martes, 18 de julio de 2017

Algo huele podrido en la Diputación de Bizkaia



Actualmente una de cada cinco personas residentes en Bizkaia es mayor de 65 años. Son nuestras personas mayores, las que con su trabajo y esfuerzo han generado cuanta riqueza y bienestar se ha producido en Bizkaia hasta hoy. La responsabilidad de la atención y cuidado de estas personas le corresponde a la Diputación Foral de Bizkaia. Y es especialmente, a su diputado general, del PNV-EAJ, Unai Rementeria. A quien se le ha asignado velar por garantizar la calidad  del servicio de cuidados a la dependencia de las personas mayores. Pero, por desgracia, este servicio de atención es concertado con las Residencias privadas y no satisface ni a usuarias, ni a familiares, ni especialmente, a las trabajadoras de las residencias encargadas de llevarlo a cabo, que llevan mas de un año de huelga denunciando su precariedad y deterioro.

A las alturas de este siglo XXI deberíamos de contar con un servicio público, universal y de calidad, pero no es así. Unai Rementeria esta orgulloso del servicio que ha establecido de “Concertación” y de las cláusulas de licitación y sociales que aprobadas para su gestión por las patronales de las Residencias privadas adjudicatarias de dicho servicio.  (DEIA, 16 julio 2017) 

La concertación con estas patronales es un negocio redondo para los “amigos”. Responde a una forma determinada de “capitalismo clientelar de amiguetes y de entidades varias” que se benefician de la gestión del PNV-EAJ. Es decir, a los propietarios de las residencias privadas se les asignan, del dinero publico, de toda la ciudadania, unas suculentas cantidades que van a parar a sus bolsillos privados, aumentado los costos del servicio. Así con el apoyo de la Diputación las empresas obtienen unos cuantiosos beneficios millonarios por su prestación. E incluso se siguen engordando durante la huelga de las mujeres trabajadoras, se calcula que 4 millones de euros se han retraído de sus salarios y han sido “regalados” a las patronales a cambio de “nada”. Es evidente, que “algo huele a podrido” cuando el cuidado de nuestros mayores se convierte en un buen negocio para unos pocos bien situados en torno a un partido y en un severo perjuicio para las personas que desempeñan su trabajo en condiciones de superexplotación y con las consiguientes consecuencias de degradación de las atenciones que pueden prestar.

Se conoce que el señor Rementeria no ha tenido que cambiarle el pañal a su anciana madre en 3 minutos, ni levantar y asear en 7 minutos a su anciano padre. Tampoco habrá caído en la cuenta, entre sus múltiples ocupaciones, de la importancia que tiene disponer del tiempo necesario, suficiente y adecuado para escuchar, tender una mano y prestar cariño a las personas ancianas. Esperemos que cuando se de cuenta de esta importancia, ya no sea demasiado mayor. La falta escandalosa de personal, servicios cronometrados, jornadas agotadoras, los contratos parciales, los salarios de 1000 euros, etc No son para estar orgulloso de los servicios que se prestan, señor Rementeria ni las mujeres que realizan este trabajo han de ser infravaloradas o invisibilizadas, ni las personas ancianas usuarias han de estar condenadas a un parking terminal.

Las trabajadoras de las residencias privadas llevan mas de un año y mas de 110 días de huelga sin ser escuchadas, ni por la diputación, ni por las patronales. Tampoco se escuchan las protestas de los familiares de las residentes que las apoyan. Son mas de 5000 trabajadoras de Residencias y Centros de día que no piden la luna, sino una adecuación digna de las condiciones de trabajo, para poder prestar un servicio de calidad. 

Si partimos de que en las residencias públicas hay el doble personal que en las privadas, se necesita ya reducir las cargas de trabajo para mejorar la atención de los cuidados. Se necesita una jornada de 35 horas y mas personal (mejora de las ratios). Se necesita conseguir que los salarios alcancen los 1200 euros corrigiendo la desigualdad con el sector público. Se necesita una mejor cobertura en caso de baja… En definitiva, se necesita que rijan unas condiciones básicas para un trabajo digno y así poder prestar un servicio verdaderamente de calidad.

Tengamos en cuenta que la atención a la dependencia en una sociedad como la nuestra cada vez mas envejecida es de vital importancia. Las trabajadoras de las residencias privadas no solo se merecen una solución digna ya, junto a nuestra solidaridad. Se merecen un total apoyo a su lucha, porque lo que esta en juego es la dignidad y la calidad de nuestras vidas. Nos están quitando en este presente el bienestar de nuestro futuro como ciudadanas y ciudadanos de Bizkaia. 

Marcelino Fraile Caba - Trabajador de la enseñanza

lunes, 10 de julio de 2017

Un poeta en la antesala del Gulag



Francisco Carvajal - Trasversales 41-Junio 2017

Francisco Carvajal ha coordinado la edición del libro de poemas Resistencia: una hoguera en el desierto, El perro malo 2017.

Victor Serge (1890-1947) es conocido fundamentalmente como novelista, cronista de la Revolución Rusa y autor de unas imprescindibles Memorias. Desde hace unos años su figura, uno de los mejores ejemplos de lucha contra cualquier tipo de totalitarismo, y su obra, objeto de numerosas y cuidadas reediciones, no dejan de crecer.

Su obra poética es menos conocida y, hasta ahora, únicamente se disponía en castellano de la traducción de algunos de sus poemas aparecidos en diversas revistas. Sin embargo, Victor Serge siempre concedió a la poesía una importancia fundamental en su formación política y literaria. ya en las primeras páginas de sus Memorias, al rememorar sus años juveniles, nos lo indica claramente: “He pensado a menudo desde entonces que la poesía sustituía para nosotros la oración, hasta tal punto nos exaltaba, hasta tal punto respondía en nosotros a una constante necesidad de elevación”. Serge fue siempre un lector voraz de poesía, especialmente de los poetas naturalistas y simbolistas franceses y belgas, que convivían sin ningún problema con su gusto por la poesía popular y las canciones revolucionarias. destaca su admiración por la obra del francés Charles Pegue (1873-1914), “cristiano sin iglesia”, con cuya figura intransigente y radical y con sus versos líricos, apasionados, rotundos y polémicos, debido sentir una fuerte identificación. tras su marcha en 1919 a la Rusia revolucionaria, conoció personalmente a los poetas soviéticos del momento (Esenin, Maiakovski, Pasternak…) de quienes traza unos magníficos perfiles en sus Memorias y a quienes leyó y le influyeron. Cuenta en sus Memorias: “El gran lirismo, hasta entonces confinado en los circulos literarios, buscaba para sí mismo nuevas vías en las plazas públicas. Los poetas aprendían a declamar o salmodiar sus versos ante grandes auditorios venidos de la calle. Su acento quedaba renovado por ello, las cursilerías cedían su lugar al poder y al ardor”

Posiblemente Victor Serge escribió poesía toda su vida, pero no es hasta 1918 cuando aparecen algunos poemas sueltos publicados en revistas, de manera intermitente y con carácter esporádico. Serge estaba consagrado a la acción política y la mayor parte de su obra consistía en artículos periodísticos.

Tras su llegada a Rusia, y a pesar de sus convicciones anarquistas, se afilió al Partido Bolchevique donde desempeñó importantes tareas como agente de la Internacional Comunista, lo que le obligó a viajar, desde Petrogrado donde se había establecido con su esposa Liuba, por numerosos países europeos. Su adhesión al comunismo no adormeció su espíritu crítico ni le llevo a renunciar a sus convicciones libertarias ni a renunciar a la defensa de la libertad de pensamiento, propia y ajena. Su choque con un régimen soviético en el que el estalinismo iba ocupando mayores áreas de poder, limitando la capacidad de crítica y aplastando cada vez con mayor violencia cualquier opinión, hizo que a partir de 1924 se adhiriera a la Oposición de Izquierda seguidora de la tesis de León Trotsky, lo que motivó hacia su persona un acoso político y personal que se extendió a su familia. En 1927 fue expulsado del Partido Bolchevique y en 1928 fue encarcelado en condiciones muy duras durante dos meses. Esa forzada inactividad política sirvió, paradójicamente, para que surgiera el Serge escritor que conocemos hoy. A partir de estos años comienza a escribir sus novelas con un fuerte fondo biográfico (Los hombres en la cárcel, El nacimiento de nuestra fuerza…) y sus libros de crónicas y análisis del proceso revolucionario (Historia del año I de la Revolución Rusa…) publicadas en Francia donde Victor Serge había vivido la mayor parte de su vida. También, casi de manera simultánea, aparecieron en España, gracias a su amistad en Rusia con Andreu Nin y la relación de éste con los oposicionistas españoles (Juan Andrade y Julian Gorkin), que en aquel momento tenían un papel central en las editoriales de “avanzada” existentes en España.

A principios de marzo de 1993, Victor Serge fue detenido por la GPU, trasladado a Moscú, juzgado y condenado a ser deportado a Oremburgo, una ciudad situada en la frontera sur de Rusia con Kazakistan. Serge llegó a la ciudad en junio de ese mismo año en compañía de su hijo Vlady de 13 años de edad.

Oremburgo era una ciudad de 150.000 habitantes, situada entre inmensas estepas de Asia central y punto de encuentro de tártaros, kazajo, kirguises… La guerra y la revolución habían llevado a la ciudad a un estado de miseria donde el hambre, las enfermedades, el alcoholismo y los niños abandonados formaban el paisaje de la ciudad. Una parte importante de la población eran deportados políticos opositores que sobrevivían como podían ante el acoso de las autoridades locales (que les proporcionaban trabajos con cuentagotas) y la policía. A pesar de todo esto, Oremburgo era un destino suave en el sistema del Gulag y no se podía comparar a otros destinos como Kolima y el Mar Blanco.

En este ambiente, Victor Serge y su familia (su esposa Luiba le acompaño durante una breve temporada hasta que sus problemas psiquiátricos la hicieron regresar a Petrogrado) sobrevivieron como pudieron gracias a los derechos de autor de sus libros publicados en Francia y España y a la solidaridad de los otros deportados. Victor Serge no paró de escribir: “Escribo, escribo. Crear, trabajar para no enloquecer, para llenar su tarea aquí, ser útil, dejar atrás de sí un poco de emoción o de pensamiento”. Prosiguió con su ciclo de novelas, escribió relatos breves y un gran número de poemas, algunas de las cuales hizo llegar a Francia donde fueron publicadas en algunas revistas literarias o de izquierda antiestalinista. En ese mismo país se desató una importante campaña pidiendo la liberación de Victor Serge. Finalmente, gracias a la intervención personal ante Stalin de Romain Rolland, auténtica vaca sagrada de la literatura francesa, pudo en abril de 1936 partir con su familia hacia Bélgica, no sin antes haber sido despojado de la nacionalidad soviética y de confiscarle todos los manuscritos que había elaborado en Oremburgo. Unos meses más tarde se desataron las grades purgas estalinistas, el Gran Terror, en la que fueron juzgadas 1.300.000 personas y ejecutadas de manera inmediata más de la mitad, entre los que se contaban la mayor parte de deportación en Oremburgo. Victor Serge ya en Francia, fue de los pocos que denunció de manera sistemática estos crímenes en numerosos artículos y publicaciones. El Gran Terror y sus mediáticos “Procesos de Moscú” fueron apoyados por los partidos comunistas y, salvo honrosas excepciones, se mantuvieron en silencio los partidos socialistas, los liberales y la mayor parte de los intelectuales. El terror estalinista salió fuera de Rusia y afectó a varios amigos de Serge, entre ellos a su amigo español Andreu Nin, dirigente del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), uno de los pocos partidos que denunciaron los Procesos de Moscú y en cuyo periódico “La Batalla” publicó Serge diversos artículos. Las experiencias de su estancia en Oremburgo le sirvieron para elaborar una de sus novelas fundamentales, Medianoche en el siglo, publicada en París en 1939 y dedicada a sus camaradas del POUM, calumniados, perseguidos y asesinados en España por el terror estalinista. Siempre estuvieron presentes en su memoria.

Resistencia. Una hoguera en el desierto

En ese ambiente, Victor Serge publicó en 1938 su único libro de poemas, Résistance. Fue publicado por su amigo Mauricio Wullens en su revista Les Humbles, como una manera de aliviar la siempre apurada situación económica de Victor Serge, por lo que, además de los 1000 ejemplares de la modesta edición, se imprimieron un pequeño número en edición de lujo. El libro no volvió a editarse hasta 1972 por la editorial Maspéro, con el título Pour un brasier en el desert. En 1988, Jean Rière realizó la edición más hermosa, completa y anotada de la obra completa de de Victor Serge en el que se incluyó Resistance. Fue traducido al inglés en 1989 y a principios de 2017 ha aparecido la edición de la mayor parte de la obra poética de Serge bajo el título A Blaze in a Desert, en cuidada edición a cargo de James Brook y Richard Greeman.

La mayoría de los poemas de Resistencia fueron escritos durante el periodo de deportación en Oremburgo (1933-1936). Para la composición del libro Serge recopiló algunos de los que había remitido a sus amigos franceses, incluyó otros escritos antes o después de su período de deportación, y reconstruyó de memoria otros de los escritos en Oremburgo pero que habían sido confiscados por las autoridades soviéticas junto con el resto de sus manuscritos en el momento de atravesar la frontera.

El mejor resumen del libro es su propio título, Resistencia. Serge, siendo consciente del carácter precario de su día a día y del camino totalitario que estaba tomando la revolución, no se resigna ni se abandona al desánimo. Utiliza sus poemas como cápsulas para preservar su mundo, que no es sólo personal sino que abarca al de sus compañeros vivos o muertos a los que la escritura da continuidad y permanencia. No es un intento de escapar de la realidad, sino de perpetuarla. Asimismo, los poemas fueron una liberación para sus emociones más personales e íntimas que sus novelas o libros de análisis histórico no le permitieron expresar. La utilización del verso libre y la extensión de muchos de ellos contribuyen a aumentar, sin llegar a lo solemne, la trascendencia de la voz del poeta.

Un componente fundamental de Resistencia es la fraternidad no sólo con los hombres y mujeres que conviven en la deportación, sino también con los propios habitantes de Oremburgo y su dura vida por sobrevivir, pero también con la alegría que les proporciona su sencilla existencia. Fraternidad que recorre, en forma de elegías, diversos poemas del libro e incluso dedica uno de ellos, “Constelación de los hermanos muertos” a recordar a todos sus compañeros de lucha, dese sus tiempos de anarquista en Francia, asesinados o muertos. Una de las elegías más conmovedoras es la dedicada al novelista rumano-francés Panaït Istrati, fallecido en 1935 y que ayudó a Serge en el momento en que empezaron las persecuciones contra él y su familia. En el largo poema además de rememorar a su amigo, arremete violentamente contra los escritores hipócritas y acomodaticios que no querían ver la degeneración del ideal revolucionario de la Unión Soviética. Y finaliza con esa fraternidad de ultratumba tan querida por Serge: 

“La tormenta fresca de tu muerte me atormenta y me apacigua. / 
Todo esto es una tumba y será la mía y será la nuestra, / 
nuestra vida continúa. / 
Escucho por ti / 
Qué radiante silencio cae sobre los clamores”.

En otros poemas, esa fraternidad se amplia, hasta hacerse comunión, con todo el universo, el firmamento, la tierra con el paisaje solitario, grandioso y duro de las estepas, sus animales… Serge, acostumbrado al cosmopolitismo de ciudades como París, Barcelona, Berlín o Leningrado se sintió fascinado por la naturaleza en estado puro que rodeaba Oremburgo y desde el primer poema nos los transmiten sus versos:

“la arcilla primigenia tiene tonalidades de coral /
el sol hunde en ella espantosos clavos rojos”,

“divino planeta giratorio /
tus Eurasias tus mares cantarines, /
La Osa Mayor brilla delante de mi ventana; /
y detrás de la casa se extiende la llanura, /
tan vasta y desnuda que es como el fin de la tierra”…

Mientras permaneció en Oremburgo, Serge continuó militando en la Oposición de Izquierdas y formaba parte de una célula constituida por antiguos bolcheviques que también habían sido deportados. A ellos va dedicado el libro como consta en la primera página del mismo. Aprovechando sus paseos por los alrededores de la ciudad, mantenían sus reuniones para discutir sobre la realidad soviética y como intentar cambiarla. En un hermoso poema. “Barca sobre el Ural” rememora aquellas excursiones de deportados y no puede evitar sustraerse al sentimiento de hermandad y belleza que les embriagaba:

“Rema, Vassili, rema, rememos /
con un solo impulso, somos hermanos /
en la derrota y en la miseria. /
Más valerosa y grande nuestra derrota /
que su victoria embustera…”

Sin embargo, el poema remarca la amistad y el lector no tiene porqué saber que sus compañeros de viaje eran deportados.
Aunque la poesía de Serge no es en modo alguno moralizante, didáctica o partidista, en Resistencia dedica un extenso poema, “Historia de Rusia” a varios episodios del pasado de su país en que es fácil descubrir analogías con la situación de la Unión Soviética en ese momento. Desde la autocracia del zar Alejo I, y la rebelión cosaca de Stenka Razin. La tercera parte del poema “Confesión”, escrita ya en París después de su liberación, está directamente inspirada en los Procesos de Moscú en que la contrarrevolución, con ademanes de revolución, devoró a los revolucionarios, que en muchos casos creían necesario su sacrificio. Son estremecedores algunos de sus versos:

“¿Qué más podemos hacer sino arrodillarnos ante ti /
en esta vergüenza y esta angustia, /
si, al servirte, hemos convocado sobre ti tales tinieblas?”

La traducción

El estilo literario de Serge es muy directo, muy duro, en algunos momentos casi lapidario. Por eso, en algunos de sus libros el lenguaje y la sintaxis nos llaman la atención y nos pueden hacer creer que estamos ante una mala traducción. No es verdad. En general Victor Serge ha tenido buenos traductores. La Resistencia ha tenido la suerte de haber sido realizada por Luis Martínez de Serlo, uno de los mejores traductores españoles y además poeta. En su “Advertencia del traductor”, además de descubrirnos su fascinación por Victor Serge, quien desconocía casi completamente, nos hace una disección de su trabajo en el libro de Serge y su poética: “Basada la poesía de Serge en el verso libre, de amplio aliento vesicular, con sus estribillos, sus reiteraciones, sus síncopas, sus anáforas, sus apóstrofes, sus enumeraciones, etc. y siendo sus herramientas una lengua casi en su “grado cero” de austeridad, claridad y simplicidad, en la tradición de estos poemas de Residencia, creo haber logrado, en cierto sentido, el desiderátum de mi idea de la traducción: la literalidad, la equivalencia casi completa entre ambos textos paralelos, el francés y el español”. Con este enfoque nos encontramos  con una traducción ejemplar, que ha conservado todo el estilo de Serge sin ablandar el texto ni cambiar su propio discurso y conservando “su poderosa entonación declamatoria, entre vanguardia y tradición bíblica, entre salmodia y aullido, quejumbroso y protesta, manifiesto y lamentación”.


sábado, 8 de julio de 2017

German verdad justicia y reparación

Fagor, General Electric y Xey: 700 empleos industriales vascos en el aire en menos de una semana

Las tres empresas han anunciado el cierre de sus plantas, en algún caso apenas un año y medio después de inaugurar una planta



Eduardo Azurmendi - Diario.es

Semana negra en Euskadi para el empleo industrial, el de mayor calidad en estos momentos en el mercado laboral vasco. Muebles Xey, ubicada en Zumaia (Gipuzkoa) su suma a los anuncios de cierre de General Electric y la catalana CNA, que iba a reflotar la ‘nueva Fagor’. Alrededor de 667 empleos (170 de Muebles Xey;  147 de General Electric y 350 de CNA) industriales corren serio riesgo de desaparecer en su totalidad o, al menos, en su mayor parte.
La última en sumarse a la lista de cierres ha sido Muebles Xey, cuya plantilla se mantendrá en huelga indefinida a la espera de la reunión que ha solicitado al Gobierno Vasco, uno de los accionistas de la empresa, para reclamarle "una salida" y la búsqueda de un inversor que "apueste" por mantener la actividad de la firma guipuzcoana de muebles de cocina. El Ejecutivo de Vitoria es el propietario de un tercio del accionariado de la firma, en la que entró hace alrededor de cuatro años y en la que dispone de 1,3 millones de euros de capital
Los trabajadores de Muebles Xey han pasado de confiar en la viabilidad de la empresa a estar sin cobrar desde marzo. Fuentes del comité de empresa aseguran que en febrero la dirección les informó que la facturación alcanzada en 2016, 25 millones de euros, era "la necesaria" para "tirar adelante con la actividad y que solo necesitaban "unos meses de tiempo" para poder hacer otra inversión y fuera todo "como la seda". "Ahora nos dicen que no hay dinero, que Xey no tiene futuro y que no se puede continuar y liquidan la empresa", se quejan.
Algo similar es lo que están viviendo los trabajadores de la planta que General Electric tiene en la localidad vizcaína de Ortuella. “Hasta la fecha había asignada carga de trabajo y de la noche a la mañana se ha renunciado a la producción de dicha carga, además del desvío de trabajo a otras plantas del grupo”, lamentan desde el comité de empresa. Apenas año y medio ha durado la planta.
Mientras, el grupo catalán CNA, que se hizo con Fagor Electrodomésticos tras su quiebra, no ha podido reactivarla empresarialmente. CNA se hizo con las riendas hace tres años y por lo que se ve ha llegado al final del camino.  El Gobierno vasco ha tachado de “intolerable” la actitud de la dirección ante la presentación de un preconcurso de acreedores. “Es intolerable. El crédito con el Ejecutivo autónomo se ha terminado", ha llegado a decir la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantxa Tapia.
El grupo catalán había comprado el negocio de la antigua Fagor Electrodomésticos, propiedad de Mondragón Corporación Cooperativa (MCC), hace menos de tres años en una subasta judicial por 42,5 millones. Se inició la nueva etapa productiva en las plantas de Garagarza, en Mondragón, y Eskoriatza y posteriormente se fue sumando el resto del negocio.
La industria ha sido tradicionalmente el motor de la economía vasca y una de sus señas de identidad. Por eso, el nivel de preocupación ha ido en aumento a medida que se han ido conociendo estos cierres cuando se estaban lanzando mensajes de recuperación económica.

jueves, 6 de julio de 2017

Unión Europea: No es aceptable que se rebaje la acogida de personas refugiadas

El ministro Zoido prevé que la Unión Europea rebaje la cuota española de refugiados/as de 17.000 a 7.000.

En una reciente entrevista el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, comentó que la UE "ostensiblemente" rebajará  la cifra de refugiados que España debe acoger antes del próximo mes de septiembre, llegando "en torno a 7.000 ó 7.500", y no a las más de 17.000 personas comprometidas al inicio.
 
Para los movimientos y asociaciones que formamos parte de la iniciativa Caravana Abriendo Fronteras esta propuesta es inaceptable y es necesario desmontar algunas de las incorrecciones a las que hace mención el Sr. Zoido en su entrevista. 

  1. No existen problemas de reubicación. Falta voluntad política: El ministro de Interior alude a "problemas" en la reubicación, porque no es un proceso "ágil", ni para España ni para el resto de países europeos: Según ACNUR, actualmente se encuentran en Grecia más de 50.0000 personas refugiadas varadas desde hace más de un año y medio en situaciones precarias. Numerosas organizaciones vienen denunciando la lentitud del proceso de reubicación, que no atiende a la falta de capacidad de la UE ,sino a una falta de voluntad política, que no es compartida por gran parte de la población europea.  
  1. España no sufre presión migratoria: Según el ministro, España soporta una "fuerte presión migratoria". Directamente no es cierto. Las organizaciones que trabajamos por los derechos de migrantes y personas refugiadas nos negamos a aceptar este tipo de declaraciones interesadas. La mayoría de personas que huyen de los conflictos o de la miseria no consiguen llegar a  Europa  ni a España. Según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado nuestro país recibió en 2016 el 1,3% de las solicitudes de asilo de la UE, en total 15.700 frente a las más de 745.000 de Alemania. En lo que respecta a refugiados/as, la presión es incluso menor. Recordemos que hay países, con muchos menos recursos que Europa, como Turquía o Líbano que acogen a más de 4 millones de personas refugiadas.  La dificultad de  alcanzar vías seguras para escapar de la guerra ha sido denunciada en muchas ocasiones por organizaciones de ddhh.
  1. La política española de migraciones no está avalada a nivel europeo:Comenta el ministro Zoido en su entrevista que las devoluciones en caliente o el uso de concertinas en las vallas,  "está regularizado a nivel europeo". Sabemos que España tiene el siniestro honor de haber sido pionera en exportar a la UE políticas inhumanas e ilegales que vulneran el derecho internacional, como ha ocurrido con el acuerdo con Turquía. Pero su afirmación señor ministro, es incorrecta. Frente a la posición del comisario de Interior europeo, Dimitris Avramopoulos, que avala la postura del gobierno español sobre uso de concertinas y devoluciones en caliente,el comisario europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, considera que  las devoluciones de inmigrantes en la frontera "no se ajustan a la legalidad internacional" y legalizarlas pondría en riesgo el sistema de protección de asilo. Para los representantes de la Abogacía Española “resulta inexplicable que, pese a las reiteradas advertencias realizadas por el Consejo de Europa a lo largo de 2016 en relación a este tipo de prácticas, se sigan cometiendo irregularidades ya denunciadas”. Más de 80 ONG exigieron hace poco la comparecencia de Zoido en el Congreso por las últimas devoluciones en caliente en Ceuta.
 Por todo esto exigimos que la UE se mantenga firme  en su posición (ya de por sí bastante tímida) y el Ministro Zoido rectifique su posición y cumpla con los compromisos acordados.Recordemos que España sólo ha acogido a 1.400 personas refugiadas de las 17.000 comprometidas. El asilo no es un privilegio de un Estado. Es un derecho humano.
 
La Caravana Abriendo Fronteras es una red formada por distintas organizaciones y colectivos del estado español que reivindica la buena acogida y los derechos de libertad de movimiento para todas las personas. La Caravana partirá este 14 de julio hacia Melilla con más de 500 personas para denunciar las vulneraciones de ddhh que se cometen en la Frontera Sur. Está apoyada por más de 100 colectivos sociales, sindicatos, partidos y organizaciones no gubernamentales.

martes, 27 de junio de 2017

La llave para derrotar al PP son las clases trabajadoras y los más jóvenes

Jesús Jaén.

Vivimos tiempos de confusión. La acumulación de datos contradictorios hace que todo análisis sea complejo y condicionado.

 Aumenta la desigualdad social entre las élites y las clases trabajadoras (86 a 1 es la diferencia salarial entre un consejero del IBEX y un trabajador medio). Sin embargo la economía crece a un ritmo más fuerte que en la UE que pronostica un crecimiento alrededor del 3 por ciento. La reforma laboral, los recortes y la enorme destrucción de Capital ha dado confianza a los Mercados para invertir en España; ello ha ido generando un subempleo precario, una mayor contratación y un aumento de los beneficios de las empresas que se verifica en el consumo. Es la economía liberal en estado casi puro.

El gobierno de Rajoy vive una situación de equilibrio inestable. Por un lado ha logrado sacar adelante los presupuestos, pero sufre el mayor descrédito por la corrupción política tras el estallido de los últimos escándalos. Como diría Pablo Iglesias, gobierna el PP pero su muleta son Ciudadanos. Podríamos hablar –perfectamente- del gobierno de la “coalición neoliberal”.

La crisis catalana está a punto de vivir un momento decisivo tras la convocatoria el 1 de octubre del referéndum. Se trata de un factor con enorme potencial desestabilizador en un conflicto político entre el Estado centralista y los nacionalistas catalanes. El problema para estos últimos es que no tendrán el apoyo de la Unión Europea y que, a medida que pasa el tiempo, disminuye el apoyo social a la independencia. Tampoco el gobierno central lo tendrá fácil. Debe enfrentarse al mayor reto expresado en una crisis institucional sin precedentes.

Tras su congreso, en el PSOE asistimos a un giro a la izquierda de la mano de Pedro Sánchez. Esto agrega mayor inestabilidad a la situación ya que condicionará más aún al gobierno corrupto y debilitado del PP. Sin embargo, la suma de PSOE y Podemos no da para formar alternativa de gobierno ni siquiera con los votos de Bildu y ERC. Hacen falta otros socios. Los nacionalismos burgueses catalán y vasco no están por la labor. Mucho menos los de Ciudadanos (incompatibles con Podemos, Bildu o ERC).

En síntesis: estamos en un escenario complejo con fuertes corrientes contrarias pero intercomunicadas a través de vasos comunicantes. Unas y otras no paran de soltar agua y reabsorberla, sin que se produzca, de momento, un hecho definitivo. Pero las crisis tienen fecha en el calendario.

 En este momento no hay una alternativa de gobierno a Rajoy. Se equivoca Pedro Sánchez volviendo a intentar de nuevo una coalición entre PSOE, Podemos y Ciudadanos. La verdadera coalición es la que ya forman PP, Ciudadanos y PNV. Aquella que ha sacado adelante los Presupuestos Generales del Estado; la que aplica los planes de austeridad y los recortes. La que niega voz a la ciudadanía catalana. Esta coalición está apoyada por un crisol de grupos sociales que van desde las élites financieras a los sectores más conservadores de las clases medias, pasando por los aparatos del Estado y las empresas que controlan los medios de comunicación. Es el bloque histórico que domina; que mantiene la fortaleza del discurso en amplios territorios y entre los mayores de sesenta años.
Para derrotarla no caben atajos como la propuesta de Pedro Sánchez hacia Podemos y Ciudadanos. Un gobierno tripartito sería contraproducente en el terreno social y para Cataluña; desarmaría el discurso de la izquierda y crearía un foso entre Podemos y las clases trabajadoras. Debemos partir desde más abajo. Es necesario articular los movimientos de resistencia; apoyar las luchas de los estibadores y en la negociación de los convenios; los movimientos contra la corrupción y a favor de los servicios públicos (sanidad y educación). Hay que construir una alternativa pero desde abajo.

Aprendamos también de la reciente experiencia en el Reino Unido con la campaña del Laborismo y su líder Jeremy Corbyn. Ellos supieron enlazar con las reivindicaciones de las clases trabajadoras y de los más jóvenes: la nacionalización de sectores estratégicos de la economía y de los servicios esenciales o la supresión de las tasas universitarias para los estudiantes. Un ejemplo de audacia política que no se han visto en los programas electorales de Podemos ni mucho menos del PSOE.

Es ahí donde una izquierda política puede arrasar a las derechas liberales. A través de unas prácticas coherentes pero sobre todo, mediante la propuesta de cambios políticos y sociales de fondo. Los desafíos al menos son cuatro: vivienda, empleo, corrupción y Cataluña. Para estos grandes problemas… soluciones. Vivienda pública y barata para los más jóvenes. Redistribución de la renta nacional desde las élites económicas hacia las clases trabajadoras asalariadas. Transparencia en la gestión pública y democracia para que Cataluña decida. He aquí cuatro premisas para un cambio social y político.
Jesús Jaén.

A lo que el Premio Princesa de Asturias llama concordia

El diario.es - Olga Rodriguez

El Princesa de Asturias  ha premiado con el galardón de la Concordia a una Unión Europea que impone rutas mortales a las personas que migran huyendo de la pobreza o de la guerra. Solo en 2016, según cifras oficiales, murieron 5.096 personas en las aguas del Mediterráneo, la mayor fosa común del mundo en la que en los últimos 15 años han perdido la vida más de 25.000 personas.
Quienes deberían tener derecho al asilo pagan incluso más de 6.000 euros para cruzar seis países y un mar por rutas cada vez más peligrosas, porque la Unión Europea cierra los caminos más seguros y externaliza fronteras para que la gente muera cada vez más lejos de nuestras conciencias.
La Unión y sus Estados miembros han firmado acuerdos con países como Libia, Marruecos, Turquía,  Egipto, Eritrea,  Afganistán y Sudán del Sur, para que, entre otras cosas, controlen y frenen el paso de migrantes o readmitan a sus nacionales. 
Muchos refugiados disponen de dinero para pagarse un billete de avión a Europa pero no pueden, por el simple hecho de ser iraquíes, sirios o afganos, por ejemplo. Están condenados a sortear controles militares, a recorrer sendas peligrosas, a enfrentarse a mafias que trafican con sus cuerpos, a sufrir robos o violaciones, a desafiar el riesgo de ahogarse si vuelcan las precarias embarcaciones con las que cruzan el mar. Los Estados europeos son diseñadores intelectuales de estas tétricasyinkanas que imponen como únicas rutas posibles. Podrían salvar la vida de miles de personas. Pero no quieren.
El Princesa de Asturias premia a una Unión Europea que invierte cada vez más dinero en vallas, muros, concertinas e infraestructuras a las que llama "de seguridad", desde las que se ha disparado a gente que no ha cometido delito alguno. Ahí tenemos el ejemplo del Tarajal: 15 muertos, ningún condenado.
La Unión Europea expulsa de su propio territorio a personas que tendrían derecho a quedarse o permite que se las encierre en cárceles a las que llama eufemísticamente centros de internamiento para extranjeros, donde se han registrado maltratos y ausencia sistemática de la atención médica necesaria, lo que ha llevado a la muerte de personas como Samba Martine, muerta en el CIE de Aluche en 2011.
En territorio europeo hay gente encarcelada por el simple hecho de no tener papeles. En Dinamarca se confiscan las riquezas de las personas que piden derecho de asilo y se encarcela a las que mendigan. En países como España se ha llegado a agitar desde las instituciones el temor a los refugiados, afirmando que entre ellos se infiltran yihadistas.
La Unión Europea impulsa un  sorteo de personas –"tú sí, tú no"– con el que acepta a tan solo un mínimo porcentaje de los refugiados, mientras fuera de ella solo diez de los países más pobres del mundo acogen a casi la mitad de los 65 millones de refugiados que hay en el planeta, un máximo histórico.
Y aunque Alemania ha asumido una acogida de más de un millón de refugiados, el porcentaje sigue siendo inferior comparado con lo que acogen países mucho más pobres fuera de Europa. La Unión Europa ni siquiera cumple con sus propios objetivos al estar lejos de reubicar y reasentar a las personas con las que se comprometió para septiembre de este año. España destaca por su insolidaridad, con solo 1.304 refugiados reubicados y reasentados de un total (también tristemente ínfimo) de 17.337. 
Desde la Unión Europea se exportan armas a países en guerra de los que huyen los refugiados. Las personas refugiadas intentan venir a Europa mientras las armaseuropeas van a los países de los que los refugiados huyen y en los que se viola de forma sistemática los derechos humanos más básicos. A pesar de ello, las naciones europeas mantienen acuerdos preferenciales y alianzas con gobiernos dictatoriales, con monarquías absolutistas o con potencias ocupantes que violan de forma sistemática la ley internacional.
A la Unión Europea hoy premiada Naciones Unidas la ha acusado de violar derechos humanos y la ley internacional con el cierre de fronteras y las expulsiones colectivas. En ella están algunos de los mayores exportadores de armas –Francia o Alemania– y en ella hay naciones que apuestan por un crecimiento mayor de su gasto militar. En ella se registra un recorte de derechos y libertades, con leyes mordaza, decretos de estados de excepción y participación habitual en bombardeos a terceros países en nombre de la paz y la seguridad.
Desde la Unión Europea diversos Estados defienden la apuesta unilateral de la vía militar para conflictos que tienen su origen en la desigualdad económica, en la injusticia social, en el recorte de inversión en servicios públicos, en la precariedad. En esta nueva etapa de multipolaridad la Unión Europea coquetea con aumentar su independencia y hegemonía militar a base de más aventuras bélicas propias, como la intervención en Mali, donde Francia busca más participación de otras naciones europeas como España.
Las razones de la concesión del Premio Princesa de Asturias de la Concordia a la UE son frágiles y endebles. La segunda década de este siglo XXI será estudiada por los historiadores del futuro como una época de recorte de derechos y libertades, de crecimiento de la xenofobia y de carrera armamentística.
Por todo ello urge más que nunca una Europa comprometida con la lucha por la paz y los derechos humanos. Pero de momento presenciamos una Europa que acepta la desigualdad como algo natural e inevitable, condenando a los otros a la muerte o a la clandestinidad. Y con ello condenándose a sí misma. 

viernes, 19 de mayo de 2017

Obreras del cariño, las ‘kellys’ de los cuidados

Llevan un año en huelga, la más larga del sector en años. Son gerocultoras de las residencias de mayores de Bizkaia, con más de 10.000 personas usuarias y cuya gestión ha sido privatizada por Diputación. Reivindican un doble abuso: la precariedad laboral y el mal cuidado a las personas dependientes.


Publicado por Pikara Magazine
“Somos psicólogas, enfermeras, fisioterapeutas”. “Miramos si tienen fiebre o heridas, somos las que estamos con ellos”. “Te llaman y tienes que decir, espera, ahora voy, no puedo. Sin hacer descansos”. “En mi residencia hay 150 abuelos y tres auxiliares de noche para seis plantas”. “Acabo con moratones de lo rápido que voy, pegándome con todo”. “He llegado a dar de comer a tres a la vez”. “Siempre piensas si mañana te dará tiempo a hacerlo mejor. Eso no te deja dormir”. “Sufrimos estrés, he visto a compañeras llorar por lo que nos exigen. Sabes que no están bien atendidos. No es tu culpa, pero eres la que está ahí”.
Prefieren no decir sus nombres, algunas han sido represaliadas; como A, de UGT, despedida tras varias suspensiones de empleo y s­­­ueldo por señalar fallos en la medicación o falta de pañales. “¿Cuánto tardas en levantarte, ducharte, echarte crema y vestirte? Nosotras tenemos siete minutos por residente. ¿Eso es dignidad?”, comenta una. Dicen que la dirección de las residencias se ha deshumanizado. “Antes eran abuelos, luego residentes y ahora me obligan a llamarles clientes”, cuenta otra. Por eso comenzaron la huelga el 17 de marzo de 2016, para luchar por un convenio digno y visibilizar una crisis de cuidados.
Piden aumento de personal, 1200 euros netos de salario y reducción de horas; de las 1698 anuales a las 1592 del sector público. Suelen trabajar en turnos de 7 horas y media, mañana, tarde o noche, siete días seguidos, librando dos y con un domingo libre al mes. En los últimos años se ha extendido la contratación para refuerzo en desayuno, comida y cena. Conciliar o compaginar con otro empleo es imposible. Su salario es de 1158,34 euros, hasta un 60% menos que en las públicas y 800 euros por debajo del de dirección del mismo convenio.
El ratio por ley es de 29 trabajadoras por cada 100 personas usuarias, pero incluye a personal de recepción o jardinería. “¿Por qué meten en atención directa a todos y cuando hablan de los servicios mínimos en la huelga, sólo a gerocultoras y celadoras de noche?”, pregunta Soraya García, gerocultora y de ELA, sindicato que representa al 70% del sector. “No permite que alguien esté en la cama si está mal, supone una auxiliar más”, señala A. “Necesitamos más personal para que puedan hacer bien su trabajo y también la parte humana”, dice Juani Céspedes, de Babestu, asociación de familiares de usuarios que nació para defender la calidad en el cuidado. “A mi padre le levantan, le dan de comer, le acuestan. ¿Cómo no voy a estar con ellas?”.
Las familias cuentan que a veces los ancianos están orinados, que esperan horas para ir al baño. Si no hay pañales, se arreglan con esparadrapo. En algunas residencias pasan el día frente al televisor. Caerse de la cama por la noche y pasar horas hasta que les recojan es habitual. Se reutilizan las gasas de limpiar los ojos o las jeringuillas de nutrición. Sillas geriátricas viejas, camillas de ducha poco seguras, grúas obsoletas. “Hace años se hacían juegos o disfraces. Ya no, es perder dinero. Les dan un papel de un pollo y están horas con una pintura amarilla”, lamenta A. “Es inhumano. Son un número en la ropa”, confiesa Céspedes. “Se estropean física y emocionalmente”, añade Mari Paz, de Babestu. Los usuarios cofinancian su plaza con hasta un 80% de su pensión, pero hay servicios que se pagan aparte. “La mayoría de las residentes son mujeres -el 85%-. Viven más pero, ¿con qué calidad de vida? Sus pensiones son bajas y no pueden pagar los analgésicos que necesitan”, asegura Carlos Ruiz, de la plataforma por los derechos sociales Pentsionistak Martxan.


El negocio del siglo

Las concesiones de gestión privada de las residencias se han dado a partir de 2004, coincidiendo con los recortes y la caída de la construcción. Bizkaia cuenta con 147 centros, 10.140 plazas. 5056 son gestionadas por Diputación entre residencias públicas –según el Instituto Foral de Asistencia Social sólo quedan 4–, públicas de gestión privada o privadas con plazas concertadas. El precio que paga Diputación de 81 euros por residente al día ha subido un 11% desde 2009, mientras que los salarios de las gerocultoras han caído un 0,26%. Según auditorías consultadas para este reportaje, ninguna residencia privatizada ha dado pérdidas en 2015; la rentabilidad en algunas supera el 16%. Los beneficios totales son de más de 7,5 millones. El 87% de estas plazas está controlado por tres grandes grupos relacionados con constructoras. Destacan Igurco, que según ELA obtuvo 3.100.000 euros de beneficio entre 2014 y 2015, y Vitalitas. Ambos gestionan también residencias con plazas concertadas.
De Igurco formaba parte la constructora Urazca, de la que fue apoderado el diputado de Hacienda José María Iruarrizaga. Ésta vendió su parte a Adeslas, que forma Igurco con IMQ y Cosimet, uno de los principales holdings industriales de Euskadi. El actual director de Promoción de Autonomía Personal en Acción Social de Diputación, Sergio Murillo, dirigía una de las residencias del grupo. En Vitalitas es paradigmático el caso de Juan Carlos del Campo Bidaurrazaga, que según el Registro Mercantil acumula más de una veintena de cargos en distintas sociedades, muchas de ellas del grupo Vitalitas, que pertenece al grupo constructor Promega, de la familia Gorostiza Ezquerra. Miembros de esta familia ostentan cargos en Beurko Residencial Vitalitas. Del Campo es apoderado de Aztertzen Asistenciales, que presidió hasta 2015, y que da el servicio de ayuda a domicilio del Ayuntamiento de Bilbao. Es apoderado de Babesten y apoderado y consejero de Mainatzen, empresas de asistencia del Grupo Urgatzi. Urgatzi desarrolla parte de su trabajo con Vitalitas, como demuestra su página, en la que aparecen centros de ambos. En esa misma web aparece una residencia de la empresa Egoitz Alai, Del Campo es apoderado, consejero y secretario. Egoitz Alai es, a su vez, propiedad de la constructora Katillotxu, presidida por los hijos del exconsejero del Interior Juan María Atutxa; Iskander y Asier Atutxa Zalduegi, éste, presidente del Puerto de Bilbao.

Mujer y cuidados: la huelga interminable

Desde que empezó el conflicto, las 5000 huelguistas han sido criticadas por Diputación. “Quieren hacer creer que estamos pidiendo más dinero”, señala M, gerocultora desde hace 14 años. “Como usuarios y potenciales usuarios hicimos una interpelación en las Juntas Generales. La diputada de Acción Social dijo que se iba si se hablaba de residencias. Desde PNV y PSE tuvieron desprecios bastante potentes”, cuenta Carlos. La misma diputada no se ha sentado nunca con ELA y un juntero del PNV espetó a las trabajadoras que él también querría cobrar más por menos. Unai Rementería, máxima autoridad de Diputación, advirtió de que la dignidad de los mayores está por encima de cualquier huelga, pero olvidó que debía haberse garantizado antes de precarizarse hasta el extremo, justo lo que reivindican las huelguistas.

La guinda fue su artículo en El Correo, ‘Mi versión’, en el que definía el conflicto como un negocio del sindicato, utilizando el “miedo” de las mujeres a un “mercado laboral inestable”. Ellas lo tachan de insulto: “Parece que no tenemos pensamientos propios”. “ELA hace huelga porque las mujeres lo decidimos. No somos marionetas”. “Nos hemos sindicado nosotras. Muchas se han empoderado al ver a las demás”, relata Soraya. “Diputación ha abandonado a nuestros familiares”, sostiene Juani. La relación con la patronal no ha sido mejor: “En la mesa ves la lucha de clases en directo”, dice Jone Bengoetxea, encargada de Igualdad en ELA. “Son muy educados, pero te las van tirando como si fuéramos gilipollas. Yo dije mal una cifra y uno me dijo, hay que venir con la información aprendida. No sé qué me entró que me puse a llorar”, recuerda Juani. La mesa también desprende machismo. Cuentan que un miembro de la patronal llegó a afirmar “esto lo vais a conseguir por mis cojones”, agarrándose los genitales. “El de Igurco nos dijo que nuestro sueldo era complemento al de nuestros maridos. Y perdona, pero no”, relata M.
El conflicto está enquistado y familiares, usuarias y trabajadoras creen que es por ser un sector feminizado y no productivo. Con un 95% de mujeres en plantilla dedicadas a cuidados, los paros no provocan pérdidas sino beneficios. Para Isabel Otxoa, profesora de Derecho del Trabajo en la UPV/EHU, especializada en economía de cuidados, “no es sólo que si fueran hombres el conflicto estaría resuelto, es que nunca habría existido. La inversión privada se interesó en el sector basándose en la financiación pública y en muy bajos salarios”. Reconocer la profesionalidad de las trabajadoras supondría subir sueldos.

La Ley de Dependencia de 2006 que regula la ayuda asistencial, coloca en el centro la rentabilidad y el ahorro, no la calidad, a costa de trabajadoras y personas usuarias. Más del 50% de las ayudas se dan al cuidado en el entorno familiar, porque es más barato. Esa la labor la realizan en su mayoría mujeres, invirtiendo casi todo su tiempo por una compensación mínima y sin cotizar ni acceder a una pensión. Así, la lucha de las gerocultoras por mejorar sus condiciones laborales va más allá de un conflicto laboral: implica blindar unas condiciones dignas para todas las mujeres y poner en alza los cuidados. De hecho, algunas son un antes y un después de la huelga, han tomado su sitio en casa y han dicho a su familia, “tenéis que colaborar porque ahora voy a estar en la calle, luchando por mis derechos”. Ellas, obreras del cariño, son un ejemplo de lucha frente a un modelo de bienestar y unas políticas públicas que perjudican sistemáticamente a las mujeres y a la sociedad. Una crisis de cuidados que pugna entre dos extremos: los beneficios y la vida vivible.
Los cuidados, básicos para la sostenibilidad de la vida, están precarizados. La externalización de los servicios prima los beneficios entre unos pocos a costa de las trabajadoras. Ellas, lejos de amedrentarse, han abrazado el sindicalismo y la lucha colectiva. Al tiempo que mantienen su duro y poco reconocido trabajo, cogen el megáfono y salen a la calle haciendo malabares para conciliar. Un sacrificio personal y económico de un año en huelga. Les han dejado de temblar las piernas cuando la dirección les llama al despacho. El empoderamiento que han experimentado va más allá de los logros conseguidos; emocionarse en una sentada de 400 mujeres y decir “es que me siento tan fuerte entre todas”.