lunes, 23 de febrero de 2015
Concentración contra la pobreza energética
domingo, 9 de marzo de 2014
Mitos y realidades de la "marca españa"

miércoles, 27 de marzo de 2013
La Troika y la derecha chipriota aprietan la soga sobre la población: ¡Por una estrategia internacionalista y solidaria contra la extorsión financiera!

jueves, 4 de octubre de 2012
No debemos, no pagamos
Por Esther Vivas
miércoles, 1 de febrero de 2012
La jubilación de Luzón: una reflexión

Escrito por Jesus Jaen
El señor Luzón seguramente es un “buen cristiano” y debería saber que robar atenta al séptimo mandamiento, que su Iglesia desde la Edad Media se oponía a la usura “Usura est plus accipere quam dare” (Usura es recibir más de lo que se ha dado). “Y el Señor dijo: prestad sin esperar nada a cambio (Lucas VI, XXXV). El señor Luzón y su Banco se enriquecen especulando en los mercados financieros o con el cobro abusivo de sus operaciones bancarias.
El señor Luzón debería saber, y lo sabe, que con sus 66 millones de euros, que cobrará de pensionista, se pueden pagar las nóminas completas de TODO el Hospital Universitario de La Princesa a lo largo de más de un año. Han oído bien, todo; nada menos que dos mil y pico puestos de trabajo en la sanidad pública madrileña (acosada ahora por los recortes sociales). El señor Luzón si tiene hijos y nietos, también debería saber, y lo sabe, que la Educación está sufriendo recortes, así como la totalidad de los servicios sociales, la investigación, etc.
Pero este señor pertenece a una clase social que no tiene escrúpulos, ni ojos ni oídos para la sociedad. Desahuciar a una familia que no puede pagar su hipoteca al Banco Santander es –para ellos- un dato contable. El sufrimiento de cinco millones de paradas-os es una especie de “catástrofe natural” que nada tiene que ver con su sistema social. Esa élite social se siente legitimada y respaldada por las instituciones o las leyes concebidas a su imagen y semejanza. Las burguesías financieras –a la que pertenece el señor Luzón- (utilizo el término que propone el profesor Vicens Navarro) son las herederas de la aristocracia, los terratenientes y las burguesías nacionales del siglo pasado. Se equivocan los que piensan que detrás de esta “cleptopía” (según el recomendado libro de Matt Taibbi) solo existe una compulsiva ansiedad por el dinero; muy al contrario, la acumulación y concentración de capital es el único camino de esta élite social para perpetuar per seculam seculorum su propia estirpe. No son enfermos de poder sino Sujetos de un poder enfermo. (Los datos sobre la evolución de la desigualdad social en los últimos cincuenta años –en países tan importantes como Estados Unidos o Europa- hablan de un aumento de diez puntos a favor de los que se encuentran en lo más elevado de la pirámide social).
Hace unos meses hemos visto como a sectores de la “burguesía financiera” le producía rubor su propia posición de privilegio ante las injustas cargas fiscales (“pagamos menos impuestos que nuestras secretarias”). Se trata de un lavado de cara para aparentar algo de sensibilidad social. Aquí en España ni eso.
Todas las medidas que se adopten para evitar recortes, disminuir las desigualdades sociales, abogar por una distribución más justa de la riqueza, reformar las leyes fiscales, obligar a la banca a pagar impuestos por las transacciones financieras, regular los mercados, forzar los créditos baratos a las trabajadoras-es autónomos o pequeñas empresas, serán bienvenidas. Sin embargo lo que se avance por un lado se perderá por el otro si no hay un proceso de movilización continuado y sostenido en el tiempo; si no hay una opinión pública y una sociedad concienciada y movilizada contra las desigualdades, los abusos y la corrupción de las clases dominantes.
El historiador E.P. Thompson escribía que en el siglo XVIII en Inglaterra la multitud (concepto interclasista referido a las clases populares en la sociedad protoindustrial) protagonizaron infinidad de luchas, disturbios y motines para combatir las injusticias del Mercado (basado en el laissez faire). Estas movilizaciones –que duraron más de cien años- se han recogido bajo el término de la economía moral de la multitud porque se trataba de restituir precios justos obligando a sacar los suministros al mercado. Durante muchos años se consiguieron éxitos parciales porque la multitud se movilizó con fuerza y muchas veces con violencia extrema.
El ejemplo de las revoluciones también es importante, pero si sabemos interpretarlas sin dogmatismo. A veces hemos “pecado” de estar aguardando un paradigma imposible (una revolución que por su esencia solucionará todas las injusticias y traerá un nuevo orden social justo). Tanto “esperar a Godot” que a muchos les han pasado –las revoluciones- por delante de sus narices. Las multitudes y las clases hacen sus revoluciones sin manuales, empujadas por la extrema necesidad de sobrevivir o de vivir más dignamente; no preguntan sino que actúan espontáneamente.
Así puede ser el futuro de Europa en los próximos años. Puede llegar un tiempo en que tanta desigualdad, injusticia, humillación y provocación de los Luzón de turno, haga explotar a multitudes y clases que hasta ahora estaban dormidas. Su rugido conmovería los resortes de unas instituciones creadas para el inmovilismo social. ¿Acaso alguien previó el 15-M?
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Alianza o subordinación en política fiscal
Por ejemplo, hace 15 años el tipo real que pagaban las empresas por su beneficio era del 21%. Ahora es del 13%. Esto es consecuencia de la fuerte rebaja aplicada en el tipo nominal y del aumento de las deducciones. Otro ejemplo. El IRPF se ha convertido en un impuesto en el que la progresividad solo se aplica a las rentas de trabajo, ya que rentas de capital que antes tenían una tributación igual que la de la nómina, han pasado a tener un tipo único. Además, la progresividad se ha reducido enormemente. Se ha reducido el tipo máximo del 56 al 45%. Último ejemplo. La renta media declarada en el IRPF por quienes tienen rentas de trabajo es mucho mayor que la de quienes tienen actividades empresariales y profesionales, y la distancia ha crecido notablemente en los últimos años.
El injusto sistema fiscal que se ha construido supone dejar de recaudar al año miles de millones de euros. A ello habría que añadir lo que se pierde por el fraude fiscal. Si se traduce esto a Gipuzkoa, esto supone unos 2.000 millones de euros al año (la suma de los efectos de todas las reformas más una estimación muy prudente del fraude fiscal).
La reforma aprobada en las Juntas Generales de Gipuzkoa (al igual que las de Araba, Bizkaia o Nafarroa) no realiza cambios sustanciales en todos estos temas. Estas reformas son una gota de agua en el mar. Se puede discutir si alguna es un poco más grande que otra, pero no que son una gota. Lo aprobado en Gipuzkoa va a suponer unos 50 millones de euros de recaudación (el 21 de octubre en la comparecencia en Juntas los responsables de la Diputación dijeron que su propuesta se cuantificaba en 75 millones de euros, a los que hay que restar los 23 millones de merma por el acuerdo Bidu-PSOE, según sus propias estimaciones recogidas en GARA). La reforma de Bizkaia recaudará 53 millones más. La reposición del Impuesto sobre el Patrimonio, que no es igual en todos los territorios, tiene en común que en todos los casos tiene menor capacidad recaudatoria que antes. Lo aprobado para las EPSVs apenas tiene diferencias entre haciendas.
Lo diferente en Gipuzkoa es la subida del tipo marginal máximo del IRPF, de hasta 4 puntos, pero que se aplica solo al 1,2% de los contribuyentes.
ELA ha puesto encima de la mesa sus propuestas de reforma fiscal. La Diputación de Gipuzkoa se ha negado a debatirlas, al igual que lo han hecho el resto de diputaciones. En lugar de ello hay responsables de esa Diputación que parece que prefieren debatir estas cuestiones a través de los medios de comunicación. ELA está dispuesta a ello, está a favor del debate, pero no nos parece que una vía sustituya a la otra.
ELA va a seguir defendiendo sus propuestas, explicándolas y movilizándose a su favor. Mantener la actual política fiscal, que es lo que hacen las reformas actuales, es, a nuestro entender, una apuesta por seguir manteniendo nuestros niveles de protección social a la cola de los de la Unión Europea. No es causalidad, en absoluto, que la protección social sea en Hego Euskal Herria del 19% del PIB, frente al 27% de media de la Unión Europea. No es casualidad que para alcanzar la media europea el Gobierno Vasco tendría que destinar el año que viene 1.200 millones de euros más a sanidad y 800 millones más a educación. Y no es casualidad que el enorme déficit en protección social sea equivalente al diferencial existente en presión fiscal. Esta situación no se corrige con 50 millones de euros más. Se necesitan cambios sustanciales, radicales, de la política fiscal. La actual reforma fiscal no da respuesta, ni de lejos, a la grave situación que vivimos en Euskal Herria.
ELA trabaja para cambiar las políticas. Y está convencida de la necesidad de alianzas. Pero una cosa es alianza y otra subordinación. Si la Diputación de Gipuzkoa decide sin dar participación social, no busca alianzas sociales (es su decisión, su responsabilidad). Tampoco se busca alianza si se pretende callar a quienes defendemos, de manera argumentada, una posición que, por otra parte, no es nueva. Querer llevar a cabo una política progresista, que confronte con el poder económico, requiere necesariamente de la movilización social. Quienes no aceptan esta dialéctica no buscan la alianza, buscan la subordinación. Y ELA no está ahí, ni va a estar.
Mikel Noval es responsable de Estudios de ELA
http://www.gara.net/paperezkoa/20111226/311743/es/Alianza-o-subordinacion-politica-fiscal
viernes, 23 de diciembre de 2011
Lo que dice ELA sobre la reforma fiscal de Gipuzkoa
El 2 de diciembre Txema Mendibil publicó en GARA un artículo, titulado «Valoración de la valoración de ELA», http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=4629en referencia a la posición de este sindicato respecto a la propuesta de la Diputación de Gipuzkoa de reforma fiscal. Antes de nada, conviene señalar que el autor del artículo oculta su cargo, presidente del Tribunal Económico Administrativo de Gipuzkoa. Se identifica como «inspector de hacienda» y no como el cargo político que es, nombrado por el diputado general de Gipuzkoa a propuesta de la diputada de Hacienda.
¿Qué ha dicho ELA sobre esa propuesta fiscal? ELA ha denunciado que la Diputación de Gipuzkoa ha decidido su propuesta sin ningún tipo de participación formal. Esto, desde luego, es así en lo que se refiere a ELA, que remitió el 8 de septiembre a la Diputación de Gipuzkoa, como a las otras, un documento con propuestas a la acción de gobierno, incluidas las referentes a la fiscalidad. A su vez, solicitamos una reunión con Martín Garitano para tratar nuestras propuestas. La Diputación tardó más de un mes en llamar, y concertó una reunión cuando ya había remitido su propuesta al Órgano de Coordinación Tributaria y había decidido mandarla a Juntas Generales.
A lo que se ve, al firmante del artículo mencionado, no le preocupa que la Diputación decida sin ningún grado de participación social, o sin haber respondido siquiera a ELA (su sindicato), actuando en esta reforma fiscal como lo han hecho la Diputación de Araba o de Bizkaia. Oculta la falta absoluta de participación social, al decir que las propuestas «fueron presentadas a los agentes sociales con cierta urgencia», cuando realmente debía decir que fueron decididas sin participación ni debate social.
Respecto a los contenidos de la propuesta fiscal de la Diputación de Gipuzkoa, ELA plantea tres cosas:
En primer lugar, que es absolutamente insuficiente. Aumentaría la recaudación en 75 millones de euros, cantidad insignificante, si se compara con los aproximadamente 2.000 millones de euros que se deberían recaudar de más al año en Gipuzkoa para llegar a la presión fiscal media europea. Si se pone en duda nuestros datos, que son oficiales, que se aporten otros.
En segundo lugar, que la reforma de la Diputación de Gipuzkoa queda muy lejos de las propuestas de ELA. Destacan, entre otras, 3 diferencias sustanciales. La Diputación deja el Impuesto sobre Sociedades como está; no plantea medidas contra el fraude fiscal; y en el IRPF aumenta la progresividad solo para el 0,6% de los contribuyentes (es una modificación cosmética) y mantiene el desigual trato que se da a las rentas de trabajo y a las del capital. No se aproxima, ni de lejos, a la demanda del decálogo de la mayoría sindical, que reclamaba dar marcha atrás en las reformas fiscales aprobadas en los últimos años, y que fue apoyado por las fuerzas políticas que constituyen hoy en día Bildu.
En tercer lugar, que una reforma tan cicatera da cobertura a las políticas de recortes. Mantener la política fiscal en términos muy similares a los hasta ahora vigentes supone seguir apostando por recortes presentes y futuros, con sus graves consecuencias: más paro, desprotección social, recortes de prestaciones sociales, de derechos laborales y deterioro de servicios públicos esenciales (como la sanidad o la educación).
El artículo no desmiente nada de lo dicho por ELA. En todo caso trata de justificar por qué es así. Estamos asistiendo a una deriva cuando menos curiosa. En un inicio la propia Diputación de Gipuzkoa señalaba que su propuesta era de una escasa entidad. Sin embargo, ahora se va cambiando el discurso, hasta el punto de decir que «Gipuzkoa sería uno de los territorios más progresivos de Europa y del mundo en la imposición personal», o explicar que «el IRPF no recauda lo suficiente debido a las generosas exenciones y deducciones», olvidándose totalmente del fraude fiscal, o asumir que no se puede gravar por igual las rentas de capital y las rentas de trabajo.
Nada bueno hace presagiar esta huida hacia delante tratando de buscar diferencias de calado entre la propuesta de Gipuzkoa y las de las diputaciones de Bizkaia y Araba, o las del Gobierno de Nafarroa, o las de Zapatero. No es posible, con un mínimo rigor, decir que lo que propone Gipuzkoa es progresista y lo de los demás neoliberal. Hace falta sacar la lupa para ver las diferencias entre ellas.
Así, llegamos a la cuestión clave a nuestro modo de ver. Para ELA las propuestas son buenas o malas en función de sus contenidos, no por quienes las realizan. ELA considera, y lo dice, que la propuesta fiscal de la Diputación de Gipuzkoa es absolutemente inadecuada, tanto por las formas (nada respetuosas con la democracia participativa) como por el fondo.
Descalificar las críticas y negar el debate es algo a lo que estamos acostumbrados. ELA es una organización no subordinada a estrategias políticas partidistas y va a actuar ante las instituciones, sean del color político que sean, en función de los intereses de clase que representa, aunque haya quien no lo quiera entender.
ELA reivindica desde hace muchos años un cambio radical de la política fiscal, y lo exige ahora también. Vamos a seguir movilizándonos por ese cambio y a exigir a las diputaciones que abran este debate social. Y nos hacemos una pregunta: ¿qué aliados busca la Diputación de Gipuzkoa si es verdad que quiere cambiar radicalmente el sistema fiscal? ¿El PSOE (con quien ha dicho que ha pactado una rebaja de los contenidos de su propuesta fiscal, sin dar información al respecto) o el PNV (con quien ha llegado a un acuerdo presupuestario)?
Nos gustaría que asumiendo las diferencias, las críticas, y aceptando que la presión social es fundamental para avanzar en esta dirección (la presión del poder económico siempre es aceptada), la Diputación de Gipuzkoa busque un trabajo en común con quienes queremos cambiar la política fiscal. Esta es una opción. Otra, sin duda mucho peor, es optar por no dar participación social a las organizaciones sindicales y satanizar a quienes defendemos ahora lo mismo que hace un año.
domingo, 11 de septiembre de 2011
viernes, 9 de septiembre de 2011
Al borde de una nueva recesión mundial
Rolando Astarita
04/08/2011martes, 26 de julio de 2011
“Nuestras multinacionales” no nos representan
lunes, 25 de julio de 2011
Salarios y beneficios empresariales en España
Para entender las desigualdades de renta en España tenemos que entender las desigualdades derivadas de las rentas del trabajo y las derivadas de las rentas del capital. Entre las primeras, la situación de los salarios y su variabilidad y dispersión son de una enorme importancia. Si miramos la media salarial, medida en euros estandarizados (euros homologables en su capacidad adquisitiva entre países de distinto nivel de riqueza), por trabajador, podemos ver que, en 2007, en España fue de 27.348, en Grecia 24.485 y en Portugal 20.072, los tres países con la media salarial más baja de la UE-15 (el grupo de países de la UE-15 que tienen semejante desarrollo económico). La media salarial de Dinamarca fue de 36.184, la de la Gran Bretaña 38.145 y la de Luxemburgo, 44.602 siendo estos países los que tenían la media salarial más alta (OCDE, 2011) . Para poder entender el valor de tales cifras es necesario saber que tal indicador mide la media de los salarios de la gente que trabaja en el momento en que se calcula, sin tener en cuenta el nivel de desempleo (es decir, la gente que no trabaja y busca empleo). Cuando se incluye este último, la media salarial en los países con gran desempleo, como es el caso de España, es mucho menor que la cifra citada anteriormente. De ahí que el nivel salarial para toda la población (ocupada y no ocupada) en España sea incluso más baja que la cifra citada anteriormente, la cual solo cubre a la población ocupada. En ambos casos, los salarios españoles están entre los más bajos de la UE-15.
Otra observación que debe hacerse es que la media salarial no nos dice nada del grado de dispersión salarial que existe entre las personas que trabajan. De ahí la enorme importancia de ver esta desigualdad de salarios dentro de España y compararla con la existente en otros países de la UE-15. Una manera de ver tal dispersión es mirar el porcentaje de gente que trabaja con salarios que sólo son dos terceras partes de la media salarial. Es lo que se conoce como “bajos salarios”. Podemos ver que tal porcentaje en España fue en 2007, un 17% casi el mismo porcentaje que Grecia. Llama la atención que es un porcentaje menor al de otros países, como Alemania que tiene un porcentaje más elevado, un 20%, o Gran Bretaña, que también tiene un 20% de salarios bajos. Esta diferencia entre España y estos países se explica por varias razones. Una de ellas es que la media salarial española es ya muy baja y, por lo tanto, el porcentaje de salarios bajos respecto a la media de cada país es menor que en otros países como Alemania y Gran Bretaña, que tienen la media salarial mucho más elevada. Y otra causa de este diferencial es que mucha gente que está desempleada en España, en aquellos países estaría ocupada con salarios bajos. Pero como los desempleados no se contabilizan como asalariados, vemos que España tiene un porcentaje menor de salarios bajos que en Alemania o Gran Bretaña. En realidad, Alemania ha intentado mantener a los trabajadores en sus puestos de trabajo (situación incluso más acentuada durante estos años de crisis) en lugar de despedirlos y ello como consecuencia de la generalización del sistema de cogestión de las empresas .
Otro dato digno de mención es que mientras no hay mucha distancia entre la media salarial y los bajos salarios en España, si que hay una gran distancia entre los salarios altos y los salarios bajos. Así, dividiendo las rentas salariales por decilas, se puede ver que los que están en la decila superior tienen unos salarios que son 3.46 veces mayores que los de la decila inferior (uno de los diferenciales más elevados de la UE-15). En Suecia este diferencial es sólo 2.28 veces, en Dinamarca 2.73 veces y en Finlandia 2.57 veces. En Alemania es 3.35 veces y en Francia 2.91.
España también es el país en el que existe mayor diferencia entre los salarios altos y la media salarial (contando las veces que la decila superior salarial es mayor que el salario medio). Lo que caracteriza pues la situación en España es una media salarial muy baja con una dispersión salarial muy elevada, lo cual contrasta con los países nórdicos, cuya media salarial es más elevada que en España y cuya dispersión salarial es mucho más reducida. Es importante subrayar este dato, pues parte del dogma neoliberal es que la dispersión salarial es una condición necesaria de eficiencia económica y elevada productividad. Los países nórdicos tienen salarios más altos, con menores desigualdades salariales, siendo estos países los que tienen y gozan de mayor eficiencia económica. Y una condición para que ello ocurra es que el porcentaje de salarios bajos en aquellos países sea muy bajo.
Este excesivo número de salarios bajos en España se debe en parte a unos salarios mínimos muy bajos (junto con Grecia y Portugal). El salario mínimo de España es menos de la mitad que en países como Francia, Bélgica, Holanda o Reino Unido . Los países nórdicos, por cierto, no tienen salarios mínimos regulados por el estado como aquellos países, incluida España. El nivel salarial viene definido por los convenios colectivos, que son obligatorios para toda la fuerza laboral.
En España, economistas conservadores y neoliberales se han opuesto a la elevación del salario mínimo, proponiendo incluso su eliminación. Argumentan que la elevación de tal salario mínimo destruiría empleo. Los datos muestran, sin embargo, que Grecia, España y Portugal, cuyos salarios mínimos (en 2008, era en Grecia 4.86 euros estandarizados por hora, Portugal 3.31 y España 4.07 euros por hora), son los más bajos de la UE-15, tiene también el mayor nivel de desempleo. Por otra parte Francia, Bélgica, Holanda y Gran Bretaña, tienen salarios mínimos que son más del doble de los de España (Francia 8.70, Bélgica 8.23, Holanda 8.22 y Gran Bretaña 8.06 euros estandarizados por hora) y sin embargo tienen un desempleo mucho menor que España.
En realidad, el crecimiento del salario mínimo tiene impacto en el nivel salarial de la mayoría de la población empleada, aumentando la capacidad adquisitiva de la población, creciendo la demanda, y el estímulo económico, el crecimiento económico y la producción de empleo. Una de las medidas más exitosas tomadas por el Presidente Franklin Roosevelt para salir de la Gran Depresión en EEUU fue aumentar el poder de los sindicatos (para que crecieran los salarios) y subir así el salario mínimo.
En resumidas cuentas, en España los salarios son demasiado bajos y la dispersión salarial es demasiado acentuada. Estos países son causa (y síntoma a la vez) de ineficiencia económica. La consecuencia de tener estos bajos salarios es un enorme endeudamiento de las familias. Así el endeudamiento familiar en España es mucho más elevado (22% del PIB en 2004) que en la mayoría de países de la UE-15. Lo mismo ocurre en Grecia (18% del PIB). Este endeudamiento ha subido sustancialmente (pasando a ser el 32% en 2008) . Como comparación, Alemania pasó de 2004 a 2008 de 2.7% a 11% del PIB. El enorme endeudamiento privado en España y países del sur se debe, en gran parte, a su bajo nivel salarial.
Es importante para analizar tales rentas mirar la evaluación de los beneficios empresariales incluyendo los años de la crisis. En realidad, durante estos años se han exigido cambios muy sustanciales tanto en el mercado de trabajo como en la financiación del estado del bienestar que han implicado recortes muy considerables tanto de los beneficios laborales como de los sociales. El gobierno y las Cortes españolas han adoptado tales medidas indicando que eran necesarias para salir de la crisis.
Pero, tales sacrificios no se han exigido al mundo de las grandes empresas. En realidad, aquellos sacrificios de la población laboral han repercutido favorablemente en los beneficios a los grupos empresariales más importantes de España y que marcan la pauta de desarrollo económico. Mirando las empresas del IBEX-35, vemos que durante el periodo de la crisis (2007-2010), periodo durante el cual el número de desempleados ha pasado de 1.800.000 en 2007 a más de 4.000.000 en 2010), sólo 3 empresas que componen el IBEX-35 han tenido pérdidas, lo cual supone sólo un 8.5% de las grandes empresas. Todas las demás, reportaron beneficios. Es más, de las 3 que indicaron pérdidas, dos tuvieron pérdidas sólo durante el primer año, mostrando al año siguiente beneficios de más de 900 millones de euros, una de las empresas, y más de 2.000 millones de euros en el otro. Sólo la tercera empresa, ACERINOX, obtuvo pérdidas dos años seguidos, consiguiendo obtener 123 millones de euros de beneficio en 2010 .
El centro del mundo empresarial no ha tenido pérdidas durante estos años de crisis. En realidad, no han estado en crisis. Los trabajadores, sin embargo, sí que lo han estado y continúan estándolo. De ahí que, la mera exigencia de justicia, debería impedir que una empresa que está con beneficios no pudiera disminuir la plantilla, añadiendo además que cualquier ventaja fiscal que recibieran (y todas ellas obtener desgravaciones y subsidios fiscales) debieran estar condicionadas a la creación de empleo y al mejoramiento salarial de sus empleados o al establecimiento de un fondo en la empresa conjuntamente gestionado por los empleados de la empresa y la dirección, con el fin crear empleo. Esta legislación existe en muchos países europeos y debiera aplicarse también en España, donde el mundo de las grandes empresas tiene un excesivo poder a costa del mundo del trabajo. Estos datos muestran claramente que la crisis no ha afectado por igual a las rentas del trabajo y a las rentas del capital. Las segundas han mejorado a costa de las primeras.
Crisis en el Capitalismo, por Santiago Alba Rico.
lunes, 9 de mayo de 2011
8.000.000.000.000 de euros no pagan impuestos (como mínimo)
viernes, 30 de julio de 2010
Bernard Cassen: De rodillas ante los mercados
Le Monde Diplomatique, Junio 2010
¿Qué Europa para frenar a los mercados?
Para resistir a los ataques de la especulación financiera, la decisión de los Gobierno$ europeos ha sido unánime: ajuste presupuestario y reducción de salarios y pensiones. Solución ideal para colocar a la economía en la vía de la deflación y acentuar el desastre social. ¿Y si imaginásemos otra cosa?
Por JAMES K. GALBRAITII *
• Titular de la cátedra Lloyd M, Bentsen, prolesor asistente de economía política en la LBJ School of Public Affairs, Universidad de Texas (Austin). Autor de L'Etat Prédateur, Camment la draite a renancé au marché libre et paurquai la gauche devrait en faire autant, Editions du Seuil, París, 2009,
que horroriza a todo el mundo, incluso a vuestros propios partidarios, no puede ser más que una buena decisión".
El fundamento de estas proposiciones es conocido: los mercados ordenan a los Estados apretarse el cinturón. Los compradores de obligaciones son los únicos jueces de los planes de austeridad consentidos por los gobiernos. Sólo ellos deciden si se dan o no las condiciones para tener confianza en la capacidad de un Estado para reembolsar su deuda. Si un país se somete a una disciplina presupuestaria de hierro y los tipos de interés se hacen soportables, las compuertas del crédito volverán a abrirse.
Pero esta teoría presenta un gran defecto: las promesas no cuestan nada. Aun cuando los Estados se sometan para complacer a los mercados, hace falta tiempo para que las medidas de austeridad entren en vigor y alcancen su objetivo. El refinanciamiento de una deuda existente se apoya en el anuncio de reformas que todavía no han tenido lugar, es decir, sobre la confianza que los mercados le otorgan a la buena fe del deudor . Pero, ¿cómo un Estado considerado irresponsable puede inspirar tal confianza? Por más que Grecia ha jurado su determinación de despojar a funcionarios y jubilados, el plazo de su deuda se cumplirá antes de la ejecución de sus promesas (1). Por eso la paradoja: cuanto más se compromete Atenas a restringir los gastos, más desafiantes se vuelven los mercados a los que trataba de engatusar.
domingo, 7 de marzo de 2010
A propósito de la crisis, ¿qué pasa con la de los cuidados?
Por Sandra Ezquerra [1] y [2]
Llevamos ya más de un año hablando de crisis y, frente a la versión oficialista de los medios de comunicación y la clase política profesional, los movimientos sociales y la izquierda anticapitalista siguen insistiendo en su carácter sistémico y multidimensional. Lejos de ser un mero tropezón en el imparable avance del capitalismo global, la presente crisis responde a las propias contradicciones internas del sistema y su tendencia innata hacia la creación destructiva. Ello hace que sus efectos se multipliquen y que, desde distintos sectores, se esté hablando no únicamente de crisis económica o crisis financiera, sino también de crisis ecológica, crisis alimentaria o crisis climática. Pocas veces, no obstante, se menciona otra cara de la crisis del sistema: una que evidencia de forma especialmente directa la irresoluble contradicción entre la lógica del beneficio económico y la del bienestar de las personas, y que, teniendo en cuenta que las mujeres hemos sido, de manera histórica, las principales responsables de cuidar a los y las que nos rodean, nos golpea a nosotras de manera particularmente dramática.
Numerosos países occidentales, entre ellos el Estado español, sufren desde hace años lo que se ha venido a llamar la crisis de los cuidados o la puesta en evidencia de la incapacidad social y política de garantizar el bienestar de amplios sectores de la población. Dicha crisis ha sido resultado de la entrada generalizada de las mujeres en el mercado laboral durante las últimas décadas, del envejecimiento progresivo de la población y de los efectos privatizadores que décadas de políticas neoliberales han tenido sobre el Estado del bienestar. Estos factores, junto a los nuevos modelos de crecimiento urbano, que a menudo han derivado en la desaparición de lugares y procesos colectivos del cuidado, así como la precarización y la atomización de nuestras vidas cotidianas, han multiplicado las cargas y responsabilidades de muchas mujeres con familiares en situación de dependencia, y han visibilizado la creación de un vacío de presencia y de cuidado para numerosas personas en situación de autonomía restringida. Todo ello ha puesto de manifiesto la insostenibilidad de la organización tradicional del cuidado, que ha sido realizado históricamente por las mujeres de forma invisible y no remunerada, así como la necesidad acuciante de redistribuir de una forma socialmente justa y colectiva la responsabilidad por el bienestar de las personas.
Sin embargo, ante esta situación, la respuesta de los distintos actores implicados ha sido profundamente decepcionante, ya que el trabajo de cuidado continúa considerándose una tarea inherentemente femenina a la vez que socialmente marginal y económicamente irrelevante. Si bien recientemente en el Estado español hemos presenciado un cierto aumento de escuelas infantiles o la aprobación de la Ley de Dependencia, estas medidas han sido insuficientes y no cuestionan la división sexual del trabajo. Además, quedan diluidas tras la imparable implementación de las políticas neoliberales de privatización, liberalización y desregulación de los servicios públicos. Por otro lado, las empresas siguen evitando cualquier tipo de cambio real que las aleje de su lógica del beneficio económico y, ante el debilitamiento de la familia extensa como red de apoyo fundamental y la persistente evasión de responsabilidades por parte de los hombres, las mujeres seguimos siendo consideradas como las principales abastecedoras del cuidado en el marco de la familia. Ello se da de manera paralela a nuestra sobreexplotación específica en el mercado laboral y a la multiplicación de la doble presencia femenina. Las más privilegiadas, ante la dificultad de obtener apoyo por parte del Estado o de sus compañeros, recurren al mercado para comprar un cuidado que en gran medida es llevado a cabo, en condiciones de gran precariedad, por mujeres inmigrantes.
Si bien los Estados occidentales evaden su responsabilidad a la hora de proporcionar soluciones públicas y sociales a la crisis de los cuidados, no muestran ningún pudor a la hora de diseñar leyes de extranjería que canalizan la entrada de mujeres inmigrantes a la Europa Fortaleza, incluyendo el Estado español, ofreciéndoles como única oportunidad laboral y vital la realización de unas tareas domésticas y de cuidado respecto a las que todo el mundo se está lavando las manos. Pero el escenario es aún más complejo: la llegada de cuidadoras extra-comunitarias al Estado español no es más que el resultado del creciente éxodo de millones de mujeres de países del Sur fruto de la restructuración económica impuesta desde Occidente y sus instituciones financieras durante décadas, que han desembocado en elevadas tasas de paro y asfixia del sector público y han golpeado de manera particularmente severa a las mujeres de esos países. Ante la imposibilidad de mantener a sus propias familias, muchas de ellas emigran a lugares como el Estado español para cuidar a las familias de otros y otras. En el marco de una creciente división jerárquica internacional del trabajo y de los derechos, mientras que estas mujeres preparan nuestras cenas, hacen nuestras camas, cuidan a nuestros hijos y acompañan a nuestros ancianos, sus hijas se crían solas durante años, hasta que acaban viniendo a substituir a sus madres, dejando, ellas también, a sus familias atrás. De esta manera, la “cadena transnacional del cuidado” se convierte en un dramático círculo vicioso que garantiza la pervivencia del status quo a la vez que invisibiliza su naturaleza excluyente.
En un momento en el que nos encontramos a punto de celebrar, de nuevo, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, es importante y urgente visibilizar la crisis de los cuidados como fruto de un sistema que no incluye el bienestar de las personas en sus ecuaciones incomprensibles, de unas ideologías de género que siguen garantizando que las mujeres cuidemos de todos, de todas, de todo y de unas desigualdades internacionales que provocan el éxodo de millones de mujeres y que sirven de coartada para la mercantilización del cuidado y su imparable marginación. Hace falta un cambio ya: de expectativas, de lógicas y de sistema. Y por todo ello, en estos momentos de crisis y desesperanza, pero también de lucha y de ilusión, no tiene sentido ser antipatriarcal si no se es también anticapitalista. No tiene sentido ser anticapitalista si no se es también antipatriarcal.
[1] Sandra Ezquerra es componente del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales y militante de Revolta Global-Esquerra Anticapitalista
[2] Artículo publicado en el periódico Diagonal el viernes 5 de marzo. Número 121.
*SANDRA EZQUERRA (es componente del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra y militante de Revolta Global - Esquerra Anticapitalista)
jueves, 18 de febrero de 2010
actualización del programa de estabilidad presupuestaria
| Escrito por Rocío Cruz Jiménez |
| Jueves, 18 de Febrero de 2010 18:45 |
Me ha llegado el texto de la propuesta del gobierno de "actualización del programa de estabilidad presupuestaria" para reducir el déficit público y volver a los criterios de Maastrich en 2013. Son 45 pgs, el archivo adjunto, así que para agilizar destaco algunas lindezas:
- Este documento se ha enviado a la Comisión Europea, por lo que en la introducción (que es una especie de declar
ación de intenciones) se recoge que el proceso se inició ya en los PGE 2010, aprobando DOS PLANES DE RECORTE DEL GASTO PÚBLICO EN LA ADMINISTRACIÓN GENERAL DEL ESTADO (Plan de Acción Inmediata 2010 y Plan de Austeridad 2011-2013) y ha propuesto otros dos Acuerdos Marco para las AAPP de las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales para "permitir el ajuste de gasto requerido, comprometiendo a todos los niveles de la Administración Pública". También plantea que "el Gobierno el 29 de enero ha planteado al Pacto de Toledo y al Diálogo Social una AMBICIOSA REFORMA DEL SISTEMA DE PENSIONES QUE MODIFICA ALGUNOS PARÁMETROS DEL ACTUAL SISTEMA (INCLUIDA LA EDAD LEGAL DE JUBILACIÓN)y mejora el sistema de ayudas familiares [esto es un adorno, pues no se contempla nada de ayudas familiares en ninguno de las dos reformas] Y LOS INCENTIVOS A LA PREVISIÓN SOCIAL COMPLEMENTARIA[= planes privados de pensiones]".
* Primera cosa a destacar: EL PROPIO GOBIERNO RECONOCE QUE LO QUE SE PRETENDE CON LA REFORMA DE LAS PENSIONES ES UN RECORTE DEL GASTO PÚBLICO EN EL PLAN DE AUSTERIDAD, REDUCIENDO LA PROTECCIÓN SOCIAL INSTITUCIONAL Y POTENCIANDO LOS PLANES PRIVADOS COMO SUSTITUTIVO.Y dicen "como se detalla en el apartado 7 de la presente Actualización, una implementación ambiciosa de estas propuestas reducirá significativamente el gasto proyectado asociado al envejecimiento, EN CASI 4 PUNTOS PORCENTUALES DEL PIB A PARTIR DE 2030. ESTO SUPONE RECORTAR A LA MITAD EL INCREMENTO PREVISTO EN AUSENCIA DE REFORMAS" (no porque no sea financiable o porque el sistema no sea sostenible, sino para reducir el déficit público que se ha disparado por el rescate público del sector financiero).
* Segunda: el documento plantea que "las últimas reformas en materia de Seguridad Social" tuvieron un impacto conjunto en UN AUMENTO DE LA EDAD MEDIA DE SALIDA DEL MERCADO DE TRABAJO DE 1,3 AÑOS ENTRE 2006 Y 2025. Es decir, que si en 2006 la media era de 63,6 años, aproximadamente, en 2025 la media ya estaría de por sí en los 65 años sólo con las anteriores medidas: SE CONSTATA QUE ya se alarga la vida laboral en la práctica con las medidas tomadas en el Pacto de Toledo antes del pensionazo. En el documento, pg 42, se plantean los ejes de las propuestas del gobierno (realizadas o por realizar), encaminadas a:
- Reforzamiento de la relación entre cotización y prestación (restringir el aspecto redistributivo del sistema y encaminarlo a un sistema de capitalización: cada uno cobrará según lo que haya aportado a lo largo de su vida laboral)
- UNA RELACIÓN MÁS FLEXIBLE [?] ENTRE LA PREVISIÓN SOCIAL COMPLEMENTRIA Y EL SISTEMA PÚBLICO[favorecedora de las 1as]
- La elevación progresiva de la edad legal de jubilación y la posible vinculación de otros parámetros del sistema (edad mínima de jubilación, número mínimo de años cotizados para acceder y período de cómputo para calcular la pensión). Según los estudios CADA AÑO QUE SE RETRASA LA EDAD DE JUBILACIÓN SE REDUCE EN UN PUNTO DEL PIB EL GASTO EN PENSIONES Y CADA AÑO QUE SE AMPLÍA EL PERÍODO DE CÓMPUTO UN 0,2% ADICIONAL.
Esta fue la parte que se filtró a la prensa.
- Se detallan las ayudas al sector financiero que ha realizado el gobierno español: desde el Fondo para la Adquisición de Activos Financieros (FAAF) han salido 19.341 millones€; desde el programa de avales del Estado a las emisiones de deuda de las entidades de crédito, han salido hasta finales de 2009 48.000 millones€ (y no se cierra hasta junio del presente año,y puede ampliarse el plazo por la Comisión Europea, con lo cuál aumentará); ampliación del 33% de los fondos que gestiona el ICO (60.000 millones€ en 2009, buena parte dedicado al capital circulante de las empresas y a las entidades financieras privadas). El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB, para acometer la reconversión de la banca y la bancarización de las cajas de ahorros) ha realizado una primera emisión de bonos a 5 años por importe de 5000 millones de euros en "condiciones favorables" (más que créditos blandos, ayudas). EN TOTAL SE HAN MOVILIZADO 133.000 MILLONES€ PARA EL RESCATE DEL SECTOR FINANCIERO hasta el presente.
- Para salir de la crisis, el gobierno plantea "LA ESTRATEGIA PARA LA ECONOMÍA SOSTENIBLE", que incluye la Reforma Laboral y del Sistema público de pensiones, el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible y "una serie de actuaciones y programas que implementarán y desarrollarán las reformas durante los próximos años". El Anteproyecto de Ley recoge tres grandes ejes: "modernización y simplificación de la actividad pública" (reducir gasto PGE, reducir presión fiscal por trámites y gestiones a las empresas, reducir controles e inspecciones de diversos organismos), la mejora de la competitividad de las empresas (subvenciones), mejora de mecanismos de gestión, planificación y regulación de sectores con fuerte impacto ambiental como el energético y el transporte (¿se referirán a la privatización de puertos, aereopuertos, sistema ferroviario, etc en marcha y a la apuesta por la energía nuclear y la financiación pública de las inversiones en infraestructuras energéticas?), Y la entrada en vigor de la Directiva de Servicios. En cuanto al transporte y la energía se recoge textualmente "GARANTIZAR LA EFICIENCIA ECONÓMICA, FAVORECER LA COMPETENCIA", etc.
El Ministerio de Economía y Hacienda ha hecho un ESTUDIO DEL IMPACTO DE ESTA ESTRATEGIA EN: REDUCCIÓN DE LOS COSTES DE LA CREACIÓN DE EMPRESAS (de 617 a 203€ y el plazo de 30-40 días a 17 días: se favorecerá el dumping social, proliferarán los ya habituales cambios de CIF de las empresas para no hacerse cargo de las plantillas, las deudas, etc. Hay que recordar que hace tiempo en nuestro país que las personas físicas o jurídicas no tienen que responder por las deudas o delitos cometidos en sociedades que han dejado legalmente de existir, a no ser que sea algo muy gordo o que seas un pringado: véase la sentencia de la Audiencia Nacional a Díaz Ferrán por el fraude de 106 millones de euros a Hacienda por el pelotazo de Aereolíneas Argentinas, donde considera que no tiene que pronunciarse ya que "la merma de ingresos a las arcas del estado por dicha actuación no ha puesto en peligro la estabilidad económica ni presupuestaria del gobierno", toma ya!), RECORTE EN LOS PLAZOS DE PAGO A EMPRESAS (de las administraciones a las empresas, se recorta el plazo un 25%, que se estima en un ahorro para estas de 750 millones de €, y del 50% de los pagos entre empresas, de 120 días a 60, con un ahorro estimado de 1700 millones €; claro, este dinero lo ahorran las empresas no financieras, para compensar la "merma" de ingresos de la banca y las entidades financieras, hay que potenciar otros mercados como los fondos privados de pensiones...), ELIMINACIÓN DE CARGAS ADMINISTRATIVAS (con el objetivo de reducirlas en un 50% de aquí a 2020), AUMENTO INVERSIÓN I+D+i (doblar la inversión pública de aquí a 2020; en un marco de "reducción del gasto", esta partida tiene que salir de lo que antes iba destinado a otra cosa, como el empleo público o las prestaciones sociales) Y LA MEJORA DE LA FORMACIÓN DE LA POBLACIÓN (para aumentar la productividad)REFORZANDO LA COLABORACIÓN CON EMPRESAS PRIVADAS. También se plantea LA REDUCCIÓN DEL IMPUESTO DE SOCIEDADES DEL 25 AL 20% PARA LAS EMPRESAS QUE MANTENGAN O CREEN EMPLEO.
También contempla la Ley de Economía Sostenible otrasmedidas fiscales:
- Eliminación paulatina de la deducción fiscal por compra de vivienda habitual.
- Equiparación del trato fiscal de la deducción por alquiler y la deducción por compra de vivienda habitual
- Elevar del 50 al 60% la reducción para el cálculo del rendimiento derivado del arrendamiento y se reduce de 45 a 30 años la edad del inquilino para las reducciones del 100%. (para fomentar el alquiler: si alquilas a menores de 30 años, los rendimientos no te computan para la tributación, están exentos)
- Incremento del 50% del porcentaje de deducción en las empresas por actividades de innovación. En 2009 se aprobó el mantenimiento INDEFINIDO de la deducción en el Impuesto de Sociedades por actividades de innovación (es decir, inviertes hoy y te deduces indefinidamente). Duplicación del porcentaje de deducción fiscal a empresas por el tratamiento medioambiental de los residuos.
- En el cuadro 3,3 de pèrspectivas macroeconómicas para el estado español se prevé una contracción del PIB de 0,3% en 2010 y la vuelta al crecimiento a partir de 2011. El gasto de las administraciones públicas se proyecta con un decrecimiento del 0,4, 1,1 y 1,4%. "En el ámbito laboral, la previsible estabilidad de los precios, el nivel alcanzado de la tasa de paro y la disminución del número de despidos harán que EL CRECIMIENTO DE LA REMUNERACIÓN POR ASALARIADO SE REDUZCA SIGNIFICATIVAMENTE". Plantea que la inflación se mantendrá baja "resultado de un moderado avance de los costes laborales unitarios, asociado al menor dinamismo salarial, A LA VEZ QUE LOS MÁRGENES EMPRESARIALES RECUPERARÁN ALGO DEL TERRENO PERDIDO EN LOS TRES ÚLTIMOS AÑOS y los precios de importación se acelerarán ligeramente". Está claro en quien piensa el gobierno que debe pagar la crisis.
- En 2009 cayeron 2,4 puntos los ingresos de la administración pública. El reajuste presupuestario combina la reducción del gasto (la tasa de reposición de empleados públicos se contrae del 25% de las plazas al 15% en el Acuerdo para la Función Pública firmado con los sindicatos, pero ya en enero el gobierno unilateralmente lo rebaja al 10%, es decir, el 90% de las jubilaciones no se cubre Y QUE NO SE EFECTUARÁ NINGUNA NUEVA CONTRATACIÓN DE PERSONAL INTERINO, y en la Comunidad de Madrid por ejemplo ya se plantea que la reposición será del 0%; congelación salarial empleados públicos, congelación de las partidas dedicadas a educación, sanidad, y gastos sociales...en los PGE-2010 para defensa se plantea congelación salarial de la tropa pero se duplica la partida destinada a efectivos en Afganistán..., no se reduce el gasto de "seguridad ciudadana", ni para la corona, ni para la iglesia...). Esta política "se complementa con el incremento de los tipos legales del IVA a partir de julio de 2010", de las rentas del ahorro (nimia, pues supone en la práctica una diferencia de 60 euros para 6000€ de rendimiento, para lo cual hay que tener una inversión de cientos de miles de euros), la subida de los impuestos especiales (tabaco, hidrocarburos) que suponen un aumento previsible de los ingresos de 1,4 puntos.
- Los recortes del gasto posibilitarán, según el gobierno, una reducción del gasto no financiero (puesto que los intereses de la deuda pública siguen aumentando, calculando que en 2013 estára alrededor del 3,1% del PIB) del 4% respecto a 2009. El presupuesto no financiero de todas las comunidades autónomas permanece prácticamente congelado. El Plan de Acción Inmediata para 2010, aprobado en enero, supone una reducción del 0,5% adicional del gasto presupuestado inicialmente (apenas dos meses antes). El documento plantea que el Plan de Austeridad y los Acuerdos Marco con la batería de medidas, supondrán:
- La reducción de 1,9% de PIB de la remuneración de asalariados (recorte del 4% nominal sobre el nivel de 2009). El 7% de la plantilla de la Administración Pública alcanzará la edad legal de jubilación en los próximos 3 años; la reducción del gasto se da vía amortización de las plazas (que se pierden) por jubilación y por la congelación salarial durante el período.
- Racionalización de las jornadas de trabajo y utilización más eficaz de los medios materiales para reducir en un punto los consumos intermedios y otros gastos.
- Reducción del 14% respecto al nivel de 2009 de formación bruta de capital fijo en la Administración (que afectará a los fondos, provisiones e inversiones en infraestructuras)
- El capítulo de subvenciones se recortará en 0,5% PIB - en cuanto a la evolución de la deuda pública, se estima que durante el período aumentrá en 19 puntos (de los cuales, 11 puntos serán por el incremento del gasto en intereses) hasta alcanzar el 74,1%. Se estima que el ajuste deuda-déficit se reduzca con respecto a 2009 por las menores aportaciones del FAAF y del FROB (dinero a las entidades financieras) y a la paulatina recuperación de dichas aportaciones (aunque las garantías de recuperación son laxas e incluso en algunos casos inexistentes).
- EN CUANTO A MEDIDAS DE CONTROL DEL GASTO FARMACÉUTICO, se ha contenido bruscamente el gasto desde 2004. En cuanto a la ley de dependencia, en 2009 únicamente se ha dotado con un 0,7% del PIB, y la proyección hasta 2020 es de congelación (0,9% para ese año).
Todo esto en el marco de las "previsiones" (amables) del gobierno. Menos mal que no íbamos a pagar la crisis los de siempre.
Rocío Cruz Jiménez
Ver documento completo pinchando en:
http://rdtac.net/attachments/Actualizacion-del-programa-de-estabilidad-2009-2013.pdf
martes, 14 de julio de 2009
La metástasis del capital
Por Alfredo Apilánez, en Alasbarricadas
Un sistema que, cuando no tiene problemas, excluye de una vida digna a la mitad del planeta y que soluciona los que tiene amenazando a la otra mitad, funciona sin duda perfectamente, grandiosamente, con recursos y fuerzas sin precedentes, pero se parece más a un virus que a una sociedad. Puede preocuparnos que el virus tenga problemas para reproducirse o podemos pensar, más bien, que el virus es precisamente nuestro problema. El problema no es la crisis del capitalismo, no, sino el capitalismo mismo. Y el problema es que esta crisis reveladora, potencialmente aprovechable para la emancipación, alcanza a una población sin conciencia y a una izquierda sin una alternativa elaborada.
Santiago Alba Rico
El lunes 21 de octubre de 1929, el mercado bursátil sobrevaluado comenzó su caída. Logró una breve recuperación a mediados de semana, pero 7 días más tarde, el Martes Negro, volvió a derrumbarse: se pusieron a la venta 16 millones de acciones y no había compradores. El juego se había acabado.
Mike Whitney
El capitalismo de casino ha hecho crack estrepitosamente. Sufrimos en estos tiempos un auténtico aluvión de noticias sobre la hecatombe económica en curso. Los mass-media, en manos de los mismos agentes económicos protagonistas del derrumbe, nos bombardean día tras día con informaciones fragmentarias e intencionadamente manipuladas por los creadores de opinión para impedir una visión de conjunto de las entrañas del proceso. De este modo, las sopas de cifras difícilmente inteligibles, los rescates financieros multimillonarios, las pseudonacionalizaciones bancarias y demás flashes inconexos, pretendidamente aclaratorios de la gravedad de la situación, se convierten en un magma caótico destinado a transmitir la idea de que, aunque la nave haga agua por los cuatro costados, las vías se pueden taponar con medidas “cosméticas” o profilácticas que no afecten a su rumbo ni pongan en peligro el puesto de mando.
Paralelamente, los títeres políticos, dócilmente sometidos a los dictados del poder económico, tienen el descaro de violar flagrantemente los mandamientos del, hasta hace bien poco, sacrosanto neoliberalismo ortodoxo (su catecismo para las vacas gordas). Vemos así cómo, transmutados súbitamente en apóstoles de la llamada “socialización de las pérdidas”, se aprestan a decidir intervenciones multimillonarias para librar al capital financiero de sus activos basura. Tratan de esta forma de recomponer a costa del erario público las maltrechas arcas de los especuladores, contribuyendo incluso al saneamiento y posterior restitución al capital privado de los buques insignia del capitalismo de la edad dorada como Chrysler o General Motors.
Este hecho desvela la falacia difundida a los cuatro vientos por la propaganda neoliberal imperante, cuyo primer mandamiento es que el estado no se entrometa en los negocios, cuando en realidad requiere, como vemos un día si y otro también, su auxilio permanente para tratar de allanar los obstáculos que la dinámica contradictoria de la acumulación de capital encuentra constantemente a su paso.
El capitalismo exangüe encuentra en el capital público y en el apoyo entregado de los bancos centrales los últimos puntales que pugnan por mantener con respiración asistida al paciente terminal. Sin embargo, ello no debería sorprender a nadie, ya que la clase política es, parafraseando a John Dewey, la sombra que el gran capital proyecta sobre la sociedad.
De esta suerte, la situación económica mundial está tomando un cariz de patetismo surrealista pocas veces resaltado. A pesar del carácter dramático de las consecuencias sociales de la vorágine especulativa que cotidianamente presenciamos (explosión del paro, quiebras inminentes de fondos de pensiones, ejecuciones inmobiliarias masivas, etc.), la élite de oligarcas político-financieros, derramando abundantes lágrimas de cocodrilo, no ceja ni un instante en su empeño de obtener las máximas regalías públicas, sufragadas involuntariamente por toda la ciudadanía. Su intención es continuar con sus trapacerías a una escala aun superior, manteniendo incólume la estructura del poder social y dando una vuelta de tuerca más en la huida hacia adelante del capitalismo parasitario.
En el colmo del descaro y la desfachatez, los creadores de esta montaña de capital ficticio, destinada a exprimir al máximo el flujo de plusvalía que mana del capital productivo (y que, según los apologistas neoliberales, habría de servir para lubricar el sistema económico con una asignación de recursos más eficiente que eliminaría el carácter cíclico del capitalismo), sufren una metamorfosis pasmosa abandonando su catecismo ideológico neoliberal al compás del agravamiento de la situación de sus cuentas de resultados. De este modo, haciendo gala de una volubilidad teórica abracadabrante, arrumban al desván a su santón monetarista mister Friedman y su retórica neoliberal y antiestatista, para abalanzarse en brazos del salvador por excelencia del capitalismo letárgico, Lord Keynes, y adaptar un sucedáneo espurio de su teoría a las necesidades actuales de la acumulación de capital. Presenciamos pues cómo todo el aparato ideológico de la clase dominante desempolva los viejos manuales macroeconómicos de estirpe keynesiana, hasta hace bien poco denostados y sometidos a anatema por esos mismos propagandistas del capital. Pero ya se sabe que, cuando se trata de evitar el hundimiento del barco, las fruslerías teóricas de los académicos se pueden enviar al purgatorio, para a continuación rescatar las viejas recetas reiteradamente denostadas en los tiempos de vacas gordas. Queda de esta forma al desnudo, dicho sea de paso, la falta de rigor y la perfecta adecuación a los intereses de la clase capitalista de esa pseudociencia llamada pomposamente teoría económica.
Así pues, nuestros ínclitos expertos y eximios teóricos de la Academia y de los Servicios de Estudios de la gran banca y los organismos internacionales al servicio de la “libre empresa” se aprestan raudos a bendecir de nuevo los déficit públicos e incluso la activación de la impresora de billetes (llamada, eufemísticamente, expansión monetaria cuantitativa). Todo vale en el intento desesperado por sanear la maltrecha economía de mercado y su hipertrofiado sector financiero a costa de las arcas públicas.
Paralelamente, millones de trabajadores, entrampados en las arenas movedizas de las deudas impagables y los expedientes de regulación de empleo, sufren la inclemencia del ajuste. A ellos no llegan ni por asomo esas regalías y dádivas públicas con las que el Estado ejerce su función de mamporrero del capital. Más bien al contrario: las voces de los expertos ultramontanos claman por una mayor “flexibilización” laboral que abarate el despido y facilite la expulsión de millones de trabajadores “excedentes” del mercado de trabajo y la reducción del sueldo y los derechos de los restantes. Las ejecuciones inmobiliarias son masivas y reflejan crudamente el trato discriminatorio en las ayudas y dispendios públicos: millones volcados en los bancos para su saneamiento mientras se niegan moratorias hipotecarias o cualquier tipo de ayuda financiera a las víctimas de la orgía especulativa.
Contemplamos pues meridianamente cómo la supuesta vuelta al keynesianismo de esta política económica no es más que otra cortina de humo, lanzada por los tribunos de los tabloides hegemónicos y sus padrinos en los departamentos de las Facultades de Economía, para ocultar que las montañas de fondos vertidas sobre los cortocircuitados mercados financieros no se dirigen a financiar inversiones generadoras de empleo sino a restablecer la rentabilidad del sector más parasitario y especulativo de la economía. Lo único que se pretende con ello es volver a las andadas y sentar las bases que favorezcan una huida hacia adelante del entramado capitalista, sin alterar ninguno de los presupuestos que han llevado a la actual hecatombe.
Y mientras tanto, esta enorme montaña de dinero fiduciario, de especulación inmobiliaria y de activos financieros basura que están volatilizándose a ojos vista muestra al desnudo en su derrumbe la permanencia de las bases históricas de la acumulación de capital y los límites intrínsecos de la misma.
De esta forma contemplamos cómo, a medida que colapsa el endiablado entramado financiero basado en la inflación especulativa de activos bursátiles e inmobiliarios, aparece con claridad meridiana la desesperada pugna del capitalismo por superar una vez más la contradicción insoluble entre la tendencia a la acumulación ilimitada de plusvalía y las crecientes dificultades para su valorización. Estos cortocircuitos internos del sistema, y su incapacidad consiguiente para corregir los desequilibrios que conlleva el anárquico proceso de producción, impiden sacarlo por sus propios medios de las arenas movedizas en las que está atrapado. Ello implica, inevitablemente, la necesidad de movilizar todos los recursos públicos disponibles inflando de deuda las arcas públicas para tratar de engrasar esta maquinaria oxidada para que vuelva por sus fueros. El objetivo sería dar una nueva vuelta de tuerca a la creciente condición parasitaria del capitalismo actual, basado en la proliferación por doquier de ingresos no ganados, rentistas y especulativos, cada vez más alejados de la menguante economía productiva.
Así pues, mientras el maremoto financiero-crediticio resultante de esta brutal superproducción general de mercancías impacta contra la inerme economía real, sus culpables reorganizan sus fuerzas con el apoyo incondicional de la clase política mundial para tratar de continuar a su antojo con el expolio del planeta y de sus sufridos pobladores. Aunque parezca inaudito, mientras en los oasis de la abundancia capitalista se desarrolla la mencionaba barahúnda de consumo y especulación rampantes, más de tres mil millones de personas sobreviven con menos de dos dólares diarios en el erial de miseria que ocupa la mayor parte del planeta.
En resumen, vemos que los medios empleados para trascender de nuevo los límites del proceso de acumulación son los de siempre: centralización y concentración crecientes de los capitales para eliminar las partes más ineficientes de la estructura económica capitalista; la ya mencionada ayuda del papá estado para tratar de recomponer los paralizados circuitos financieros a través de inyecciones multimillonarias de liquidez, que permitan encontrar por esta heterodoxa vía un comprador de última instancia de derivados financieros sin ningún valor de mercado y reducir la hipertrofia creciente de capital ficticio carente de refrendo productivo; incremento de la intensidad de la explotación del trabajo, con la galopante destrucción de empleo que actualmente presenciamos y el aumento consiguiente del ejército industrial de reserva, para deprimir los salarios reduciendo costes laborales.
Así mismo, el núcleo central del poder imperial pone en marcha todos los mecanismos para traspasar el coste de la crisis a los países pobres a través del intercambio desigual, los trucos financieros de los mercados de divisas y la manipulación de los precios de las materias primas y fuentes de energía que realizan las multinacionales en el trampeado y asimétrico comercio internacional.
Simultáneamente, cumpliendo con enorme probidad su función de anestésicos sociales, los pseudoizquierdistas moralizantes, entre los que destacan los economistas y periodistas reformistas al estilo de Krugman o Stiglitz, braman contra la especulación rampante y sermonean lastimeramente sobre la necesidad de volver al capitalismo del tendero, basado en el esfuerzo prudente y en el trabajo metódico y supuestamente libre de especulación y de comportamientos irresponsables. Vuelve a resucitar en estos sermones de los ecónomos el espectro del viejo Weber que, en su ética protestante, fundamentaba la ética capitalista en la vida dedicada al trabajo honrado, la austeridad puritana y la entrega al buen Dios.
Sin embargo, todo esto son pamplinas. La evolución histórica del capitalismo enseña que no hay capitalismo bueno-productivo y capitalismo malo-especulativo y que tampoco es posible embridarlo para controlar sus desajustes estructurales. Así que todas estas monsergas machaconas de los expertos de cabecera (asesores áulicos de quienes tratan de mantener, a pesar de las tempestades, firme el timón del barco) rezuman cinismo insostenible y defensa a ultranza del statu quo por los cuatro costados.
La verdad es que el llamado capitalismo productivo, basado en la producción de mercancías a través de la explotación del trabajo humano, lleva insertas las tendencias opuestas y autodestructivas que han provocado la crisis actual. En un proceso histórico que comenzó doscientos años atrás, el sistema ha ido generando endógenamente (debido a sus necesidades intrínsecas de preservar la realización de la plusvalía y el mantenimiento de la tasa de ganancia) un apéndice de capitalismo de casino que es tremendamente funcional a la necesidad del capital de mantener su valorización tensando al máximo la cuerda de la explotación del trabajo asalariado.
Este apéndice parasitario del capital se convirtió en hegemónico como salida a la pérdida de rentabilidad de la tradicional producción de mercancías de los sectores industriales dominantes en los llamados “treinta años gloriosos” posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Este vacío dejado por el agotamiento del modelo productivo de posguerra no pudo ser llenado por la llamada terciarización y la subsiguiente incorporación a los procesos productivos de las tecnologías de la información y la comunicación en la denominada tercera revolución industrial.
Así pues, ninguna salida productiva asumió el relevo a una escala lo suficientemente grande para poder desempeñar el mismo papel que la industria automovilística de la precedente fase fordista. El capitalismo buscó su tabla de salvación en la especulación en bienes raíces y en el festín de derivados financieros surgidos para sostener la gran montaña de deuda que constituye la clave de bóveda del andamiaje de la estructura económica moderna. Se trataría de pugnar por escapar (como vemos ahora, infructuosamente) del inexorable final de todos los auges capitalistas: el derrumbe progresivo de la tasa de ganancia causado por la plétora de mercancías invendibles que inunda los saturados mercados.
Empero, tarde o temprano, el festín de productos financieros creados para multiplicar la rentabilidad de los ingentes excedentes no reinvertidos en la inversión productiva se vuelve incapaz de llenar la brecha creciente entre las rentas salariales y el volumen de consumo necesario para mantener la maquinaria en marcha. Los astronómicos ingresos derivados del “milagro del interés compuesto” y del consumo de los rentistas y especuladores no pueden compensar el constante declive de la participación de los salarios en la renta nacional. Los “cortadores de cupones” de Weber que viven de ingresos no ganados acaban secando el pozo de especulación del que mana su parasitaria riqueza.
El hecho palmario es que la reproducción ampliada del capital se mantiene incólume mientras el retraso crónico de los salarios respecto al creciente volumen de medios de consumo puestos en circulación pueda ser compensado por el crédito y el consumo de los rentistas. Pero la exorbitante rentabilidad de los productos financieros creados para apuntalar este déficit creciente de demanda efectiva acaba socavando las bases de su propia perpetuación, al desplazarse cada vez más capitales hacia estos sectores especulativos donde la rentabilidad es mucho mayor, abandonando éstos la esfera productiva y minando paulatinamente la base de su propia supervivencia.
En este punto crítico, el “chicle” del ciclo alcista ya no se puede estirar más y la pugna del capitalismo por superar sus propias e insolubles contradicciones desemboca en un hundimiento aún más estrepitoso que en anteriores ocasiones históricas. El supuesto auge no ha sido más que el resultado de un esfuerzo sin precedentes por retrasar el estallido de las costuras del entramado con el lubricante multiplicador de riqueza ficticia que representa la avalancha vampírica de entelequias de ingeniería financiera parida por los prebostes de Wall Street.
En conclusión, por debajo del estruendo de la propaganda legitimadora de los tabloides y de los brindis al sol de los politicastros, desarbolados por la gravedad de la situación, opera la falsa idea legitimadora de que no es el sistema como un todo el que hace agua por los cuatro costados, sino sólo el castillo de naipes piramidal levantado por una cúpula de especuladores que han pervertido las reglas del capitalismo productivo. Estos agiotistas sin escrúpulos habrían estado enriqueciéndose astronómicamente aprovechándose de los incautos pequeños inversores y ahorradores que habrían quedado atrapados en este timo piramidal creado por los trasuntos de los antiguos alquimistas medievales (buscadores, como ellos, de la piedra filosofal de crear riqueza de la nada).
El objetivo de esta enorme ceremonia de la confusión reinante es que el público no tenga a su alcance nunca las herramientas de análisis necesarias para comprender el trasfondo de la actual hecatombe. Las pseudoexplicaciones dominantes son de una pobreza pasmosa, pero tienen una función común: tratar de concentrar las causas y los culpables en sectores concretos de la economía capitalista, dando de esta manera a entender que la reforma de los procedimientos erróneos, el salvamento de los sectores más afectados y la purga de los especuladores avariciosos serán capaces de corregir las disfunciones actuales y hacer retornar al sistema a su funcionamiento ordinario.
Se trataría, trayendo a colación una, quizás demasiado socorrida, metáfora quirúrgica, de aislar la zona tumoral (el sector especulativo de los fondos de inversión y de titulización de hipotecas) para tratar de extirparla antes de que haga metástasis. Sin embargo, la expansión de las células cancerígenas ya ha colonizado todo el organismo y resulta imposible su eliminación, quedando pues como último recurso la transfusión de enormes cantidades de plasma sanguíneo (la llamada expansión cuantitativa o inyección masiva de liquidez monetaria) para mantener artificialmente con vida al moribundo, convertido en una suerte de mutante-zombi necesitado de sostenimiento artificial.
Como siempre, los medios de comunicación de masas cumplen con su función alienante de ocultar la gravedad del paciente y de otorgar una pátina de respetabilidad pseudocientífica a las consignas del complejo político-empresarial, envueltas y adornadas con la retórica vacua de los expertos de las Facultades de Economía. El fin último de esta monumental manipulación informativa perfectamente orquestada es evitar a toda costa que la población tome conciencia de las causas y de los culpables que han generado esta huida hacia adelante del capitalismo senil que estamos presenciando en tiempo real.
Una huida hacia adelante que no se diferencia en lo esencial de las acaecidas en los últimos doscientos años de historia del sistema capitalista, si bien las bruscas oscilaciones anteriores palidecen ante el espectáculo actual de un proceso de acumulación de capital cada vez más parasitario e improductivo. Esta nueva vuelta de tuerca de la metástasis capitalista otorga al sistema actual un potencial destructivo mucho mayor que en otras situaciones similares del pasado. Entre otras cosas, porque, con este modo de producción, la naturaleza que nos sostiene ya no se sostiene a sí misma frente a un Moloch que la expolia sin cesar, amenazando directamente la supervivencia de la especie.
Hoy como ayer, la única manera de que este mutante-zombi no arrastre en su descomposición degenerativa a la humanidad y a su maltrecho entorno ecológico, comporta la construcción de un agente histórico de transformación social que sea capaz de arrumbar el organismo agonizante en que se ha convertido el imperio del capital. Si esta tarea prometeica se viera colmada por el éxito se podría aspirar a construir, sobre las cenizas del actual, un modo de producción no depredador que, en una simbiosis productiva que no agoste los recursos naturales, vertebre la organización social poniéndola al servicio de las auténticas necesidades humanas antes de que sea demasiado tarde.
Fuente: Alasbarricadas
.jpg)







