jueves, 2 de febrero de 2017

Pistoletazo de salida de la nueva formación política de “Los Comunes”

Articulo de Joaquim Sempere en El Viejo Topo

Barcelona, 29 de enero de 2017. Un millar largo de personas de todas las edades se reúnen en las viejas cocheras de Sants, barrio obrero emblemático de la ciudad, para asistir a la convocatoria de un proceso de debate que debe culminar el 1º de abril en una Convención fundacional de la nueva formación política que está surgiendo de las confluencias (Barcelona en Comú, Catalunya Sí que es Pot) en las que habían convergido las personas movilizadas del 15M, el Procés Constituent y Podemos con los militantes y simpatizantes de viejas formaciones herederas directas del PSUC (ICV, EUiA) y de otras procedencias. El clima es de emoción y esperanza, contenida pero indudable. Los deseos de que el proyecto se consolide son evidentes. El marco y el estilo del encuentro son juveniles, como corresponde a las generaciones jóvenes que llevan la iniciativa. Y el protagonismo también: todos los intervinientes tienen menos de 40 o 45 años, con acentuado predominio de las mujeres. Algunas se revelan excelentes oradoras, como la diputada Lucía Martín, la alcaldesa de Castelldefels Candela López o la propia Ada Colau, promotora destacada de la iniciativa.



Cuando en las elecciones municipales de 2015 irrumpieron con fuerza confluencias radicales –en Barcelona, pero también en otras ciudades de Cataluña, y en Madrid, Valencia, Zaragoza, Cádiz, A Coruña, etc.—, esos “ayuntamientos del cambio” anunciaban un giro importante en la política tanto catalana como española. La tendencia se consolidó en las elecciones generales de 2016, en las que Podemos (con las confluencias de distintos territorios del país) sacó un 20% de los votos y, en Cataluña, En Comú Podem alcanzó el 24,5%. Nunca en la etapa postfranquista fuerzas radicales de izquierda habían logrado estos resultados, que, en Cataluña, superaban aquel (efímero) 18% alcanzado en las primeras elecciones de 1977 por el PSUC. Los más viejos del lugar nos tentábamos la ropa, algo desconcertados. La interpretación parecía evidente: con la crisis del 2007 entrábamos en una nueva fase sociopolítica. El capitalismo financiarizado desbocado había llegado demasiado lejos y ponía al descubierto una esencia íntima que durante los años de la “prosperidad” de la segunda mitad del siglo XX quedaba oculta tras una abundancia precaria pero real para una mayoría de la población. La crisis desveló que esa prosperidad no era un efecto buscado por el sistema, sino un efecto colateral. Y que cuando para mantener las condiciones de acumulación de capital convenía precarizar a millones de personas, eliminar las condiciones contractuales de los trabajadores, privatizar todo lo privatizable, reducir los salarios y acabar con los derechos adquiridos durante decenios de luchas obreras y populares, a los que mandan no les temblaba el pulso.

Lo que ha ocurrido en Barcelona en este domingo de enero tiene que ver con todo esto. Es la construcción de un instrumento para luchar contra este desorden. El acto, además de presentar en sociedad el proyecto de nueva formación política, ha servido para explicar cómo se organizará el proceso de debate colectivo para definir el programa político a partir de unas “Ponencias cero” elaboradas por el Grupo impulsor (en cuya elaboración han participado 375 personas). Hasta el momento ya están previstas más de setenta asambleas de debate, a partir de cuyo trabajo se redactará el texto programático final que se llevará a aprobación de la Convención. El formato mismo es, pues, participativo desde el inicio. Ada Colau ha iniciado las intervenciones oratorias. Han seguido exposiciones breves del contenido de los seis ejes de las “Ponencias cero”. El proyecto tiene un marcado carácter feminista (“lucha por la igualdad de género”, pero también “feminización de la política”), y se ha plasmado por un protagonismo acentuado de las mujeres en el acto: cinco de las seis ponencias han sido presentadas por mujeres.
Las ideas-eje formuladas en el texto de las ponencias se pueden sintetizar así. Democracia económica, ecología, economía plural (que combine sector público, privado y cooperativo) e inclusiva. Defensa de la igualdad, la justicia y la protección social. Garantía de derechos laborales y sociales. Por el reconocimiento del carácter nacional de Cataluña y de su soberanía, con la demanda de un referéndum para decidir sus relaciones con España. Proclamación de fraternidad con todos los pueblos del estado español y del mundo: el internacionalismo como valor esencial. Pero, a la vez, reclamación de la soberanía popular en todos los ámbitos de la vida civil: la economía, la alimentación, la energía, la protección ambiental…, lo cual implica desplazar a una burguesía y una oligarquía que se presenta como soberanista y hasta independentista pero que en ningún caso estará dispuesta a aceptar esa soberanía múltiple del pueblo. Esto equivale a luchar por la hegemonía de las fuerzas populares desplazando la hegemonía burguesa que ha imperado hasta hoy. Lucha contra la corrupción y por un saneamiento de la moral pública. Respeto de la diversidad lingüística, cultural y étnica. Se trata de construir un país inclusivo donde tenga cabida todo el mundo, sobre la base de la igualdad civil y de la cohesión social. El feminismo –de la igualdad y de la diferencia, como ya he dicho— aparece en este proyecto con una fuerza sin precedentes en la izquierda. Finalmente se apuesta por un reequilibrio territorial en una Cataluña muy diversa, y por la defensa de las comarcas olvidadas y discriminadas.
Un tema sobrevolaba la reunión: la problemática planteada por el independentismo en Cataluña. La posición de la nueva formación es clara a favor del referéndum, a partir del reconocimiento de Cataluña como comunidad nacional. Hay en el país y sobre todo en los medios de comunicación públicos –muy controlados por los independentistas desde el gobierno— una presión para obligar a “los Comunes” a pronunciarse a favor o en contra. Muy sensatamente, los líderes de la nueva formación (y señaladamente Ada Colau y Xavier Domènech) evitan cualquier expresión frontalmente contraria al independendismo: primero, porque definen como enemigo principal el centralismo español; y segundo, porque saben que un movimiento que arrastra cerca de la mitad de la población no se puede considerar una mera manipulación del poder, y que hay que dar salida al numeroso sector de la ciudadanía que, siendo partidario de políticas sociales avanzadas, a la vez está muy cabreado con el centralismo españolista. Aunque la posición ampliamente mayoritaria de los partidarios de la nueva formación es una salida federal o confederal (con el reconocimiento del carácter plurinacional del estado español), de momento se opta por no hablar de otra cosa que de la consulta. En realidad, se trata de un terreno minado en el que el independentismo juega irresponsablemente un juego que puede dividir a la ciudadanía y que no lleva a ninguna parte. La nueva formación tiene ahí un escollo difícil de esquivar, pero de momento se maneja con una gran prudencia para estar en las mejores condiciones de dar salidas aceptables para la mayoría de la población catalana.
Hablo desde mis 75 años de edad y debo reconocer la extrañeza que me producen ciertos  pronunciamientos escuchados y leídos en este proceso. Por tomar uno muy destacado: si bien se plantea la aspiración a superar el capitalismo, la palabra “socialismo” no aparece en ningún lado. ¿Cómo interpretarlo? Un término que aparece obsesivamente es “democracia”, y especialmente “democracia económica”, que en cierto modo se puede considerar sinónimo de socialismo. A las generaciones jóvenes les cuesta reconocer como deseables muchas experiencias históricas que han llevado el nombre de socialismo. A mí también. Estoy convencido de que el socialismo ha de ser reinventado, y que el eje de esta reinvención es la idea de democracia. Si socialismo es un régimen de convivencia igualitaria y solidaria, en el que el interés común prevalece, en el que predomina la colaboración sobre la competencia, en que no hay tiranía de uno o de unos pocos y las cosas se deciden entre todos, “una asociación en la que el libre desarrollo de cada uno será la condición del libre desarrollo de todos”, como dice el Manifiesto Comunista, está claro que los intentos socialistas del siglo XX han fracasado y hay que caminar por otras vías. Tomar la democracia como eje vertebrador es una buena opción. Es muy probable que los portavoces de la nueva formación política catalana estén abriendo una vía nueva de socialismo, o de democracia social, o socialista. En los primeros borradores difundidos la idea de “bien común” desplaza la de “socialismo”: para mí, esto no es preocupante. Lo es algo más que en esos borradores desaparezca la idea misma de conflicto social y de que tenemos enfrente a un enemigo de clase que, además, es muy poderoso.
También es preocupante la excesiva desconfianza en “el estado”, dando como alternativa la iniciativa de la sociedad. Parecen ignorar que el estado es el arma más poderosa que tenemos para luchar contra la oligarquía del dinero, para organizar y defender los bienes públicos y para universalizar los derechos: otra cosa es que deba lucharse contra su burocratización y autoritarismo.
Pero hasta aquí sólo tenemos borradores de trabajo que ya se han mejorado y que van a seguir revisándose. Por lo demás, el proceso de elaboración de las “Ponencias cero” revela una disposición a aprender y a incorporar ideas y coordenadas teóricas ausentes en los primeros textos. Hay motivos para esperar que del debate resulte un programa más acertado, mejor formulado, más acorde con la realidad. Ahora comienza una aventura en la que deberemos trabajar juntas, pensar juntas y elaborar juntas muchas personas procedentes de tradiciones y experiencias muy distintas. Las personas jóvenes pueden aprender. Pero las personas mayores también; y no sólo podemos, sino que debemos aprender poniendo en revisión supuestas evidencias del pasado que han resultado erróneas y hasta disparatadas. El debate que se inicia puede tener resultados prometedores si se hace desde el deseo de aclararse sinceramente y sin prejuicios, en un mundo difícil de comprender y que parece adentrarse en territorios peligrosos, con numerosas incertidumbres, en que nadie tiene la llave maestra que abre todas las puertas. Veremos si la diversidad y la aparente confusión se decantan hacia contenidos razonables y operativos capaces de transformar la realidad tal como es deseable. Dependerá del esfuerzo y la inteligencia de todas las personas participantes.
Para terminar, me preocupa que los textos no reflejen las incertidumbres y los nubarrones que tenemos delante. La ilusión de estar construyendo una nueva herramienta para mejorar la sociedad invita al optimismo, con el riesgo del autoengaño. Creo que en el momento de crisis ecológica y energética que atravesamos, y que nos puede llevar a escenarios peligrosamente conflictivos –que además pueden diferir de aquellos a los que estamos acostumbrados—, es importante disponer de herramientas que ayuden a construir un nuevo bloque histórico, un bloque social, nacional-popular, articulado y consciente de sí mismo, capaz de reaccionar eficazmente mediante valores igualitarios y solidarios ante cualquier eventualidad, sea cuál sea, la hayamos previsto o no. Esto significa, creo, tener presencia en los sindicatos, en el movimiento vecinal, en todo el tejido asociativo, y dotarse de unos principios ético-políticos muy compartidos por todos nosotros, que nos proporcionen una identidad colectiva, plural pero moral y políticamente compacta. Objetivamente el 29 de enero de 2017 se ha puesto la primera piedra para construir este bloque. Pero creo que sería bueno asumirlo subjetivamente. Todos y todas los que compartimos los valores de igualdad, libertad y fraternidad y creemos que otro mundo es posible estamos invitados en Cataluña a participar en este proyecto estimulante para lograr que no se frustre y que se oriente en una buena dirección.

miércoles, 1 de febrero de 2017

El mundo de Trump y Putin

En el año 2016 se pusieron de manifiesto de una forma espectacular las fracturas del sistema mundial y sus tendencias más regresivas y amenazantes. Acon­tecimientos singulares como la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, la emergente dictadura de Erdogan en Turquía, la caída de la ciudad siria de Alepo o el triunfo del brexit en Reino Unido, son algunos de los hechos más significativos que contribuyen a dibujar el contorno de un mundo peor, donde las posibilidades más siniestras se imponen con cierta regularidad mientras los síntomas de descomposición del orden económico, ecológico y social se agudizan.
La victoria de Trump es uno de esos acontecimientos que no se puede infravalorar. Un presidente fascista en la Casa Blanca (con todas las singularidades que queramos tomar en consideración sobre ese fascismo "a la americana") es una amenaza directa a los derechos de millones de norteamericanos, y muy específicamente a las conquistas de las mujeres, de los ciudadanos afroamericanos o las expectativas de los inmigrantes de las últimas décadas. También están en peligro las conquistas sociales que han resistido la ofensiva neoliberal de las últimas décadas. Pero, también, es un experimento para el resto del mundo sobre la combinación entre neoliberalismo nacional y extrema derecha.
Además, la sintonía entre lo que representan Trump y el presidente ruso Putin abre una etapa muy preocupante en la evolución del marco internacional. La caída de Alepo merece una consideración singular. La ofensiva militar rusa en apoyo del dictador Al Assad ha contado con el silencio cómplice de la comunidad internacional. Aunque la guerra siria aún no ha terminado, la prioridad manifiesta de Putin es la lucha contra las milicias que representan la resistencia civil contra la dictadura, milicias nacidas del impulso de la revolución democrática siria, y no contra el fascismo de Isis, lo cual refleja, claramente, su proyecto de imponer un orden autoritario en la zona. El movimiento democrático kurdo se convierte en un objetivo directo no sólo del régimen dictatorial turco de Erdogan sino también de la alianza entre Putin y los restos de la dictadura baasista.
Mientras todo esto ocurre en Siria, la izquierda europea, en crisis terminal, es incapaz tanto de alentar un movimiento de apoyo a los refugiados sirios como de asumir lo que significa la criminal ofensiva de Putin.
Stop Trump, Stop Putin
El deterioro de la Unión Europea se acelera en todos los frentes. El triunfo del brexit es una poderosa sacudida. El ascenso de la extrema derecha en muchos países no es un accidente, sino la consecuencia de la degradación del proyecto europeo en lo social y en lo político. Las instituciones europeas llevan casi una década dedicadas a fomentar las políticas de austeridad y el neoliberalismo laboral que ha empobrecido a tantos millones de europeos. Las oligarquías económicas y políticas se han desentendido de la construcción de Europa sin que desde la ciudadanía se haya podido desarrollar un movimiento social suficientemente fuerte para representar una esperanza frente a esta situación.
En ese vacío se alimenta la xenofobia y el fascismo. Todos estos son algunos de los síntomas de un mundo que ha emprendido una ruta decidida hacia la descomposición. En el mundo dominado por las élites capitalistas, el mundo de Trump y de Putin, sólo puede acelerarse la degradación de la civilización social y su base ecológica.
Muy sintéticamente, cuatro grandes tendencias marcan la sociedad y la política del siglo XXI y sus riesgos intrínsecos:
- La aceleración del crecimiento de la desigualdad social. La concentración de la renta y la riqueza alcanza niveles desconocidos desde hace un siglo. Las condiciones de vida de la mayoría de la población están amenazadas en todos los lugares del mundo
- La crisis ecológica se agrava en todos los frentes. El calentamiento global advierte de que las condiciones de un equilibrio ecológico son incompatibles con el modelo ultraproductivista del capitalismo mundial.
- Las democracias electorales han entrado en crisis galopante. La emergencia de liderazgos de extrema derecha con fuerte apoyo popular está a la orden del día mientras crece el descrédito de un modelo político oligárquico incapaz de regenerarse.
- Los movimientos reaccionarios emergentes por diversos lugares del mundo atacan algunos de los avances más importantes de las últimas décadas, en particular, el lugar social de las mujeres y las conquistas de igualdad entre personas de distinto origen o color. Un nuevo machismo y un nuevo racismo forman parte del ataque reaccionario.
En el mundo de Trump y de Putin todas esas tendencias pueden agravarse.
Frente a cada uno de esos riesgos históricos se necesita un poderoso movimiento social de resistencia que se enfrente a los proyectos reaccionarios y aporte las bases de un nuevo orden social. En esa perspectiva, por ejemplo, tienen una singular importancia las poderosas movilizaciones de mujeres en diversos lugares del mundo, incluida la gran jornada anti-Trump de enero, que expresan la posibilidad de una resistencia victoriosa al nuevo fascismo y al nuevo machismo.
Sin embargo, el desencadenamiento de los movimientos sociales no depende de los deseos, es un producto histórico imprevisible en gran medida, aunque la multiplicación del protagonismo de la gente, a través de las iniciativas sociales y de las luchas populares, puede hacer más probable su emergencia.
De la resistencia contra la degradación a la construcción de una nueva sociedad hay un largo y complejo camino. Pero los retos para la humanidad nunca han sido tan perentorios como en este momento histórico.
Somos conscientes de lo lejos que estamos de la posibilidad de una reconstrucción de la sociedad mundial capaz de armonizar todos las necesidades de la época. Sabemos que si la lucha por un mundo menos desigual se hiciera en nombre del productivismo económico eso sólo podría acelerar la crisis ecológica o que un nuevo igualitarismo no necesariamente tiene que ser radicalmente democrático. Pero, sobre todo, sabemos que sin un poderoso movimiento igualitario, ecológico y democrático el futuro de la civilización humana será, con toda probabilidad, catastrófico.

Consejo editorial de Trasversales


martes, 22 de noviembre de 2016

Yo, Daniel Blake: solos frente al capitalismo voraz

Javier Cordón
A mi padre, que fue niño yuntero, aparcero y soldador

Muchas de las personas que ven la película “Yo, Daniel Blake” salen llorando. No es para menos: Ken Loach, el director, Paul Laverty, el guionista, y los actores retratan al Estado como una máquina inmisericorde que empuja a los parados, a los enfermos y a los necesitados hacia la exclusión, la desesperación y la muerte.
El mismo Estado, que salva bancos y libra a los grandes consorcios de pagar impuestos, trabaja para impedir vivir con dignidad a los más desfavorecidos: rehabilita los negocios de unos pocos a costa de romper multitud de vidas.
Ese proceder tan injusto y clasista, favorable a grandes empresarios y banqueros, necesita ser disimulado como impersonal, neutro y objetivo. Para ello los afectados, los que buscan empleo o esperan un valoración de su incapacidad son obligados a tratar con máquinas (contestadores, ordenadores…) y con funcionarios forzados a ser inhumanos (1), insensibles ante la variedad de circunstancias y padecimientos personales.
Paul Laverty, ateniéndose a los efectos reales de esta manera de actuar, afirma que “El Estado siempre ha tenido una vena malvada a la hora de tratar a los más vulnerables”. Y cita una frase del Reverendo Joseph Townsend, un vicario del siglo XVIII: “El hambre domesticará a los animales más feroces. Enseñará decencia y civismo, obediencia y sometimiento… Sólo el hambre puede espolear y animar a los pobres a trabajar” (1).

Desvalidos
Sea como sea, la película muestra que la prioridad que estados y gobiernos dan a los negocios sobre las personas se refuerza tratando a las personas como cosas; como si no tuviesen necesidades, dolor o dignidad. Seguramente por eso, junto a la contemplación de las carencias y las humillaciones ajenas, la película transmite también algo que una mayoría comparte con los que las sufren: la impotencia frente a la arbitrariedad injusta del Estado Capitalista.
El capitalismo neoliberal produce desigualdad e injusticia, y también soledad y aislamiento. En la película nadie puede ayudar a nadie. Cuando lo intentan fracasan. Por más dolor que unos sientan por lo que les pasa a los otros; por más que comprendan que son víctimas gemelas que necesitan apoyo mutuo, sus acciones apenas dan resultado: llegan tarde, no pueden, son muy pocos…. Los intentos no pasan de ser simbólicos (el “vagabundo” que abraza a Daniel cuando hace la pintada, o el grupo que aplaude y jalea desde la otra acera) o son fallidos, como le pasa a Daniel a lo largo de la película con la joven y sus hijos, o viceversa.
Sobre ello también habla Paul Laverty: “Durante estos años ha habido un retroceso increíble en el sistema de bienestar británico. Pero mientras eso se convierte en algo estructural, las grandes corporaciones tienen cada día más poder. Y nosotros menos capacidad para combatirlo” (3).
Esa impotencia que sentimos frente a las grandes empresas, a los gobiernos, a la UE, a los resultados electorales, a los “medios de comunicación”, a las humillaciones constantes en el trabajo, a los desahucios o al declive que avanza y no parece acabar, no es algo accidental. Es un logro de las elites, fruto de una política consciente, como muy bien explica Owen Jones en su libro Chavs: la demonización de la clase obrera (4).
En la Introducción de esta obra expone la situación: "Esta forma de odio de clase se ha convertido en parte integral y respetable de la cultura británica actual… hay un intento de ocultar la realidad de la mayoría de la clase trabajadora. Ahora somos de clase media, reza el mantra generalizado". Más adelante explica: “En la raíz de la demonización de la gente trabajadora está el legado de una autentica lucha de clase británica. El ascenso al poder de Margaret Thatcher en 1979 marcó el comienzo de un asalto total a los pilares de la clase trabajadora británica. Sus instituciones, como los sindicatos y las viviendas de protección oficial, fueron desmanteladas; se liquidaron sus industrias, de las manufacturas a la minería: sus comunidades quedaron, en algunos casos, destrozadas y nunca más se recuperaron; y sus valores, como la solidaridad y la aspiración colectiva, fueron barridos en aras de un férreo individualismo. Despojada de su poder y ya no vista como una orgullosa identidad, la clase trabajadora fue cada vez más ridiculizada, menospreciada y utilizada como chivo expiatorio. Estas ideas se han impuesto, en parte, por la expulsión de la gente de clase trabajadora del mundo de la política y los medios de comunicación”.
Ese ninguneo de la clase trabajadora, con los matices e intensidades propios de cada país, es algo generalizado. Aquí se propició con la reconversión industrial, los EREs y las reformas laborales, la institucionalización de los grandes sindicatos y gran parte de la izquierda.
La película Yo, Daniel Blake nos pone frente al espejo. Si las trabajadoras y trabajadores no queremos seguir hundiéndonos en el sufrimiento, la humillación y avanzando hacia el desastre, estamos obligados a buscar las formas que nos permitan actuar juntos para defendernos.
Eso sería un paso, pero es necesario mirar más lejos. Existe riqueza suficiente en el mundo para construir una sociedad en la que “cada uno dé según su capacidad y reciba según sus necesidades”. Los principales obstáculos que se interponen en ese camino son una clase dominante parasitaria y depredadora que nos lleva hacia el caos y que defenderá su posición con todos las armas a su alcance; y la falta de confianza de los de abajo en las propias fuerzas. Las elites dominantes pretenderán que elijamos entre un capitalismo globalizado y cosmopolita y un capitalismo nacionalista y xenófobo. La clase trabajadora que hace funcionar la sociedad con su trabajo, en alianza con otros sectores sociales, tiene la capacidad de organizar un mundo diferente, que no tenga el beneficio económico como prioridad, sino la felicidad de todas las personas y el respeto por la naturaleza. Sólo hace falta que los millones de trabajadoras y trabajadores seamos conscientes de estas capacidades y comencemos a andar juntos ese camino.

Notas
1.- “Esto nos llevó a otro grupo muy importante de personas que arriesgaron sus puestos de trabajo para ayudarnos. Los trabajadores del Ministerio de Trabajo y Pensiones que nos hablaron de forma anónima estaban muy enfadados porque les obligaban a aplicar sanciones”. Paul Laverty se explica: "Lo que hay de cierto detrás de Yo, Daniel Blake".
3.- “Paul Laverty, el obrero cinematográfico que ganó dos Palmas de Oro. es. 27 de octubre de 2016.
4.- Owen Jones. Chavs: La demonización de la clase obrera. Capitán Swings. Pgs. 15 y 19.

Aniversario de Jack London

Por Iratxe Bernal - El correo 19/11/16

"Conocido por 'Colmillo blanco' y 'La llamada de lo salvaje', Jack London, de cuya muerte se cumple un siglo, también describió con dureza los efectos de la industrialización"

La ciudad y los perros

Sus libros son un clásico de las librerías juveniles. Quizás como Stevenson, Verne, Melville o Salgari. Jack London, de cuyo fallecimiento se cumplirá un siglo el próximo martes, es uno de esos autores famosos por un titulo, un personaje o un genero que eclipsa el resto de una obra compleja y poliedrica. En su caso, 'Colmillo blanco' y 'La llamada de lo salvaje', dos novelas protagonizadas por sendos perros que se enfrentan a la supervivencia en la inhóspita Alaska de finales del XIX, lo han encasillado como autor infantil - o de aventuras en el mejor de los casos- desterrando al olvido títulos de reminiscencias biográficas y profundo calado social en los que evidencia que las ciudades por donde pasaba la industrialización tenían un lado tan crudo como la naturaleza salvaje.

London fue inquieto, idealista, pendenciero, autodidacta, contradictorio, curioso y sobre todo, cuentista, algo que llevaba en la sangre. Su madre Flora Wellman, era hija de una acomodada familia protestante de comerciantes de trigo tan entusiasmada con el espiritismo que hasta llegó a hacer sus pinitos como médium con 25 años abandonó una vida planificadamente convencional -en la que lo más excitante hubiera sido dar clases de piano- para fugarse con William Chaney, un charlatán que ejercía como astrólogo ambulante y que, con la clarividencia propia del oficio, cuando supo que ella estaba embarazada auguró un futuro lleno de responsabilidades que no le convenció en lo más mínimo. De modo que cuando John Griffith Chaney -verdadero nombre del autor- nació en San Francisco en 1876, su madre era una mujer soltera obligada a sentar la cabeza, por lo que a finales de ese mismo año se casó con John London, un veterano de la Guerra de Secesión viudo y con dos hijas, de quien el escritor tomaría el apellido.

Cuando el niño tiene diez años, la familia se traslada a la cercana Oakland, a un suburbio habitado por emigrantes italianos y chinos. Allí, los padres montan varios negocios fallidos como un comercio de ultramarinos o una granja de pollos y a él, tan crió aún, no le queda mas remedio que ponerse a trabajar. Empieza a forjarse el Jack London buscavidas, el que después tan fielmente retrataría la lucha por la supervivencia y no solo en la América de los colonos y pioneros. A los primeros empleos como repartidor de periódicos y ayudante en una bolera, le siguió al terminar los estudios básicos un trabajo a destajo en una conservera del que, dado que los padres parece no preocuparles demasiado dónde ganaba el dinero el chaval, enseguida se libera; prefiere dedicarse a revender las ostras que puede robar en los criaderos de la bahía.

Es su oportunidad de sentirse un aventurero, como esos balleneros que cuantas sus historias fantásticas en las tabernas del puerto, que tan precoz en todo, ya frecuenta. Ellos le convencen de que los mundos y personajes de Melville existen más allá de las estanterías de la biblioteca local, que no deja de frecuentar pese a dejar los estudios.






Conocer su país

Accidentalmente, un día se incendia el bote con el que saquea los criaderos y decide aprovechar lo bien que ya conoce el oficio y a quienes lo practican para colocarse frente a ellos como guardacosta. La mitad de la multa con la que se castigaba a los ladrones se la quedaba el agente que realizaba cada arresto, así que él se muestra extremadamente eficaz pillando en falta a los antiguos colegas. Pero es una ocupación temporal. Ya sabe que quiere ser un aventurero y, antes de cumplir los 16, embarca para cazar focas en el mar de Bering y después viajar hasta Japón. Fueron solo nueve meses tras los que trato de reengancharse a la vida de obrero de fabrica de yute y una central eléctrica. Mala idea. Tampoco allí encaja. Aquello no era para él, que ya es un pendenciero que ha aprendido a beber y pelear, y menos aún en unas condiciones tan precarias como las que sufrían los trabajadores de 1893, cuando el país atravesaba su -hasta entonces- peor depresión.
Deja el trabajo y se alista en el llamado 'ejercito de Coxey', un regimiento de parados a los que un político y hombre de negocios ha convencido para marchar hasta la Casa Blanca en demanda de soluciones a una crisis económica. Aquello sirve para conocer su propio país, recorrerlo y comprobar cómo de San Francisco a Washington el frío, el hambre, el cansancio y la desilusión rompen cualquier sentimiento de solidaridad hacia los demás, aunque estos vivan tan mal como tú. Ha visto el fantasma de Darwin. La ciudad no es tan distinta a la naturaleza. Sólo sobreviven los más fuertes.

De Washington marcha a Chicago y Nueva York con parada y fonda en la penitenciaria de Erie (Búfalo) tras ser detenido por dormir en la calle y no dar un domicilio reconocido. Únicamente pasa un mes en la cárcel, pero es una experiencia que después dio mucho juego literario y que, sobre todo, le hizo volver a plantearse su vida. En vez de vivir aventuras va optar por escribirlas. Así, con 18 años decide volver al instituto, aunque esta vez alternando libros con el servicio de limpieza del propio centro. Allí impresiona a sus profesores y compañeros con sus relatos para la revista estudiantil de tifones en los remotos y exóticos mares del Japón que muchas veces escribía en el Last Chances Saloon, un bar que hoy es visita obligada para los turistas que pasean  por Jack London Square y cuyo propietario decidió ayudarle a pagar la matricula en Berkeley.

Tampoco aquel es su sitio London llega a la Universidad con mucha vida a cuestas, lo que enseguida le diferencia del resto de estudiantes, niños bien que saben boxear pero no pelear. Los hay, cómo no, que hasta se confiesan socialistas en tertulias de salón. Han leído, dicen, el 'Manifiesto Comunista'. Él, en cambio, se lo sabe, porque incluso esta afiliado al partido socialista. La cada vez más absorbente actividad política y la falta de recursos le apartan de las aulas al cabo de un semestre en el que lo único que saca en claro es su voluntad de casarse con una estudiante de Literatura.

Dinero para la boda

Y para conseguir el dinero con que persuadir a la familia de la muchacha de que puede ser un buen partido se enrola en su siguiente aventura; viajar hasta la cuenca del río Yukon para contagiarse de la fiebre del oro que se ha desatado en Alaska. Pero lo calcula fatal y llega cuando el terrible invierno no impide más actividad que la de convivir con mineros, tahúres, contrabandistas y prostitutas. Al final, lo único que se lleva de regreso a San Francisco es el escorbuto.

Enfermo y sin dinero ni esperanzas de conseguir casarse decide que, ahora sí, ha llegado el momento de escribir. Convierte a sus compañeros de travesía marítima, de manifestación obrera,  de campamento  minero en personajes y empieza a entregar relatos a revistas que, con la imprenta industrial en pleno auge, empiezan a proliferar. A cuatro dólares por relato descubre que la escritura es rentable si eres prolífico. Y él lo es. Sus historias trepidantes ademas enganchan a un público ansioso por conocer otros paisajes, y sus seriales pronto empiezan a reivindicarse como novelas, que se pagan mucho mejor.

En 1900 se casa con su primera mujer, Elizabeth Maddern, una amiga de la infancia de la que reconoció no estar enamorado; simplemente la vio adecuada para darle hijos fuertes e inteligentes -échenle la culpa a Nietzsche y sus superhombre-, y ella, que lo sabía, le pareció bien. Hasta que tres años después, cuando ya tenía dos hijas, las aventuras amorosas de él, convertido ya en autor de éxito, acaban con su paciencia y pactan un civilizado divorcio. Ese mismo año, tras publicar 'El hijo del lobo', 'El lobo de mar' o 'Cuentos de la patrulla pesquera' vende por 750 dólares -y otros 2000 por los derechos- 'La llamada de lo salvaje' al 'The Saturday Evening', que gracias al empuje del periódico se convierte en un éxito inmediato. También es la obra por la que recibe la primera acusación de plagio, algo que no importó demasiado ni a él, que reconoció haberse inspirado en otra obra, ni a sus lectores. La novela les deslumbra por la descripción de la crudeza de la vida en Alaska y la indómita naturaleza ante la que es fácil sentirse tan indefenso como Buck, el perro doméstico obligado a ser un poco lobo que la protagoniza.

En pleno éxito, el 'New York Journal' le contrata como corresponsal para cubrir la Guerra de los Bóers en Sudáfrica. Después Randolph Hearts y el 'San Francisco Examiner' le mandarían a la guerra de Japón y Rusia, pero el viaje a Inglaterra para preparar el viaje de África le marca más que cualquier contienda. En Londres conoce las terribles condiciones de vida -y muerte- de los obreros en el West End, que le reafirman en que la industrialización, más feroz aún que la naturaleza, también convierte a los perros en lobos. Aquellas miserias quedaron escritas en el descorazonador reportaje 'Pueblo del abismo'.
 
Candidato a alcalde

Con las imágenes de los niños famélicos de Londres aún en la retina, regresa todavía más convencido de las bondades del socialismo y se presenta a la alcaldía de Oakland, experiencia que con idéntico fracaso volverá a repetir en 1905. En sus discursos no deja títere con cabeza. Lo mismo cobran, los magnates de la industria que desatienden las necesidades más básicas de sus trabajadores que los artistas e intelectuales que, socialistas o no, hacen oídos sordos al dolor de los explotados. Lo dice cuando ya es el autor mejor pagado del país, el autor de algunos de los primeros bestsellers...

A su regreso hace amistad con el poeta George Sterling, autor de 'Diccionario del diablo', quien se convertirá en su mejor compañero de juergas (hay quien incluso habla de una relación homosexual entre ambos) gracias a aficiones comunes como el boxeo, deporte del que también informó en algún periódico y que después protagonizó alguno de sus relatos. Tras muchas correrías y algún episodio depresivo, London decide retomar otra vez la vida hogareña y se casa con una de sus amantes, la también escritora Charmian Kittredge. Juntos compran un terreno en Sonoma (California) que bautizan como Rancho Hermoso y que incluso pretenden explotar sin tener ninguno de los dos mucha idea de cómo. Tampoco llegan a aprender; todo se pierde en un incendio antes de llegar a mudarse y el episodio se salda con una ruina económica de la que vendrá a rescatarles otro perro; Colmillo blanco.

Arranca entonces la última etapa de su vida. Con las ganancias de la novela construyen un barco para perderse juntos por los Mares del Sur. En plan travesía, la malaria lo obliga a buscar el camino de regreso a casa, donde vuelve a beber sin medida, lo que combinado con los opiáceos termina con su ya frágil salud en 1916 en lo que quizás fuera un suicidio. Sólo tenía 40 trepidantes años.
 
Obras clave

Aventuras: 'La llamada de lo salvaje' y 'Colmillo blanco', ambas protagonizadas por un perro y ambientadas en Alaska.

Sociales: 'El talón de hierro', 'Guerra de clases', 'La quimera del oro' y 'El vagabundo de las estrellas', un alegato contra la pena de muerte.

Misterio: 'Asesinatos S.L.'

Biografías: 'Martin Eden' y 'Memorias de un borracho', también ha sido editada bajo el titulo de 'John Bareycorn' nombre con que en la novela personifica al alcohol.

Ensayo: 'Como me convertí en socialista' y 'Pueblo del abismo', donde escribe las míseras condiciones de vida de los obreros ingleses

lunes, 21 de noviembre de 2016

Mujeres sin refugio

Cristina García de Andoni Martín
Psicóloga y miembro de la Plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak Bizkaia

Este 25 de noviembre, en el caleidoscopio de las violencias que enfrentan las mujeres en el plano internacional, es inevitable detener la mirada en aquella que están viviendo las mujeres refugiadas, o mas bien las mujeres sin refugio, exiliadas de su casa, de su modo de vida, de su tierra.

Mas allá de las fronteras geopolíticas, el patriarcado delimita sus propias fronteras, reservando el espacio público para los hombres, y asignando a las mujeres el espacio privado. ¿Qué ocurre cuando ese espacio, tu hogar, es bombardeado y es preciso salir huyendo por este u otros motivos?, ¿qué ocurre cuando el mismo sistema que delega en las mujeres la crianza pone a éstas en la tesitura de criar a la intemperie?, ¿qué ocurre cuando el sistema que impide transitar libremente por la calle y el espacio público a las mujeres, las aboca a vivir las veinticuatro horas de cada día en el barro? Si en nuestras sociedades seguras las mujeres seguimos reivindicando el derecho al cuerpo y a transitar por la calle sin ser objeto de violencia, ¿qué realidad enfrentan las mujeres que viven en tránsito, entre fronteras, vallas y tierras prohibidas?, ¿qué estrategias utilizan para afrontarla?

Algunos apuntes de su existencia nos llegan a través de activistas o periodistas. Sabemos que en los campos de refugiados continúan haciéndose cargo de la crianza aun cuando no queda nada de los muros que demarcaban su espacio privado. También conocemos que tratan de eludir ataques sexuales disfrazándose a si mismas y a sus hijas de hombres, evitando las zonas de aseo y de descanso, buscando espacios propios y gestionando la autoprotección en grupo... Más cerca, durante su estancia en CÍEs (Centros de Internamiento de Extranjeros), nos han llegado noticias de violaciones cometidas por funcionarios, hijos arrebatados, asignación de la limpieza de sus instalaciones mientras que el módulo de hombres se hacía cargo una empresa, mujeres de rasgos africanos que al denunciar una violación en comisaría han terminado encerradas en un CIE, etc...

Según el informe de tendencias globales de Acnur, la proporción de mujeres entre las personas refugiadas se mantiene muy próxima al 50% en los últimos quince años. Por otra parte, entre 2012 y el 2014, el Estado español ha reconocido la condición de persona refugiada y el derecho de asilo 820 personas en total, de las que el 42% son mujeres. Las mujeres tienen mayores dificultades para acceder a la condición de refugiada, y para que sus derechos humanos sean reconocidos como tales en lugar de quedar atrapados en la telaraña de las tradiciones culturales y religiosas, que no son otra cosa que mandatos patriarcales.

Si se trata de poner imagen a la cuestión del refugio, el imaginario simbólico nos devuelve una primera imagen de refugiado hombre, y cuando hacemos el esfuerzo de sustituirla por una imagen de refugiada en femenino, se nos representa como una mujer con menores a su cargo, dependiente y vulnerable casi en la misma medida que los propios menores. Es un enfoque paternalista que, lejos de proteger a las mujeres, las desempodera, no reconociendo muchas de las violaciones de sus derechos humanos por producirse en la esfera privada y por agentes no estatales.

Igualmente, este enfoque heteropatriarcal explica la reticencia de los Estados para reconocer la persecución por motivos de genero, como la sufrida por mujeres que se enfrentan a maltrato por transgredir costumbres sociales en sus sociedades, o por su activismo feminista, o su orientación o identidad sexual.

Si bien la Convención de Ginebra (CG) de 1951 se redactó en un contexto en el que no se contemplaban los motivos de género para poder optar a la condición de refugiada y al derecho de asilo, es fundamental que el Acnur vele para que dicha convención se interprete desde una perspectiva de género por los Estados, y garantizar que los procedimientos de solicitud también incorporen dicha perspectiva.

Por ejemplo, aunque la CG no establece que la persecución necesariamente sea llevada a cabo por un agente estatal, muchos Estados lo interpretan de modo restrictivo, lo que perjudica a las mujeres ya que, con frecuencia, la persecución la lleva a cabo su pareja, familiares o la propia comunidad.

Asimismo, en caso de los procedimientos no hay que dar por hecho que el motivo para solicitar asilo de las mujeres sea coincidente con el de sus parejas, es preciso entrevistarlas de forma diferenciada, más aun cuando es posible que omitan mencionar determinados tipos de persecución, como la violación o los malos tratos delante de sus familiares, o incluso, desconozcan que determinados tipos de violencia específica como la explotación sexual, la mutilación genital, el matrimonio obligatorio, la esterilización forzosa, etc..., pueden ser tenidos en consideración para obtener el derecho de asilo.

Sin embargo, existe una tendencia a limitar la interpretación de la CG para reconocer cada vez a un numero menor de personas refugiadas (Carmen Miguel Juan 2016)

Sin obviar la diversidad de experiencias de mujeres y de las causas de sus desplazamientos forzados, esas mujeres sin refugio, somos nosotras. Su tierra, o bombardeada, o víctima del desastre medioambiental, o expoliada por las transnacionales, está en el mismo planeta que habitamos. Las sociedades del bienestar se han construido sobre la base del trabajo de mujeres migrantes, lo que permite que, en condiciones de desigualdad, las mujeres accediéramos al empleo, mientras se hacían cargo de nuestras hijas e hijos y de nuestros mayores. En la frontera pretendidamente excluyente del patriarcado compartimos espacio y habitamos la misma piel. En lugar de mirar con recelo su atuendo, mirémoslas a los ojos y encontraremos que sus derechos y su dignidad son nuestros derechos y nuestra dignidad.

Y ahora que hemos mirado, y girado un rato el caleidoscopio, quizás podamos plantearnos pasar a la acción y exigir a nuestros gobiernos voluntad política para cumplir con los tratados y compromisos internacionales, que las violaciones de los derechos de las mujeres se interpreten como violaciones de los derechos humanos, y, que de modo urgente, garanticen vías seguras de tránsito y acogida para ellas. Por ellas, por nosotras, por todas y todos "Huí de mi tierra para no terminar bajo ella" (Chócolo)

lunes, 27 de julio de 2015

Los Mitos y la Fama en Podemos

Por Marcelino Fraile

En recientes declaraciones Iñigo Errejon, secretario de Política de Podemos, tras hacer un diagnostico de la situación política, el viernes 24 de julio de 2015, instaba al partido a "trabajar por producir mitos, horizontes y tareas" que nos identifiquen en el futuro escenario preelectoral, independientemente de si logran o no el objetivo de gobernar, para "ir mutando de una maquinaria de guerra electoral a un movimiento popular"

Para las personas que desconocen el significado de la palabra "Mito", dicho así popularmente, podríamos hasta interpretar que esta hablando de construir una nueva ilusión positiva, para idear un futuro movimiento popular. Pero si nos atenemos al significado de cualquiera de las dos definiciones de "Mito", nos debemos echarnos las manos a la cabeza, por que Errejon: o no sabe lo que esta proponiendo, o lo que nos propone es un terrorífico fiasco para el futuro de Podemos.
 
Definiciones de mito: 1. Historia fabulosa que explica las acciones de los seres, que encarnan en forma simbólica las fuerzas de la naturaleza, los aspectos de la condición humana, etc. Y se les aplica a los dioses o los héroes. 2.- Historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da mas valor del tienen en la realidad. En cualquiera de estas dos acepciones "producir mitos para Podemos" es un desastre absoluto.

Cuando Errejon y su equipo de politologos nos narran en mítines y escritos, que el origen y razón de la existencia de Podemos se encuentra en el nuevo lenguaje comunicativo de la Tuerka y en la claridad política del Equipo Pablo Iglesias, como grandes descubridores del "sentido de la política" por que son capaces de traducir el actual conflicto social en términos de poder "para asaltar los cielos" o ganar el gobierno de la nación. Es evidentemente, que están construyendo una abstracción, una fábula, que ignora las fuerzas sociales y políticas desatadas por esta crisis (15M, mareas, etc.), ignoran al partido fundador que asumió estas reivindicaciones y necesidades en el manifiesto  Podemos "mover ficha"  (anticapitalistas) y como ha ido debilitandose la militancia; y sobre todo, ignoran, los aspectos mas notorios de las actuales condiciones sociales y humanas de los movimientos, su grado de organización, movilización y, especialmente, su actual grado de conciencia por la Unidad popular.

Errejon hace su relato, una narración del proceso actual y de la realidad explícitamente fabuloso, totalmente mítico, ya que parte de una interpretación, que empieza y acaba en su cabeza de intelectual. Podemos creérnosla y asunto arreglado, ya cada uno narra la historia como le da la gana. Podemos seguir consumiendo su fabulosa epopeya de los héroes y villanos de las ideas y seguir anclados al discurso autista, aveces infantil que  irradian Errejon y el Equipo de Pablo de la Tuerka. O bien, tenemos otras opciones, como hacen los fundadores anticapitalistas, partir de los métodos que nos ha aportado historia moderna. Y analizar la realidad como una serie o sucesión de hechos, sucesos e ideas cambiantes, producto del "conflicto social existente", a los que tratamos de encontrar una relación lógica, una comprensión, con la sana intención de transformarlos. (Que cada cual elija el punto de vista que mas le convenga)

El verdadero desastre, sin embargo, comienza cuando Errejon quiere "producir Mitos para convertir a Podemos de una herramienta electoral en movimiento popular". ¿Que supone esta intencionalidad o propuesta? "Blanco y en botella" Uno alterar, mitificar, las verdaderas cualidades de la persona Pablo Iglesias o su equipo, que no son mágicas, y dos, deformar, tergiversar las características de nuestra organización (Podemos) para darles mas valor, un valor mítico, que hoy no tienen en la realidad.

No se puede mutar de una maquinaria de guerra electoral a un movimiento popular construyendo mitos, horizontes y tareas, ("a partir de una cúpula irradiadora", y no es para reírse). Mucho menos, aun podremos recuperar las ilusiones perdidas, ni las fortalezas organizativas del "momento inicial", sino partimos de reconocer que estamos en un momento objetivo de declive de la participación en los procesos de elección y en los organismos asamblearios (círculos) constituidos. No podremos recuperar o mutar nada vendiendo fábulas inventadas, haciendo promesas infundadas o alertando amenazas imaginarias. Este es el típico método de los partidos de siempre. Nuestro autentico poder es ser leales al contrato y al proceso inicial que hicimos con la ciudadanía, para conformar Podemos en su herramienta.

Para salir y avanzar en nuestra situación actual se necesita: Una profunda voluntad Autocrítica, una necesaria reflexión colectiva, un buen debate profundo, sosegado, amable, participativo y plural. Y para concluir, acordar unas resoluciones de tareas y compromisos, que colectivamente asumidos y aprobados en un proceso democrático, podamos defender todas las personas que trabajamos para hacer de podemos una  herramienta útil de participación,  de lucha y de construcción poder popular. Necesitamos un Congreso extraordinario.

Necesitamos una rectificación urgente del curso que hemos emprendido desde la asamblea de Vista alegre, y lamentablemente, no la vamos a poder acometer antes de las Elecciones Generales. Es una desgracia, pero cada día que pasa nos alejamos un poco mas de ese objetivo necesario que nos fijamos de Ganar las elecciones generales para iniciar la Ruptura con el Régimen 78, por nuestra política soberbia, miedosa y autista hacia la Unidad Popular.

El otro problema que tenemos en Podemos es LA FAMA. "Pablo Iglesias y Podemos vamos a morir de fama, porque desgraciadamente estamos perdiendo influencia, y por tanto, nos alejamos del poder, nos alejamos del gobierno"

Una cosa es ser poderoso, otra es ser influyente y otra bien distinta ser famoso. La fama es el dudoso prestigio impuesto por los medios de comunicación, es el nivel de influencia social mas sospechoso de vacuidad, volatilidad y perversión. Hoy en día, existe la lamentable tentación de no distinguir entre buena y mala fama, toda la fama se da por buena, siendo la popularidad un elemento de prestigio democrático, cuando en realidad no es mas que una imposición mediática.

Podemos ha adquirido fama en las televisiones e influencia social también. La partitocracia apoyada en numerosos medios de comunicación y muchos tertulianos se han dedicado a sembrarnos mala fama, aunque afortunadamente mas de una vez les ha salido el tiro por la culata, o bien hemos sabido gestionar correctamente el relevo de los comunicadores, adaptándonos al medio. Sin embargo, algo debemos estar haciendo mal cuando estamos aupándonos o basándonos exclusivamente en lo mediático. Hagámonos estas preguntas ¿Porqué ahora que somos mas conocidos y mas famosos que tras la Elecciones Europeas, tenemos la mitad de intención de voto que entonces y seguimos cayendo? ¿Porqué nuestra influencia social disminuye y las ilusiones que despertamos también a par que aumenta nuestra fama?

La fama siempre te permite tener influencia social y la influencia social, con algún que otro truquillo (listas plancha, etc) te permite tener ciertas cuotas de poder. Recurso que al que sistemáticamente recurre el "Equipo Pablo" para todo, incluidas estas primarias.

Sin embargo, veamos los límites que tiene esta estrategia: ¿Estaría usted dispuesto a entregarle el poder político a Belén Esteban por la popularidad que ostenta y la influencia que ejercen sus ideas a través de los medios de comunicación? Esperemos, que la mayoría de las respuestas de los podemitas sean No, porque de lo contrario, creo estaríamos muy alejados de encontrar una buena salida para crisis global que padecemos.

En relación con resultado de las Primarias no podemos afirmar como Echenique que en el Pais de los ciegos tenemos que conformarnos con ser los tuertos. A ver: ¿Podemos conformarnos con que 48.000 votantes quieran que Pablo sea Presidente del gobierno? ¿Podemos conformarnos con que tan solo el 13%, de los que en principio estarían dispuestos hacer un simple clic por Podemos, lo hayan hecho? e ¿Incluso  nos conformamos con que 12.000 votantes que han echo clic, No hayan votado por Pablo, cuando no existía otra alternativa? ¿Hay decepción? ¿Alguien se ha puesto a pensar como revertir esta lógica infernal, de la vida interna de Podemos, que mientras nos hace crece lentamente las adscripciones digitales, votación tras votación, nos hace decrece la participación en modo inversamente proporcional?
Es evidente, que nos esta pasando algo malo, o estamos cometiendo algún error, si cuando teníamos menos inscritos votaban mas personas, que ahora, que tenemos el triple.

Vayamos a un ejemplo concreto en la Comunidad Autónoma Vasca, (dicho por todo el mundo de dentro y de fuera de Podemos), a pesar de la Anticampaña Electoral echa por nuestro Secretario General (Roberto Uriarte) aquí sacamos 148.000 votos, todo un éxito, somos la tercera fuerza política. Estos resultados nos ha permitido ciertas cuotas de poder institucional. Y ahora andaremos por las 12.000 personas inscritos. Sin embargo, el grado de participación haciendo un simple clic solo ronda los 2000 votantes, en el mejor de los casos. Pero, peor aun es nuestra influencia social, las bajas y exclusiones son notorias. Nuestra incidencia social es mínima. Veamos lo objetivo, estamos en torno a las 250 personas capaces de acudir a una reunión a la todo el activismo estaba convocado. Tras Elecciones, con tiempo, lugar y formas esta es la cantidad mayor de personas que acudieron al Encuentro mas masivo de los realizados hasta el día de hoy. Convocado por todos los medios internos y externos, trabajado con ahínco por el Consejo de Coordinación de Euskadi para legitimarse y en todos los círculos para conocerse y con Monedero como gancho cabeza de cartel.

Debemos preguntarnos ¿Que se esta haciendo mal? Porque en la misma medida que cada día aumenta la cantidad de personas que nos necesitan para cambiar la situación y nos votan, en la misma proporción disminuye la participación, las ilusiones y la influencia social por nuestras practicas como organización política.

Algunas personas de base, que no se nos escucha, pues en esta guerra electoral solo cuentan las ordenes de los generales de la cúpula de Podemos, si hemos presentado respuestas, propuestas y soluciones. La primera que ya es una herencia del 15M, que nosotros adoptamos en nuestra fundación es que "no queremos que la política nos la hagan los de siempre por nosotros" Es mas ahora "no queremos que solo la cúpula nos haga la política por nosotros" "las personas de los círculos no somos palmeros en las manos de las elites organizadas verticalmente" "O se respeta la pluralidad existente y se busca la unidad entre las diversas posiciones políticas, o se fomenta la división y la exclusión de muchas personas, incrementando así nuestra debilidad y acrecentando el ascenso de todo tipo de acólitos, oportunistas que quieren hacer de la política su oficio, como los de siempre"

El momento social no es mítico, es mas bien trágico. El Equipo Pablo y Errejon se están equivocando, pues mientras se ganan bien la fama, desprecian día a día la perdida del poder que nos proporciona nuestra influencia social. Cambiar este retroceso pasa por  contemplar, como es habitual entre las gentes que queremos un cambio real, por conquista mas poder político, que es distinto al institucional, pasa por unir, sumar y movilizar a la mayor cantidad de sectores sociales, agentes políticos, movimientos sociales y culturales golpeados por la crisis global y por la involución democrática. Pasa por ganar influencia social sobre la base unas mismas practicas e unas ideas comunes para darle la vuelta a este régimen y a este sistema. Pasa por unir, aumentar y construir  la Unidad Popular por el cambio. Porque en esta guerra que nos declarado el capitalismo, o nos salvamos entre todas, griegos y griegas incluidas, o no nos salvamos ni Dios. No es tiempo de mitos salvadores de la patria, yo me quedo con el canto internacional  "los nada de hoy todo han de ser"