lunes, 12 de julio de 2010

Cita con la Historia



Lluís Rabell

Hará falta un cierto tiempo para medir el alcance de la manifestación que colapsó el corazón de Barcelona el pasado 10 de julio. Una fecha a retener, porque esta movilización ciudadana marcará un punto de inflexión en las relaciones entre el pueblo de Catalunya y el Estado español. Si la indignación ante la sentencia del Tribunal Constitucional ya era patente desde hacía semanas en la sociedad catalana, la publicación de las "motivaciones jurídicas" y el detalle interpretativo del alto tribunal ha desatado vientos de revuelta. No sólo no ha habido progreso alguno del autogobierno, sino que surge de la resolución del TC una grave amenaza de regresión con respecto a los derechos democráticos y culturales reconocidos hasta ahora a Catalunya. La respuesta de la ciudadanía - por su carácter masivo, pero también por el contenido de sus exigencias - demuestra que, de manera irreversible, se ha girado una página en la historia de esas relaciones.

Sólo un memo - y hay que pensar que los mandatarios de este país, empezando por el mismo President Montilla, a fuerza de maniobrar y de perder el norte político, se inscriben ya en esta categoría - podía imaginar que, al reunir en la calle una inconmensurable multitud en semejantes circunstancias, la gente iba a pedir tímida y educadamente "la recomposición del pacto constitucional" o el respeto a "la integridad del Estatuto". (Al día siguiente, el conseller socialista de Obras Públicas y Política Territorial, Joaquim Nadal, en un formidable ejercicio de funambulismo dialéctico, se atrevía a sostener ante los medios de comunicación que era eso exactamente lo que la ciudadanía anduvo reclamando el sábado por la tarde). Lo cierto, sin embargo, es que la manifestación gritó masivamente a favor de la independencia de Catalunya. Y no se trataba simplemente de una reacción airada o irreflexiva ante la afrenta del Constitucional. La cuestión es sin duda mucho más profunda, y la explicación se podía leer en la propia composición de la manifestación. Estaba allí una generación que, en su día, había reclamado "Llibertat, amnistia i Estatut d’autonomia". Es decir, la generación del "pacto constitucional" - eufemismo que designa el régimen híbrido surgido del acuerdo entre los herederos del franquismo y la oposición democrática... bajo la amenaza de un baño de sangre a manos del ejército. Esa generación ha sido testigo del agotamiento del autonomismo, hoy definitivamente en vía muerta a causa de la intransigencia centralista de las élites que han seguido mandando desde entonces. Sin embargo, el sábado, la calle ya estaba en gran medida ocupada por una nueva generación, libre de cualquier responsabilidad con el pasado. Y ajena a las frustraciones y temores de la precedente. El clamor en favor de la independencia que sacudió el Paseo de Gracia - y éste es el cambio profundo que se está operando en el panorama político - resulta de la fusión entre el balance de la vieja generación y el empuje rupturista de la juventud. De ahí su tremendo potencial.

Los partidos institucionales, desde la derecha nacionalista conservadora hasta la izquierda de gestión – encarnada, más allá de sus significativas diferencias, en las fuerzas del tripartito -, todavía no acaban de medir ni entender la fuerza subterránea que se está poniendo en movimiento. La anécdota de la cabecera de la manifestación ilustra cuanto decimos. Después de días discutiendo quién y cómo tenía que encabezar la marcha - en un intento del PSC para diluir el contenido soberanista de la convocatoria y encuadrarla tras las instituciones autonómicas -, resulta que la multitud desborda la organización, la manifestación se convierte en un genuino acto "del pueblo"… y los manifestantes increpan a sus representantes políticos gritándoles: "¡Escuchad el pueblo!". No sólo estamos asistiendo a una crisis política e institucional de alcance imprevisible. Hay que añadir a ello una profunda crisis de la representación política existente. Los dirigentes que intentan interpretar y reconducir los actuales acontecimientos corresponden mucho más a un pasado que se acaba que al futuro convulso que se atisba en el horizonte. Todavía ocupan el primer plano de la escena política. Es posible incluso que algún “actor” conocido, como Artur Mas, alcance este otoño la presidencia de la Generalitat. En cualquier caso, eso tan sólo sería ya el preludio confuso, contradictorio, de un movimiento histórico y social mucho más profundo, muy lejos aún de haber construido sus propios referentes o expresiones políticas más fidedignas.

En el próximo periodo, la crisis nacional que se está gestando se combinará con los tremendos efectos de la crisis más grave que ha conocido el capitalismo desde 1929. La clase trabajadora sólo podrá unir sus fuerzas dando la espalda al viejo centralismo que tan bien ha servido a las clases dominantes del Estado español para dividir, enfrentar y someter a los pueblos. Sólo desde un estado democrático y social, desde una República Catalana, plenamente soberana para establecer sus relaciones con el resto de pueblos sobre un pie de igualdad, será posible sellar este imprescindible entendimiento entre las clases populares de toda la península. He ahí la lectura que la izquierda combativa debería hacer de la manifestación de este sábado y del giro de toda la situación que anuncia.

Ésa es la perspectiva de que defendió al animado séquito de Revolta Global - Esquerra Anticapitalista en el transcurso de la ya histórica manifestación del 10-J en Barcelona.

domingo, 11 de julio de 2010

Más de un millón de personas en la manifestación de Catalunya



La respuesta al TC desborda Barcelona | elperiodico.com | 11-7-10

La clamorosa respuesta de los catalanes a la sentencia del Tribunal Constitucional (TC), que invalida 14 artículos del Estatut y reinterpreta otros 27, fue ayer de tal magnitud que desbordó no solo las más optimistas previsiones de asistencia, sino también el propio planteamiento de la marcha. Los ciudadanos asumieron el protagonismo y dijeron alto y claro que consideran inaceptable el pronunciamiento del alto tribunal. En muy pocas ocasiones, el uso del calificativo histórico no resulta abusivo. Esta es una de ellas.

Después de tantas y tan intrincadas negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre el diseño de la cabecera del acto, los asistentes ¿más de 1.100.000 personas, según la Guardia Urbana; más de 1.500.000, según Òmnium Cultural¿ se rebelaron de forma espontánea e involuntaria contra los partidos políticos, las instituciones y las entidades organizadoras y tomaron la cabeza de la manifestación. Lo hicieron, eso sí, forzados por el colapso generado en el acceso a las calles del centro de Barcelona por donde transcurrió la protesta, que obligó al gentío a subir por el paseo de Gràcia hasta quedar situado delante de la cabecera oficial. Incapaz de avanzar al ritmo previsto, esta acabó disolviéndose antes de alcanzar el punto de destino, en la plaza de Tetuan.

Cuando esta imprevista cabecera popular terminó de desfilar, muchas personas todavía no habían logrado andar un solo paso en la confluencia del paseo de Gràcia y la Diagonal, punto de partida del acto, por lo que optaron por ocupar las calles adyacentes. Sobre la marea humana, un manto de senyeres y estelades, con predominio de las banderas independentistas y su consiguiente grito como protagonista: «Independència». Sin embargo, ampliando el zum de la fotografía, la composición de la protesta fue mucho más transversal. Salió a la calle gente de todas las generaciones. Muchos de los que estuvieron en aquella manifestación de 1977, pero también muchos que nacieron en democracia. Los más jóvenes, por delante, espolearon el acto con sus consignas. Los mayores y un gran número de parejas de media edad con niños pequeños marcharon en la parte final, en un ambiente mucho más tranquilo.

INTENSO CALOR / Las predicciones meteorológicas se cumplieron y un sol de justicia cayó durante todo el recorrido, sin que ello turbara los ánimos de los asistentes. Con puntualidad británica, a las seis de la tarde, los presidentes y expresidentes que debían guiar la marcha se colocaron frente a la gran senyera preparada para la ocasión. El president, José Montilla; sus antecesores, Jordi Pujol y Pasqual Maragall; el presidente del Parlament, Ernest Benach, y sus predecesores Joan Rigol y Heribert Barrera se situaron delante de la pancarta de Òmnium, sostenida por los dirigentes de todos los partidos catalanes, salvo el PPC y Ciutadans.

Prueba de que el protagonismo se lo llevaron los ciudadanos anónimos fue el vía crucis que soportaron las máximas autoridades, que no avanzaron un solo milímetro hasta media hora después de las seis ¿la cabecera estaba a la altura de la calle de Aragó¿. Los ruegos por megafonía de la organización para que el gentío despejase el centro del paseo fueron en balde y se toparon siempre con fuertes abucheos y un grito muy significativo dedicado a los políticos: «¡El pueblo es la cabecera!».

En los laterales del paseo de Gràcia se coció el clamor de la manifestación, mayoritariamente independentista. Más allá de la desafección entre unos y otros, ciudadanos y políticos coincidieron en el denominador común de la protesta, expresado alto y claro a lo largo y ancho del kilómetro y medio que separaba la cabeza y la cola de la manifestación: Catalunya entiende que el TC ha agredido a su autogobierno y que nada será como antes del fallo.

La multitud transversal, cívica y coral reclamó respeto para aquello que votó el pueblo catalán y, a partir de aquí, cada cual reivindicó una u otra reacción: recuperar lo que el Constitucional ha recortado, avanzar con claridad hacia una España federal o, directamente, romper con ella. En este último cometido, los partidos independentistas concibieron desde el principio el acto como el punto de partida de una campaña electoral decisiva para marcar territorio. Fueron, con diferencia, los que más gente movilizaron. Pero, tras lucir músculo, ahora deberán atraer el voto de ese millón largo de personas para demostrar que, como dicen, la ruptura con España es una apuesta creciente entre los catalanes. De momento, ayer, lograron desbordar toda previsión.

SIN FORMALIDADES / No hubo protocolo posible. Montilla prescindió pronto de la americana y marchó hasta el final en manga corta. Maragall hizo lo mismo. Pujol, Benach y Rigol aguantaron estoicos, aunque no más que Barrera, que a sus 93 años tuvo que marchar ayudado de una muleta. El president pidió agua en más de una ocasión ante el fuerte calor, al tiempo que no dejó de escuchar nunca gritos contra él y el tripartito.

Unos minutos después de las siete y media, Òmnium decidió acelerar el programa de actos para intentar dispersar a los manifestantes, pero le salió el tiro por la culata. Mientras la inmensa senyera seguía en el paseo de Gràcia, los actores Lluís Soler y Txe Arana empezaron a leer los fragmentos del seudomanifiesto elaborado por el comité organizador, que desistió de intentar pactar un mensaje conjunto tras el esperpento generado a cuenta del lema oficial y redactó uno por su cuenta, con algún que otro tinte independentista.
Los notas de Els segadors, interpretado por el Orfeó Català, tampoco funcionaron como dispersor. La multitud colapsaba la Gran Via e impedía que la cabecera oficial girase desde el paseo de Gràcia. Los políticos, que habían partido de Aragó a las seis, decidieron disolverse en la Gran Via a las ocho en punto. Cuatro calles en dos horas. Los organizadores no podían garantizar la seguridad y, a gran velocidad, plegaron los 250 metros cuadrados de senyera, que ya había sido doblada varias veces para intentar ganar espacio y avanzar más rápido. Las autoridades se despidieron y cada uno buscó un hueco para escabullirse. Montilla, el peor parado, fue custodiado entre insultos, abucheos y más consignas a favor de la independencia.

FIGURAS DE LA CULTURA / Fuera de la política, las caras más conocidas que desfilaron entre la marea fueron el cantautor Lluís Llach; los escritores Jaume Cabré e Isabel-Clara Simó; el filósofo Josep Maria Terricabras; el sociólogo y director del Institut d¿Estudis Catalans, Salvador Giner; el actor Toni Albà y la cantante Núria Feliu. Sin cargo deportivo ni, por el momento, político, el expresidente de FC Barcelona, Joan Laporta, se sumó a la fiesta. Y es que, como suele suceder, el deporte se coló entre tanta política. La tercera bandera más ondeada tras la senyera y la estelada fue la de Holanda, rival hoy de España en la final del Mundial.

miércoles, 7 de julio de 2010

“Es una situación de emergencia y un montón de pesimistas reunidos y activos aún pueden hacer algo”



Entrevistas Digitales | Santiago Alba Rico | Diagonal Periodico


“En un clima tormentoso", relata Santiago Alba Rico, "lo normal debería ser tener un pararrayos. Nos están quitando los pararrayos y, en lugar de reclamar uno, reclamamos que se los quiten a los que todavía los conservan”. La crisis y las resistencias a la ola neoliberal marcan esta entrevista realizada por los lectores de DIAGONAL al autor de Noticias.

- Reseña del libro Noticias de Santiago Alba Rico: Albaricomazin 2010

Fulgue: Me queda muy poco para cumplir cincuenta, y cada día me siento más desmoralizado, impotente, escéptico ante la posibilidad de poder cambiar un poco este puñetero sistema. Como dice un amigo, el capitalismo te quita hasta las ganas de tener ganas. ¿Que hacer mas allá de la actitud que uno pueda adoptar en las pequeñas cosas de lo cotidiano? ¿Cómo cambiar mínimamente la dirección de este sistema que nos encamina hacia la autodestrucción civilizatoria?

Santiago Alba Rico: Yo cumplí cincuenta años hace seis días y me siento, como tú, aterrorizado, desmoralizado, impotente y escéptico. Dos veces al día me meto en la cocina a pelar patatas para hacer al menos algo concreto y mensurable. Otros deciden dedicar toda su vida a pelar patatas -o a plantarlas. Pero no podemos permitírnoslo. No podemos permitirnos dejarnos guiar por nuestro cansancio o nuestra lucidez total. Como dice Belén Gopegui, el pesimismo es de izquierdas, pero el desánimo no. Es una situación de emergencia y un montón de pesimistas reunidos y activos aún pueden hacer algo. Informarnos, informar a los demás, acumular fuerzas, organizarnos, militar, y en medio de todo ese trajín un poco desesperado adelantar ya el mundo al que aspiramos -como recordaba Marx en los Manuscritos- "bebiendo, comiendo y fumando todos juntos" mientras programamos acciones o discutimos argumentos. Esa es nuestra ventaja. Decía Althusser que "un comunista nunca está solo" y tenía razón. El resto del mundo está muy solo. Se avecinan tiempos muy malos y sólo la militancia asegurará un poco de afecto, de compañía, de satisfacción, hasta de comida. Por eso lo que más me tranquilizaría -con egoismo de padre- es que mis hijos se pusieran a militar lo antes posible. Es la única protección contra la refinadísima barbarie que ha separado, como con un hacha, a inviduos industriales que sólo comparten ya las imágenes que miran y los placeres proletarizados que los separan. Aunque sólo sea por interesado egoismo, debemos dejar a un lado el pesimismo.

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“La combinación de políticas neoliberales, sindicatos claudicantes, consumismo suicida y represión es la antesala de los fascismos”

D. Beatnic: Tu tesis de la "pedagodía del millón de muertos" es esclarecedora en cuanto a la voluntad y "visión del mundo" de la gente común. Las últimas huelgas de Metro en Madrid parece que han molestado más a "la clase obrera" que provocar simpatías por haber roto el statu quo en el que estamos inmersos. ¿Qué piensas de esto?

S.A.R. Pienso, en efecto, que la combinación de "pedagogía del millón de muertos" y "hedonismo de masas" (como lo llamaba Pasolini en los ‘70) ha llevado a romper toda conciencia de solidaridad y toda cultura de resistencia. Los huelguistas del Metro, como recuerda con justísima indignación moral Esperanza Aguirre, “utilizan sus privilegios para perjudicar a los que están menos protegidos que ellos”, etc. Este discurso populista que invierte la lógica misma de las cosas bajo una apariencia justiciera encuentra un eco inmediato en una población acostumbrada desde hace años -mientras ve partidos de fútbol y llena de gasolina su automóvil- a que le roben derechos adquiridos trabajosamente durante siglos sin oponer resistencia, aferrándose a las astillitas que aún no ha devorado la naturaleza como un chacal a su último despojo (o un oso polar a su último tempanito flotante de hielo). En un clima tormentoso lo normal debería ser tener un pararrayos. Nos están quitando los pararrayos y, en lugar de reclamar uno, reclamamos que se los quiten a los que todavía los conservan, como si esos pararrayos -y no el Zeus tonante que lanza los rayos- fuesen la causa misma de las tormentas. Es una locura, pero la combinación de políticas neoliberales, sindicatos claudicantes, consumismo suicida y represión llevan naturalmente a ella, antesala histórica de los fascismos.

D.B.: Las revueltas en Grecia, ¿crees que darán algún saldo positivo para las esperanzas de los que creemos en un mundo distinto?

S.A.R.: Ya lo han dado. Existen. Resisten. El solo hecho de que se produzcan demuestran que nada está definitivamente cerrado, que hay siempre un fondo inaferrable para las atroces pedagogías del capitalismo. Una buena noticia es siempre una buena noticia, incluso al lado de otras muy malas. Toda buena noticia es una semilla. Si toda idea adecuada aumenta nuestra potencia de obrar, toda resistencia inesperada -toda alegría inesperada- también lo hace.

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“Debemos quizás abandonar la esperanza de penetrar en los grandes medios”

David Calvo: Yo era uno de aquellos chavales que aprendieron a desaprender con tus guiones en La Bola y escuché recientemente la interesante entrevista que te realizaron en Carne Cruda de Radio 3. Soy periodista de vocación y actualmente no estoy vinculado con los medios de comunicación por el degradante panorama general en el que se encuentran, tanto en el plano profesional como en el laboral, salvo honrosas excepciones como este periódico que hoy dialoga contigo, y sólo opto por algunas colaboraciones en los que contribuyen a su verdadero sentido: informar. Mi pregunta es: ¿Cómo podemos aprehender las mejores estrategias para transmitir la mejor información al mayor público posible, más allá de los circuitos alternativos que a veces les cuesta tanto tener visibilidad, al tiempo que se combate el discurso único del mercantilismo que ha colmatado de censura previa el periodismo convencional?

S.A.R.: No creo que más allá de los circuitos alternativos haya mucho que hacer en estos momentos. Y sin dedeñar la posibilidad de utilizar grietas o resquicios o anzuelos tangenciales, debemos quizás abandonar la esperanza de penetrar en los grandes medios y sobre todo la ilusión de que esos formatos pueden llevar al gran público contenidos diferentes de los que rutinariamente imponen. Debemos hacer cada vez mejor nuestros periódicos y medios alternativos porque debemos aprovechar la erosión de los marcos de credibilidad vigentes -fruto de desplazamientos materiales que han obligado a los medios dominantes a abandonar sus manuales de estilo y mentir y manipular cada vez más abiertamente- para recoger al número creciente de desasosegados que buscan información veraz y comprometida.

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“La resistencia en el mundo islámico no nos acerca al socialismo, pero dificulta la reordenación del capitalismo”

Leonardo Diosdado Crespo Matías: Evidentemente, como usted ha señalado, la corriente de la historia que en el siglo XIX e inicios y primera mitad del XX pasó por Europa (era donde la clase obrera estaba más desarrollada) ahora básicamente pasa por Latinoamérica (ya que el antimperialismo árabe, como señala, no es de izquierdas sino de derechas). Pero le pregunto, compañero: ¿Es posible avanzar hacia otra sociedad alternativa al capitalismo sin quebrantar las bases de las relaciones de producción capitalistas? Parece ser que esto en Latinoamérica sólo se da como hecho en Cuba. En los demás países, Venezuela (el que más), Bolivia, Ecuador y otros países del ALBA avanza muy lento. Hay como miedo a meterse de lleno contra el statu quo que el imperialismo, el capitalismo y la sociedad burguesa han diseñado para el mundo; no se ven planes concretos para acabar con el capitalismo definitivamente en estos países, parece como que lo que hacen es sólo a golpe de repuesta de los obstáculos que los poderosos ponen por el camino.

S.A.R.: En primer lugar yo no desdeñaría el anti imperialismo del mundo árabo-musulmán. Es una amenaza seria, objetiva, a los intereses del capitalismo globalizador en una zona del planeta provista de recursos inmensos y crecientemente disputados. Al mismo tiempo, las guerras de Afganistán e Iraq -y el desgaste indirecto en Palestina- proporcionan un margen mayor de maniobrabilidad y de respiración a América Latina; y obligan a un ejercicio de manipulación y propaganda que debilita también la credibilidad de las potencias imperalistas en las propias metrópolis. La resistencia en el mundo islámico, legítima desde el punto de vista del derecho internacional, no nos acerca al socialismo, es verdad, pero dificulta la reordenación territorial y económica del capitalismo en un momento decisivo.

Tampoco desdeñaría los logros conseguidos por los distintos procesos abiertos en América Latina en los últimos diez años. No sólo porque han dignificado políticamente poblaciones muchas veces despojadas duante siglos incluso de su humanidad sino porque han conseguido configurar una contrahegemonía institucional (el ALBA, el Banco del Sur, PetroCaribe, etc.) que ha logrado aislar a los aliados de EE UU en el continente e imponer una agenda independiente, si no opuesta, a la de EE UU en la zona. Y ha cuestionado en voz alta lógicas de explotación de la naturaleza y de los pueblos incompatibles con la supervivencia de la humanidad.

El papel de Cuba en estos cambios, muy alejados aún del socialismo, ha sido fundamental. Sin Cuba, los procesos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, serían imposibles, inimaginables, insostenibles; sin la revolución cubana -sin ese solitario punto de ruptura en la cadena capitalista- no se habrían producido "reformas" en América Latina. Pero ni siquiera estoy seguro de que los cubanos deseen -desde luego no esperan- que el resto del continente siga en estos momentos su camino. ¿Hay peligro de que todos estos procesos se estanquen y se pudran si no avanzan más deprisa? Sin duda. Pero existe también el peligro inverso de abortar la institucionalización necesaria de lo ya logrado a nivel continental con precipitaciones y abstractos radicalismos.

L.D.C.M.: Sobre su visión de la nueva sociedad, ¿diferirá el socialismo futuro mucho del que se irradió virtualmente por todo el mundo desde la Revolución de Octubre? ¿Se puede construir el socialismo dentro de los marcos de la democracia representativa burguesa? Al menos eso es lo que Chávez en Venezuela intenta hacer. ¿No cree que esto fue (la historia lo tienen consignado) y será una utopía? ¿No cree que independientemente de la época que se trate, el socialismo tiene que tener unas características comunes que estoy seguro las tuvo el del realmente existente en el siglo XX?

S.A.R.: El problema no es la democracia representativa sino el lograr que sea realmente representativa; tampoco se trata de que no se hayan inventado procedimientos o marcos de participación sino de que, una vez inventados, el capialismo ha impedido que funcionen. El socialismo consiste en asegurar que esos marcos y procedimientos funcionen. Para eso, claro, hay que introducir cambios estructurales y es en ese terreno, y no en el de las propuestas formales, donde se produce el enfrentamiento. Al capitalismo le da igual que reformemos la constitución y le añadamos cuatro o cinco poderes más muy democráticos si los ponemos también al servicio de sus intereses. No es el "marco" el que impone límites a la revolución bolivariana sino, al contrario, las viejas relaciones económicas, aún vigentes, y la amenaza de la violencia imperialista.

L.D.C.M.: ¿Por que la izquierda en España no le dice a la gente que el problema no es la falta de empleo digno, ni la falta de créditos, ni el robo de los bancos, ni la especulación la causante del problema sino el capitalismo como sistema, y que acabando con este (aunque se sabe que condiciones objetivas para ello no hay) todos esos problemas tendrán solución?

S.A.R.: La izquierda en España -la verdadera izquierda- dice precisamente eso, pero lo dice tan bajito, con tan pocas posibilidades de ser escuchada que poco podrá hacer contra la voz tonante del populismo neofascista que ya se atisba en el horizonte de la crisis económica. La izquierda en España ha sido derrotada y su derrota consiste precisamente en eso: en que no tiene medios -organización- para hacerse escuchar.

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“La palabra “mariposa” acabaría perdiendo las alas si se las cortásemos a todas las mariposas”

Teresa de la Torre S. Santiago, me llama poderosamente la atención el hecho de que tú, tan crítico con los medios de comunicación, tan contracorriente de las opiniones, comentarios, ideas generalizadas, del uso tan pulcro y rico del lenguaje, etc., sigas utilizando un lenguaje sexista, discriminatorio, que no nombra e invisibiliza a las mujeres. ¿Qué piensas al respecto de esta cuestión de la argumentación de algunos escritores como Pérez Reverte, Javier Marías, JM de Prada, Gustavo Bueno, etc.? Gracias por tu deliciosa Noticias, por El naufragio del hombre (¿sólo?) y por tu compromiso con la realidad. Gracias también a DIAGONAL por facilitar estas encuestas y por más.

S.A.R.: Algunas veces he recibido reproches en este sentido y, si la cuestión merece un amplio y riguroso debate y me declaro dispuesto a revisar aún varias veces mis puntos de vista, en principio me resisto a aceptar una presión que, al contrario de lo que sugieres, no me parece feminista. Lo que me preocupa no es si soy machista cuando utilizo el genérico (general) “Hombre” sino si soy lo suficientemente feminista para tener el derecho a usarlo. Los genéricos son, deben ser, reivindicaciones feministas. Son derechos feministas: el derecho de las mujeres a quedar englobadas bajo instancias comunes. Estoy a favor de los genéricos, en medicina, en el lenguaje y en la ley. La ley es un genérico. Lo contrario es un “privilegio” –una ley privada– y el gineceo es también un privilegio al revés, un privilegio volteado y negro. No estoy seguro de que nombrar el gineceo, mientras las mujeres sigan en él, sea una forma emancipatoria de visibilizarlas. Si escribiéramos todo el rato “hombres y mujeres” –como condición para permitir el acceso, por ejemplo, a determinados lugares– esa diferencia debilitaría el derecho universal de acceso; podríamos pensar en una concesión paternalista: ¡incluso a las mujeres –y por qué no, si alargamos un poco la mano, a los perros– se les permite entrar! No hay que jugar con la blancura de la nieve.

En todo caso, como las relaciones entre significantes y significados son arbitrarias desde el punto de vista lingüístico pero no social, hay que cambiar esa relación socialmente. Puedo imaginar la puerta de una cámara de gas con el rótulo de “judi@s” y a un maltratador asesino golpeando y humillando con un fraternal “compañera”. La palabra “mariposa” acabaría perdiendo las alas si se las cortásemos a todas las mariposas y las adquiriría,en cambio, la palabra “lagarto” si los lagartos aprendiesen a volar o les enseñásemos a hacerlo. La imaginación más aérea está llena siempre de cosas duras, de relaciones vivas, de realidades pugnaces. Cuando un letrado dice “casa” ve las letras que componen ese nombre y luego quizás su propia casa; cuando lo dice un post-letrado ve el icono del navegador de Microsoft. Yo cuando digo Hombre no veo nada o veo –mejor dicho– a Nadie de los pies a la cabeza. Pero si me obligases a representármelo corporalmente, al Hombre, y me dieses 20 segundos, desde luego no me lo representaría con faldas o pantalones ni tampoco desnudo –ya amenazado– y provisto de genitales masculinos o femeninos; si tuviese que representarme al Hombre como un montón de gente, como una multitud unida y reivindicativa que se acerca desde lejos, los primeros en acudir a mi cabeza espontáneamente serían –no sé– Belén Gopegui, Rosa Luxemburgo y Ana Martínez Huerta. Luego Luis Alegre. Y sólo mucho más atrás aparecerían Carlos Marx y Carlos Fernández Liria.

En cuanto a los autores que citas, su problema es precisamente que visibilizan a la mujer; la visibilizan para manosearla con masculinote desprecio afrodisiaco. Creen ser autores occidentales, cultos y refinados, cuando su imaginario sexual es enteramente “talibán”. Me los imagino, sí, confraternizando con un talibán, entre palmaditas de espalda y ocurrencias picantes y viriles, antes de ponerse a discutir sobre algo realmente serio y macho: la religión, por ejemplo. Eso tiene también que ver con el naufragio del Hombre, el cual, como decía mi amiga Yayo Herrero, es un naufragio causado por una concepción muy masculina de la historia.

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“La revolución bolivariana puede sucumbir a la corrupción”

Concha Aco: Me interesa mucho la situación de Venezuela y me gustaría saber qué está haciendo el Gobierno con la corrupción, que, según mi opinión está impidiendo el desarrollo social y político del pais?

S.A.R. No podría decirte exactamente qué se está haciendo, pero no cabe duda de que es insuficiente. La corrupción fue uno de los rasgos más marcados de la IV República y amenaza con desacreditar socialmente a la V. La revolución bolivariana puede sucumbir a un fenómeno que pone en cuestión todos los enormes logros del proceso. Es la verdadera contrarrevolución en los intestinos de las nuevas instituciones.

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“Afortunadamente uno puede todavía amar y equivocarse fuera del capitalismo”

Antonio Torrejón García:: La primera: ¿Tiene salida la paradoja que plantea Arthur Koestler en Espartaco y El cero y el infinito? ¿Es decir, la paradoja o mejor, la "aporía" según la cual para vencer debemos ser como ellos y, si somos como nosotros, inevitablemente debemos perder?

S.A.R.: La paradoja de esa paradoja es que introduce precisamente el efecto que pretende describir: la victoria inevitable del enemigo. En su formulación extrema y negativa dice: "Lo que impide nuestra victoria es el hecho mismo de que luchamos", frase que invita a renunciar, no ya a la victoria sino a la lucha misma. En su versión más positiva y programática nos dice que lo más hermoso, lo más justo, lo más moral, lo más humano es la derrota. Debemos, pues, o abandonar la lucha, porque corrompe, o buscar la derrota, porque es estética y moralmente superior. No digo que la paradoja de Koestler no sea cierta; digo que parece inventada por el enemigo. Con un presupuesto así, qué duda cabe, la victoria será siempre de "ellos" y sin necesidad de mover un dedo.

A.T.G.: La segunda: ¿Crees que el nihilismo de García Calvo es otra de las formas del nihilismo capitalista? ¿Su obstinada negación de la realidad no crea "valor", siquiera sea el estético y en esa misma medida no se resiste éticamente -ya no sé si políticamente- a la conversión de todo en puro valor contable, en dinero?

S.A.R.: Afortunadamente uno puede todavía amar y equivocarse fuera del capitalismo. La posición de García Calvo no es capitalista, pero es un error. Confunde los términos y confunde a los lectores rebelándose contra una realidad en la que desgraciadamente sólo hay cuatro gatos y todos son compañeros suyos. Es en el mundo de la fantasía donde están todos los que no le gustan y contra los que arremete; son multitud y con sus hachitas fantásticas y sus picos fantásticos y sus palas fantásticas están demoliendo el mundo real.

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“Para llegar a ese mundo que queremos habrá que arrancar sus juguetes a millones y millones de suicidas”

Xavi, Barcelona: Tu apuesta por un mundo regular, bonito y aproximado está inmortalizada en una pared de mi casa así como en mi mente, y es una de las máximas que intento que guíen mi vida. ¿Podemos pensar que esta apuesta puede llegar a buen puerto sólo después de una gran crisis que obligue a replantearse la condición del ser humano, o podemos llegar a ella sin necesidad de un sufrimiento previo?

S.A.R.: Me temo que habrá que atravesar pruebas muy duras, como en los viejos cuentos, y sin tener jamás la certeza de que el sufrimiento, como en los viejos cuentos, nos garantizará la princesa prometida. Ese mundo "bonito, regular y aproximado" -frente al "bello, bueno y verdadero" que nos promete la publicidad y persiguen Monsanto, BP y el Pentágono- es el único posible. No hay otro posible para 7.000 millones de personas que comparten recursos finitos en un planeta vencido. Pero para llegar a él hay que arrancar -literalmente- sus juguetes a millones y millones de suicidas.

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“Los Soprano demuestra tres cosas: que ser mafioso no te hace simpático, que no serlo es casi imposible y que la libertad para denunciar la realidad es directamente proporcional a la imposibilidad de cambiarla”

Irene: Leí tu estupendo Leer con niños y aunque me parece que realizas un análisis muy certero, hay un punto en el que no acabo de estar del todo de acuerdo contigo, por la forma tan tajante en que rechazas el medio audiovisual. Entiendo tu crítica a la televisión por su imposición de la lógica del gag visual, pero aun así creo que olvidas algunos desarrollos interesantes de ese medio, como por ejemplo las grandes series de televisión (como por ejemplo, ‘Los Soprano’ o ’The wire’, que si no has visto, te recomiendo vivamente). Creo que lo interesante de estas series es que funcionan como una especie de novela por entregas (o una película de cientos de horas) que tiene más que ver con el tiempo del relato, con dejar que los personajes evolucionen y que los acontecimientos se vayan desplegando lentamente. ¿Crees que estas series pueden proponer otro tipo de lectura, alejada de la lógica de la digestión y consumo?

S.A.R.: Se trata de un malentendido. Mis críticas no están dirigidas al formato audiovisual sino al gag dominante, colapso del tiempo narrativo, que, si bien encuentra un medio particularmente favorable en las nuevas tecnologías, se extiende también al campo de la escritura: basta leer los titulares de la prensa diaria, remedos centelleantes del eslogan publicitario (pues es la publicidad la que impone y renueva permanentemente el gag en todos los campos y todos los géneros). Soy un gran cinéfilo. No tengo televisión, pero sí un proyector y una gran sábana en la que todos los días veo películas. También series. He visto, sí, Los Soprano, telenovela terrible que demuestra narrativamente tres cosas muy importantes: que ser mafioso no te hace simpático, que no serlo es casi imposible y que la libertad para denunciar la realidad es -en el mundo capitalista- directamente propocional a la imposibilidad de cambiarla. ¿Los EE UU es un país muy grande porque permite airear en público sus miserias? ¿O un país muy pequeño y asfixiante porque no permite transformarlas? En todo caso, aprovecho para recomendar una serie mucho mejor: "17 instantes de una primavera", un producto soviético para la TV de 1973 que, en doce capítulos, sin adoctrinamiento ni propaganda, con recursos cinematográficos que rompen la lógica de Hollywood, nos cuenta la vida cotidiana de un heroe sin espada en las últimas semanas dela Alemania nazi. Por lo demás, y en relación a la oposición gag/narración, recuerdo que lo que define al cine -contra el gag- no es la pantalla. El cine, en efecto, no se ve en una pantalla; se proyecta, desde detrás, sobre el cielo...

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"Una reforma institucional implica la aceptación del legado de la ilustración y la necesidad de emancipar ese legado del capitalismo"

Pacopuche: Tu programa para el futuro, resumido en tres grandes capítulos, propone la revolución en la economía, la reforma en las instituciones y el conservadurismo en la ecología, y para el ser humano como ser vivo consciente y responsable ¿cuál es tu propuesta?

S.A.R.: He tratado de detallarla en distintos textos y aquí no puedo extenderme demasiado. Una revolución económica entraña la radical transformación de las relaciones de producción y, por tanto, del régimen de propiedad, distribución y usufructo de los medios de subsistencia, los objetos y las imágenes. Una reforma institucional implica la aceptación del legado político de la ilustración (Estado de derecho, democracia, división de poderes) y la necesidad de emancipar ese legado del capitalismo para que se vuelva, al mismo tiempo, operativo y reformable. Y en cuanto al “conservadurismo antropológico”, he respondido ya y consiste en algo tan elemental como en proteger la existencia misma de las “cosas” (la finitud y visibilidad del mundo).

* * *

Alexandre Carrodeguas: ¿Podrías precisar para los lectores de DIAGONAL a que te refieres cuando dices que la izquierda tiene que ser conservadora en lo antropológico?

S.A.R: Gunther Anders dice “conservadora ontológica”. Me refiero a las mínimas condiciones materiales que hacen posible la razón, la memoria y la imaginación, las tres facultades que han definido al ser humano durante los últimos 15.000 años. ¿Qué condiciones? Las cosas, el tiempo narrativo, la maternidad, la producción de símbolos, la plaza pública, los cuerpos, la cultura como reconocimiento/distanciamiento de la naturaleza. Esas condiciones permiten, es verdad, la aparición de fenómenos terribles (el patriarcado, por ejemplo), pero sin ellas ni siquiera la lucha contra el patriarcado es posible.

* * *

Pedro Contreras: Santiago, me acabo de leer Noticias y me ha encantado. En algunos textos, te inventas un mundo en apariencia desquiciado pero que se parece terrorificamente al nuestro, como ya hacías en la introducción de Las Reglas del Caos al hablar de ese extraño país llamado Filardia... Esta línea me ha hecho pensar en los dibujos de Miguel Brieva. ¿Cuánto crees que os habéis podido influir mutuamente?

S.A.R.: Creo que Miguel Brieva, cuya obra admiro muchísimo, resume intensamente lo que yo expreso extensamente, y eso hasta el punto de que muchas veces me parece que mis libros son sólo una ilustración (y no al revés) de sus dibujos y viñetas. Mis textos son las largas ilustraciones de sus concisos infinitos. Y a veces tengo la sensación de que copia sin parar lo que previamente le he copiado yo a él.

P.C.: Por otro lado, no puedo resisitrme a preguntarte por qué demonios en tu libro no atribuyes ninguna noticia a DIAGONAL. Llama a la atención la ausencia porque en el libro hay una referencia a todo tipo y pelaje de medios de comunicación.

S.A.R.: No tengo a mano el libro, pero yo recuerdo –rotundamente- haber atribuido una noticia hermosa a Diagonal. Si no lo hice, baste este recuerdo ficticio –de una noticia igualmente ficticia- como demostración de que, si la ha habido, la omisión no oculta ningún misterio.

Las centrales abertzales completan su salida de los órganos sociolaborales al abandonar Osalan



El diálogo social se rompe en la CAV

ELA y LAB, que aún mantiene cierta presencia en el CRL, censuran que está al servicio de la patronal

Juanvi Baeza

Bilbao. Las relaciones sociolaborales, que pasaban posiblemente por su peor momento jamás conocido en la CAV, pueden considerarse desde ayer formalmente rotas por parte de los sindicatos abertzales tras la decisión de ELA y LAB de romper su último nexo con los órganos de participación y abandonar Osalan. Un abandono "a todos los efectos y con carácter indefinido hasta que existan garantías de que dicha participación va a tener un valor en cuanto a contenidos y se tenga en cuenta la opinión de la mayoría sindical vasca a la hora de definir las políticas públicas en materia de seguridad y salud laboral", informaron en una nota conjunta.

Es, en suma, la última escenificación de un enfrentamiento notorio que ha convertido a organismos nacidos como puntos de encuentro y de consenso en foros donde tan sólo toman parte Gobierno, patronal, CC.OO. y UGT.

En esta tesitura, dos decretos del lehendakari López sobre la actual composición del CES y del CRL, que eliminaron a los representantes de ELA y LAB (en este último caso sólo del CES) y los distribuyó en favor de CC.OO. y UGT, colmaron el vaso del malestar sindical abertzale con el Ejecutivo de Lakua y con las centrales de Sordo y Casado, a las que continúan reprochando el hecho de haber usurpado sus puestos. Ya desde entonces se barajó la posibilidad de que ELA y LAB abandonasen Osalan (Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales), uno de los últimos órganos donde tenían presencia. Ayer se consumó su salida.

Hay que recordar que las centrales dirigidas por Txiki Muñoz y Ainhoa Etxaide decidieron no tomar parte en el Consejo Económico y Social (en 2008) y en Hobetuz, la Fundación Vasca para la Formación Continua (noviembre de 2007). Sólo LAB ocupa su silla en el CRL, que ELA abandonó en 2006, si bien este extremo ha de matizarse puesto que en realidad no toma parte en las sesiones de la Comisión de Informes, pero sí en el resto de órganos. De hecho, participa de forma activa en la gestión del Acuerdo Interprofesional sobre Solución de Conflictos Colectivos (Preco).

intereses patronales En este contexto, ELA y LAB justifican su abandono por considerar que el Gobierno de Lakua habría renunciado "a hacer una política real en materia de salud laboral y no quiere abordar las verdaderas causas de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales", ya que ello implica, a juicio de ELA y LAB, "adoptar medidas que van en contra de los intereses de la patronal".

En consecuencia, los sindicatos abertzales reprochan a la Autoridad Laboral, a la Inspección de Trabajo y a Osalan la omisión de su papel de vigilancia, control y sanción de los incumplimientos en esta materia.

A su entender, Osalan se ha convertido en un "instituto burocratizado e ineficaz, al servicio exclusivo de la patronal, y falto de los medios necesarios para cumplir su función". Como ejemplo, citan que el presupuesto de la entidad se va a reducir este año en un 43% respecto a 2009, un recorte que tildan de "escandaloso sobre un presupuesto ya irrisorio, que no llega al 0,02% del PIB".

"Ocultación de información" ELA y LAB denostan al Consejo General de Osalan por ser "una mera puesta en escena formal". Los sindicatos liderados por Muñoz y Etxaide reprochan que la información que se facilita en ese órgano "es insuficiente y parcial", e incluso censuran que "en algunas cuestiones hay una ocultación deliberada de la misma (datos de inspecciones, actas de infracción y cuantía de las sanciones …)". Además, afirman que la dinámica de las reuniones "ha ido de mal en peor y no hay respuesta a las peticiones o preguntas de la mayoría sindical".

Financiación ELA y LAB consideran que Osalan se ha convertido en fuente de financiación y denuncian que "el Gobierno vasco, con los votos favorables de Confebask, CC.OO. y UGT ha decidido solicitar fondos a la Fundación Laboral para la Prevención de Riesgos Laborales del Estado, fondos que son una parte de los excedentes de las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales y que son puestos directamente a disposición de la CAV, sin necesidad de pasar por la Fundación".

Para ELA y LAB, "la aceptación de este dinero de carácter público, con los criterios impuestos desde Madrid, supone abrir la puerta a un modelo de reparto de fondos con el objeto de financiar a la patronal y a los sindicatos de ámbito estatal". Según su estimación "Confebask, CC.OO. y UGT se repartirán en torno a 850.000 euros".

Las centrales abertzales sostienen finalmente que "Osalan se ha plegado al modelo estatal" y que el Gobierno vasco "pretende que la CAV sea una comunidad autónoma más del Estado, también en este tema". En este sentido cuestionan que el Ejecutivo de Lakua haya adoptado decisiones "que suponen un claro retroceso en el nivel de autogobierno haciendo dejación de sus competencias", mientras que CC.OO. y UGT, según ELA y LAB "han decidido acompañar al Gobierno en un contexto de ajustes y recortes".

Sea como fuere, las centrales abertzales aseguran que "en ningún caso vamos a ser cómplices de esta farsa ni vamos a participar en ninguna función teatral".

martes, 6 de julio de 2010

“Marcha de Desemplead@s por Sestao”



La Asamblea de Parad@s de Sestao cumple 30 años de lucha: por la igualdad de derechos entre todas las personas sea cual sea su edad, sexo, raza, condición social, etc., y para conseguir puestos de trabajo dignos, con los salarios y horarios estipulados en los convenios en vigor.

Por eso, este viernes 9 de julio, la Asamblea de Parados y Paradas de Sestao -junto a las Asambleas de Parados y Paradas de Bizkaia y la Plataforma Berri-Otxoak- realizará una marcha por las calles más céntricas de la localidad en exigencia de un trabajo digno y en denuncia del hostigamiento al cual les somete el consistorio de la localidad fabril. Esta marcha saldrá de la Plaza del Kasko a las 12 del mediodía.

Con esta movilización se quiere denunciar, además, la forma en la asignación de los puestos de trabajo previstos en la aplicación del PlanE 2010 en la localidad. Además, se denunciará que estos empleos son puestos de trabajo en precario.

Se han aprobado 76 puestos de trabajo para un pueblo que tiene la desgracia de poseer la mayor tasa de paro de Euskal Herria. Las personas que consigan uno de estos empleos volverá en menos de 6 meses a las listas del INEM, ya que son puestos de trabajo que no generan riqueza ni seguridad de futuro. Solo es una ilusión pasajera para poder decir que hacen algo, empeñando así el futuro del municipio. Pura propaganda electoralista.

En definitiva, exigencia de un puesto de trabajo digno, y una mayor cobertura social, se ha organizado esta “Marcha de Desemplead@s por Sestao” por las calles más céntricas de la localidad para el viernes 9 de julio.

www.nodo50.org/berri_otxoak
Informazio bulegoa berrietxea@nodo50.org oficina de información

lunes, 5 de julio de 2010

El Mundial de las desigualdades



Josep Maria Antentas y Esther Vivas | Público

La celebración del Mundial de fútbol en Suráfrica ha colocado a este país en el primer plano de la actualidad política y mediática internacional. Éste es precisamente el objetivo del Gobierno del presidente Zuma, quien intenta presentar el evento como un punto de inflexión en la historia surafricana y como una palanca para su desarrollo económico y social. Incluso, como un símbolo más general del “renacimiento de África”.

Sin embargo, la realidad muestra que la celebración del Mundial se inserta en la continuidad de las políticas económicas neoliberales que han impactado duramente en la población, adoptadas en 1996, dos años después de la llegada del Congreso Nacional Africano al poder, con un programa de tipo neo-keynesiano, que sería implementado solo muy parcialmente y rápidamente abandonado.

Las consecuencias sociales del ajuste neoliberal han sido muy drásticas. El desempleo se ha disparado de un 16% en 1990 hasta un 40% en la actualidad (aunque las cifras oficiales hablan del 23%). La tasa de pobreza es de en torno al 50% y afecta de forma mucho más drástica a la población negra. Así, el 75% de los niños negros viven en la pobreza por un 5% de los blancos. La polarización de la renta se ha acentuado, y el coeficiente Gini, que mide la desigualdad social (siendo 1 el valor de máxima desigualdad), se situó a comienzos de los años 2000 en un 0,77 %, frente al 0,68% de 1992.

El 10% de los hogares más ricos del país concentra el 50% de la riqueza, mientras que el 40% más pobre, sólo el 7%. La privatización de los servicios públicos impulsada a comienzos de los años 2000, bajo una política considerada “modélica” en su día por el Banco Mundial, comportó un fuerte aumento del precio de servicios básicos como el agua o la luz, lo que provocó cortes masivos del suministro a unos diez millones de familias por no poder pagar las facturas.

Estos procesos de aumento de las desigualdades han ido acompañados por el surgir de una pequeña nueva clase media negra y una pequeña élite empresarial negra, cuyos intereses son diferentes de los de la mayoría de la población pobre. Por todo ello, la evolución de la sociedad surafricana ha sido definida por muchos analistas críticos como una transición desde el apartheid racial al apartheid de clase, en el que los cambios políticos acontecidos después del fin del régimen racista no han ido acompañados de cambios sustanciales en el terreno material y de los derechos sociales.

La Suráfrica que acoge el Mundial es un país dividido y con fuertes contradicciones sociales, y en el que los beneficios del evento serán para una pequeña minoría, empezando por las grandes firmas del sector de la construcción. En cierta forma, como señala el reputado comentarista deportivo Dave Zirin, el Mundial ha sido una especie de “Caballo de Troya neoliberal, que ha permitido una serie de políticas que no habrían sido aceptadas por parte de la sociedad surafricana en caso de no haber tenido el honor de albergar el Mundial”.

La crítica más extendida al Gobierno es su enorme gasto, un total de 9.500 millones de dólares, financiados esencialmente a través del endeudamiento público en la construcción de grandes instalaciones deportivas cuya utilidad posterior al Mundial está muy poco clara, y en infraestructuras de transporte de lujo. Entre ellas, el tren de alta velocidad Gutrail, destinado a la élite de los negocios y a los sectores acomodados.

El desvío de las inversiones públicas a proyectos faraónicos y de poca utilidad social, u orientados a una minoría, contrasta con la incapacidad del Gobierno de satisfacer algunas necesidades sociales básicas, como construir una red de transporte público eficiente o solucionar el gravísimo problema de la vivienda. En Suráfrica, miles de personas viven en chabolas y la burbuja inmobiliaria de los años recientes de crecimiento económico y boom especulativo ha hecho aumentar el precio de la vivienda en un 400%.

Así, se calcula que el gasto para el Mundial equivale a todo lo invertido entre 2000 y 2010 en vivienda pública. En palabras del Foro Contra la Privatización de Johannesburgo, “el Gobierno ha conseguido, en muy poco tiempo, construir infraestructuras de primera división de las que la mayoría de surafricanos no va a beneficiarse ni poder disfrutar”. También hay perjudicados directos por el evento como los vendedores ambulantes, expulsados de las proximidades de las grandes instalaciones deportivas, o los pescadores en zonas como Durban, que han visto restringidas sus áreas de pesca habituales.

El impacto de las políticas neoliberales provocó la emergencia desde finales de los años noventa de crecientes resistencias sociales, en contra de la privatización y los recortes sociales, convirtiendo a Suráfrica de nuevo en una referencia para la protesta social en el continente africano. Unas luchas sociales que entroncan, en otro contexto histórico, con el movimiento contra el apartheid y su espíritu de liberación social. Muchos de estos movimientos, como el Abahlali baseMjondolo, que agrupa a los habitantes de las chabolas de las grandes urbes, intentan estos días, a pesar de la restricción oficial a cualquier tipo de manifestación hasta el 15 de julio, hacerse visibles y explicar al mundo su historia de exclusión y marginación.

“Cuando los elefantes están de fiesta, la hierba sufre”, reza un viejo proverbio africano. Es una buena forma de tener presente esta otra Suráfrica que no debemos olvidar.

*Josep Maria Antentas y Esther Vivas son autores de Resistencias Globales. De Seattle a la crisis de Wall Street (Ed. Popular, 2009).

NO A LA REFORMA LABORAL DEL CAPITAL ¡A LA HUELGA GENERAL!



Declaración de Izquierda Anticapitalista

La ofensiva del capital internacional, y en este caso del europeo, ha reanudado su política de ajuste sobre las condiciones de la relación salarial, tanto en materia de la regulación de las relaciones laborales como de los derechos que atañen al Estado del Bienestar. Definitivamente, los gobiernos europeos en su gran mayoría han hecho propios los postulados para adoptar políticas de ajuste.

Estamos ante una operación a gran escala del capital para diseñar una “salida” de la crisis. La Reforma Laboral del gobierno ZP no es más que una pieza dentro de una estrategia integral: reducciones salariales de trabajadores públicos y privados, recortes del gasto público, ampliación de la edad de jubilación y reforma del sistema de pensiones son elementos que avanzan en la misma dirección: un incremento de la “parte del pastel” del que se apropian los grupos de mayor renta y riqueza a expensas de las clases trabajadoras y populares, que verán disminuir sus salarios, sus derechos sociales y su espacio político. Para ello es necesario infligir una derrota de grandes dimensiones y alcance al movimiento obrero y popular. O, lo que es lo mismo: para obtener una mejor correlación de fuerzas, la burguesía necesita eliminar cualquier discurso disidente que cuestione el imperante, debilitar las libertades públicas, torpedear la participación social, neutralizar o eliminar las organizaciones sociales, debilitar la izquierda política y, muy especialmente, acabar con el papel que incluso desde posiciones pactistas y pasivas juegan las organizaciones sindicales por el mero hecho de existir de forma autónoma. En particular, el objetivo es desacreditar a aquellos sindicatos que mantienen posiciones de clase. En esa operación, los voceros del capital quieren desprestigiar la misma idea de agrupación sindical y, sobre todo, quieren dinamitar la negociación colectiva.

Por un lado, estamos constatando cómo los gobiernos conservadores y los social-liberales adoptan las medidas dictadas por sus patronales nacionales. Prácticamente se han borrado las tenues fronteras que separaban a unos y otros, con partidos y programas casi intercambiables (al menos en la práctica).

En segundo lugar, es patente la incapacidad de la UE para ofrecer soluciones políticas y medidas económicas favorables para las y los trabajadores. De momento no hay proyecto común más allá del euro y hemos visto reaparecer en el escenario las viejas rivalidades intergubernamentales en defensa de los intereses nacionalistas de las propias burguesías.

La tercera cuestión es constatar el transfuguismo hacia las filas de la CEOE y el credo liberal sin matizaciones del gobierno “socialista”, con Zapatero a su cabeza y sin contestación ni contrapeso en el seno del PSOE. Es el final de un proyecto político que, al rebufo de la lucha contra la guerra de Irak, la propuesta de nuevos derechos civiles y la bonanza económica del crecimiento basado en el ladrillo, nunca se planteó confrontarse con el capital para hacer avanzar las conquistas y derechos de las gentes de abajo. Simplemente repartió las migajas del banquete. Primero vino la agresión contra las y los empleados públicos y pensionistas. Ahora viene un ataque contra el conjunto de la clase: éste es el sentido de la reforma laboral.

Como correlato de lo anterior, también cabe destacar el fin de época de la estrategia sindical basada en la concertación social. Los últimos meses son la expresión acabada de su fracaso, tanto en el ámbito europeo como en el del Estado español. Desgraciadamente, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) no ha emitido una sola declaración útil para el conjunto del movimiento obrero europeo, y mucho menos ha formulado una línea de acción y resistencia común. El único instrumento sindical europeo realmente existente no ha servido para nada en el momento álgido de los primeros ataques. La jornada de movilización del día 29 de septiembre puede ser un trámite o el inicio de una nueva época de solidaridad y lucha a escala europea. Izquierda Anticapitalista, pese al escepticismo que nos inspira la dirección de la CES, apuesta por convertirla en lo segundo.

En el ámbito español, el punto final de la mesas sindicatos-CEOE y el alineamiento inequívoco del gobierno socialista con la patronal, es la mejor expresión de que las direcciones de CCOO y UGT llevan años confiando en una quimera: la mesa de negociaciones sin movilización, no puede dar frutos. El largo periodo de pacto social sólo ha logrado debilitarnos a las y los trabajadores, fortalecer a las clases dominantes y permitir la ambigüedad gubernamental. Pero nunca es tarde si la dicha llega. Los sindicatos mayoritarios han convocado a la calle, y la calle vamos a tomar; han convocado a la huelga, y la huelga vamos a preparar. Y lo queremos hacer para ganar, con objetivos claros, con propuestas alternativas y pensando en el largo plazo. Necesitamos coraje, determinación y victorias contundentes para levantar la moral de los y las trabajadoras.

ANATOMIA DE LA REFORMA LABORAL

El Real Decreto que entra en vigor supone una nueva, pero ni la primera ni la última, agresión. Con mala fe, entre el borrador inicial y el redactado definitivo, se ha pasado de importantes agresiones a un claro endurecimiento de los contenidos de la reforma laboral, posiblemente para recabar, si no el apoyo, sí la abstención y beneplácito tácito de las fuerzas de la derecha parlamentaria. Ahora se inicia el trámite para validarlo en los próximos meses.

Los grandes medios de comunicación y los poderes fácticos de la burguesía machacan constantemente a la opinión pública con la falsedad de que la reforma laboral es necesaria. Pero no lo es, y de serlo tendría que tener una orientación opuesta a la adoptada. En cambio, las políticas eficaces contra la crisis no se están adoptando en ningún país: cambio de modelo y de objetivos de la Unión Europea, regulación de los mercados financieros, recuperación de la Banca pública, desarrollo de una reforma fiscal progresiva, persecución delenorme fraude fiscaldesarrollo de una inversión pública planeada al servicio de las necesidades sociales, regulación y orientación de las actividades de la economía privada en sus áreas estratégicas. En suma, hacer que la crisis la paguen los capitalistas.

Las reformas laborales regresivas no crean empleo. Y ésta ciertamente no lo creará. Los neoliberales defienden cínicamente que rebajar el coste del factor trabajo promueve la competitividad y con ello estimula el crecimiento y el empleo. Sin embargo, la realidad se muestra tozuda desmintiéndolo. La creación de empleo, bajo el capitalismo, depende de la actividad productiva, de las expectativas de beneficio, de las condiciones de la demanda y la inversión. Por mucho que se abaraten costes laborales, si no se dan esas condiciones, y ahora estamos en una fase de crisis en la que ciertamente no se dan y que durará, no habrá ni inversión productiva (no confundir con la especulación financiera) ni creación de empleo. Abaratar costes laborales, en cambio, sí mejorará la tasa de rentabilidad de las empresas que sobreviven (el objetivo real pero no declarado de la contrarreforma laboral en curso), pero a costa de deprimir la economía. El despido barato ha permitido un rápido aumento del desempleo, ya que las empresas han ajustado rápidamente, de manera fácil y barata, la caída de la demanda sobre los y las trabajadoras. En realidad, la patronal quiere, y el gobierno acepta, que se aumente el paro como medio para incrementar los beneficios de las empresas. Esto es lo que realmente subyace al cinismo de la patronal y a la hipocresía del gobierno.

Además, esta reforma es injusta. El gobierno dice que favorecerá el empleo estable. Pero no es así. La contratación indefinida en este país no es estable, pues la media de continuidad de un trabajador no pasa de cinco años en el mismo empleo actualmente, y además la diferencia entre un contrato temporal y otro indefinido (el fijo sólo es, en la práctica, para el funcionariado) es el coste del despido, porque en este país despedir, si bien no es gratis, es prácticamente libre. Mientras el coste de emplear por vía temporal sea menor que hacerlo por vía indefinida, seguirá siendo más barato y por tanto será la modalidad preferente del empresariado.

Esta reforma no es un cambio menor de la regulación de las relaciones laborales. Y no es previsible ninguna moderación de sus contenidos. No, porque el capital internacional, la UE y otros organismos internacionales no cesan en exigir un endurecimiento mayor. Y porque los agentes que gestionan la crisis capitalista han decidido que la paguen los y las trabajadoras. Y si se exige que ésta sea la vía de cumplir el dictado neoliberal de los Pactos de Estabilidad, las últimas medidas del gobierno no serán más que el prólogo de un ataque contra los derechos sociales y democráticos de las clases populares sin parangón en Europa desde los años treinta del siglo pasado (con las terribles consecuencias que conocemos).

Esta reforma actúa sobre el despido. Es una mentira inaceptable decir que abaratar y facilitar el despido creará empleo. Siempre, y más todavía en un contexto de crisis, sólo creará más paro.

Esta reforma generalizará el contrato de fomento, con indemnización de 33 días por año trabajado y 24 mensualidades, haciendo minoritario el uso del contrato ordinario de 45 días y 42 mensualidades. El despido disciplinario improcedente del contrato de fomento pasa también de 45 a 33 días de indemnización.

  • Esta reforma abarata sustancialmente y socializa el coste del despido, no entre la patronal, sino entre toda la población asalariada. En primer lugar, porque el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) aportará lo correspondiente a 8 días por año trabajado en los despidos de cualquier contratado indefinido. Porque facilita el despido objetivo, colectivo, con una justificación muy laxa, permitiendo el despido por 20 días (que serán 12 para el empresario, al aportar el FOGASA los 8 días restantes). Además, se prevé que próximamente se implante el Fondo de capitalización individual de la indemnización, sin incrementar las cuotas empresariales, con lo que así el coste del despido lo pagarán con su salario indirecto el resto de trabajadores, en detrimento de los recursos de la Seguridad Social. Además, al contar con un fondo habilitado para pagar el despido ya no habrá obstáculo económico que disuada de echar al personal. Y el FOGASA, mientras tanto, se arruinará, perdiendo su superávit actual. Ni que decir tiene que las compensaciones que incluye sobre un gradual y ridículo encarecimiento de la contratación temporal, el límite temporal (¡que puede ser de cuatro años!) al contrato de obra y servicio, o la mejor regulación del límite al encadenamiento de los contratos temporales, son elementos cosméticos y menores respecto al conjunto de las agresiones principales.

  • Esta reforma privatiza parcialmente la intermediación laboral. En lugar de promover un servicio público más fuerte, con más recursos y más competencias, asistimos a la legalización y externalización de la intermediación laboral hacia las agencias de colocación privadas; y a la ampliación del margen de maniobra de las ETTs, que podrán actuar en la sanidad y en la construcción.

  • Esta reforma destinará en torno a 2.800 millones de euros para bonificar la contratación indefinida de jóvenes de entre 16 y 30 años, y mayores de 45 o más, en empresas que no hayan despedido de manera improcedente y que mantengan el empleo indefinido. Aunque la reordenación de éstas no es peor que la anterior, sería mucho más útil haber destinado estos fondos, o bien a fortalecer la Seguridad Social, bien a generar empleo público directo, bien financiar, por ejemplo, adaptaciones del entorno laboral para colectivos con dificultades como las personas con discapacidad. De otro modo, sólo servirá para cambiar la posición en la cola del paro de ciertos colectivos, pues esta medida no crea empleo, y a abaratar sustancialmente los costes laborales a la patronal. En este caso, y recordando que las mujeres están en una situación de mayor vulnerabilidad económica, la eliminación de la bonificación para la contratación de mujeres, no siendo ésta nuestra propuesta para compensar la discriminación estructural de la mujer en el mercado laboral, y no aportando otras medidas , deja en una situación aún peor a la mitad de la población.

  • Se amplían las posibilidades de emplear las modalidades del contrato de formación y del contrato en prácticas, destinadas a jóvenes, pero ya no tan jóvenes (puede emplearse a colectivos de hasta 25 años). Se trata de contratos de salarios por debajo del SMI y de los mínimos en convenio, compensados con formación teórica, un certificado profesional de valor simbólico y una minúscula prestación por desempleo.

  • Se da más poder empresarial para la gestión de la flexibilidad de la organización del trabajo, acortando los plazos de consulta (y, por tanto, de diagnóstico, elaboración de propuestas alternativas y negociación), con los sindicatos. Bastará un acuerdo con los sindicatos, amparado en que la solución “mejora las condiciones de competitividad de la empresa” para poder realizar medidas de movilidad geográfica y cambios sustanciales de las condiciones de trabajo.

  • Esta reforma anuncia el compromiso con una posible reforma de la negociación colectiva, y como anticipo plantea una mayor facilidad de inaplicación y descuelgue salarial de los convenios. Con ello, la reforma laboral abre las puertas a la liquidación de la propia negociación colectiva, del papel que juegan las organizaciones de los trabajadores y del propio Estatuto de los Trabajadores, imponiéndose un modelo de individualización de la relación salarial en el que los empresarios puedan negociar frente a los trabajadores sin tener que verse constreñidos por convenios colectivos o regulaciones laborales. No es éste un aspecto menor, pues la reforma tiene como uno de sus objetivos la derrota y desaparición de los sindicatos, como ya hizo Thatcher en su momento en Gran Bretaña, para poder marcar unas nuevas reglas del juego en Europa entre trabajo y capital, donde no haya ninguna posibilidad de preservar los intereses más elementales del mundo del trabajo y su organización colectiva.

  • La reforma no elimina los incentivos a la contratación parcial, cuando lo que debería abordarse es la reducción de la jornada para repartir el emplo. Ésta es una causa fundamental de la dualización por género del mercado de trabajo (el 80% de trabajador@s a tiempo parcial son mujeres), refuerza la inserción laboral precaria y la sobreespecialización en tareas domésticas y reproductivas (es por eso por lo que las mujeres se acogen al tiempo parcial...). Y hacemos mención a que en la reforma no hay propuesta para incluir a las trabajadoras domésticas en el Estatuto de los Trabajadores y siguen en un régimen especial que las hace más vulnerables que otros colectivos.


Y AHORA ¿QUÉ?: ES LA HORA DE LUCHAR

Esta ofensiva abierta por la burguesía y sus políticas neoliberales se prevé sostenida en el tiempo. De hecho, asistimos a un importante cambio de ciclo: se ha dado un salto cualitativo en la magnitud y calado con el que se aplican las políticas de ajuste contra la clase trabajadora en el seno de la UE. Hace décadas que convivimos con la ofensiva del neoliberalismo contra las conquistas democráticas y sindicales de los trabajadores en la UE. Sin embargo, la virulencia y la magnitud de las medidas recientemente tomadas por el gobierno español y por otros gobiernos de la UE se emparentan directamente con las medidas de ajuste estructural impuestas por el FMI en América Latina durante los años 80, y cuyas dramáticas consecuencias sociales son de sobra conocidas. La orientación de estas medidas es inequívoca: no sólo pretenden trasladar a la clase trabajadora el coste económico de la crisis, sino que además avanzan una durísima ofensiva contra las organizaciones sindicales y su capacidad de interlocución social.

Sin embargo, la importante indignación popular que estas medidas están generando, no se ha traducido hasta el momento en una contundente respuesta sindical y social. Buena muestra de ello es el carácter limitado de la huelga del sector público convocada el pasado 8 de junio (en la práctica una huelga de substitución, un pretexto de unas direcciones sindicales mayoritarias todavía obstinadas en evitar la convocatoria de una huelga general). Sin duda, los factores que explican esta dificultad para activar la contestación social son diversos. Sin embargo, hay uno que resulta evidente: la orientación de concertación y pacto social mantenida por las direcciones de CCOO y UGT durante esta última década ha erosionado notablemente la capacidad de contestación de estas organizaciones, con una ausencia de relevo sindical de generaciones educadas en las mejores tradiciones del movimiento obrero (asambleas generales, comités de huelga, ratificación o rechazo de acuerdos por los y las trabajadoras, piquetes…). Sin menospreciar su importancia táctica, muchos y muchas jóvenes cuadros sindicales sólo han aprendido a montar elecciones sindicales, pero ese trabajo no ha constituido un punto de apoyo para ir más allá, neutralizados por la lógica de la concertación. Las secciones sindicales se han diluido y, además, en esa ola de despolitización, los nuevos afiliados sindicales no tienen una perspectiva global de la lucha de clases, reduciendo a menudo su análisis a la relación dentro del centro de trabajo. Además, las direcciones sindicales han seguido apostando hasta el último momento por el diálogo social, insistiendo en la negociación de la reforma laboral y deslegitimando con ello la propia convocatoria de huelga en el sector público. Resulta imprescindible apostar por una forma distinta de hacer sindicalismo que supere esta orientación de diálogo, concertación y pacto social. Estamos convencidos de que una parte importante y creciente de cuadros sindicales reconocen este problema y están dispuestos a luchar ensayando fórmulas combativas y democráticas y recuperando lo mejor del movimiento obrero y a discutir una salida política alternativa a la crisis, que, como hemos señalado estos años Izquierda Anticapitalista, es tan posible como necesaria. Frenar la ofensiva a la que en este momento se enfrenta la clase trabajadora y sus organizaciones exige una apuesta inequívoca por la confrontación y el conflicto frente a las medidas de ajuste y frente al gobierno que las impone. Sólo así será posible frenar estas medidas de ajuste y la política antisindical de la patronal y el gobierno.

Resulta imprescindible preparar una respuesta sostenida en el tiempo, con un ciclo de manifestaciones y convocatorias que culminen en una potente huelga general el 29 de septiembre. Pero para ello es necesario convocar asambleas en los centros de trabajo, discutir, debatir y recuperar los espacios sindicales de intervención y confrontación, activando la respuesta social. La huelga del 29 de septiembre debe convertirse en un importante punto de apoyo para frenar la ofensiva de la patronal, así como para preparar las importantes luchas que vendrán. Desde Izquierda Anticapitalista consideramos fundamental que las direcciones sindicales defiendan como objetivo central de la Huelga General la retirada de las medidas de recorte del gasto público y del proyecto de contrarreforma laboral en curso. Es insostenible y absolutamente desmovilizador defender que el objetivo de la huelga es volver a la mesa de negociación con Gobierno y patronal. Exigiremos y defenderemos en los centros de trabajo y en las organizaciones sindicales en las que estamos implantados e implantadas que el conjunto de las organizaciones sindicales (mayoritarias y minoritarias, de ámbito estatal y de ámbito nacional o regional, de clase o de sector o ramo, todas) trabajen por consensuar un calendario de movilizaciones a la vez contundente y realista y que conceda el máximo protagonismo a las plantillas y a las iniciativas que lleguen desde abajo. Para que ello sea factible hay que luchar por generalizar métodos democráticos de toma de decisiones y de conducción de las luchas. Además, para garantizar el éxito de la Huelga General, es fundamental que las direcciones sindicales no se plieguen a negociar servicios mínimos concebidos para ahogar el derecho de huelga y coaccionar a los y las trabajadoras y maquillar las cifras reales de seguimiento. Hay que trabajar pues por paralizar totalmente la actividad y porque la huelga sea lo más contundente posible.

Igualmente, es inaplazable impulsar una orientación internacionalista de la respuesta a las medidas de ajuste neoliberales. En este sentido, la respuesta de la Confederación Europea de Sindicatos ha sido tardía y decepcionante: se ha abandonado a los trabajadores griegos a su suerte, apostándose por la inacción y la ausencia de solidaridad internacional. La orientación de un sindicalismo alternativo, ahora más que nunca, debe apelar en este momento a la solidaridad de los trabajadores europeos, quienes se enfrentan por igual a durísimos planes de ajuste por toda la geografía del viejo continente. La jornada de protesta internacional convocada por la CES para el día 29 de septiembre –fecha con la que se hará coincidir la huelga general en el estado español- debería avanzar hacia la convocatoria de una huelga general en todos los países de la UE, que traduzca el generalizado descontento social en una respuesta de calado internacional.

Por último, y tal y como hemos señalado, es imprescindible también reforzar la orientación politicosocial del conflicto sindical. La dimensión de la agresión contra las conquistas sociales excede con mucho el mundo sindical. La respuesta que debemos preparar, también debe de hacerlo. Es importante concienciar a los activistas sociales de todos los movimientos de la importancia de la batalla que se libra, así como del hecho de que su magnitud no interpela únicamente a las organizaciones sindicales, sino al conjunto de la izquierda política y social.

¡¡EN CONTRA DE LA REFORMA LABORAL!! ¡¡A LA HUELGA GENERAL!!

La convocatoria de movilizaciones generales, la realización de una Huelga General en Euskadi el 29 de junio, las manifestaciones del 30 de junio y la perspectiva de una huelga general el 29 de septiembre, que coincidirá con movilizaciones a escala europea, abre un proceso en el que tenemos la oportunidad de abrir debates e intercambios en los que tienen escaso margen de maniobra las consideracione pactistas y “nacionalistas”.

Hoy, más que nunca, es necesario adoptar una perspectiva internacionalista y anticapitalista contra la crisis sistémica. Es necesario organizar política y sindicalmente las luchas, es necesario dotarlas de alternativas y perspectiva política. De lo contrario, pueden darse repliegues nacionalistas, xenófobos y reaccionarios que pongan en peligro las frágiles conquistas democráticas del movimiento obrero, en particular en el Sur de Europa, donde la derrota del fascismo no deja de ser un hito relativamente reciente y cada vez más precario.

Por eso consideramos que la preparación de la huelga general, reclamando su extensión a escala europea, la pedagogía en todo este proceso, y contribuir a desbordar contenidos y reivindicaciones para fortalecer la correlación de fuerzas a favor de los y las trabajadoras es ahora nuestra tarea prioritaria.

Preparar la Huelga General, organizar la lucha, difundir las reivindicaciones que fortalezcan a las y los trabajadores frente al discurso y la propuesta del capital es la tarea central de las organizaciones anticapitalistas.

Preparar la Huelga General significa revitalizar las reuniones de las secciones sindicales, pero sobre todo apoyar una dinámica de realización de asambleas en los centros de trabajo con dos objetivos: el impulso junto a las reivindicaciones generales de la huelga de plataformas reivindicativas sectoriales y lograr la máxima adhesión y participación activa y unitaria de las gentes en la planificación y ejecución de la huelga, de sus piquetes, de las culebras en la empresa, de las manifestaciones, del apoyo a la huelga en los sectores más débiles y en los más estratégicos, como el transporte.

Preparar la Huelga General significa adoptar dos ejes de trabajo: la unidad de acción en todos los ámbitos de todas las fuerzas sindicales e impulsar una amplia alianza social de las organizaciones feministas, ecologistas, vecinales, deportivas, culturales, de emigrantes, de agricultores, trabajadores por cuenta propia, asociaciones de padres y madres, estudiantes, parad@s, jóvenes y jubilad@s y de cuanta gente tenga una cuenta pendiente con el sistema. El objetivo es lograr una Huelga General en los centros de trabajo y una movilización del conjunto de la sociedad contra el capital y sus gestores que tenga una dimensión política lo más pronunciada posible..

¡¡NO A LOS RECORTES DEL GASTO PÚBLICO!! ¡¡REPARTO DE LA RIQUEZA!! ¡¡ABAJO LA REFORMA LABORAL!! ¡¡VIVA LA HUELGA GENERAL!!

Frente a la sentencia del Tribunal Constitucional ¡Desobediencia civil y autodeterminación! ¡Por una República Catalana!


Declaración de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista

Vía estatutaria, final de trayecto: todo el mundo baja. Después de cuatro años moviéndose entre el esperpento y la comedia de enredos, el Tribunal Constitucional ha dictado sentencia sobre el recurso interpuesto por el PP contra el Estatuto de autonomía del 2006. Y no por esperada, la bofetada contra las aspiraciones de autogobierno de Catalunya resulta menos indignante.

Que nadie se deje abusar por el discurso de quienes intentan minimizar el alcance de la afrenta, temiendo la crisis institucional y política que puede desencadenar la sentencia. "La mayoría del texto es declarado constitucional, el PP no ha conseguido tumbar el Estatut"... La satisfacción de Rajoy, dispuesto a "pasar página", y el perfil bajo de un PSOE esperando que amaine la tormenta, demuestran que eso no es cierto. Incluso antes de conocer la "letra pequeña" de la sentencia - es decir, el detalle de los preceptos interpretados a la baja -, ya es posible afirmar que los dictámenes de inconstitucionalidad desarbolan literalmente el Estatut. Peor: la resolución abre la vía a lecturas regresivas, que representarían - por ejemplo, en materia de inmersión lingüística – incluso una involución con respecto al Estatut de Sau.

Así pues, el TC cuestiona el uso preferente del catalán en las administraciones públicas y, de hecho, la promoción de la lengua propia como vehículo de cohesión social; rechaza cualquier descentralización en el ámbito judicial, haciendo de la magistratura un terreno vedado; y socava, mediante diferentes impugnaciones y retoques, los mecanismos de financiación y de inversión del Estado a través de los cuales el Estatut pretendía compensar el déficit fiscal de Catalunya. Para rematar la faena y recordarnos quién manda, los miembros del alto tribunal subrayan la nulidad jurídica de cualquier referencia a la idea de una "nación catalana": nación, "lo que se dice nación", sólo hay una, y es España. Lo demás son invocaciones particularistas, por no decir folclóricas, sin ninguna entidad para representar un fundamento de soberanía popular. Justamente porque la afirmación de Catalunya como nación aparecía en un preámbulo sin fuerza normativa alguna, el ensañamiento del TC resulta de lo más significativo: se trata de eliminar cualquier referencia - y en el conjunto del texto cualquier reforma del ordenamiento jurídico - que pudiera coagular la conciencia colectiva de la ciudadanía catalana.

No tiene sentido consolarse, como hace algunos, diciendo que la sentencia todavía hubiese podido ser peor. En primer lugar, porque, al abrir todo un abanico de interpretaciones restrictivas con respecto a las competencias autonómicas, acabará siendo peor de lo que ya sabemos. Pero sobre todo porque ésta sentencia cierra un ciclo. Lo que inicialmente debía suponer un progreso del autogobierno ha terminado en una nueva LOAPA. La primera resultó de las presiones golpistas del ejército; la segunda, del poder de una magistratura con profundas raíces franquistas. La Constitución española de 1978, sellando la transición de la dictadura fascista a una democracia vigilada por los herederos del antiguo régimen, se ha convertido en un código penal para los pueblos ibéricos. Las clases y estamentos que se enriquecieron bajo los gobiernos de Franco han seguido prosperando en los años del neoliberalismo, acotando el desarrollo de la justicia social y las libertades. No es casual que, ahora que se hunde el modelo económico gestado durante este periodo y se atisba un futuro convulso, resurjan con fuerza las tendencias autoritarias que laten desde siempre bajo esta "democracia" coronada.

Una época se acaba

Tampoco tiene sentido reclamar - cómo lo hace el President Montilla y, a su izquierda, ICV-EUiA - que se recomponga el "pacto constitucional", ni que se intente soslayar la sentencia y su impacto devastador sobre toda la obra legislativa del tripartito mediante acuerdos bilaterales entre la Generalitat y el gobierno de Madrid. Las aspiraciones democráticas catalanas han topado con la estructura del Estado español y sus prerrogativas. Y, de todos modos, Zapatero no está por la labor. El aparato del PSOE ha cabalgado mes de una vez los prejuicios anti-catalanes que tantos réditos electorales procuran a la derecha española. Ahora que, bajo la presión de los mercados financieros internacionales, está desplegando una impopular política antisocial, el gobierno busca justamente consensos con esta derecha. Para los barones del PSOE no es tiempo de retórica federalista, sino de acatamiento.

Todo lo contrario de lo que necesitan, en Catalunya como en el resto del Estado, las clases populares. Ahora más que nunca, es necesaria su unidad para hacer frente a la crisis que el capitalismo está descargando sobre sus hombros. Los agravios culturales, lingüísticos, nacionales... minan el entendimiento y la solidaridad entre la gente trabajadora. Humillando al pueblo de Catalunya, pisoteando sus derechos, despreciando su legítimo anhelo de entenderse con los otros pueblos sobre un pie de igualdad, el TC siembra la división. A una lado del Ebro, la sentencia sirve de bandera a la derecha; pero también a un gobierno preocupado por desactivar el frente de la contestación social. En Catalunya, la sentencia permite a la derecha nacionalista recomponer su virginidad, esperando que la legítima indignación de la ciudadanía la catapulte a la Generalitat... donde espera administrar con "realismo" las migajas del autonomismo enclenque y gestionar la frustración impotente de las clases medias. ERC saca pecho independentista de cara a las elecciones; pero con el ojo puesto aquellas alianzas que le garanticen una presencia institucional a la que se ha amoldado desde hace años. (ERC e ICV-EUiA, opuestos en Madrid, al "decretazo" de Zapatero, votaron de forma disciplinada en el Parlament, junto al socio mayoritario de gobierno, la traducción autonómica del ajuste). No, la crisis no es España. I CiU, que de vez en cuando reivindica la soberanía fiscal para Catalunya, es la primera a defender, aquí y allá, un régimen tributario que favorece a las clases acomodadas, la privatización de los servicios públicos y el desmantelamiento del Estado del bienestar.

La crisis que vivimos en el ámbito económico, social, ecológico, de género, de civilización... es plenamente la crisis del sistema capitalista. Y, en este marco, la opresión nacional de Catalunya actúa como un poderoso factor de división y como un ariete contra las conquistas sociales de la población trabajadora - menguando su capacidad decisoria, arrebatándole los recursos necesarios... Por eso resulta fundamental que, desde los sectores más politizados del movimiento obrero, desde los movimientos sociales, desde las filas de la izquierda crítica como desde el independentismo de base popular, se empiece a configurar una alternativa, una salida radicalmente democrática y socialmente progresista, a este entrelazamiento de crisis nacionales y sistémicas.

¡A la calle!

En primer lugar, hay que salir masivamente en la calle para reivindicar el derecho a decidir del pueblo de Cataluña y su soberanía como nación. Revolta Global - Esquerra Anticapitalista llama pues a participar en la manifestación convocada por Òmnium Cultural el próximo 10 de julio. Naturalmente, nuestras motivaciones son muy distintas de las que empujan a CiU o al mismo PSC a sumarse a la marcha. Para estas formaciones, se trata de reconducir la indignación de la ciudadanía hacia un nuevo compromiso con el Estado centralista. Para la izquierda combativa se trata, por el contrario, de contribuir a una ruptura democrática.
No es aceptable una actitud de acatamiento de la resolución del TC "por imperativo legal", por mucho que se pretenda escenificar malestar - o incluso "ausencia de respeto", según las palabras de Jordi Pujol. Por parte del gobierno, Parlamento e instituciones catalanas, es exigible una actitud de desobediencia civil. Cualquier otro comportamiento tan sólo se podría entender como una tentativa de encabezar la protesta de la sociedad catalana hoy… para acabar diluyéndola mañana. En el ámbito de la lucha sindical, los trabajadores y trabajadoras del metro de Madrid, organizando desde la democracia de sus asambleas decisorias una huelga total que desafía el decreto de servicios mínimos, nos dan una lección de dignidad y coherencia: cuando la legalidad se convierte en abuso de los privilegiados, hay que luchar por imponer la legitimidad democrática de la mayoría. No debemos aceptar ser gobernados por decretos contrarios a la voluntad expresa del pueblo de Cataluña.

Durante la segunda República, cuando las Cortes de Madrid aprobaron, recortándola y vaciándola de contenido, la ley catalana sobre la reforma agraria, el Parlament, en un gesto de indignación, volvió a votar el texto original. Ahora, sin embargo, no tiene sentido reivindicar el Estatut del 2006. Ya no se trata de eso. La sentencia del TC significa que las aspiraciones de autogobierno que la representación parlamentaria catalana intentó materializar a través de la reforma estatutaria son incompatibles con el marco de la Constitución española. Las libertades democráticas del pueblo de Catalunya necesitan desbordar este marco asfixiante, heredado de la transición. Ahora, se trata de plantear el camino hacia el ejercicio efectivo del derecho de autodeterminación, con el objetivo de alcanzar una República Catalana.

Como en otras encrucijadas de la Historia, el empuje necesario sólo puede provenir de las clases populares. En estos momentos, el movimiento obrero se encuentra ante el reto de reunir el conjunto de colectivos y sectores sociales golpeados por la crisis en una oposición ciudadana al plan de austeridad del gobierno, a la reforma laboral y al cuestionamiento del régimen de pensiones. He ahí el reto de la huelga general del 29 de septiembre. En Catalunya, el movimiento en defensa de los derechos sociales tiene que entender que éstos son inseparables del avance de las libertades nacionales. Y al revés, los sectores partidarios de estas libertades deben comprender que, o bien la República Catalana surge cargada de anhelos sociales progresistas, o nunca triunfará.

Desde Revolta Global - Esquerra Anticapitalista entendemos que la enseña de la República Catalana, lejos de dar la espalda a los pueblos ibéricos, significa el llamamiento a un entendimiento fraternal, sobre bases de igualdad, soberanía y democracia, que rompa definitivamente con siglos de opresión, de ignorancia y prejuicios. En una palabra, que acabe con esa "España eterna", enemiga de todo progreso, que hoy encuentra a su grotesco paladín en el Tribunal Constitucional.

Con esta reivindicación estaremos en la calle el próximo 10 de julio.

Revolta Global - Esquerra Anticapitalista