lunes, 18 de mayo de 2009

La izquierda anticapitalista y la cuestión nacional


“En relación a la cuestión nacional y el proyecto de lucha de l@s anticapitalista en las naciones oprimidas se impone un análisis riguroso de la situación actual y una claridad estratégica en el proyecto emancipatorio de los pueblos de la península ibérica.


Lamentablemente algún que otro polemista de pluma fácil desvirtúa este debate mediante el recurso a la insidia y la descalificación burlesca permanente. Esto es debido a que la involución democrática producto de la crisis esta provocando una escalada represiva por parte de los estados centrales sin igual y a una exacerbación de las contradicciones entre el poder central y las aspiraciones de los pueblos oprimidos del estado español y del planeta.


Esta dinámica ha provocado que más de un escritor del campo de la izquierda antisistémica se trasmute, en una conversión súbita o sobrevenida, del estatismo obrero revolucionario a la defensa incondicional y esencialista del INDEPENDENTISMO como estrategia absoluta, excluyente y sine qua non del anticapitalismo en las nacionalidades oprimidas. Craso error.


Con la finalidad de aportar algo más de claridad y precisión, que algunos exabruptos propios de resentidos sociales, añado esta elaboración sobre las posiciones que compartimos las gentes de Ezker Alternatiboa y de la Izquierda Anticapitalista.” (Marce)


La izquierda anticapitalista y la cuestión nacional

Es indiscutible que, en un Estado plurinacional como el español, la cuestión nacional constituye un elemento fundamental, decisivo, del programa y la idiosincrasia de una izquierda que pretenda realmente revolucionar la sociedad. La crisis de la izquierda tradicional – y, singularmente, de la izquierda de matriz comunista – tiene mucho que ver con sus inconsecuencias y sus renuncias a la hora de dar respuesta a los anhelos democráticos de las nacionalidades ibéricas, encajadas en la “inquebrantable unidad de España” a través de una violencia histórica del centro sobre la periferia.

El período de convulso e incierto hacia el que nos precipita la crisis mundial del capitalismo no sólo no diluirá la problemática de las nacionalidades que no han alcanzado la plenitud de su desarrollo y carecen de una expresión estatal propia, sino que la tornará especialmente aguda, entrelazándola a cada paso con las previsibles sacudidas de los conflictos entre las clases y con la dimensión ecológica y medioambiental de dicha crisis. Y eso será así hasta tal punto que una fuerza política sin un firme criterio sobre la cuestión nacional se revelaría incapaz de vertebrar una organización militante, asentada entre las franjas más avanzadas de la clase trabajadora y de la nueva generación, a la altura de los desafíos planteados.

A nivel internacional como en el propio Estado español, la crisis del sistema conlleva inevitablemente la pérdida de legitimidad – y acabará comportando el resquebrajamiento – de las instituciones y dispositivos sobre los que asentaron, en la etapa anterior, las relaciones entre las clases sociales y las naciones. Lejos quedan los años de la llamada “globalización feliz” en que, tras la caída de la URSS y bajo la apoteosis del capitalismo neoliberal, parecía abrirse, desde las costas del Báltico hasta el corazón del Pacífico, un período de eclosión nacional de los pequeños pueblos sin estado. Muy pronto, la guerra de los Balcanes vendría a demostrar cómo las grandes potencias reorganizaban sus áreas de influencia y sus corredores geoestratégicos exacerbando viejos agravios nacionales, encubriendo limpiezas étnicas y haciendo tristemente cierta la aseveración de que, bajo el yugo imperialista, la suerte de las pequeñas naciones se reduce muchas veces al privilegio de escoger el amo a quien habrán de someterse. Los primeros compases de la actual crisis sistémica, por lo que a Estados e instituciones supranacionales se refiere, apuntan hacia un reforzamiento del militarismo y de los espacios policiales, y comportan un neto retroceso de las libertades democráticas en todos los ámbitos. La reafirmación de la “Europa fortaleza”, movilizada bajo la bandera de la OTAN en una cruzada mundial contra el “terror” y cada vez más unísona en torno a las políticas antisociales y de “preferencia nacional” frente a la inmigración, lejos de favorecer una identidad ciudadana continental, revitaliza el patriotismo xenófobo en torno a los Estados constituidos – muchas veces sobre la base de relaciones de desigualdad jurídica entre distintos pueblos o de opresión de minorías nacionales o étnicas. (Esa concordancia no excluye que, en una fase más avanzada de la crisis y ante una acumulación explosiva de contradicciones, asistir a episodios de repliegue, de proteccionismo autoritario, que debería necesariamente revestirse de un manto de “exaltación nacional”).

En una palabra, las tendencias inherentes al capitalismo deparan “malos tiempos para la lírica” en lo concerniente a la aspiración a decidir su propio futuro por parte de los pueblos sin Estado. Por esa misma razón, es fundamental que una izquierda anticapitalista capte – y aborde de modo apropiado – todo el potencial revolucionario que encierra ese anhelo frente a un sistema que hará de la opresión nacional un vector del recrudecimiento de la explotación de la fuerza de trabajo y de la tierra.

La realidad de una construcción europea que, bajo la égida de las grandes corporaciones industriales y financieras, ha encontrado en los Estados tradicionales la estructura idónea para la gestión de los mercados y el reparto de roles en la globalización, hace tiempo que dejó en la cuneta los espejismos soberanistas de Catalunya o Euskadi en el marco de la Unión. La cesión de soberanía de los Estados a las instancias comunitarias no ha supuesto brecha alguna a través de la que esas nacionalidades alcanzasen a hablar con voz propia en Europa. La globalización les ha asignado un lugar determinado – y subalterno - en la división internacional del trabajo, pero les ha rehusado la palabra. Ni la nonata Constitución europea, ni el Tratado de Lisboa han abierto ninguna puerta en ese sentido. La evolución de la Unión bajo las sacudidas de la crisis acentúa las desigualdades sociales, pero también los desequilibrios territoriales, la injusticia hacia las minorías y el sometimiento de las naciones más débiles, alejándose a marchas forzadas del ideal de una Europa de los pueblos.

La crisis ha estallado con fuerza inusitada, dando al traste con el “modelo de crecimiento español”, justamente cuando el diseño autonómico heredado de la transición daba ya señales inequívocas de agotamiento. Más exactamente, los primeros efectos de la gravísima recesión en que se hunde el Reino de España coinciden con la frustración de las últimas esperanzas de abrir nuevos espacios de autogobierno en Catalunya – en el marco de la Constitución o emprendiendo el camino de una sustantiva reforma de la misma – y de reconducir el conflicto vasco por las vías del diálogo político. Fracasó la reforma autonómica catalana, reducida a una todavía incierta descentralización administrativa, y se rompieron las negociaciones para un proceso de paz en Euskadi, reabriendo una espiral de represión contra la izquierda abertzale por parte del Estado y de violencia armada por parte de ETA. En Galiza, la impotencia de la coalición de socialistas y BNG para iniciar siquiera una superación de la estructura caciquil del país, retornó el poder al PP y, por ende, pospuso cualquier avance hacia una construcción nacional.

El desplazamiento del PSOE hacia “el centro” y la búsqueda de pactos de estabilidad a nivel estatal determinan una dinámica de regresión en las nacionalidades. Cesión del gobierno a la derecha en Nafarroa, gobierno del PSE en Vitoria – con el apoyo del PP y merced a la ilegalización completa del independentismo -, cuenta atrás para un tripartito de izquierdas catalán cada vez más desgastado ante su base social… y al que Zapatero preferiría un entendimiento del PSOE con el nacionalismo conservador… En tales condiciones, los devastadores efectos sociales y medioambientales de la crisis se conjugarán tarde o temprano con un resurgimiento, radicalizado en términos políticos, de la reivindicación nacional. El progreso municipal de las CUP en Catalunya o la primera convocatoria de una Huelga General por parte del sindicalismo abertzale apuntan en esa dirección. Pero, a su vez, plantean lo que será una problemática mayor para la izquierda en el curso de los próximos años.

Frente al PSOE, incapaz de alejarse del constitucionalismo monárquico y profundamente imbricado en el andamiaje de “la España de las autonomías”, una IU subalterna e institucionalizada ha desaprovechado durante estos años la ocasión de levantar un referente unificador de la lucha de la clase trabajadora del conjunto del Estado dando, al mismo tiempo, una salida democrática radical a las reivindicaciones de las nacionalidades ibéricas; es decir, una alternativa republicana, basada en la defensa intransigente del derecho de los pueblos a su autodeterminación (incluyendo el derecho a la separación) y la perspectiva de un federalismo de libre adhesión. Resulta del todo imposible forjar una izquierda anticapitalista que no haga bandera de ese programa. Y es que están en juego la independencia política, la unidad de acción y la combatividad de la clase trabajadora y de los movimientos sociales contestatarios.

La miseria autonómica sólo puede deparar impotencia ante la crisis, agresiones al territorio y división. Estructura clientelista, interesadamente desequilibrada y destinada a fragmentar a través entidades enfrentadas las bases territoriales de una eclosión nacional (en los casos de Euskal Herria y de los Països Catalans), la “España de las autonomías” deviene hoy un obstáculo a cualquier respuesta social progresista. En ese marco viciado, por ejemplo, la transferencia de competencias - sin los recursos o la financiación necesaria - favorece dinámicas de degradación y privatización de los servicios públicos, incrementando una percepción mercantilista e insolidaria de las aspiraciones al autogobierno por parte de las nacionalidades históricas – o asociando, en su propio seno, tales aspiraciones a los intereses de la burguesía autóctona. Del mismo modo, las políticas medioambientalmente más depredadoras – urbanismo desenfrenado, trasvases, infraestructuras faraónicas… pero también opciones antiecológicas como la apuesta por la energía nuclear o la promoción de los cultivos transgénicos – encuentran en ese archipiélago autonómico, en sus carencias presupuestarias, en su división artificiosa, destinada a enfrentar territorios de lengua e historia comunes, y en su acomodada burocracia, los vectores idóneos de un insidioso desarrollo. Una izquierda adaptada a ese marco institucional, incapaz de plantear una estrategia para rebasarlo, es una izquierda condenada a languidecer desde la responsabilidad compartida con las políticas de corte neoliberal, a ver cómo sus bases populares se dividen – o incluso se descomponen en una crispación identitaria que enmascara los antagonismos de clase. Tal ha sido la experiencia de Ezker Batua i de EUiA, sin otro horizonte que la permanencia en el gobierno del PNV – hasta su caída - o en el tripartito de Montilla.

Es importante remarcar, sin embargo, que nuestro compromiso de lucha por la autodeterminación de Catalunya, Galiza y Euskal Herria (incluyendo el derecho a la libre incorporación a sus Repúblicas soberanas por parte de aquellos territorios que se identifiquen con sus respectivos proyectos de construcción nacional), no se confunde con el objetivo de la independencia (que reconocemos como un derecho inalienable e imprescriptible de las naciones emancipadas), ni tampoco significa promoverlo. Una izquierda de ambición socialista parte de la necesaria unidad de lucha de la clase trabajadora frente al capitalismo y sus formas estatales de dominación, y considera indispensable la más estrecha cooperación entre los pueblos para abrir paso a una nueva sociedad. Desde ese punto de vista, la izquierda anticapitalista combate toda forma de opresión o agravio nacional como un obstáculo en el camino de esa unidad, considerando las soluciones más radicalmente democráticas como las más favorables también al avance de la lucha de clases. En ese sentido, aún coincidiendo en muchos terrenos de acción con los sectores más plebeyos y radicales del independentismo, la izquierda anticapitalista se distingue por anteponer siempre los criterios de clase a los nacionales. La composición plurinacional y multiétnica – acentuada en el período de la globalización – del proletariado en esas nacionalidades hace imposible que el independentismo pueda soñar con unificar ni con hegemonizar siquiera a su mayoría social. (Ni que decir tiene que, al margen de muchas otras consideraciones, el aventurerismo de las “vanguardias armadas” que pretenden substituir a los movimientos sociales y ciudadanos, como en el caso de ETA, supone un pesado lastre y una hipoteca para el devenir de la propia izquierda abertzale, y dificulta la identificación de las clases populares del resto del Estado con las demandas de la nación oprimida). Sólo la bandera democrática de la autodeterminación puede desempeñar un papel unificador. Pero resulta del todo imposible predecir el curso de los acontecimientos en los próximos años, que verán sin duda, en el Estado español como en toda Europa, crisis políticas mayores, graves convulsiones sociales, cambios en las correlaciones de fuerzas y en las formaciones políticas. Muchas variables son posibles. En cualquier caso, la izquierda anticapitalista no debería considerar una hipotética independencia de Catalunya o Euskal Herria como un problema, sino como un camino – que tal vez las circunstancias históricas tornen obligado – hacia una federación de las naciones ibéricas y una unión libre de los pueblos en el marco de una Europa social y democrática.

Esta contribución ha sido aportada por Lluis Rabell (Carlos Pereda, Miguel Ángel de Prada y Walter Actis)



MAIATZAREN 21eko GREBA DEIALDIA


STEE EILAS

Grebaren zergatia krisialdi egoeran dago. Ez dugu neurri edo arau zehatz baten kontra borrokatzen, ez baitute neurri berezirik hartu behar izan milaka langile kale gorrira bidaltzeko, ez dute murrizketarik ezarri paroa kobratu gabe gero eta langabetu gehiago uzteko, hainbat tragedia gauzatu ahal dira egun batetik bestera isiltasunean, hain kaskarra baita eratuta dagoen lan merkatua. Hala ere patronalek langileak kaleratzeko malgutasun handiagoa eta pentsioen murrizketa aldarrikatzen dute; gauzak horrela elkarrizketa soziala eduki gabeko argazkia litzateke. Bada garaia indarrak metatzeko, patronalei nahiz gobernuei esateko krisialdialdiaren neurria ez duela gutxi batzuen etekinen gora beherak ematen, baizik eta gehiengoaren bizi baldintzek, eta horiek hobetzeari ekin behar diogula.

Greba honen aurrekariak. Ez gara zerotik abiatzen, gutxi izan badira ere, greba honen aurrekariak dira orain arte hainbat enpresatan egin diren mobilizazioak, sindikatu bakoitzak egindakoa, Nafarroan eta Araban azarotik aurrera era bateratuan antolatu diren martxa eta agerraldiak... beste urrats bat eman behar dugu.

Greba honen ustezko jatorri politikoa. Joera partidistetan erori gabe, Gobernuek krisi ekonomikoaren inguruan orain arte eraman dituzten politikekin ez gaudela ados esan behar dugu. Ez dugu uste EAEko gobernu berriak krisiaren inguruan egingo duena Zapatero, Sanz edo Ibarretxeren gobernuek egin dutena baino hobea izango denik, egoera oso larria da eta erantzunak ematen hasi behar dugu.

Hego Euskal Herriko greba da. Krisialdi hau globala da, ez da bakarrik ekonomikoa, ez orainokoa ere, krisialdi ekologikoa, elikadurarena eta energetikoa urteetan garatzen ari da leku ezberdinetan ondorio ugarirekin. Horregatik zentzu osoa du mugimendu sindikalarekin batera (jatorrizko deialdia ELA, LAB, STEE-EILAS, ESK, EHNE eta HIRU sindikatuek egin genuen, ondoren USO, CNT eta Nafarroako CGTk bat egin dute), gizarte mugimenduek ere greba egun honetan parte hartzea. Krisi honetatik ez gara aterako aberatsei diru gehiago emanez, orain arteko gehiegikeriak errepika ditzaten.

Beste politika publikoak nahi ditugu.
Soldatek BPGean pisua galdu dute azken urteetan, egoera ekonomikoa ona izan arren eta kapitalaren etekinek gora egin duten arren. Lanbideen arteko gutxieneko soldata 600€koa da, pobrezia-atariaren oso azpitik. Langabezian daudenentzako babes handiagoa ezarri, prekarietatea murriztu, irabaziak dituzten enpresetan langileen kaleratzeak debekatu edota bidegabeko iraizpenen kasuetan lanpostura itzultzeko aukera eman; hauek guztiak enpleguari begira hartu beharreko neurri batzuk dira.

Zerbitzu publikoak defendatu behar ditugu krisi egoeran bereziki. Biztanleriaren oinarriko eskubideak asetu behar dituzten baliabideak merkatura badoaz, erosteko ahalmena ez dutenak asistentzialismoaren esku geratzen dira, gizartearen dualizazioaren bidea jorratuz. Bankuei emandako beste diru gastu sozialetan inbertitzekotan krisiaren ondorioak askoz arinagoak lirateke.

Zerbitzu publikoen sorrerak, gainera, enplegu duina sortzea ekar dezake. Zergen sistema aldatu egin behar dugu. Zerbitzu publiko sendoak eta unibertsalak mantentzeko diru asko behar da. Sozietateen gaineko zerga jaitsita, ondarearen gaineko zerga desagertuta eta PFEZren gaineko gehieneko tipoak murriztuta, askoz diru gutxiago eskatzen zaie gehien dutenei gastu sozialetan beharreko hazkundea izateko. Paradisu fiskalekin amaitzeko ere ez dugu neurri eraginkorrik ikusi.

Prekarietatearen aurka. Mundu zabala da irakaskuntzarena. Haur eskoletatik abiatuta unibertsitateraino joanda, hainbat bekario, ordezko edota praktiketako irakasle topa dezakegu, egun batetik bestera kontraturik gabe aurkitzen den langileria, oporrak kobratzen ez dituena, tokiz toki ibili behar duena, soldata txikiagoa kobratzen duena... Badira ere irakasle edo pareko lana egiteko sinatzen diren “laguntzaile” edo “begirale” kontratuak, irakasleenak baino askoz merkeagoak, eta zer esanik ez klase orduetatik kanpora bagoaz, jantokietara, garraiotara...

Hezkuntzako zerbitzuetan aritzen direnek asko dakite prekarietateaz. Hezkuntza Sistema Publikoa indartu eta hedatu. Sistema publikoek ekitatea bilatu behar dute, hezkuntzari buruz behin eta berriro aldarrikatzen dugu jatorriz ikasleek dakartzaten ezberdintasunen kontra aritu behar dela, baita nekez lortuko dugula helburu hori baldin eta ikasleria sailkatzen duen sare pribatua mugarik gabe diruz mantentzen jarraitzen badugu, edota EAEn zatikatzailea suertatu den hizkuntz ereduen sistema ez badugu gainditzen, euskara guztion ondare eta kohesiorako tresna bihurtuz.

Nafarroan aurtengo aurrekontuetan hasi ziren hezkuntzarako murrizketak, euskarari lotutako programa gehienekin batera behera egin dute ere Lanbide Heziketak, ustez lehentasunezko atalak ziren 0-3 urteko zikloak eta eraikuntzek, baita krisiaren aurrean bereziki indartu beharreko atalek: kulturartekotasuna, aniztasuna (-75%) eta genero berdintasuna (-26%). Hau da, arazoak areagotu ahala, ikastetxeentzat baliabide gutxiago dago. Irakaskuntza pribatuarentzako diru laguntzek, berriz, gora egin dute (%6).

Murrizketarik izan gabe ere, ekitatea bilatze horretan Hezkuntza Sisteman hutsune nabariak daude, jakina da gurasoen ikasketa mailak eragin handiago duela ikasleen emaitzetan beste edozein faktorek baino. Hutsune hauek eta ikasleriaren sailkapena areagotu egingo dira baldin eta krisiari aurre egiteko neurriak ez badira ezartzen, hezkuntzan bertan ere hainbat faktorek ikasle pobreen bazterkeria bultzatzen baitu. Adibide gisa, errenta baxueneko ikasleak besteak baino beranduago hasten dira eskolara joaten (0-3 zikloa ez da dohainik ondorengo ikasketak bezala), geroago ere, eskola orduak amaituta eskolaz kanpoko ekintza gehienak ordaindu egin behar dira, hau da, orokorrean inguru aberatsagoa eta estimulagarriagoa duten umeek aukera dute lehen urtetatik eskolara joateko baita ondorengo etapetan eskolaz kanpoko ekintza anitzetan parte hartzeko, errekurtso gutxikoek, berriz, ez.

Ezin dugu ahaztu sistema publiko integral batek umeekiko bete beharko lukeen hainbat lan ez betetzeak ikasleengan fraktura sortzeaz gain beraien amei zaintza lana osoa egozten diela, errenta baxuko emakumeei lanerako sarbidea oztopatuz eta bere pobrezia areagotuz. Horren ordez emakumeei amatasuna nahi duten erara erabakitzeko eskubidea errespetatzea eta enplegu duina sortzea aldarrikatzen dugu.

Elkartasuna. Irakaskuntzan badago lana galtzeko arriskurik ez duen jende asko, datozen urteetan, gainera, hainbat lanpostu sortuko dira, erretiroen eraginez. Hala ere, lana galtzea ez da
arazo bakarra, soldaten izozketak ezagutu ditugu, lan baldintzak okertzea aurrekontuen ondorioetako bat izaten da, eta, zalantzarik gabe, beste langileekiko elkartasuna ere pisuzko arrazoia da grebara joateko. Pentsa dezagun “besteekiko” elkartasun honek dakarrena: gizartean sindikatuek pertsona ahulenenekiko betebeharreko babeslearen papera berrestea, langileen elkarlana bultzatzea, mobilizazioen onurak gogoraztea, emakumeengan krisialdiak duen eragin berezia salatzea, gure ikasle askoren egoeraz ohartzea... Beraz, elkartasuna arrazoi bakarra balitz ere, nahikoa litzateke gurea bezalako hezkuntza arloko sindikatuarentzat 21eko greba deialdiarekin bat egiteko.

Ez gaude bakarrik, gure inguruan aski ezagunak dira Frantzian, Grezian, Alemanian eta Italian egindako greba orokorrak, horiek bezain garrantzitsuak dira egunero milaka langile burutzen ari
den erresistentzia beraien bizi baldintzak defendatzeko. Ez gara greba egunarekin konformatuko, egunez egun, tokiz toki, sektorez sektore, borrokan jarraituko dugu. Maiatzaren 21eko greba eguna gure indarra eta kemena adierazteko egun garrantzitsua da, guk ez badugu egiten ez da beste inor gu defendatzera etorriko.

CONVOCATORIA PARA LA HUELGA GENERAL DEL 21 DE MAYO

La razón de la huelga está en la crisis. No luchamos contra una medida o una norma concreta, ya que no han necesitado modificar ninguna norma para echar a la calle a miles de trabajadores y trabajadoras. No han tenido que tomar nuevas medidas restrictivas para que una cantidad creciente de personas sin empleo no tengan prestaciones por desempleo, han hecho realidad muchas tragedias de un día para otro, en silencio, pues el mercado de trabajo estaba ya en unas condiciones deplorables. Aun así las patronales reivindican mayor flexibilidad en los contratos y recortes en las prestaciones; en estas condiciones el diálogo social es imposible. Es hora de responder, de decirles a los gobiernos y a las patronales que la medida de la crisis no la dan las variaciones de los beneficios de unos pocos, sino las condiciones de vida de la mayoría de la sociedad, y que hay que mejorarlas.

Los antecedentes. No partimos de cero. Aunque no han sido demasiados, los antecedentes de esta huelga son las movilizaciones que se han llevado a cabo en muchas empresas, las acciones de protesta llevadas a cabo por cada uno de los sindicatos, las marchas y actos unitarios celebrados desde noviembre en Navarra y Álava… Ahora toca dar un paso más.

La supuesta motivación política de la huelga. No compartimos la política llevada hasta ahora por los gobiernos ante esta crisis económica, y no creemos que lo que vaya a hacer el nuevo gobierno diste mucho de lo hecho por Zapatero, Sanz e Ibarretxe. La situación económica es crítica y tenemos que empezar a dar respuestas contundentes.

Es una huelga de Hego Euskal Herria. La crisis es global, ni es únicamente económica, ni es de ahora mismo. Es una crisis ecológica, energética, de alimentación que se viene gestando desde hace años en distintos lugares, con múltiples consecuencias. Por eso tiene importancia que junto con el movimiento sindical (a la convocatoria inicial de ELA, LAB, STEE-EILAS, ESK, EHNE e HIRU se han sumado USO, CNT y CGT de Nafarroa) tomen parte en esta huelga los movimientos sociales. No saldremos de la crisis dando más dinero a los ricos para que repitan todas las barbaridades que han cometido hasta el momento.

Luchamos por unas políticas públicas diferentes.

En los últimos años los salarios han perdido peso en el PIB, a pesar de que la situación económica haya sido buena y los beneficios del capital hayan crecido. El salario mínimo interprofesional es de 600€, muy por debajo del umbral de pobreza. Hay que tomar medidas para proteger el empleo como mejorar la cobertura a las personas desempleadas, limitar la precariedad, prohibir los despidos en empresas con beneficios y posibilitar la reincorporación al puesto de trabajo en el caso de despido improcedente.

En las situaciones de crisis debemos defender con especial intensidad los servicios públicos, porque si los recursos que se deben destinar a garantizar los derechos más fundamentales se dejan en manos del mercado, las personas con menor capacidad adquisitiva quedarán condenadas a la beneficencia, generando una dualización social cada vez mayor. Si el dinero que se ha dado los bancos se invirtiese en gasto social las consecuencias de esta crisis no serían tan traumáticas. Además la creación de servicios públicos puede crear a su vez empleo de calidad.

Tenemos que cambiar el sistema fiscal. Se necesita mucho dinero para mantener unos servicios públicos fuertes y universales. Sin embargo, con la rebaja del impuesto de sociedades, la desaparición del impuesto sobre el patrimonio y la limitación de los tipos máximos del IRPF, se cobra menos a quienes más tienen y así es difícil poder acometer el necesario incremento del gasto social. Tampoco se han tomado medidas eficaces para acabar con los paraísos fiscales.

Contra la Precariedad. El mundo de la enseñanza es muy amplio. Desde las Haurreskolas a la Universidad podemos encontrarnos con becarios/as, personal sustituto o profesorado en prácticas, personas que de un día para otro se quedan sin contrato, que no cobran las vacaciones, que tienen que andar de un sitio para otro, que cobran un sueldo escaso… También hay contratos de “auxiliar” ó “monitora” para desempeñar funciones docentes ó equiparables por un precio mucho más bajo. Y qué decir del personal que trabaja en las actividades extraescolares, en los comedores, en el transporte escolar… Para toparnos con la precariedad no hace falta ir muy lejos. Las trabajadoras y trabajadores de los servicios educativos saben mucho de ello.

Fortalecer y ampliar el Sistema Educativo. Los sistemas públicos deben buscar la equidad. Siempre hemos reivindicado que el sistema educativo debe luchar contra las diferencias de origen social que presenta el alumnado, y que en dicha lucha será difícil obtener buenos resultados si seguimos sosteniendo económicamente sin límites una red privada que clasifica socialmente al alumnado o si no se supera un sistema de modelos lingüísticos que segrega al alumnado en lugar de convertir el euskera en un patrimonio de todos y todas e instrumento de cohesión.

Los presupuesto de la enseñanza en Navarra han sufrido serios recortes. Junto a la mayoría de los programas relacionados con el euskera se han reducido las partidas para Formación Profesional, las que teóricamente debieran ser prioritarias como el ciclo 0-3 años o las construcciones y también las que debieran reforzarse para hacer frente a la crisis: la interculturalidad, la diversidad (-75%), la igualdad de género (-26%). Es decir, a medida que los problemas se agudizan, los centros van a disponer de menos recursos para hacerles frente. Por el contrario, las subvenciones a la enseñanza privada han subido un 6%.

Pero aunque no hubiera recortes, el sistema educativo tiene carencias. Sabemos, por ejemplo, que el nivel de estudios de las familias tiene más influencia en los resultados del alumnado que cualquier otro factor. Esas carencias y la segregación del alumnado se agravarán si no se toman medidas frente a la crisis, ya que en el propio sistema educativo existen numerosos factores que favorecen la marginación del alumnado más pobre. A modo de ejemplo, el alumnado proveniente de familias con renta más baja se escolariza más tarde que los demás (el ciclo 0-3 no es gratuito como los demás niveles escolares) y posteriormente, la mayor parte de las actividades extraescolares son de pago, es decir, los niños y niñas de un medio social más rico y estimulante tienen también más oportunidades de ir a la escuela desde una edad más temprana y en etapas posteriores disponen de una amplia oferta de actividades extraescolares.

Tampoco podemos pasar por alto que la inexistencia de una cobertura integral por parte del sistema educativo, además de generar una fractura social entre el alumnado, coloca toda la responsabilidad de su cuidado sobre las espaldas de sus madres, obstaculizando el acceso al trabajo de las mujeres con renta más baja, lo que aumenta su pobreza. Frente a esa situación, reivindicamos el respeto al derecho de las mujeres a decidir cómo quieren vivir su maternidad y también reivindicamos la creación de empleos dignos.

Solidaridad. En la enseñanza trabajan muchas personas que no tienen riesgo de perder su empleo, y además en los próximos años habrá que cubrir numerosos puestos de trabajo como consecuencia de las jubilaciones. Pero la pérdida del empleo no es el único problema. Hemos conocido congelaciones salariales, los recortes de presupuestos acarrean el deterioro de las condiciones de trabajo y, desde luego, la solidaridad con otras trabajadoras y trabajadores es un argumento de peso para ir a la huelga. Pensemos lo que significa esa solidaridad con los demás: reforzar el papel de los sindicatos como protectores necesarios de las personas más débiles de la sociedad, reforzar la unidad entre los trabajadores y trabajadoras, recordar los beneficios de las movilizaciones, denunciar la especial incidencia que la crisis tiene sobre las mujeres, concienciar sobre la situación de muchos de nuestros alumnos y alumnas… En definitiva, aunque la solidaridad fuera el único motivo, sería suficiente como para que un sindicato del sector de la enseñanza como el nuestro diera su apoyo a la huelga del día 21.

Nuestra iniciativa no está aislada. En nuestro entorno se han llevado a cabo huelgas generales en Francia, Grecia Alemania e Italia, pero tan importante como estas es la resistencia diaria de miles de trabajadoras y trabajadores para defender sus condiciones de vida y de trabajo. No nos conformaremos con un día de huelga. La lucha debe continuar cada día, en cada lugar, en cada sector. El 21 de mayo es un día importante para tomar conciencia y dejar patente nuestra fuerza y nuestra determinación, si las trabajadoras y trabajadores no lo hacemos nadie vendrá a defendernos.

Y Vasca: Rentabilidad Política versus Rentabilidad Social”




por Oskar Matute

“El impacto ambiental que va a generar o mejor dicho está generando esta obra, pienso en la sierra de Aralar, en el Udalaitz, en el parque natural de Urkiola y en otros muchos lugares, es una pesada herencia que dejamos para generaciones venideras”.

28/03/2009

“Y Vasca: Rentabilidad Política versus Rentabilidad Social”

A lo largo de todos estos años, si ha habido un tema capaz de disputarle minutos y atenciones al consabido y reiterativo conflicto vasco, este ha sido, sin duda, el nucleado en torno la construcción de la nueva red ferroviaria vasca, popularizada en los últimos tiempos como “Y” vasca, en virtud de la forma que adopta a su paso por nuestro territorio.

Y, he dicho años, cuando tal vez hubiera sido mas correcto, decir décadas, ya que es en la década de los 80 cuando arranca este debate, sobre la necesidad de modernizar el trazado ferroviario del estado español, adaptando este gradualmente a la alta velocidad.

Sin embargo, en lo que a Euskal Herria respecta, no es hasta 1994 cuando el Consejo de Europa decide incluir entre sus prioridades estratégicas en materia de infraestructuras el eje Madrid-Vitoria-Dax.

Desde ese momento, este debate se asienta en nuestra sociedad, empiezan a surgir los cruces de opiniones entre las bondades y maldades, entre la oportunidad o el despropósito del proyecto de alta velocidad en la Comunidad Autónoma Vasca.

Durante los años comprendidos en el periodo de mandato del Partido Popular (1996-2004), el avance en la materialización de dicho proyecto apenas avanza, aunque si lo hace el fragor del debate suscitado. Así, las intenciones del PP no pasan de una declaración de intenciones demagógica pero carente de presupuestos para acometer dicha obra, y con continuos reproches al Gobierno Vasco, al que acusan de tener una actitud paralizante en función de sus acuerdos de legislatura en un primer momento (1998-2001) con Euskal Herritarrok, y de su acuerdo de gobierno con Ezker Batua (2001-2005).

Pero, la realidad no es exactamente así, porque el Gobierno Vasco empieza a partir del 2002 a acelerar los estudios, proyectos y demás cuestiones técnicas para acometer la materialización de dicha infraestructura a través de nuestros valles, montes y pueblos.

Y, tras la victoria del PSOE del 2004, se engrasa la maquinaria de ambas instituciones, la central y la vasca, hasta hacer posible, en 2006 un acuerdo entre el Ministerio de Fomento y el Departamento de Transportes del Gobierno Vasco, en el que ambas instituciones se reparten, los diferentes tramos a ejecutar y financiar por cada institución, así como el cargo al Cupo. De tal modo que ambas instituciones acuerdan finalizar el conjunto del trazado y tenerlo operativo para el año 2013.

Hasta aquí una simple cronología de los acontecimientos, sin demasiada carga subjetiva.

A partir de ahora, y animado por las últimas declaraciones de los dirigentes del PSE y del PP presentes en las comisiones negociadoras para la conformación del próximo Gobierno Vasco, situando la puesta en pie y finalización de dicha infraestructura como eje prioritario de sus acuerdos, voy a poner negro sobre blanco y, nunca mejor dicho, una vez mas mi posición contraria, absolutamente contraria a este megalómano proyecto que compromete no solo nuestros recursos económicos, sino también nuestros recursos ambientales por mor del interés económico y político de los de siempre, los más poderosos, en detrimento de la inmensa mayoría, de todos y cada uno de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país.

Durante todo este tiempo, quienes nos oponemos a este proyecto, hemos tenido que soportar todo tipo de descalificaciones, desde que nos negamos al desarrollo, que creemos en el primitivismo, que queremos ver pastar a las vacas en Alderdi Eder en Donosti, que éramos los del No por el No, incluso que nos valíamos de cualquier medio para imponer nuestra posición, incluida el ejercicio de la violencia, sic.

Sobre esto último, una consideración, yo, y me consta que la inmensa mayoría de quienes nos hemos manifestado en contra de este desmán llamado Y vasca, hemos dicho por activa y por pasiva, que ETA en este debate, como en cualquier otro, sobra y estorba, y que nuestro compromiso con las vías pacificas y democráticas lo son para este tema y para cualquier otro.

Y, frente a las anteriores descalificaciones, siempre, en todo momento, y lo seguiremos haciendo, hemos puesto alternativas encima de la mesa, reales, sostenibles, que garantizan un progreso adecuado a nuestro entorno y nuestras gentes, hemos apostado por la democracia participativa para que fueran los ciudadanos, los mas afectados y los menos los que determinaran el futuro en torno a este proyecto.

Ni que decir tiene, que estas últimas consideraciones han caído una y otra vez en saco roto, pero, ¿Por qué ha sido así?

Porque nos han querido vender que este proyecto encaja con la definición de desarrollo sostenible proclamado en 1987 por la comisión de medio ambiente de la ONU y que dice lo siguiente: “Un desarrollo que satisfaga las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para atender a sus propias necesidades”.

Falso, desde mi punto de vista, porque los mas de 5000 mil millones de euros presupuestados, merman considerablemente las capacidades para hacer frente a las necesidades presentes y futuras de todos y todas nosotras. Esto determina fundamentalmente las limitaciones del gasto social y posibles políticas de redistribución de la renta. Tan necesarias ahora que me viene a la cabeza que estamos en crisis.

Falso, el impacto ambiental que va a generar o mejor dicho esta generando esta obra, pienso en la sierra de Aralar, en el Udalaitz, en el parque natural de Urkiola y en otros muchos lugares, es una pesada herencia que dejamos para generaciones venideras, que van a ver fagocitado lo mas preciado que tenemos junto a la vida, esto es, nuestro entorno.

Falso, porque la Y vasca, genera más desequilibrio social, empoderando a las grandes ciudades en detrimento de los núcleos de población mas alejados de Bilbao, Gasteiz y Donostia. De hecho, lo único que se persigue con este proyecto, es crear núcleos de población mas grandes, en torno a los cuales y en función de las ventajas que den las estaciones proyectadas se desertiza el resto del territorio concentrándolo toda actividad económica en la urbe. Si alguien lo duda, que eche un vistazo al resultado del trazado TGV en Lion y las consecuencias del mismo.

Tampoco es cierto que resuelva los problemas de movilidad dentro de la CAV ni que contribuya a resolver los atascos viarios a los que nos vemos sometidos durante todos los días del año.

Y, lo explico, la movilidad dentro de la CAV se sitúa en torno a un 94% de desplazamientos intercomarcales frente a un menos del 6% del resto, en el que se incluyen los desplazamientos entre las capitales de provincia, y con España y el resto de Europa. ¿En que contribuye a paliar esto un tren de alta velocidad que no prevé más que dos paradas intermedias a parte de las de las capitales?

De igual modo, no va a resolver los problemas viarios de nuestras carreteras, porque el principal factor de estos problemas, que es el transporte de mercancías por carreteras, no va a encontrar en un tren de alta velocidad con velocidades que oscilan entre los 120 km/h y los 250 km/h el lugar ideal para transportar sus mercancías. Y, si alguien pone esto en cuestión que me responda a lo siguiente ¿Por qué ningún tren de mercancías circula por las redes de alta velocidad en España?

En consecuencia, nuestros problemas de saturación viaria (4 veces superior a la europea), la emisión de gases contaminantes (el doble que la media europea), a la que hay que unir los problemas derivados de los desmontes, escombreras, etc. no solo no van a disminuir sino que van a seguir acompañándonos.

Y, por si aun quedaran dudas, ¿cómo es posible que sea calificado esta infraestructura como sostenible si, quebranta el porcentaje mínimo de rentabilidad social que debe acompañar toda obra de este tipo, cifrado en torno al 6%, para alcanzar según previsiones del propio ministerio de fomento una rentabilidad social del 2’4%?

Por todo esto, y mucho más, no puedo sino concluir que esto no es desarrollo sostenible sino desarrollismo puro y duro, antes eran pantanos y presas ahora autovías y líneas de alta velocidad ferroviaria.

En Gran Bretaña e Italia ya nos han avisado de que el binomio más infraestructuras llevan aparejadas más actividad económica también es falso, lo único que se consigue es fortalecer el centro frente a la periferia, globalizar una economía en la lógica neoliberal imperante y en quiebra, no fortalece a los más desprotegidos, más bien al contrario.

En definitiva, con esta obra se persigue únicamente la rentabilidad política vía contratos millonarios para los de siempre, ahora en forma de constructoras y bancos, frente a la rentabilidad social, ya que los ciudadanos no somos vistos como beneficiarios de una infraestructura costeada con el dinero de todos sino como usuarios potenciales. Y, nuestro entorno medioambiental no es sino una maqueta que se adapta a sus deseos de beneficios inmediatos.

Y, dicho todo esto, si algún paciente lector ha llegado hasta aquí, tal vez se pregunte, ¿Y cuáles son las alternativas que proponemos quienes nos oponemos?

Como he dicho al inicio, son muchas y variadas las alternativas, pero sin duda yo me quedo con las reflexiones y las alternativas plasmadas en un informe de la UPV realizado por el profesor Bermejo y que a modo de síntesis y desde una apuesta clara, rotunda y sin matices a favor del ferrocarril, pero no de cualquier ferrocarril son las siguientes:

- La necesidad de dar un giro de fondo en la filosofía sobre transporte apostando por la optimización de los recursos ya existentes y sin más cemento, es decir mejorando y adaptando redes ferroviarias ya existentes.

- Apostar por una red ferroviaria mallada y multifuncional, es decir, que vertebre a todo el territorio, que sirva de manera real para el transporte de personas y mercancías, y que contribuya así a reducir el tráfico viario de nuestras carreteras.

- Una política de financiación que conceda prioridad al ferrocarril, optimizando lo existente como he dicho antes.

- Una acción centrada en la gestión de la demanda realmente existente y no en la generación de nuevas demandas sobre la base de nuevas ofertas, que solo obedecen a ansias especulativas.

- Una apuesta decidida por la toma de decisiones participativa, en sintonía con todos los agentes implicados, y haciéndoles participes de las decisiones finales. Aquí sin duda, cuanto tenemos que aprender...derecho a decidir, por supuesto, pero para todo, y cuantas veces sea necesario.

Y, así otras muchas, porque este debate si algo ha tenido ha sido propuestas para hacer frente a esta obra megalómana, de los de antes y de los de ahora, que lo único que hace es apuntalar un modelo de desarrollo excluyente, devastador de nuestro ambiente, y que persiste en el error de hacer del ser humano el dueño y señor del entorno, sin entender que somos parte de ese entorno y no el todo.

Oskar Matute



viernes, 15 de mayo de 2009

GREBA OROKORRA BEHARREZKOA DA!



Aspalditik esan dugun bezala, langileok pairatzen ari garen erasoek: enpresen itxiera, ERE-ak, langabeziaren igoera etab. langileon erantzuna merezi dute eta sindikatuek herritarren buruan jarri behar dira, sektore guztiak gobernuaren politikaren eta patronalaren jarreraren kontra eta egungo krisi ekonomikoari erantzuna emateko GREBA OROKORRAN parte hartzera deituz. Helburua, eragin ez dugun krisia ordaintzeko prest ez gaudela azaltzea izan beharko luke.

ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE eta Hiruk deitutako greba ekimen garrantzitsua da, baina erantzunak behar duen indarra izan dezan beharrezkoa den batasunaren falta larria du. Beste sindikatuekiko, CCOO, UGT, CGT, CNT, USO etab. jarrera baterakoia beharrezkoa zen, mobilizazio bateratu batean langilegoaren osotasunari parte hartzera deituz.

Badakigu, CCOO eta UGTko zuzendaritzek ez dutela gaur egun mobilizazioekiko jarrera kontsekuentea mantentzen. Baina sindikatu hauen baztertzeak, beraien desmobilizazioa justifikatzeko eta deialdia ez babesteko argudioak emango dizkie. Hala ere, mobilizazio honek, Euskal Herriko, Espainiar estatuko eta Europar mailako erantzunean aurrera egiteko dinamika irekitzea espero dugu, sindikatuek mundu osoko langileon kontrako erasoari erantzuna koordinatuz.

Ezker Alternatiboko kideei dagokigun aldetik, gure esku dagoen guztia jarriko dugu, maiatzaren 21eko mobilizazioa oihartzunik handiena izan dezan eta langile- mugimenduarentzat eta gizarte eragileentzat inflexio-puntua izan dadin.

Ezker Alternatiboa, gaurtik hasiko da bere baliabideekin GREBA OROKORRA prestatzen. Gure indar guztiekin lan egingo dugu, gure lantokietan, ikastokietan eta auzoetan, langabe eta baztertutako pertsonekin batera, sindikatuek deitutako borroka hau garatzeko eta masifikatzeko. Aldi berean, mobilizazio baterakoiak ekarriko duen sindikatuen arteko batasuna lortzeko lan egingo dugu.

“HEMEN GREBA OROKORRA BEHARREZKOA ZEN, HEMEN GREBA OROKORRA BEHARREZKOA DA!”

MAIATZAK 21, GREBA OROKORRA

EZKER ALTERNATIBOA www.ezkeralternatiboa.org



Movilización, Huelga General... y más. ¿Por qué no?


Desde hace tiempo veníamos diciendo que las agresiones a las que está siendo sometida la clase trabajadora: cierres de empresas, aumento galopante del desempleo, recortes sociales, privatizaciones, Expedientes de Regulación de Empleo (EREs)... merecían una respuesta, y que las centrales sindicales debían ponerse a la cabeza de la ciudadanía convocando a todos los sectores a una HUELGA GENERAL contra la política de los Gobiernos y la actitud de las patronales. La crisis es la causa o la excusa de la destrucción de empleo y esta situación tiene unas consecuencias sobre las vidas de las personas, tanto de las que han perdido su puesto de trabajo, como de las que pueden perderlo en cualquier momento y de las que lo mantienen.

Entendíamos que la convocatoria de una Huelga General era básica y urgente como respuesta a la actual crisis económica. El objetivo de dicha convocatoria debía ser mostrar la disposición a no aceptar que la clase trabajadora seamos la principal víctima de una situación social y económica que no hemos provocado.

Hacía falta movilizaciones generales como la convocada por CC.OO. de Euskadi para este próximo 16 de mayo y, sobre todo, el llamamiento de Huela general del 21 de mayo realizado por los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE e HIRU.

Se puede y se debe apostar por movilizaciones unitarias, es posible que hasta se pueda tildar de lavado de cara si la movilización no continúa, pero lo que seguro que no funciona, lo que realmente no soluciona nada, es una clase trabajadora adormilada y desmovilizada y unas direcciones sindicales que asumen o, como mucho, tan sólo intentan parchear la crisis actual.

Entendemos que sólo un par de movilizaciones puntuales, por muy mayoritarias y contundentes que sean, no son la solución definitiva pero sí pueden ser el principio de la necesaria respuesta a la hora de construir una alternativa al sistema y al pensamiento único que nos pretende invadir. Porque esta crisis no es coyuntural, nos encontramos ante el fracaso de un sistema capitalista. Un sistema insoportable e insostenible, desde un punto de vista ético, social, ecológico y humano. Por eso las trabajadoras y trabajadores tenemos que plantarle cara. Porque sólo actuando de forma colectiva, unitaria, radical e inteligente podremos hacer frente a una situación que no sólo amenaza nuestros empleos y nuestras condiciones de trabajo, sino que amenaza el planeta, nuestra salud y nuestras vidas.

Hace falta otro tipo de sindicalismo, un sindicalismo socio-político que una movilización y diálogo con participación y alternativas reales, que no se conforme con parchear lo que hay. Un sindicalismo internacionalista y solidario.

Hacemos un llamamiento a animar y organizar la rebeldía sobre criterios de movilización y de alternativas sociales que den paso a nuevas movilizaciones unitarias y continuadas. Exigiendo un giro radical de las políticas públicas, para que apuesten por las personas trabajadoras en lugar de por los banqueros.

El mundo debe cambiar de base. Hoy.



miércoles, 13 de mayo de 2009

"Bolonia no existe. La destrucción de la Universidad europea"



Alfredo Almendro

Daniel Iraberri

Alejandro Merlo

Jacinto Morano

Rebeca Moreno

Manuel Muñoz Navarrete

Jorge Polo Blanco

Clara Serra

Clara Serrano García

Luis Alegre y Víctor Moreno (coords.)

Nº de páginas: 166

PVP: 10 €

Prólogo

Carlos Fernández Liria

El Plan Bolonia ha avanzado firme y seguro como una apisonadora, con total independencia de lo que opinara el mundo académico. La clave ha estado en una insólita acumulación de mentiras y de propaganda. También en un chantaje institucional. Bolonia han sido lentejas, que o las tomas o las dejas. Las instituciones universitarias se han visto obligadas a aceptar lo inaceptable porque no tenían otra opción que tragar con la reforma o resignarse a desaparecer. Pero mentiras, propaganda y chantaje no han sido suficientes: también se ha recurrido a la calumnia.

La calumnia ha sido un ingrediente muy importante en esta revolución educativa que los ricos de la Unión Europea decretaron contra los pobres. Una vez que se decidió sacrificar la Universidad pública hasta volverla rentable, era vital desprestigiarla. Para ello, comenzó a repetirse una y mil veces que en la Universidad todo era corrupción y nepotismo, endogamia e incesto, absentismo y pereza. Se dio por cosa sabida e incuestionable que los profesores no hacían otra cosa que leer apuntes amarillos heredados del franquismo, que los alumnos no estudiaban más que el día anterior a los exámenes, aprendiendo de memoria rollos que no comprendían y que olvidaban inmediatamente después. Se llamó viejos y viejas a los profesores y profesoras, recomendando su jubilación anticipada, para que dejaran de hacer daño a los alumnos con la transmisión de sus obsoletos conocimientos. El retrato de los estudiantes no era menos ofensivo: campeones de ignorancia, que no sólo no sabían, sino que no sabían aprender y no sabían tampoco aprender a aprender. Se comparó a los Departamentos y Cátedras universitarias, literalmente, con pozos negros, y se proclamó que, por el contrario, la ciencia florecía en los espacios abiertos y floreados de las revistas científicas avaladas por rankings elaborados por empresas privadas estadounidenses. Se ofreció como prueba de la caducidad casposa de la universidad española el hecho de que sus investigadores siguieran publicando en castellano, en lugar de en inglés. Se acusó a los profesores de no saber enseñar por impartir lecciones magistrales sin utilizar el power point o consumir nuevas tecnologías. Se consideró prueba irrefutable de lo mal que estaba la Universidad el hecho de que hubiera cambiado muy poco desde los tiempos de Newton (cosa que además es falsa), como si todo lo que no cambiara al ritmo insensato del mercado debiera considerarse caducado. Sin respetar el principio de no contradicción, se acusó a los estudiantes de saber demasiado, es decir, de perder el tiempo en una sobrecualificación inútil que nadie demandaba, y también, de dilapidar el tiempo y el dinero fracasando año tras año en terminar la carrera. En suma, se lanzó sobre la Universidad la acusación más grave que se puede lanzar sobre una institución docente: ahí ni se sabe enseñar, ni se sabe aprender. Había que enseñar a enseñar a los profesores. Los alumnos debían aprender a aprender. Todo ello como si hasta ahora hubieran estado todos cazando moscas, a la espera de la revolución educativa de Bolonia, en la que, por fin, una legión de psicopedagogos desembarcaría en la Universidad para enderezar las cosas al gusto, por supuesto, de las demandas empresariales.

De entre todas las calumnias, la más insensata ha sido la que ha acusado al movimiento estudiantil de estar manejado por algunos profesores. Se ha pretendido que los y las estudiantes antibolonia se oponían al proceso por falta de información, manejados en la sombra por ideólogos antisistema. Un disparate sin igual y a todas las bandas. Los profesores más activamente antibolonia no han sido, en general, nada antisistema. Podría poner ahora mismo cinco ejemplos de profesores de cada tendencia política (desde la extrema derecha a la extrema izquierda, pasando por el PSOE, el PP, UPyD o IU) que se han opuesto a Bolonia con el único denominador común de ser, probablemente, unos buenos profesores que aman su profesión y que, sencillamente, no soportan ver cómo se desmonta pieza a pieza su Universidad. Un disparate también por lo que toca a los estudiantes, porque, sin lugar a dudas, no ha existido jamás un movimiento estudiantil más responsable, riguroso, informado y respetuoso de las instituciones como ha sido el movimiento antibolonia. Y no porque no sean –o no seamos algunos– “antisistema”. Sino porque en esta ocasión se está luchando para impedir que “el sistema” destruya lo que es, precisamente, una institución, la institución universitaria.

Hubo un tiempo en el que la sociedad estaba orgullosa de tener una Universidad. Ahora se han invertido las cosas. En lugar de celebrar el respeto que la sociedad le ha otorgado siempre a la Universidad, se ha jaleado a la sociedad para avergonzarse de ella. Una campaña de prensa inaudita ha logrado que la ciudadanía abomine del mundo académico que le ha tocado vivir. En lugar de mirar con asombro un edificio que hunde sus raíces en siglos de esfuerzos científicos, en millones de discusiones académicas, en una inagotable tradición experimental y un inabarcable archivo de tesoros bibliográficos, la propaganda mediática ha logrado que la sociedad civil se encare con su Universidad y le exija estar a su servicio. Es como si la ciudadanía se encarara con la Justicia y exigiera un Derecho en estado de sociedad en lugar de una sociedad en estado de Derecho. Ha sido como otorgar legitimidad a un linchamiento alegando que eso era lo que demandaba la sociedad. El lema “una Universidad al servicio de la sociedad” ha tenido un éxito rotundo. Incluso hay una publicación del Círculo de Empresarios que lleva ese título (2007). De este modo, en lugar de hacerle un sitio a la investigación desinteresada de la verdad, se ha abogado por poner la verdad al servicio de los intereses empresariales. Lo mismo podría ponerse la Justicia al servicio de las demandas mercantiles, prohibiendo y castigando las sentencias judiciales que no fueran rentables, las que hicieran bajar la Bolsa o las que perjudicaran los intereses de las corporaciones más poderosas. Ya no se trata de que la sociedad busque la Verdad o la Justicia. La sociedad capitalista no puede permitirse el lujo de mantener en barbecho esferas enteras de la vida ciudadana. Un recinto para la Verdad o un recinto para la Justicia es mucho pedir para una sociedad que no ha sido capaz siquiera de respetarle a la Naturaleza su propio recinto. Esta es la civilización de la especulación inmobiliaria. El edificio de la Universidad o el de los Tribunales de Justicia no iban a permanecer incólumes. Se ha colonizado el mar, la tierra y el aire. Al capital ya no le quedaba más que el mundo inteligible por conquistar. Se han deshelado los polos, se ha contaminado la atmósfera, se ha esterilizado el suelo. El mundo de los negocios ha llegado incluso a cambiar de sitio los glaciares. Ha reventado el subsuelo terrestre con cientos de pruebas nucleares. Ha abierto un agujero en el ozono de la atmósfera. Ha desquiciado genéticamente las semillas. ¿Por qué iba a dejar en su sitio el mundo de las exigencias de la razón? ¿Por qué iba a respetar la Verdad o la Justicia sin intentar sacarles partido económico?

Las cosas son como son, eso depende del mundo de los hechos. Pero no son como deben ser. Hay una instancia desde la que es posible decir que por muy bien que encajen las cosas entre sí, no encajan, sin embargo, con lo que deben ser. A esa instancia le llamamos Razón. La historia de la filosofía ancló en esa instancia las pretensiones de Verdad y de Justicia, al margen de todos los intereses que podían mover el mundo en una u otra dirección. Y los más grandes filósofos, como Platón y Aristóteles en la antigüedad, identificaron la vida conforme a la razón como la más feliz y la más digna.

Los seres humanos se niegan a perder, por amor a la vida, aquello que hace a la vida digna de ser vivida. Eso pensaban Sócrates, Kant, o –hace no tanto tiempo– Chesterton o Stephan Zweig. Ahora las cosas han cambiado. El siglo XXI ha descubierto que puede hacer dinero con la “sociedad del conocimiento”, aunque sea a costa de arrancar de ella las pretensiones de la Razón. De pronto se ha descubierto que los intereses de la Razón no son rentables o que, al menos, no son lo suficientemente rentables a corto o medio plazo. Los intereses de la Razón, en efecto, no cotizan en Bolsa; al contrario, pretenden imponerse desde los Tribunales de Justicia y dictarse desde las torres de marfil de la Universidad. Y la OMC, la UNICE (patronal europea), la CEOE, la OCDE y nuestros ministros de educación decidieron un día que podía ser una buena idea colonizar también el mundo platónico de la Verdad, ya que aquí en la Tierra no quedaba ya nada a lo que exprimir una gota de rentabilidad. Podemos señalar simbólicamente la Declaración de Bolonia en 1999 como el acontecimiento que dio la orden de asalto a los ejércitos neoliberales, aunque el asedio a la Ciudad Universitaria venía ya de mucho antes. El capital se lanzaba así a la conquista de un Nuevo Mundo, tan prometedor quizás como antaño fueron las Américas. Sin embargo, no se reparó en que no se puede hacer rentable la Verdad sin que deje de ser Verdad, como no se puede hacer rentable la Justicia sin que deje de ser Justicia. No se puede poner el derecho en estado de sociedad sin cargarse el Estado de derecho.

Es posible, en efecto, que esta ofensiva neoliberal contra la investigación libre y desinteresada no sólo venga a destruir la dignidad por la que merece vivirse la vida, sino que derive, además, en un pésimo negocio vital. Porque a fuerza de poner la ciencia al servicio de la sociedad, perderemos la ciencia por el camino. A fuerza de poner la Universidad al servicio de la sociedad, acabaremos sin duda por tener un servicio (una buena empresa de servicios), pero no una Universidad. A mediados del siglo XX, Claude Lévi-Strauss, hablando de las relaciones entre Universidad y sociedad, declaró que lo ideal era que la sociedad se lo diera todo a la Universidad sin pedirle nada a cambio. En esa época nadie le tachó de loco, porque entonces todavía se recordaba que los estudios superiores eran superiores precisamente porque eran superiores, es decir, porque se gestaban por encima del entramado de intereses de la vida profesional; que su método, su ritmo y sus condiciones exigían blindar un recinto desinteresado a salvo de cualquier demanda social y, por supuesto, empresarial. Que esa era, además, la mejor manera de que alcanzaran su mejor rendimiento: el de ser verdaderos, objetivos y rigurosos. Y que eso era, incluso –aunque eso fuera lo de menos– lo más rentable a largo plazo. Que el mejor negocio que la sociedad podía hacer con la Universidad era dejarla en paz, para que fuera lo que tiene ser, una Universidad, y para poder así enorgullecerse de tenerla.

A decir verdad, en Francia aún se acuerdan de lo que es y debe ser una Universidad. O al menos hay quien se acuerda. La “Declaración de Independencia de las Universidades” y el “Llamamiento internacional a todas las Universidades” son textos impecables, un auténtico grito de protesta lanzado desde la tierra en la que se dictó la Declaración de los derechos humanos, inaugurando la posibilidad de que las exigencias de la Razón enderezaran el curso de las cosas en lugar de que los intereses de las cosas ahogaran la voz de la Razón. Estos manifiestos fueron inicialmente firmados por trece rectores y lograron arrastrar a una huelga indefinida a treinta universidades francesas. Hay miles de profesores en huelga contra lo que se considera una mercantilización intolerable del espacio académico de los estudios superiores. Basta leer los documentos: su diagnóstico coincide punto por punto con el que en el Reino de España ha hecho el movimiento estudiantil. Pero la cobardía y la pusilanimidad de nuestros rectores (incluso los más de izquierdas) ha impedido escuchar el llamamiento. Ellos no ven relación con lo que está pasando en España, pues ahí en Francia no hablan de Bolonia, por lo visto. Y es cierto que no: lo que ocurre es que a este lado de los Pirineos, por parte del movimiento estudiantil, tampoco se habla de Bolonia más que para denunciar que Bolonia es otra cosa distinta de lo que se dice que es. Y la cosa en cuestión es, precisamente, punto por punto, lo que motiva los llamamientos franceses: la mercantilización de la enseñanza superior.

Puestos a converger con Europa, podíamos haberlo hecho con estos llamamientos internacionales. Si tres o cuatro rectores españoles hubieran atendido al llamamiento de los rectores franceses, la reconversión mercantil de la Universidad se habría desmoronado, lo mismo que ocurrió con el proyecto neoliberal de la Constitución Europea. Pero en todo este asunto, y salvo contadísimas excepciones, la actitud de los rectores, de los decanos y, sobre todo, de los millares de profesores universitarios españoles ha sido vergonzosa, de una cobardía sin límites, de una ceguera culpable y de una estupidez suicida. Hay que decir que la mayor parte de los profesores se han comportado como ratas. Muchos de ellos, los que más autoridad tenían precisamente por su condición y su edad, han callado como muertos y se han desinteresado del asunto, pensando que de todos modos no les quedaba mucho tiempo para la jubilación. Otros, más jóvenes, se han lavado las manos huyendo de riesgos y molestias innecesarios. La gran mayoría, haciendo gala de un conformismo sin límites, se ha encogido de hombros, dispuesta a obedecer cualquier cosa que venga de arriba, incluso cuando lo que viene de arriba, como es el caso, es una revolución (una revolución de los ricos contra los pobres, pero una revolución). Se han comportado como una legión de lameculos, arrastrándose servilmente ante cualquier autoridad académica. Se han pasado diez años de reunión en reunión, haciendo la pelota a sus autoridades académicas en un espectáculo obsceno y canalla. Por supuesto, al contrario que el movimiento estudiantil, no se han molestado ni por un momento en leer los documentos oficiales que están a la base de toda la reforma, ni las publicaciones de la ANECA, ni los comunicados de la Comisión Europea, ni los informes y libros blancos del Ministerio. Sencillamente han obedecido órdenes y han callado como miserables.

Pero lo más repugnante de la actitud general del profesorado español es que, encima, se ha permitido mirar por encima del hombro al movimiento estudiantil. Sin duda, sospechan que sus protagonistas son tan idiotas y traidores como ellos mismos lo fueron, con toda seguridad, cuando en su juventud participaban también en encierros, asambleas y manifestaciones. Otros, han puesto el grito en el cielo ante la “violencia” de los estudiantes. Tras diez años acatando órdenes contradictorias y absurdas, tragando propaganda y carros y carretas sin abrir la boca, muchos profesores dieron rienda suelta a su indignación ante el atropello de su libérrima libertad porque, excepcionalmente, unos estudiantes habían puesto silicona en una cerradura o unos globos impidiendo entrar en las clases en un día de huelga. La abyección moral de algunos de estos sujetos llegó al extremo de que algunos se quejaron de que los cuartos de baño que utilizaban los alumnos encerrados en las Universidades olían mal por las mañanas, como si la mierda de los estudiantes oliera, al parecer, peor que la suya. Cagar, sin duda alguna, estos años hemos cagado todos por igual. Pero esos estudiantes que han estado encerrados en las universidades protagonizando una huelga “a la japonesa” han estado haciendo todo este tiempo lo que los profesores no han sabido ni querido hacer: leer las leyes, estudiar los libros blancos, traducir las ponencias de la OMC sobre educación, archivar los documentos, enterarse, en definitiva, de qué demonios estaba realmente pasando en su Universidad. Han estado, sin más, defendiendo la Universidad, mientras sus profesores, sus decanos y sus rectores desertaban de su función pública y la vendían al mejor postor.

Quizás algunos recordarán que las manifestaciones contra la mercantilización de la enseñanza comenzaron luchando contra el Informe Bricall, durante el curso 1999-2000. Cuando estas manifestaciones –que fueron multitudinarias– tomaron las calles, la mayor parte de los profesores y de las autoridades académicas no habían ni oído hablar de semejante informe. El propio Bricall salió en la televisión sorprendido de que hubiera un movimiento estudiantil contra un informe que, en esos momentos, ¡aún no había sido publicado! Sin embargo, cuando finalmente se publicó, se comprobó que el informe Bricall decía exactamente lo que los estudiantes habían dicho que iba a decir. ¿Eran adivinos? No, habían sido muy trabajadores, habían traducido las ponencias sobre educación de la última cumbre de la OMC, habían leído el informe francés y el informe británico sobre la Universidad. Así de ignorante comenzó siendo el movimiento estudiantil contra la mercantilización de la enseñanza. Desde entonces, los hechos han ido dando la razón a los estudiantes punto por punto y, por desgracia, en sus peores pronósticos.

Los capítulos de este libro están escritos por estudiantes de los que, en su mayor parte, he sido profesor. Todos ellos han invertido, en los últimos años, todo su tiempo en la lucha contra Bolonia. Inexplicablemente, han logrado también invertir todo su tiempo en aprender Filosofía, Filología, Economía o Historia. Incluso han encontrado tiempo para cuidar su expediente académico, aunque no tanto, por supuesto, como algunos compañeros suyos muy miserables que, sin mover un dedo a favor de su Universidad, han aprovechado para ir cosechando las matrículas de honor, lo que sin duda les reportará pingües beneficios en la competición académica y laboral que se nos viene encima.

El lector podrá juzgar si le parecen unos textos poco informados, escritos por alumnos ignorantes que se oponen a Bolonia porque se han dejado manejar. Desafío a cualquiera a intentar manejar a unos alumnos así. Y desafío a las autoridades académicas –empezando por Ángel Gabilondo, que ya lo hizo en una ocasión– a discutir con ellos largo y tendido, delante de las cámaras de televisión. A toda la legión de profesores que llevan años haciendo de su capa un sayo, mientras miran con magnánima condescendencia a estos angelitos del movimiento estudiantil, les desafío también a tener el valor de abrir los ojos leyendo sus textos.

Todavía hay que decir algo más sobre los autores de este libro. La lucha contra Bolonia no se ha caracterizado –como ya hemos dicho– por su radicalidad antisistema. Pero los estudiantes que aquí escriben sí son radicalmente antisistema, antisistema capitalista, por supuesto. Y en esto también han tenido toda la razón en comparación con los pobres y desesperados argumentos esgrimidos por los profesores antibolonia más comprometidos. Después de todo, lo que está ocurriendo con la Universidad no es nada del otro mundo. La revolución neoliberal lleva desde los años ochenta precarizando el mercado laboral, destruyendo todas las conquistas obreras y sindicales, descalabrando el Estado del Bienestar, flexibilizando la vida de las personas, dentro y fuera de Europa, según los requerimientos ciegos e imprevisibles de un mercado genocida. El movimiento antiglobalización lleva mucho tiempo alertando sobre todo este deterioro humano y ecológico. Por el contrario, muchos de los profesores antibolonia –aunque hayan jugado un excelente papel– no se han dado cuenta de lo que era el neoliberalismo más que cuando éste ha llamado a las puertas de su casa, de su Universidad. Y aún así, han conservado su miopía, sin acertar a ver más allá de sus narices. Por fin, el capitalismo salvaje –tras haber levantado muros genocidas por todo el planeta, haber globalizado la miseria y deteriorado la consistencia antropológica más elemental– les ha empezado a salpicar también a ellos. Ahora le ha tocado el turno a la Universidad Pública Europea, eso es todo. Es la lógica del sistema, la lógica de un sistema que choca ya con los límites ecológicos del planeta y con la existencia misma de la mitad de la humanidad, que sobrevive actualmente con menos de dos dólares diarios. Habría sido ridículamente ingenuo pensar que el capitalismo se iba a detener a las puertas de la Universidad.

Es muy importante dar aquí las gracias a la editorial Hiru. Gracias a ella se publica este libro que yo espero que sea un testigo de lo que en su día fue la Universidad pública. Una Universidad en la que había muchos motivos para sentirse muy feliz, pues, como decía Aristóteles, para un profesor no puede haber mayor felicidad que la de ver a su alumno enseñando. El movimiento estudiantil lleva diez años enseñando muchas cosas, aunque los profesores en general y, sobre todo, las autoridades académicas, han sido los peores alumnos del mundo.

Carlos Fernández Liria, Sotillo de la Adrada, 14 de abril de 2009.


viernes, 8 de mayo de 2009

"La derrota política e ideológica de las clases dominantes abre un espacio para las propuestas anticapitalistas."




Kaosenlared entrevista a Esther Vivas una de las jóvenes militantes implicada en el lanzamiento de Izquierda Anticapitalista de cara a las próximas elecciones europeas.

Kaosenlared - Izquierda Anticapitalista acaba de nacer (en el momento de hacer la entrevista, aún no había tenido tiempo de presentar un programa político de cara a las elecciones europeas.) ¿Puedes adelantarnos cuales podrían ser los ejes centrales?

IA - Planteamos un programa de ruptura con las política neoliberales desde una perspectiva estratégica anticapitalista. En un momento marcado por la crisis es necesario plantear con más fuerza que nunca políticas de ruptura con el orden actual y radicalizar el contenido de las propuestas alternativas. Consideramos que frente a la lógica de la Europa del capital es necesario anteponer otra lógica, la de los movimientos sociales y la del bien común. Apostamos por una Europa al servicio de los pueblos y de las y los trabajadores.

Es difícil resumir nuestras demandas programáticas de cara a las elecciones europeas en poco espacio, a la vez que éste es un trabajo que queremos realizar conjuntamente con activistas sociales que participen en esta iniciativa, pero a grandes rasgos podemos señalar que: nos oponemos a la precarización del empleo y a los despidos sistemáticos, que se pretenden “justificar” en nombre de la crisis; defendemos la reducción de la jornada laboral sin reducción de salario y la garantía de un ingreso mínimo que haga posible vivir dignamente; exigimos un plan de urgencia y de “rescate” para los sectores más necesitados, así como una reforma fiscal que grave a los especuladores financieros y a las grandes fortunas. Es necesario una política activa en defensa del sector público y de renacionalización de las empresas privatizadas.

Frente a la crisis medioambiental, es urgente una reconversión ecológica radical de la economía y la implementación de políticas que rompan con la espiral productivista y consumista del capitalismo. Ante la Europa fortaleza, anteponemos una Europa basada en la igualdad y exigimos la regularización de los “sin papeles” y el cierre de los centros de internamiento. Denunciamos los recortes de las libertades en aras de una mayor seguridad y apelamos a la derogación de la Ley de Partidos como ejemplo máximo de este recorte de derechos y de libertades colectivas.

Así mismo, defendemos el derecho de los pueblos de Europa a la autodeterminación y a decidir libremente su propio futuro. Apostamos por el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, por el aborto libre y gratuito y por su despenalización. También revindicamos los derechos de los gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y transgéneros y su lucha contra la opresión y la discriminación.

Combatimos la especulación inmobiliaria y apostamos por la expropiación de las viviendas vacías y en desuso. Es necesaria una educación pública y de calidad, la derogación de la LOU y parar la implementación del Espacio Europeo de Educación Superior -el proceso de Bolonia-, así como denunciar la creciente represión a sindicalistas, estudiantes, inmigrantes, jóvenes... ante su ejercicio legítimo del derecho a la huelga y a la organización colectiva. Éstas son solo algunas de nuestras propuestas que surgen de las demandas de los movimientos sociales junto a los que luchamos.

Kaosenlared - El vacío político que existe en el espacio político del anticapitalismo en la mayoría de los territorios del estado español es evidente desde hace tiempo. ¿Por qué este momento es propicio para el nacimiento de un partido anticapitalista?

La situación de crisis económica, social, ecológica y su impacto en la mayor parte de la población y en el medio ambiente hace más necesario que nunca empezar a plantear alternativas concretas. El capitalismo ha demostrado sobradamente su incapacidad para garantizar las necesidades básicas de las personas. Ésta crisis, de dimensiones sistémicas, abre una brecha para plantear iniciativas que hasta hace poco parecían alejadas de la realidad: nacionalización sin indemnización del sistema bancario y puesta bajo control público, “cero despidos” en empresas con beneficios, entre otras. La derrota política e ideológica de las clases dominantes abre un espacio para las propuestas anticapitalistas.

Además, la incapacidad por parte de la izquierda política hoy hegemónica de promover respuestas reales frente a la crisis obliga, más allá del trabajo en los movimientos y las resistencias sociales (de las cuales formamos parte y consideramos indispensables), a plantear también una alternativa política. La respuesta a la crisis por parte del gobierno de Zapatero se basa en el apoyo sin fisuras a las empresas privadas y, en especial, a la banca y profundiza en las medidas fiscales regresivas, las privatizaciones y la reducción de los costes laborales. El objetivo es claro: socializar las pérdidas y hacer que la crisis la paguemos las y los trabajadores. En este contexto, la subalternidad de fuerzas como Izquierda Unida (IU) aún hacen más dramática la situación.

Experiencias como las de Izquierda Unida han llegado a su fin. Aún y el cambio de coordinador, no hay renovación y siguen los mismos que han llevado a IU a la situación de crisis. Sus compromisos gubernamentales en Catalunya y en Euskadi reflejan su subalternidad al social-liberalismo, totalmente alejados de los movimientos sociales, y su corresponsabilidad con gobiernos de gestión del capitalismo. Se trata de una formación que carece de total credibilidad para encarnar una política de izquierdas consecuente. El triste papel de Iniciativa per Catalunya-Verds en el gobierno de la Generalitat es un caso clamoroso. Es necesario construir una alternativa anticapitalista a esta izquierda gestionaria. Nosotros esperamos ayudar a avanzar en esta dirección.

Kaosenlared - ¿Por qué lanzar la nueva formación mediante una candidatura electoral y por qué a las elecciones europeas? ¿No corre el riesgo esta propuesta de ser percibida como un proyecto prioritariamente electoralista?

Izquierda Anticapitalista no nace de la nada sino que cuenta con una extensa trayectoria política y en los movimientos sociales de las gentes de Espacio Alternativo. El apoyo de más de 800 personas significativas de los movimientos sociales, del mundo de la cultura, sindicalistas, intelectuales al manifiesto “Cambiar el mundo de base es más necesario que nunca. Por una candidatura anticapitalista a las elecciones europeas de 2009”, recogidas en poco más de tres semanas, son buena prueba de esta implantación en las mismas.

No se trata de un proyecto electoralista ya que nuestro compromiso está en las luchas y en la calle como hemos venido haciendo durante años y continuaremos así. Pero el contexto actual de crisis del sistema capitalista y de derrumbe y descrédito de la izquierda política hoy hegemónica obliga a impulsar nuevas iniciativas, también en el terreno electoral. Las contiendas electorales son un campo de batalla para la izquierda radical, aunque no el más favorable, y no podemos renunciar a él y dejar que la izquierda gestionaria y la derecha lo monopolicen.

Las elecciones europeas permiten poner sobre la mesa y denunciar el impacto de las políticas de la Unión Europea en nuestra vida cotidiana. Ante la crisis, las élites económicas y las instituciones que las amparan endurecen aún más sus políticas impulsando el desmantelamiento de los sistemas de protección social, la reducción de los costes laborales, etc. La directiva Bolkenstein, de liberalización de los servicios públicos; el Plan Bolonia, de privatización del sistema universitario; o la directiva del retorno (de la vergüenza) son tan sólo algunos ejemplos. Frente a un proyecto de integración europea al servicio del capital es necesario impulsar la coordinación de las resistencias y anteponer “otra lógica”.

La candidatura anticapitalista a las elecciones europeas de junio del 2009 quiere ser un paso más en esta dirección. Esta lista participará en un bloque anticapitalista europeo junto con otras formaciones como el Nuevo Partido Anticapitalista en Francia, liderado por Olivier Besancenot, Sinistra Critica en Italia, entre otras.

Kaos.Madrid - ¿Qué novedad aporta Izquierda Anticapitalista con respecto a los otros partidos, organizaciones y movimientos que llevan años trabajando el espacio político del anticapitalismo?

Izquierda Anticapitalista formamos parte de la izquierda combativa en el Estado español presente en las luchas y en las resistencias a la globalización neoliberal. Venimos trabajando desde hace años en el seno de estos movimientos, sin sectarismos ni dirigismos. Consideramos que la crisis sistémica del capitalismo y la crisis de la izquierda institucional hace más urgente que nunca el plantear nuevas iniciativas políticas y nuestra propuesta va en esta dirección.

Si hasta el momento la bandera de la resistencia ha sido alzada por la izquierda social, hoy es necesario darle a ésta un impulso político. Intentamos ofrecer un proyecto ligado a las luchas y al movimiento real, capaz de comprender el mundo actual y sus contradicciones y que pueda repensar el contenido de un proyecto socialista democrático para el siglo XXI.

Kaosenlared - ¿Izquierda Anticapitalista es solo un cambio de nombre de Espacio Alternativo o va a suponer un intento de confluencia con sectores de fuera de la organización?

La candidatura anticapitalista a las elecciones europeas es una iniciativa lanzada desde Izquierda Anticapitalista pero abierta a gentes de movimientos sociales y a todas aquellas personas que quieran participar en la misma. Pensamos que esta propuesta puede generar un debate en el seno de los activistas acerca de la necesidad de impulsar un proyecto anticapitalista unitario.

En lo que respecta a la colaboración con otras corrientes políticas a nivel estatal, consideramos que no existen los suficientes acuerdos ni un trabajo estable previo para lanzar una iniciativa unitaria. Algo así tendría que ser fruto de una práctica previa común, que de momento sólo se ha dado en plataformas o campañas puntuales. Pensamos que promover proyectos unitarios a nivel estatal sin éstas previas sería un paso en falso contraproducente. Sin embargo, pueden darse situaciones nacionales o regionales específicas que sí lo permitan.

Kaosenlared - El paralelismo con la propuesta de Nuevo Partido Anticapitalista lanzado por la LCR francesa es evidente. ¿Cuáles son las diferencias entre ambos proyectos? ¿No sería un error calcar un proyecto político y aplicarlo en contextos bien distintos?

El Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) en Francia, impulsado por la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), es un de nuestros aliados y referentes a nivel internacional con quien compartimos un proyecto común en la Conferencia de la Izquierda Anticapitalista Europea, pero cada uno tenemos nuestro propio camino. Ni Izquierda Anticapitalista es el NPA ni el Estado español es Francia.

Considero que la experiencia del Nuevo Partido Anticapitalista es una buena muestra de las potencialidades de una iniciativa política que sume a amplios sectores de la izquierda social y política. El NPA es una formación que incorporará a varios miles de afiliados y se ha convertido en el principal actor de la izquierda francesa a la izquierda del Partido Socialista.

Para nosotros, se trata de un ejemplo estimulante. Obviamente, en el Estado español, nos encontramos muy lejos de la situación que vive la izquierda radical francesa, pero la propuesta que lanzamos quiere ser un primer paso en esta dirección. Se trata de fortalecer las resistencias sociales al capitalismo y avanzar hacia la construcción de un polo anticapitalista amplio, del cual Izquierda Anticapitalista será tan solo una parte. La experiencia del Nuevo Partido Anticapitalista en Francia es un buen ejemplo de hasta donde queremos llegar, pero no estamos en esta etapa. Si algún día hay condiciones para crear una nueva fuerza anticapitalista al estilo del NPA aquí habrá que ver cuales son las fórmulas y las vías a seguir.

Kaosenlared - ¿Cómo crees que podrá darse un proceso de construcción de la oposición de izquierdas al gobierno de Zapatero? ¿Es esa la intención de Izquierda Anticapitalista o requerirá la participación de otras organizaciones?

Está claro que la formación de un polo anticapitalista amplio, que signifique una oposición de izquierdas al gobierno de Zapatero, va más allá de nuestra organización. Pero consideramos que la iniciativa que ahora lanzamos es un primer paso en este sentido y abre un debate en el seno de la izquierda social sobre esta cuestión. El cómo, el cuándo y los quienes serán fruto de un largo debate y de un proceso de recomposición y reestructuración de la izquierda, del movimiento obrero y del conjunto de los movimientos sociales del Estado español.

Entrevista: Miguel Álvarez (Kaos.Madrid)



miércoles, 6 de mayo de 2009

No des de comer a los ejercitos




Ahí va una foto de la concentración realizada esta mañana por representantes de diferentes colectivos antimilitaristas y de mujeres a las puertas del Palacio Foral de la Diputación de Bizkaia para realizar una acción simbólica por la objeción fiscal a los gastos militares. Bajo el lema de “No Des De Comer A Los Ejércitos” diferentes personas disfrazadas de cocineros y militares han procedido a elaborar una serie de tortillas de patata en la Gran Vía bilbaína para después repartir unos pinchos de tortilla a los y las viandantes.

De esta forma simbólica se pretendía denunciar el alarmante y desorbitado gasto militar que existe en nuestra sociedad mientras muchas necesidades sociales se encuentran aun sin cubrir; como las referidas a las situaciones y problemas que las mujeres padecen: agresiones y malos tratos, separaciones y divorcios, discriminación laboral y feminización de la pobreza, carencia de servicios comunitarios como guarderías y residencias de la tercera edad... Esta acción se enmarca dentro de las movilizaciones que los colectivos de mujeres y los grupos antimilitaristas estamos desarrollando a lo largo de este mes para impulsar la objeción fiscal a los gastos militares en la actual campaña de la declaración de la renta.

El ánimo de esta iniciativa es llamar la atención sobre la gran cantidad de recursos económicos que se destinan a financiar los ejércitos y las guerras que ellos conllevan. Como ejemplo baste decir que

• El Gasto militar a nivel estatal es de 25.066’87 euros (4 billones 170.776 millones de pesetas). Produciéndose un incremento de un 8’75% en comparación al año anterior.

• El Gasto Militar a nivel de la Comunidad Autónoma del País Vasco es de 1.966,69 millones de euros (327.230 millones de pesetas). Produciéndose un incremento de un 9% en comparación al año anterior.

• El Gasto Militar por día en la Comunidad Autónoma del País Vasco es de 5,39 millones de euros (897 millones de pesetas).

• Cada persona residente en la Comunidad Autónoma del País Vasco contribuye al Gasto Militar con 918 euros (152.782 pesetas).

Con esta acción también se pretende destacar la importancia de la industria militar en Euskadi. Sólo con los datos actuales, de los 10 programas de armamento militar que ha aprobado desarrollar el Ministerio de Defensa, al menos en 6 de ellos participan empresas vascas: Eurofighter-Avión de Combate Europeo, Avión de Transporte Militar europeo A400M, Fragata F-100, Carro de Combate Leopard, Helicóptero de Ataque Tigre, 2ª Fase Blindado Pizarro. Estos proyectos militares costarán 18.309,35 millones de euros, siendo la contribución vasca a los mismos de1 142,47 millones de euros. Las empresas vascas que participan en estos programas son: ITP, SENER, GAMESA, SK-10, EB-RIM o Aeroteam, SAPA, Sidenor y Fibertecnic.

Por desgracia todas estas empresas, y proyectos militaristas, reciben de forma camuflada ingentes subvenciones de las diferentes instituciones vascas. Todas ellas, por cierto, prestas a reprobar la guerra y sin embargo inyectan dinero a espuertas a la industria armamentística vasca.

CENTROS ASESORES DE LA MUJER DE BARAKALDO Y SESTAO.
“POSADA DE LOS ABRAS.O.S.”
KOORDINADORA ANTIMILITARISTA KAKITZAT.


martes, 5 de mayo de 2009

Por una izquierda de combate contra la crisis




Este Sábado espero ver a todas y todos mis amigos anticapitalistas en Madrid dos acontecimientos importantes se van a desarrollar: el Mitin de presentación de la Candidatura Anticapitalista para las Elecciones Europeas y el domingo la Convención programática de la Izquierda Anticapitalista. Allí os espero. Marce



MADRID
Sábado 9 mayo 19:30hSalón de Actos del Instituto Cardenal Cisnerosc. de Los Reyes 5 (esquina a c. Amaniel)M Pza. de España o Noviciado - Madrid


Intervendrán:
Representantes de luchas socialesAgustín Jiménez, actorCándido y Morala, sindicalistas de la Naval XixónEsther Vivas, candidata de Izquierda Anticapitalista a las Elecciones EuropeasOlivier Besancenot, portavoz del Nuevo Partido Anticapitalista de Francia


viernes, 1 de mayo de 2009

1º de Mayo, internacional


No ha sido un 1º de Mayo masivo, sobre todo para la gravedad de los ataques que recibimos a diario la clase trabajadora; y mucho más si pensamos en las agresiones a nuestras condiciones de vida que nos esperan por llegar, de manos de los banqueros, empresarios y gobiernos de turno. 

Este 1º de Mayo a pesar de todo y de la desmoralización que existe entre la clase asalariada, por el peso de la burocracia sindical ha merecido la pena manifestarse. 

Para mi ha sido un primer paso  de un primer cortejo de Ezker alternatiboa, que ha estado cálido, agitador, jovén y decidido a dar una respuesta, claro está: A, anti, anticapitalista, a esta crisis del capital. 

 Ha sido una gozada de fraternidad y de lucha, y de este modo no vamos a parar hasta enseñarles los dientes a los capitalistas, porque otro mundo es posible, pero otro capitalismo es imposible.

Comunicado 1º de mayo de Izquierda Anticapitalista
 Ante las última cifras del paro, ya nadie puede discutir la extrema gravedad de la situación. Es la crisis de un sistema que hunde naciones enteras en la miseria, que urde guerras como en Irak o Afganistán, niega la libertad de Palestina y lleva el planeta a la catástrofe. Es la crisis del capitalismo. Aquí, además, es el colapso de un modelo económico basado en el tocho y la especulación, la precariedad y los bajos costos sociales. Pero, ¡qué lejos está aún el movimiento obrero de reaccionar ante todo ello!
 El gobierno de Zapatero navega sin brújula: inyecta dinero público a bancos y multinacionales, reduce impuestos a los más ricos, ... Es decir, pretende atenuar la crisis ayudando a sus causantes y persistiendo en las políticas neoliberales que la han amplificado. No es de extrañar que la gran patronal exija despidos más baratos, menos derechos, salarios congelados y más privatizaciones. Ni sorprende tampoco que la derecha, a pesar de los escándalos de corrupción que salpican al PP, se envalentone y suba en las encuestas.
 La crisis la está pagando la población trabajadora, la gente más humilde. ¿Qué más hace falta para que los principales sindicatos llamen a la lucha? ¿Acaso no hay motivos para una Huelga General, como se oye en boca de los líderes de CCOO y UGT? ¡Tenemos más de cuatro millones de razones! Y, sobre todo, necesitamos una potente movilización para imponer soluciones que estén realmente a la altura de las circunstancias: la NACIONALIZACIÓN BAJO CONTROL SOCIAL DE LA BANCA Y DE LOS SECTORES ESTRATÉGICOS, EMPEZANDO POR LA ENERGIA; la DEFENSA DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS; la PROHIBICIÓN DE LOS DESPIDOS y la INTERVENCÍÓN DE LAS EMPRESAS QUE PRETENDAN DESLOCALIZAR; el reparto del trabajo mediante la REDUCCIÓN DE LA SEMANA LABORAL A 35 HORAS; la PROLONGACIÓN INDEFINIDA DEL SUBSIDIO DE DESEMPLEO; el SALARIO MÍNIMO A 1.200 euros...
 Para eso hace falta unificar las luchas, coordinar resistencias, aprovechar cada ocasión para agrupar fuerzas... El 14 de Mayo, CCOO y UGT convocan una jornada de manifestaciones. De sus cuadros y afiliados depende en gran medida que esa convocatoria se convierta en un clamor a favor de una movilización general y tenga continuidad. El día 21, los sindicatos vascos convocan en Euskadi una jornada de huelga general. ¡Ojalá sea un éxito! De los activistas más conscientes de las distintas corrientes sindicales depende que se superen los obstáculos a la indispensable unidad de acción. Sólo así, paso a paso, construiremos el movimiento hacia la HUELGA GENERAL.
 Con tal perspectiva sale Izquierda Anticapitalista a la calle este 1º de Mayo.