quedaba ocultado y apaciguado por un seudoconflicto ideológico y una alternancia entre "izquierdas" y "derechas" así como por logros efectivos de la presión social, como los alcanzados en cuanto a pensiones, sistema sanitario, acceso más amplio a la universidad, vivienda (pese a lo desastroso del modelo aplicado), derechos civiles, descentralización, etc.

Eso se ha acabado, en Cataluña y en España. Se ha acabado tanto que ya ni siquiera tiene sentido decir que seguimos en el régimen de 1978: en los últimos diez años se ha formado un nuevo régimen político, una nueva manera de dominar, socialmente caracterizada por el desmantelamiento de todo aquello que favorecía el bienestar y políticamente caracterizado por un presidencialismo coronado despótico y autoritario, así como una recentralización de España, no sólo a costa de las competencias autonómicas y sobre todo contra Cataluña, sino también contra la democracia local y la capacidad de acción política y social de los ayuntamientos

La conciencia de ese hecho alcanzada por gran parte de la población catalana ha sido el detonante de la formación, en los cinco años que han ido desde septiembre de 2012 hasta octubre de 2017, de un potente movimiento social republicano catalán. En el resto de España, sin embargo, aunque hay una gran indignación con el comportamiento de las élites políticas, todavía no ha cuajado una corriente social impugnadora de la manera de dominar de las élites en su conjunto; tal vez el mayor desafío en ese sentido está saliendo desde dentro del movimiento de las mujeres, como en parte también lo expresó parcialmente el 15M. Parte de ese "retraso" respecto a Cataluña se debe a que una parte de la "izquierda" actúa como pieza subalterna del nuevo régimen autoritario -en los mejores casos creyendo que están defendiendo un "régimen de 1978" que ya no existe-, y otra sigue empeñada en combatir a un "régimen de 1978" que ya no existe y al que una parte importante de la población añora con la esperanza de que aún pueda volver... lo que es comprensible pero no ocurrirá. Así que cierta izquierda parece un pelele o un barquito de juguete llevado de acá para allá por los vientos de los poderosos, hasta el punto escandaloso a que se ha llegado con su sumiso apoyo a la represión sobre el mayoritario movimiento republicano catalán, y otra izquierda, pese a que sus posturas son con frecuencia justas, oscila entre sus días gruñones, vocingleros, de gesto tenso y altanería, y aquellos otros en los que le da un ataque de "respetabilidad" al levantarse.

Por tanto, en España hay un camino por hacer, y sólo puede hacerse a través de nuevas oleadas de luchas sociales y de procesos de construcción popular, antes de que República pueda ser un resumen provisional de las aspiraciones sociales y una alternativa al actual modo de dominar quienes dominan, una alternativa que no significa el fin de la dominación pero sí podría significar un escenario de conflicto social y de institucionalidad más favorable a las clases populares y menos favorable a la oligarquía dominante.

Ahora bien, dicho esto para evitar ataques de "tricolorismo" que olviden que hoy por hoy hay que construir unidad de lucha y complicidad social en defensa de las pensiones, por el derecho a la vivienda, por los derechos laborales, por el derecho a la protesta, tampoco hay que mirar sólo al corto plazo: la reforma del régimen de 1978 ya no es alternativa, porque ya no estamos en el régimen de 1978; y la vuelta al régimen de 1978 tampoco es posible, pues se han destruido las bases consensuales y generacionales en que se basaba (apenas el 30% del censo electoral actual pudo votar la Constitución).

Para entender esto es necesario tomar nota de algo relevante: salvo algunas excepciones, las élites del poder y del dinero en España, esa "alta sociedad", todo ese entramado que "corta el bacalao" en la Casa Real, en el gobierno, en los parlamentos, en la judicatura y otras instituciones del Estado, en las universidades, en el mundo de los negocios, en las instituciones clericales, en el mundillo de la tecnocracia, en los grandes medios de comunicación,en las revistas, incluyendo sus franjas "presuntamente progresistas", ha hecho piña y ha entrado a "hacer política" directamente, no sólo ya a través del partido gobernante de turno. Y lo está haciendo desde opciones sutilmente o abiertamente reaccionarias, con excepciones como ya he dicho. Desde opciones fervorosamente partidarias de la desigualdad y de la jerarquía. Desde una apología de la "excelencia" que no es esfuerzo por mejorar la calidad de lo que hacemos, sino mera retórica para justificar los privilegios de los privilegiados, de cuya ineptitud e incompetencia profesional tenemos todos los días noticias. Desde un descarado odio a las y los pobres y a quienes no se someten. Esa es la "moderna" ideología de un partido del privilegio en remodelación, en el que ya se notan también los efectos del cambio generacional, capaz por ejemplo de dejar de lado algunos oscurantismos que estuvieron muy afianzados en el PP y jugar a lo "progre" en ciertos ámbitos, pero desde una lógica crecientemente cínica y mercenaria. No deberíamos menospreciar el papel de Ciudadanos en esto ni confundirnos al considerarle "enemigo pequeño" o potencial "aliado coyuntural". De hecho, Ciudadanos es quien mejor está jugando hoy la carta de la fragmentación popular, de enfrentar a las clases populares entre sí. Y lo está haciendo para sostener los aspectos claves de la trinidad que articula la teología del privilegio: Capital, Patriarcado, Estado.

El partido del privilegio, y Ciudadanos lo hace mejor que nadie, quiere enfrentar a las claaes populares que van tirando con mucha estrechez (la "clase media" que gana ¡menos de mil euro!, dice Rivera) con las clases populares que no van tirando y no sacan ni para techo y comida.

El partido del privilegio, y Ciudadanos lo hace mejor que nadie, quiere rearmar ideológicamente a los hombres para que defendamos nuestros privilegios contra las mujeres; una de las facetas de esa política es su esfuerzo por atraerse a los hombres gays y debilitar las afinidades (relativas) que las cirscunstancias crearon con las lesbianas y el feminismo en general.

El partido del privilegio, y Ciudadanos lo hace mejor que nadie, quiere más Estado, mucho más Estado; lo que no quiere son los logros sociales que la sociedad consiguió imponer a los privilegiados y a su Estado, pero Estado, lo que se dice Estado, quiere que sea mucho y muy despótico. Menos personal sanitario, claro, pero más policía. Menos prestaciones sociales, pero más subvenciones y regalos fiscales a los más ricos; menos gasto en pensiones, pero más gasto militar. Menos equilibrio de poderes a través de la proliferación de focos de gobernanza y la división de competencias sobre la base del principio de subsidariedad (háganse las cosas allá donde puedan hacerse eficazmente con mayor cercanía a la gente) y más centralización en un poder estatal único. Y sí, nadie como Ciudadanos, mejor aún que el PP, para atizar el enfrentamiento entre Cataluña y el resto de territorios.

En esas estamos. Sin embargo, el nuevo régimen, precisamente por ser nuevo y por no haber logrado aplastar la resistencia social, no está consolidado, es un avión despegando pero que aún no ha elevado vuelo. Digamos que aún hay tiempo para cortarle el paso. No será fácil pero es posible.

De momento, aunque en realidad siempre es así, el motor social contra la degradación y la precarización en marcha sólo puede ser la propia sociedad, que retoma caminos de movilización, cuya indignación vuelve a alzarse tras el bajón que supuso la decepción política causada por la incapacidad de PSOE y Podemos para fraguar una alternativa, por razones diferentes. Para empezar, por pensar cada cual que la podría construir sin contar con la otra fuerza política, lo que da para mucha demagogia política y mucho "¡venceremos!" pero es totalmente irreal como sabe casi toda la sociedad menos algunos fans. Y, claro, no es ahora cuando va a poderse recuperar esa vía precisamente, con el PSOE apoyando descaradamente la represión sobre el movimiento republicano catalán, pese a los matices de Iceta.

Por eso, quienes tienen toda su mente puesta en las elecciones de 2019 se equivocan. La única manera de preparar esas elecciones, quien quiera prepararlas, es dar todo al presente, a las luchas sociales en marcha y a las que vendrán o deberían venir. Usando las instituciones para apoyar esa reconstrucción social y, allá donde se gobierne, mejorar la vida de la gente sin resignarse ante la "herencia recibida". En alianza entre quienes ya queremos otro régimen político, republicano, y quienes sólo quieren recuperar los logros perdidos desde 2008 hasta ahora. Pero sin callar que, en verdad, los logros sociales que nos han quitado y aquellos que ahora nos quieren quitar sólo podrán recuperarse o conservarse plenamente saliendo del actual régimen, porque el actual régimen es incompatible con un "pacto" del tipo del de 1978. Para empezar, porque las élites no quieren tal pacto en ningún caso, y también porque ya no hay partidos ni sindicatos que gocen de la suficiente confianza popular como para ocupar en tal pacto las sillas supuestamente reservadas a las clases subalternas. Digo esto con un margen de incertidumbre, porque algunos también decíamos hace más de 40 años que la salida del franquismo no podría hacerse a través de un proceso evolutivo y que se requiría una ruptura, confundiendo una aspiración justa con una certidumbre.

El camino no es llenar la calle de tricolores, sino que las llenemos las gentes por una y por mil reivindicaciones. Que no nos dejemos engañar y dividir. Que construyamos apoyo mutuo y unidad de acción en la diversidad. Pero creo que no habrá un nuevo 1978. Entonces, la salida del franquismo era inevitable y sólo podía ser a mejor; de hecho, el mismo franquismo de los últimos años, con ser nefasto y sanguinario, era menos malo que el de las primeras décadas; hoy, el régimen político ha evolucionado a peor, hoy hay menos libertad de expresión que en 1977, y las élites piensan que pueden empeorarlo aún bastante más en beneficio de sus privilegios. Por ello es altamente improbable que se pueda salir de este autoritarismo sin República.

República, para seguir luchando contra la oligarquía, que bajo ella seguirá dominando, pero se luchará en mejores condiciones. Autoritarismo o República, aunque no sea de forma inmediata. Lo que sí me parece que debe ser inmediato es tomar nota de que ya no se puede articular una política coherente sobre la única base de denunciar al PP y la herencia del franquismo, o condenar a la "derecha" sin más; todas las fracciones del privilegio se han amalgamado y avanzan en la misma dirección. Ya no es posible compatibilizar un moderado reformismo social con gritos de "viva el rey" o absteniéndose de criticar resoluciones judiciales que son criticables. Ni ignorando que la política de Rajoy, ciertas resoluciones de ciertos tribunales o ciertos discursos del rey pueden estar muy interrelacionados sin que necesariamente medie mandato ni prevaricación alguna, conciencia de hacer algo injusto, ya que el vínculo puede ser un universo mental común, un "espíritu de los tiempos" en la alta sociedad. Para darnos cuenta de ello basta que recordemos el convencimiento con el que las gentes "de izquierda" hemos hecho algunos disparates. Y darnos cuenta es importante, porque una política basada en simples conceptos de "casta" o de "corrupción" o de "superioridad moral" tiene poco alcance si no entendemos por qué las cosas son como son y por qué el sistema funciona como funciona. Por eso mismo, el cambio real no se producirá por un recambio en las élites políticas, sino a través de la construcción colectiva de un "espíritu de los tiempos" plural propio de la gente común, popular, siguiendo la tarea empezada por el 15M. República sin nostalgias. No serán unas u otras banderas las que conduzcan hacia ella, sino las luchas por la igualdad, las pensiones, por techo y comida, por la libertad. Y con República habrá que seguir luchando porque ningún Estado "representará" nunca los intereses de las clases populares ni la libertad plena para todas y todos.

sábado, 24 de marzo de 2018

Washington relanza la escalada nuclear


(Notas tomadas de LE MONDE diplomatique - marzo 2018)

Por Michael Klare *

Durante cerca de medio siglo, desde la destrucción de Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, hasta el hundimiento de la Unión Soviética, el 25 de diciembre de 1991, una parte importante de la población mundial vivió con el temor a una catástrofe nuclear. (…)

Sin embargo, desde hace algunos meses, el peligro nuclear parece haber regresado. Recientemente, las principales potencias poseedoras del arma atómica -Estados Unidos, Rusia y China- han emprendido un proceso de modernización de sus equipamientos, y Washington no vacila ya en contemplar su utilización. Es lo que revela el informe de la “evaluación de la postura nuclear” de Estados Unidos (Nuclear Posture Review, NPR) publicado por el Pentágono el 2 de febrero de 2018. (…)

(…) el nuevo NPR se muestra particularmente alarmista. Estados Unidos se enfrentaría a más amenazas que nunca, comenzando por la hostilidad y el belicismo de Rusia y China. (…)

(…) Obama el 5 de abril de 2009, (…) Presuponía que las relaciones entre grandes potencias podían mejorarse, que la perspectiva de una guerra nuclear se alejaba y que era posible reducir las reservas de armas con total seguridad. El informe publicado ocho años más tarde rechaza estas tres propuestas. (…)

Leyendo el informe casi se podría concluir que Estados Unidos sufre un retraso respecto de Rusia y China y que por lo tanto debe reforzar su Ejército. Ahora bien, en 2016, ocupaba, y de lejos, el primer puesto en el palmarés mundial de gastos militares. Con 611 000 millones de dólares, superaba la suma de los ocho países siguientes. (…)

POSTULADO DUDOSO

Todo el andamiaje del NPR descansa sobre una afirmación no demostrada: Rusia y China concederían un lugar creciente a lo nuclear en sus respectivas estrategias de defensa. (…)

(…) la doctrina militar de Moscú prevé efectivamente la utilización, en primer lugar, de las armas nucleares, pero solo en caso de un ataque contra el territorio ruso. (…)

Pero la NPR se apoya sobre este postulado dudoso para reclamar más “flexibilidad” en la politica de utilización de armas atómicas y más “diversidad” en la gama de sistemas de armamento. (…)


NUEVOS EQUIPAMIENTOS

El Congreso todavía debe asignar un presupuesto a todos estos programas y es posible que no se alcancen todos los objetivos del NPR. No obstante, la atmósfera antirusa que trastoca a la clase politica estadounidense hace enmudecer toda oposición a esta reactivación  de la carrera armamentística, como demuestra la aprobación casi unánime, por los parlamentarios de los dos partidos, de un aumento masivo del gasto militar en 2018. Los dirigentes rusos y chinos, entre otros, no dejarán de inspirarse en esta estrategia para reforzar sus propios arsenales, marcando así el principio de una nueva escalada nuclear.

sábado, 10 de marzo de 2018

Una huelga feminista internacional que haga frente al poder corporativo global

       Ha empezado una nueva fase de articulación feminista global
       que busca romper la fragmentación que nos ha impuesto
       el capitalismo y el neoliberalismo.
Jùlia Martí Comas, Paz con Dignidad–OMAL

Después de décadas de neoliberalismo, de ir perdiendo la capacidad de decidir sobre nuestras vidas mientras las grandes transnacionales acumulan más y más poder, vuelve a aparecer la necesidad de articular una respuesta global. Una vez más es el movimiento feminista quien da el paso, reapropiándose de la huelga para salir a las calles en diferentes partes del mundo.Esta convocatoria no parte de cero, sino que sigue la estela de la huelga feminista del pasado 8 de marzo, que sacó a millones de mujeres a la calle en más de 70 países. Y se hace eco del grito #NiUnaMenos de las compañeras argentinas, latinoamericanas e italianas; de la lucha de las mujeres polacas por el derecho al aborto; de la Women’s March contra la misoginia y el autoritarismo de Trump, o de las movilizaciones que tumbaron al ministro Gallardón.
Empieza así, como explica Montserrat Vila, una nueva fase de articulación feminista global que busca romper la fragmentación que nos ha impuesto el capitalismo y el neoliberalismo. Se trata de un paso más en la apuesta internacionalista del movimiento feminista, que desde las sufragistas hasta el feminismo de los años 70 y más recientemente la Marcha Mundial, siempre ha tenido un importante carácter internacional. Se abre la posibilidad, por fin, de una huelga que supere fronteras y que mire más allá de los marcos estatales. Una mirada global imprescindible, si queremos enfrentar el marco de competencia entre pueblos que nos impone el capitalismo. Frente a unas empresas transnacionales que operan con facilidad en una lógica global-local, no podemos seguir pretendiendo defender nuestros derechos solamente desde lo local, siempre amenazadas con la deslocalización, con la falta de competitividad o con la mercantilización de todo lo rentable para el capital.
Pero además de las fronteras territoriales, esta huelga feminista supera una frontera aún más importante, la de la supuesta división entre el ámbito productivo y el reproductivo. Las feministas sabemos desde hace tiempo que sin todos los trabajos reproductivos invisibilizados, este sistema no funciona. Por ello la necesidad de reapropiarse de la estrategia de la huelga para desbordarla, para ir más allá de la huelga laboral y visibilizar todos los trabajos que realizamos las mujeres. Una visibilización aún más urgente en el caso de las empleadas de hogar y de las mujeres migrantes, que conforman una cadena global de cuidados, dejando a sus familiares a cargo de otras mujeres en su país para venir a cuidar aquí. Todo para que las empresas, y el sistema en general, se puedan seguir beneficiando de un trabajo reproductivo por el que no pagan nada.
Recuperamos así una estrategia de lucha que ha sido clave en la conquista de derechos –en el ámbito laboral pero también en otros ámbitos como el derecho al aborto, que llevó a las mujeres polacas a la huelga para impedir que se restringiera más este derecho–. Y damos un paso más para incluir la huelga de cuidados, estudiantil y de consumo. Poniendo en práctica, de esta forma, la perspectiva interseccional, reconociendo y visibilizando que estamos atravesadas por desigualdades y precariedades que nos sitúan en lugares muy diversos frente al heteropatriarcado, el racismo, el trabajo asalariado y los cuidados. Otro elemento importante en la definición de esta huelga es el llamado a que las mujeres tomen el protagonismo, entendiendo la categoría mujer en un sentido amplio que supere el binarismo de género y reconozca la diversidad.
Además, la elección de la huelga como estrategia de lucha llega en un momento clave para el feminismo. Se trata de una forma de demostrar que las que movemos el mundo tenemos la capacidad de pararlo, que sin nuestros trabajos las cuentas de beneficios de las grandes empresas no seguirían creciendo. Por ello nos posiciona estratégicamente en un momento en el que toca combatir el rearme misógino, autoritario y conservador del capitalismo, pero también visibilizar los hilos de continuidad entre los discursos de las derechas populistas y los supuestos discursos feministas o igualitarios destinados a legitimar el neoliberalismo. Ya que, como afirma Nancy Fraser en las últimas décadas se ha configurado un “neoliberalismo progresista, amalgama de truncados ideales de emancipación y formas letales de financiarización”, que se ha servido para esconder las políticas neoliberales detrás de una imagen basada en los ideales de la diversidad y el empoderamiento.
Por tanto, podemos decir que tanto el neoliberalismo progresista y universalista como el populismo conservador, aunque se presenten como propuestas contrapuestas, profundizan la guerra del capital contra la vida. En un contexto de crisis sistémica y de rearticulación del proyecto hegemónico, en el que, como plantea Amaia Pérez, la violencia se sitúa en el centro de la disputa. Así vemos cómo no podemos aislar la lucha contra la violencia machista de la denuncia de un sistema que produce una ruptura del tejido social, una precarización de las vidas de las mujeres y una profundización del control sobre nuestros cuerpos. Además de tener en cuenta que en un contexto en el que se expande la “necropolítica”, es decir la gestión de la muerte y el miedo dentro del sistema capitalista global, los feminicidios se convierten en una pieza más de la expansión de la violencia patriarcal, como caldo de cultivo para la violencia corporativa.
Más concretamente vemos como frente a la crisis, las grandes corporaciones buscan nuevos nichos de negocio, a través de una intensificación de los procesos de mercantilización de la vida que conlleva enormes costes sociales y ecológicos. Al mismo tiempo, como explica Miriam García-Torres, el avance del poder corporativo también genera una “masculinización de las tomas de decisión, la conformación de estructuras laborales patriarcales, la responsabilidad feminizada de sostener la vida ante la ruptura de los ciclos de reproducción o la intensificación del control social de los cuerpos de las mujeres”; además de una masculinización de los territorios en los que se implantan y un reforzamiento de la masculinidad hegemónica.
Por todo ello el feminismo se convierte en un actor clave en la construcción de estrategias contrahegemónicas frente al poder corporativo global. Y la convocatoria de huelgas feministas internacionales es un paso fundamental y estratégico para poder seguir tejiendo redes de solidaridad internacional, que fortalezcan las resistencias y alternativas. Y que visibilicen las luchas de las mujeres que desde diferentes partes del mundo se están enfrentando al avance del poder corporativo, mientras ponen en marcha estrategias de defensa del territorio y la sostenibilidad de la vida.

Publicado en Pikara online Magazine