lunes, 30 de enero de 2012

Urgencias climáticas

Ignacio Ramonet


La grave crisis financiera y el horror económico que padecen las sociedades europeas están haciendo olvidar que –como lo recordó, en diciembre pasado, la Cumbre del clima de Durban, en Sudáfrica– el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad siguen siendo los principales peligros que amenazan a la humanidad. Si no modificamos rápidamente el modelo de producción dominante, impuesto por la globalización económica, alcanzaremos el punto de no retorno a partir del cual la vida humana en el planeta dejará poco a poco de ser soportable.

Hace unas semanas, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció el nacimiento del ser humano número siete mil millones, una niña filipina llamada Dánica. En poco más de cincuenta años, el número de habitantes de la Tierra se ha multiplicado por 3,5. Y la mayoría de ellos vive ahora en ciudades. Por primera vez los campesinos son menos numerosos que los urbanos. Entre tanto, los recursos del planeta no aumentan. Y surge una nueva preocupación geopolítica: ¿qué pasará cuando se agrave la penuria de algunos recursos naturales? Estamos descubriendo con estupefacción que nuestro “ancho mundo” es finito...

En el curso de la última década, gracias al crecimiento experimentado por varios países emergentes, el número de personas salidas de la pobreza e incorporadas al consumo sobrepasa los ciento cincuenta millones...(1) ¿Cómo no alegrarse de ello? No hay causa más justa en el mundo que el combate contra la pobreza. Pero esto conlleva una gran responsabilidad para todos. Porque  esa perspectiva no es compatible con el modelo consumista dominante.

Es obvio que nuestro planeta no dispone de recursos naturales ni energéticos suficientes para que toda la población mundial los use sin freno. Para que siete mil millones de personas consuman tanto como un europeo medio se necesitarían los recursos de dos planetas Tierra. Y para que consumieran como un estadounidense medio, los de tres planetas. 

viernes, 30 de diciembre de 2011

Canción de Navidad. Sistema berri on!!!

Un bideo para seguir peleando en el 2012


Con mis mejores desos, publico este video que espero que os guste, tenemos mucho por hacer, llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones...

Salud y fuerza, milla esker ta milla muxu !
 


 Esan bezala... sistema berri on guztioi!!! a seguir en la pelea!!

jueves, 29 de diciembre de 2011

Nosotros enseñamos vida, señor


Impresionante poema y vídeo de la periodista palestino-canadiense Rafif Ziada


Por Rafif Ziada
 

Dedicado a los jóvenes palestinos
Vídeo subtitulado en castellano: http://www.antimilitaristas.org/spip.php?article5033
Nosotros enseñamos vida, señor
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada que tenía
que caber en audio digital y límites de palabras.
Hoy, mi cuerpo fue masacre televisada que tenía que caber
en audio digital y límites de palabras con suficientes estadísticas
como para contrarrestar una respuesta mesurada.
Y yo perfeccioné mi inglés y me aprendí mis resoluciones de la ONU.
Pero aun así, él me preguntó:
“Señorita Ziada, ¿no piensa usted que todo se resolvería si dejaran
de enseñar tanto odio a sus hijos?”.
Pausa.
Miro en mi interior.
Busco fortaleza para tener paciencia, pero
no tengo paciencia en la punta de la lengua
mientras caen bombas sobre Gaza.
La paciencia me ha abandonado.
Pausa;
sonrisa.
“Nosotros enseñamos vida, señor”.
(Rafif, acuérdate de sonreír).
Pausa.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Nosotros los palestinos
enseñamos vida después de que ellos
han ocupado los últimos cielos.
Nosotros enseñamos vida después de que ellos
han construido sus asentamientos y muros de apartheid,
más allá
de los últimos cielos.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Pero hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada
para caber en audio digital y límites de palabras.
Y sólo danos un reportaje, un reportaje con lado humano.
Verás, esto no es político.
Sólo queremos hablarle a la gente
de ti y de tu pueblo,
así que danos un reportaje humano.
No menciones las palabras
“apartheid”
y
“ocupación”.
Esto no es político.
Me tienes que ayudar
como reportera
a ayudarte a contar tu historia,
que no es un reportaje político.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.
¿Y qué tal si me das un reportaje
Sobre una mujer en Gaza que necesita medicinas?
¿Qué tal acerca de ti?
¿Tienes suficientes huesos rotos en las extremidades
como para cubrir el sol?
Pásame tus muertos y dame una lista
de sus nombres
en un máximo de mil doscientas palabras.
Hoy, mi cuerpo fue masacre televisada que tenía que caber
en audio digital y límites de palabras
y conmover a quienes
que son insensibles a la sangre
terrorista.
Pero ellos sintieron pena.
Sintieron pena por el ganado en Gaza.
Así que les di
resoluciones de la ONU
y estadísticas
y condenamos
y deploramos
y rechazamos.
Y éstos no son lados iguales,
Ocupadores y ocupados.
Y cien muertos, doscientos muertos, y mil muertos.
Y entre eso,
Entre crimen de guerra y masacre,
Ventilé las palabras y sonreí,
-no exótica-
-no terrorista-
Y cuento:
Cuento cien muertos, doscientos muertos, y mil muertos.
¿Hay alguien ahí?
¿Escuchará alguien?
Quisiera poder llorar sobre sus cadáveres.
Quisiera poder simplemente
correr descalza
por cada campo de refugiados
y abrazar a cada niño;
cubrir sus oídos
para que no escuchen el sonido
de las bombas
por el resto de sus vidas,
como yo lo escucho…
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.
Y déjame decirte:
No hay nada que tus resoluciones de la ONU
hayan hecho en absoluto acerca de esto.
Y no hay audio digital,
-ningún audio digital que se me ocurra,
no importa cuán bueno mi inglés sea-
no hay audio digital
no hay audio digital
no hay audio digital
no hay audio digital
que les traiga de nuevo a la vida.
No hay audio digital que arregle esto.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Nosotros
los palestinos
nos levantamos
cada mañana
a enseñarle
al resto del mundo
vida,
señor.

Fecha de publicación original: 14/11/2011
Traducido por Rolando Gómez, subtitulado por Bülent Kale y editado por Ana Atienza.


miércoles, 28 de diciembre de 2011

Deudas y “bancarrota del capitalismo”





Una idea muy extendida en la izquierda y sectores progresistas es que el sistema capitalista sobrevive desde hace décadas gracias al endeudamiento creciente, y se derrumbará por el peso de las deudas. Se piensa que desde 1914 (según otros, desde 1929 o 1970) existe una crisis de sobreproducción, pero que el crédito genera un poder de compra que permitiría realizar las ventas y renovar la producción. Así, la deuda habría permitido el funcionamiento del sistema a lo largo de décadas; en particular, los Estados pudieron financiar las ventas, debido a su elevada capacidad de endeudarse. Sin embargo, continúa la tesis, llegará un punto en que la deuda no podrá seguir creciendo y el modo de producción capitalista entrará en bancarrota. Sonará entonces la hora del colapso final. Una crisis definitiva que estallaría entonces por la exacerbación de la contradicción entre acreedores y deudores (en la versión más popularizada de la tesis, los acreedores es el puñado de magnates financieros; y los deudores son “los pueblos”, incluidos los capitalistas industriosos).


Varias son las objeciones que pueden hacerse a esta tesis. Por empezar, no explica por qué a partir de determinado momento debería ocurrir una crisis de sobreproducción que atravesaría las décadas, o duraría siglos (para una discusión sobre la visión estancacionista, ver Colapso… y Trotsky...). En segundo término, si la tesis es cierta, hay que pensar que existe un grupo de capitalistas dinerarios dispuestos a prestar indefinidamente, durante décadas, sin recibir los pagos de intereses y la devolución de los créditos otorgados. Pero si bien el crédito puede prolongar y extender la producción más allá del poder de compra inmediato (y por eso es una palanca de la sobreacumulación),  no puede hacerlo indefinidamente, durante décadas. Un ejemplo de lo que decimos es la construcción de viviendas en EEUU en los 2000. El crédito financió la sobreproducción de casas, pero cuando los deudores comenzaron a retrasarse en los pagos, o a defaultear, estalló la crisis. Es que en tanto los deudores estén pagando, en algún lado deberán estar generando valor (o plusvalor); pero si hay generación de valor, hay ventas. Algo similar ocurre con la deuda pública. Si el Estado se endeuda, deberá pagar más o menos regularmente los intereses; pero para esto es necesario que en algunos puntos se esté generando valor. Además, superados ciertos umbrales (que se miden en porcentajes de PBI, o algún parámetro similar) los acreedores comenzarán a exigir más intereses, o se negarán a renovar los préstamos.


Varias de estas cuestiones las he planteado en otras notas. Sin embargo, existe otra crítica a la tesis del endeudamiento crónico que llevaría a la “bancarrota” del capitalismo, que se relaciona con la perspectiva histórica. Es que cuando se vuelve la mirada al pasado, se comprueba que lejos de marcar el momento de la bancarrota final del sistema, los defaults han permitido restablecer el curso de la acumulación, a lo largo de prácticamente toda la historia del capitalismo. En este respecto, el trabajo de Reinhart y Rogoff, “Esta vez es diferente”, es muy ilustrativo. Veamos algunos datos, para luego sacar conclusiones.

Una historia plagada de defaults

Alianza o subordinación en política fiscal

Mikel Noval

 El 23 de diciembre se ha aprobado en las Juntas Generales de Gipuzkoa la reforma fiscal para 2012. La Diputación ha acordado con el PSOE una rebaja de su ya escasa propuesta inicial. Esta reforma, al igual que la del resto de territorios, es consecuencia de un debate que se ha cerrado sin participación social. ELA ha reclamado en los últimos años la necesidad de un amplio debate sobre la fiscalidad. No es eso lo que se ha producido. En realidad, al rebufo de lo ocurrido en el Estado español, el debate se ha tratado de circunscribir a si había que reponer o no el Impuesto sobre el Patrimonio, y poco más. Las instituciones (en la CAPV el Gobierno Vasco y las 3 Diputaciones Forales) no han querido abordar el debate de fondo. Las sucesivas reformas fiscales aprobadas en las últimas décadas han supuesto una impresionante rebaja de los impuestos que pagan las empresas, el capital y quienes tienen rentas altas. Además, los datos muestran que no se ha corregido en absoluto el enorme fraude fiscal existente en las rentas de trabajo.

Por ejemplo, hace 15 años el tipo real que pagaban las empresas por su beneficio era del 21%. Ahora es del 13%. Esto es consecuencia de la fuerte rebaja aplicada en el tipo nominal y del aumento de las deducciones. Otro ejemplo. El IRPF se ha convertido en un impuesto en el que la progresividad solo se aplica a las rentas de trabajo, ya que rentas de capital que antes tenían una tributación igual que la de la nómina, han pasado a tener un tipo único. Además, la progresividad se ha reducido enormemente. Se ha reducido el tipo máximo del 56 al 45%. Último ejemplo. La renta media declarada en el IRPF por quienes tienen rentas de trabajo es mucho mayor que la de quienes tienen actividades empresariales y profesionales, y la distancia ha crecido notablemente en los últimos años.

El injusto sistema fiscal que se ha construido supone dejar de recaudar al año miles de millones de euros. A ello habría que añadir lo que se pierde por el fraude fiscal. Si se traduce esto a Gipuzkoa, esto supone unos 2.000 millones de euros al año (la suma de los efectos de todas las reformas más una estimación muy prudente del fraude fiscal).

La reforma aprobada en las Juntas Generales de Gipuzkoa (al igual que las de Araba, Bizkaia o Nafarroa) no realiza cambios sustanciales en todos estos temas. Estas reformas son una gota de agua en el mar. Se puede discutir si alguna es un poco más grande que otra, pero no que son una gota. Lo aprobado en Gipuzkoa va a suponer unos 50 millones de euros de recaudación (el 21 de octubre en la comparecencia en Juntas los responsables de la Diputación dijeron que su propuesta se cuantificaba en 75 millones de euros, a los que hay que restar los 23 millones de merma por el acuerdo Bidu-PSOE, según sus propias estimaciones recogidas en GARA). La reforma de Bizkaia recaudará 53 millones más. La reposición del Impuesto sobre el Patrimonio, que no es igual en todos los territorios, tiene en común que en todos los casos tiene menor capacidad recaudatoria que antes. Lo aprobado para las EPSVs apenas tiene diferencias entre haciendas.

Lo diferente en Gipuzkoa es la subida del tipo marginal máximo del IRPF, de hasta 4 puntos, pero que se aplica solo al 1,2% de los contribuyentes.

ELA ha puesto encima de la mesa sus propuestas de reforma fiscal. La Diputación de Gipuzkoa se ha negado a debatirlas, al igual que lo han hecho el resto de diputaciones. En lugar de ello hay responsables de esa Diputación que parece que prefieren debatir estas cuestiones a través de los medios de comunicación. ELA está dispuesta a ello, está a favor del debate, pero no nos parece que una vía sustituya a la otra.

ELA va a seguir defendiendo sus propuestas, explicándolas y movilizándose a su favor. Mantener la actual política fiscal, que es lo que hacen las reformas actuales, es, a nuestro entender, una apuesta por seguir manteniendo nuestros niveles de protección social a la cola de los de la Unión Europea. No es causalidad, en absoluto, que la protección social sea en Hego Euskal Herria del 19% del PIB, frente al 27% de media de la Unión Europea. No es casualidad que para alcanzar la media europea el Gobierno Vasco tendría que destinar el año que viene 1.200 millones de euros más a sanidad y 800 millones más a educación. Y no es casualidad que el enorme déficit en protección social sea equivalente al diferencial existente en presión fiscal. Esta situación no se corrige con 50 millones de euros más. Se necesitan cambios sustanciales, radicales, de la política fiscal. La actual reforma fiscal no da respuesta, ni de lejos, a la grave situación que vivimos en Euskal Herria.

ELA trabaja para cambiar las políticas. Y está convencida de la necesidad de alianzas. Pero una cosa es alianza y otra subordinación. Si la Diputación de Gipuzkoa decide sin dar participación social, no busca alianzas sociales (es su decisión, su responsabilidad). Tampoco se busca alianza si se pretende callar a quienes defendemos, de manera argumentada, una posición que, por otra parte, no es nueva. Querer llevar a cabo una política progresista, que confronte con el poder económico, requiere necesariamente de la movilización social. Quienes no aceptan esta dialéctica no buscan la alianza, buscan la subordinación. Y ELA no está ahí, ni va a estar.

Mikel Noval es responsable de Estudios de ELA

http://www.gara.net/paperezkoa/20111226/311743/es/Alianza-o-subordinacion-politica-fiscal

viernes, 23 de diciembre de 2011

Michael Löwy: «El socialismo y la ecología son necesarios para construir una sociedad más justa y duradera»

Entrevista a Michael Löwy, pensador marxista y promotor del ecosocialismo El Triangle
 
Nacido en Sao Paulo, pero instalado en París, es autor de una veintena de obras, muchas de ellas vinculadas a la sociología. Afirma que la crisis ecológica es más importante que la económica.

¿Cómo valora la crisis actual?

Es la más grave desde el crack del 29, lo que demuestra la irracionalidad del sistema y de las supuestas medidas para contenerla. Si en los años treinta Franklin D. Roosevelt afrontó la crisis con el New Deal, y efectivamente funcionó para crear puestos de trabajo mediante la mejora de la salud, la educación, la cultura y la ayuda a los sindicatos, ahora esto no se produce. Ante la lógica de la religión neoliberal, se nos propone como alternativa salvar a los bancos, los grandes responsables de la crisis, mientras quien paga los costes son las trabajadoras y trabajadores a fuerza de recortar los salarios, las pensiones, la educación, la salud y otros puntales del Estado del bienestar.

¿Nos encontramos a las puertas del fin del capitalismo?

Discrepo, éste siempre ha encontrado maneras de escaparse, incluso con la guerra o el fascismo, como sucedió en los años treinta en Europa. Hemos de recordar al filósofo Walter Benjamin, cuando en la postguerra, tras vivir la crisis del 29 y los posteriores episodios en Alemania, apuntó: «Nuestra generación ha aprendido una lección: el capitalismo nunca morirá de muerte natural. Tan solo lo hará cuando exista una acción colectiva que nos lleve hacia una nueva forma de vida».

Con la extensión global de este modelo predador, ¿la situación es más preocupante?