jueves, 12 de octubre de 2017

De la Revolución de Octubre al ecocomunismo del siglo XXI


Löwy, Michael. Nació en Brasil en 1938, hijo de inmigrantes judíos vieneses. Se graduó en Ciencias Sociales en la Universidad de San Pablo en 1960, y se doctoró en la Sorbona, bajo la dirección de Lucien Goldmann, en 1964. Vive en París desde 1969. Es director de investigación emérito en el Centre National de la Recherche Scientifique (Centro Nacional de Investigación Científica); fue profesor en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales). Sus obras han sido publicadas en 24 idiomas. Entre sus libros más recientes se encuentran Redención y utopía. El judaísmo libertario en Europa central (1988); Rebelión y melancolía. El romanticismo como contracorriente de la modernidad (1992); Walter Benjamin: aviso de incendio (2001); Kafka, soñador insumiso (2004); Sociologías y religión. Aproximaciones insólitas (2009); Ediciones Herramienta y El Colectivo publicaron, en 2010, su libro La teoría de la revolución en el joven Marx. Es miembro del consejo editor de la Revista Herramienta, donde ha realizado numerosas contribuciones.
Michael Löwy**
 
La Revolución de Octubre 1917 ha abierto un horizonte emancipador que no se ha agotado, a pesar de las traiciones, las decepciones y, finalmente, la brutal restauración capitalista. Se puede aplicar a la Revolución Rusa lo que escribía Kant en 1798 (en “Las disputa de las facultades”)acerca de la Revolución Francesa:
 
Pues un fenómeno tal en la historia de los hombres ya no se olvida, pues ha revelado una disposición y una facultad para lo mejor en la naturaleza humana […]. Pero aun cuando no se hubiera alcanzado ahora la finalidad que se procuraba lograr en este acontecimiento, aun si la revolución o la reforma de la Constitución de un pueblo haya fracasado […] aquella profecía filosófica no pierde nada de su fuerza. Pues aquel acontecimiento es demasiado grande, está demasiado entretejido con el interés de la humanidad y, de acuerdo con su influencia, demasiado difundido por el mundo, en todas sus partes, como para que no emerja en el recuerdo de los pueblos, en cualquier ocasión con circunstancias propicias, y como para que no deba ser despertado con vistas a la repetición de intentos de este tipo (Kant, 1983: 361).
 
Los proyectos alternativos del siglo XXI no empiezan desde cero: pueden apoyarse en las grandes conquistas del Octubre Rojo. La Revolución Rusa nos enseña que, para cambiar la sociedad, es necesario romper con el capitalismo, establecer la propiedad colectiva de los grandes medios de producción y organizar la planificación de la actividad económica. Esto no quiere decir que no hayan existido límites, problemas y contradicciones, aun en los primeros tiempos heroicos del poder soviético. En su opúsculo La Revolución Rusa (1918), redactado en una prisión alemana, Rosa Luxemburg se solidarizaba con los bolcheviques “que han salvado el honor del socialismo internacional”, pero criticaba varias de sus decisiones y orientaciones practicas. Algunas de estas criticas –acerca de la cuestión nacional y de la distribucion de la tierra a los campesinos - son bastante discutibles, pero otras, en particular sobre la democracia y la libertad de expresión, son profundamente acertadas. Con profética intuición, Rosa Luxemburg previo que la supresión de la democracia y de las libertades en los soviets llevarían a la burocratización y la dictadura. El triunfo de la burocracia estalinista à partir del 1924 es la trágica confirmación de esta advertencia.

Los revolucionarios y comunistas del siglo XXI no pueden, entretanto, limitarse a retomar los grandes principios del Octubre del 1917 en una versión más democrática y libertaria. Problemas nuevos han surgido, no previstos ni por Lenin ni por Trotsky; ni siquiera por Rosa Luxemburg, a pesar de su sensibilidad naturalista. Entre estos problemas, imprevistos y imprevisibles en 1917-1923, la cuestión ecológica es quizás el más importante para una reformulación, en nuestra época, del programa revolucionario. Necesitamos de un proyecto comunista alternativo al capitalismo; pero este proyecto tiene que incluir, de forma central, la relación de las sociedades humanas con el medio ambiente, con la naturaleza. El marxismo revolucionario es un pensamiento y una praxis en proceso permanente de transformación, reformulación, desarrollo. Limitarse a repetir, de forma dogmática y mecánica, los escritos de Marx o Trotsky, o tratar de copiar las experiencias revolucionarias del pasado, es un callejón sin salida. El mismo Marx nos da una lección, al transformar profundamente sus concepciones acerca del Estado o del proceso histórico, en función de nuevas experiencias, como la Comuna de París del 1871.

La crisis ecológica generada por el sistema capitalista ha creado, en nuestra época, una situación nueva, que los revolucionarios tienen que tener en cuenta. La Hidra Capitalista, como dicen nuestros compañeros zapatistas, es el responsable directo de la mayor amenaza que ha conocido en su historia la humanidad: la destrucción de los equilibrios ecológicos y, en particular, el cambio climático, el calentamiento global. Se trata de un proceso nefasto que ya comenzó y que podrá llevar, en las próximas décadas, a una catástrofe sin precedente en la historia: aumento de la temperatura, desertificación de las tierras, desaparición del agua potable, incendios de los bosques, multiplicación de los huracanes, elevación del nivel del mar; hasta que Londres, Ámsterdam, Venecia, Shanghai, Río de Janeiro y las demás ciudades marítimas queden bajo el agua.

Como escribió Daniel Bensaïd, el veredicto ecológico en contra del capital es despiadado: “En relación con la regulaciones de la biosfera, la racionalidad parcial del mercado funciona al precio de una irracionalidad global creciente” (Bensaïd, 2000: 128 y ss.). Hay un conflicto irreductible entre la temporalidad ecológica y la temporalidad del mercado.

La raíz del mal es sistémica, la causa del desastre es el capital, con su dinámica de expansión al infinito, de productivismo y consumismo desenfrenados. Necesitamos, por ende, proyectos alternativos radicales, que vayan a la raíz del problema. Es decir, alternativas anticapitalistas, antisistémicas, que alcanzan el corazón maléfico de la Hidra.

El ecosocialismo –o ecocomunismo, según la terminología propuesta por Daniel Bensaïd– es una propuesta alternativa radical, que resulta de la convergencia entre la reflexión ecológica y la reflexión socialista (marxista). Su premisa fundamental es que la preservación de un ambiente natural favorable a la vida en el planeta es incompatible con la lógica expansiva y destructora del sistema capitalista. No es posible salvar los equilibrios ecológicos fundamentales del planeta sin atacar al sistema; no se puede separar la luchar por la defensa de la naturaleza del combate por la transformación de la sociedad. 

Existe hoy una corriente ecosocialista internacional que, en ocasión del Foro Social Mundial de Belem (enero de 2009), publicó una declaración sobre el cambio climático firmada por centenas de personas de decenas de países. Entre sus precursores se encuentran figuras como Manuel Sacristán (España), Raymond Williams (Inglaterra), André Gorz (Francia), James O’Connor (Estados Unidos); y entre sus representantes actuales están el coautor del Manifiesto ecosocialista internacional, Joel Kovel (Estados Unidos), el marxista ecológico John Bellamy Foster (Estados Unidos) , el indigenista peruano Hugo Blanco, la ecofeminista canadense Terisa Turner, el marxista belga Daniel Tanuro, y muchos otros.

El ecocomunismo se diferencia de dos modelos inoperantes: 1) la ecología conformista, que adapta sus propuestas al mercado y busca desarrollar un “capitalismo verde” –una ilusión nefasta o, en muchos casos, una mistificación–; 2) el así llamado “socialismo real” (la fallida URSS, China, etcétera), un caricatura burocrática del socialismo, basado en una imitación servil del aparato técnico capitalista, y en un productivismo antiecológico tan destructor de la naturaleza como su equivalente occidental.

Muchos ecologistas critican a Marx por considerarlo un productivista. Tal crítica nos parece completamente equivocada: al hacer la crítica del fetichismo de la mercancía, es justamente Marx quien coloca la crítica más radical a la lógica productivista del capitalismo, la idea de que la producción de más y más mercancías es el objeto fundamental de la economía y de la sociedad.

El objetivo del socialismo, explica Marx, no es producir una cantidad infinita de bienes, sino reducir la jornada de trabajo, dar al trabajador tiempo libre para participar de la vida política, estudiar, jugar, amar. Por lo tanto, Marx proporciona las armas para una crítica radical del productivismo y, ante todo, del productivismo capitalista. En el primer volumen del El capital, Marx explica cómo el capitalismo agota, no solo las fuerzas del trabajador, sino también las propias fuerzas de la tierra, agotando las riquezas naturales. Así, esa perspectiva, esa sensibilidad, están presentes en los escritos de Marx; sin embargo, no ha sido suficientemente desarrollada.

Es verdad, sin embargo, que muchos marxistas consideran que la tarea de una revolución es únicamente cambiar las relaciones de producción, que se han convertido en trabas para el desarrollo de las fuerzas productivas. Para los ecosocialistas, se necesita una visión mucho más radical y profunda de lo que debe ser una revolución socialista. Se trata de transformar, no solo las relaciones de producción y las de propiedad, sino la propia estructura de las fuerzas productivas, la estructura del aparato productivo. Hay que aplicar al aparato productivo la misma lógica que Marx pensaba para el aparato de Estado a partir de la experiencia de la Comuna de París, cuando dijo que los trabajadores no pueden apropiarse del aparato del Estado burgués y usarlo al servicio del proletariado; esto no es posible, porque el aparato del Estado burgués nunca va a estar al servicio de los trabajadores. Entonces, se trata de destruir ese aparato de Estado y crear otro tipo de poder.

Esa lógica tiene que ser aplicada también al aparato productivo: este tiene que ser, si no destruido, al menos sí radicalmente transformado. Este no puede ser simplemente apropiado por las clases subalternas y puesto a trabajar al servicio de estas, pues necesita ser transformado estructuralmente. A manera de ejemplo, el sistema productivo capitalista funciona sobre la base de fuentes de energía fósiles, responsables del calentamiento global –el carbón y el petróleo–, de modo que un proceso de transición al socialismo solo sería posible cuando tuviera lugar la sustitución de esas formas de energía por energías renovables, que son el agua, el viento y, sobre todo, la energía solar.

Por eso, el ecocomunismo implica una revolución del proceso de producción, de las fuentes energéticas. Es imposible separar la idea de comunismo, es decir, de una nueva sociedad, de la idea de nuevas fuentes de energía, en particular del sol; algunos ecocomunistas hablan del comunismo solar, pues entre el calor, la energía del sol y el comunismo habría una especie de afinidad electiva.

 Pero no basta tampoco con transformar el aparato productivo y los modelos de propiedad; es necesario transformar también el patrón de consumo, todo el modo de vida en torno al consumo, que es el patrón del capitalismo, basado en la producción masiva de objetos artificiales, inútiles, y peligrosos. Por eso se trata de crear un nuevo modo de consumo y un nuevo modo de vida, basado en la satisfacción de las verdaderas necesidades sociales, que es algo completamente diferente de las presuntas y falsas necesidades producidas artificialmente por la publicidad capitalista. De ello se desprende pensar la revolución ecosocialista como una revolución de la vida cotidiana, como una revolución por la abolición de la cultura del dinero impuesta por el capitalismo.

Es necesaria una reorganización del conjunto de modo de producción y de consumo, basada en criterios exteriores al mercado capitalista: las necesidades reales de la población y la defensa del equilibrio ecológico. Esto significa una economía de transición al socialismo, en la cual la propia población –y no las “leyes de mercado” o una oficina política autoritaria– decidan, en un proceso de planificación democrática, las prioridades y las inversiones.

 Esta transición conduciría, no solo a un nuevo modo de producción y a una sociedad más igualitaria, más solidaría y más democrática, sino también a un modo de vida alternativo,a una nueva civilización ecosocialista más allá del reino del dinero, de los hábitos de consumo artificialmente inducidos por la publicidad y de la producción al infinito de mercancías inútiles. El “Buen Vivir” de la tradición indígena de las Américas es una importante fuente de inspiración para esta alternativa.

 El ecocomunismo no es solo la perspectiva de una nueva civilización, de una civilización de la solidaridad –en el sentido profundo de la palabra: solidaridad entre los humanos, pero también con la naturaleza–; es también una estrategia de lucha, desde aquí y ahora. No se trata de esperar hasta el día en que el mundo se transforme, sino de comenzar desde ahora a luchar por esos objetivos. Los indígenas de América Latina, desde las comunidades andinas del Perú hasta las montanas de Chiapas, están en la primera línea de este combate en defensa de la Madre Tierra, de la Pachamama, en contra de la Hidra Capitalista.

Así, el ecosocialismo es una estrategia de convergencia de las luchas sociales y ambientales, de las luchas de clases y de las luchas ecológicas, de las luchas indígenas y de las luchas de mujeres, contra el enemigo común que son las multinacionales del petróleo o de la minería, el neoliberalismo, la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el imperialismo americano, el capital financiero globalizado. Estas son algunas de las cabezas de la Hidra, que es el enemigo común de los pueblos del mundo entero.

Llevar adelante este combate es el mejor homenaje que podemos rendir a los revolucionarios de Octubre 1917.
 
Bibliografía
 
Bensaïd, Daniel, Le sourire du spectre. Nouvel esprit du communisme. París: Michalon, 2000.
Kant, Immanuel, “Der Streit der Fakultäten”. En: –, Werke in sechs Bänden. Ed.de Wilhelm Weischedel. Darmstadt: WBG, 1983, vol. VI, pp. 265-393.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Los falsos principios de nuestra educación 

"Que la cultura universal de la escuela tienda al aprendizaje de la libertad, no de la sumisión: ser libres, he ahí la verdadera vida."

"Estos extractos de los primeros anarquistas los rescato aquí, para que nos vayamos repensando en que debemos basarnos para trabajar en contra de la alienación y el embrutecimiento de nuestras conciencias por parte de la ideología imperante del capitalismo" (Marce)

Max Stirner - (Extraído de: Escritos menores, 1842)

"Una anticipación "personalista" a las revoluciones contemporáneas en la enseñanza" 

(...) La libertad de pensamiento, una vez adquirida, es el impulso de nuestro tiempo de perfeccionarla para trocarla en libertad de voluntad, principio de una nueva época. De tal manera que el objeto último de la educación no puede ya ser el saber, sino el saber nacido de ese saber. En una palabra, tenderá a crear un hombre personal o libre. ¿Qué es la verdad, sino la revolución de aquello que somos? Se trata de descubrirnos a nosotros mismos, de liberarnos de todo lo que nos es extraño, de abstenernos o librarnos radicalmente de toda autoridad, de reconquistar la ingenuidad. Pero la escuela no produce hombres tan absolutamente verdaderos. Y si hay alguna escuela que los produce, es a pesar de la escuela. Esta, sin duda, nos hace dueños de las cosas, y en rigor incluso nos hace dueños de nuestra propia naturaleza. Pero no hace de nosotros naturalezas libres. En efecto, ningún saber, por profundo y extenso que fuere, ningún espíritu avispado y sagaz, ninguna fineza dialéctica pueden prevenirnos contra la ralería del pensar y del querer.

(...) Todas las especies de vanidad y de deseo de lucro, de arribismo, de celo servil y de duplicidad, etc., se compaginan muy bien con un saber vasto, lo mismo que con una elegante formación clásica. Y todo este fárrago escolar, que no ejerce ninguna influencia sobre nuestro comportamiento moral, lo olvidamos con frecuencia, tanto más cuanto que no nos sirve para nada: nos sacudimos el polvo de la escuela cuando la abandonamos. ¿Por qué? Porque la educación consiste únicamente en lo formal o en lo material, o todo lo más en una mezcla de los dos, pero no en la verdad, en la formación del hombre verdadero.

(...) Como algunas otras esferas, también la pedagogía es de esas esferas donde se trata de no dejar penetrar la libertad, de no tolerar oposición: lo que se quiere es la sumisión. Sólo se atiende a un adiestramiento, puramente formal y material. De los establos del humanismo no salen más que sabios, de los realistas no salen más que "ciudadanos útiles", pero en ambos casos no salen más que criaturas sumisas. Nuestro viejo fondo de "maldad" es sofocado a la viva fuerza y, por tanto, el logro del saber en voluntad libre. También la vida escolar produce filisteos. Así como cuando éramos niños se nos enseñaba a aceptar todo lo que se nos imponía, así nos acomodamos más tarde a una vida positiva, nos plegamos a nuestro tiempo, llegamos a ser criados y los pretendidos "buenos ciudadanos".

¿Dondé, pues, en lugar de la sumisión hasta aquí fomentada, se ve surgir un espíritu de oposición? ¿Dónde se forma, en lugar del hombre instruido un hombre creador? ¿Dónde, pues, el profesor se transforma en colaborador, dónde se opera la transmutación del saber en querer, dónde, en suma, el objetivo es el hombre libre más que el hombre cultivado? Le buscamos en vano: tan rara esta cosa.

Y sin embargo sería preciso que nos metiéramos en la cabeza que el papel supremo del hombre no es ni la instrucción, ni la civilización, sino la autoactividad. ¿Equivale esto a abandonar la cultura? No, ni sacrificar la libertad de pensamiento, sino a transfigurarla en libertad de voluntad. El día en que el hombre haga cuestión de honor el sentirse o conocerse a si mismo, de actuar por si mismo, con plena libertad, ese día cesará de ser para si mismo un objeto extraño e impenetrable, tenderá a disipar la ignorancia que limita e impide su pleno conocimiento de si mismo.

Se despierta en el hombre la idea de la libertad, los hombre libres sólo sueñan con liberarse a si mismos ahora y siempre; pero, al contrario, no se hacen más que hombres instruidos, que se adaptan a todas las circunstancias de la manera más refinada, que caen al nivel de las almas sumisas y serviles. ¿Qué son, en su mayoría, nuestros bellos señores llenos de espíritu y de cultura? Esclavistas, burlones, esclavos ellos mismos.

(...) La miseria de nuestra educación actual viene, en gran parte, de que el saber no se ha traducido en voluntad, en autoactividad, en practica pura. Los realistas se han dado buena cuenta de esta laguna, pero el único remedio que han puesto ha sido el de formar gentes "prácticas", desnudas tanto de ideas como de libertad. El espíritu que anima a la mayoría de los enseñantes es una prueba tristemente viva de cuanto decimos. Desbastados, en el mejor de los casos ellos desbastan a su vez; troquelados, ellos troquelan. Pero toda educación debe ser personal (...) En otros términos, no es el saber lo que hay que inculcar, es la personalidad la que debe de llegar a su propio expansionamiento. El punto de partida de la pedagogía no debe ser el civilizar, sino el de formar personalidades libres, caracteres soberanos; así, la voluntad hasta aquí brutalmente oprimida debe dejar de ser debilitada. Desde el momento en que no se debilita el impulso al saber, ¿Por qué debilitar el impulso hacia el querer? Si se cultiva aquel, hay que cultivar igualmente este.


¿De qué nos quejamos, pues, cuando analizamos las lagunas de nuestra educación actual? De que nuestras escuelas están aún afectas al principio antiguo, ese principio del saber sin voluntad. El nuevo principio es el de la voluntad, el de la transfiguración del saber. Partiendo de ahí, más "concordia entre escuela y vida", pero que la escuela sea vida y que, en su seno, como fuera de ella, se fije como un deber el descubrimiento de la personalidad. Que la cultura universal de la escuela tienda al aprendizaje de la libertad, no de la sumisión: ser libres, he ahí la verdadera vida.

La educación práctica queda mucho más atrás de la educación personal y libre; si aquella procura el medio de hacer su camino en la vida, ésta procura la fuerza de hacer brotar la chispa de la vida; si aquélla prepara al escolar para encontrarse en un mundo dado, ésta le llevara ser sí mismo en su fuero interior. Todo no está ya hecho cuando nos comportamos como miembros útiles en sociedad. No podemos acceder hacia esa meta libremente más que a condición de ser hombres libres, individuos que crean y actúan por sí mismos.

La idea, el impulso de los tiempos nuevos, es la libertad de la voluntad. La pedagogía debe, por tanto, proponerse como punto de partida y como fin la formación de la libre personalidad (...) Esta cultura, que es verdaderamente universal, porque en ella el más humilde se encuentra allí junto al más elevado, representa la verdadera igualdad de todos: la igualdad de las personas libres. Pues sólo la libertad es igualdad (...) Nosotros tenemos, pues, necesidad de una educación personal (...) Si se quiere dar un nombre en "ismo" a quienes siguen estos principios, yo elegiría, por mi parte, el de "personalismo" * (Naturalmente, que el "personalismo" de Stirner tiene tan poco que ver con el de Mounier como el de Cruz Martínez Esteruelas. La palabra "personalismo" en Stirner significa defensa del "yo" como Único)  N. del T.

(...) Para concluir y resumir en pocas palabras el fin hacia el que nuestra era debe enderezar sus esfuerzos, la desaparición del saber sin voluntad y el orto del saber consciente de sí, que se da en el estallido luminoso de la personalidad libre, podríamos decir así: el saber debe morir para resucitar como voluntad y recrearse cotidianamente como personalidad libre.

martes, 18 de julio de 2017

Algo huele podrido en la Diputación de Bizkaia



Actualmente una de cada cinco personas residentes en Bizkaia es mayor de 65 años. Son nuestras personas mayores, las que con su trabajo y esfuerzo han generado cuanta riqueza y bienestar se ha producido en Bizkaia hasta hoy. La responsabilidad de la atención y cuidado de estas personas le corresponde a la Diputación Foral de Bizkaia. Y es especialmente, a su diputado general, del PNV-EAJ, Unai Rementeria. A quien se le ha asignado velar por garantizar la calidad  del servicio de cuidados a la dependencia de las personas mayores. Pero, por desgracia, este servicio de atención es concertado con las Residencias privadas y no satisface ni a usuarias, ni a familiares, ni especialmente, a las trabajadoras de las residencias encargadas de llevarlo a cabo, que llevan mas de un año de huelga denunciando su precariedad y deterioro.

A las alturas de este siglo XXI deberíamos de contar con un servicio público, universal y de calidad, pero no es así. Unai Rementeria esta orgulloso del servicio que ha establecido de “Concertación” y de las cláusulas de licitación y sociales que aprobadas para su gestión por las patronales de las Residencias privadas adjudicatarias de dicho servicio.  (DEIA, 16 julio 2017) 

La concertación con estas patronales es un negocio redondo para los “amigos”. Responde a una forma determinada de “capitalismo clientelar de amiguetes y de entidades varias” que se benefician de la gestión del PNV-EAJ. Es decir, a los propietarios de las residencias privadas se les asignan, del dinero publico, de toda la ciudadania, unas suculentas cantidades que van a parar a sus bolsillos privados, aumentado los costos del servicio. Así con el apoyo de la Diputación las empresas obtienen unos cuantiosos beneficios millonarios por su prestación. E incluso se siguen engordando durante la huelga de las mujeres trabajadoras, se calcula que 4 millones de euros se han retraído de sus salarios y han sido “regalados” a las patronales a cambio de “nada”. Es evidente, que “algo huele a podrido” cuando el cuidado de nuestros mayores se convierte en un buen negocio para unos pocos bien situados en torno a un partido y en un severo perjuicio para las personas que desempeñan su trabajo en condiciones de superexplotación y con las consiguientes consecuencias de degradación de las atenciones que pueden prestar.

Se conoce que el señor Rementeria no ha tenido que cambiarle el pañal a su anciana madre en 3 minutos, ni levantar y asear en 7 minutos a su anciano padre. Tampoco habrá caído en la cuenta, entre sus múltiples ocupaciones, de la importancia que tiene disponer del tiempo necesario, suficiente y adecuado para escuchar, tender una mano y prestar cariño a las personas ancianas. Esperemos que cuando se de cuenta de esta importancia, ya no sea demasiado mayor. La falta escandalosa de personal, servicios cronometrados, jornadas agotadoras, los contratos parciales, los salarios de 1000 euros, etc No son para estar orgulloso de los servicios que se prestan, señor Rementeria ni las mujeres que realizan este trabajo han de ser infravaloradas o invisibilizadas, ni las personas ancianas usuarias han de estar condenadas a un parking terminal.

Las trabajadoras de las residencias privadas llevan mas de un año y mas de 110 días de huelga sin ser escuchadas, ni por la diputación, ni por las patronales. Tampoco se escuchan las protestas de los familiares de las residentes que las apoyan. Son mas de 5000 trabajadoras de Residencias y Centros de día que no piden la luna, sino una adecuación digna de las condiciones de trabajo, para poder prestar un servicio de calidad. 

Si partimos de que en las residencias públicas hay el doble personal que en las privadas, se necesita ya reducir las cargas de trabajo para mejorar la atención de los cuidados. Se necesita una jornada de 35 horas y mas personal (mejora de las ratios). Se necesita conseguir que los salarios alcancen los 1200 euros corrigiendo la desigualdad con el sector público. Se necesita una mejor cobertura en caso de baja… En definitiva, se necesita que rijan unas condiciones básicas para un trabajo digno y así poder prestar un servicio verdaderamente de calidad.

Tengamos en cuenta que la atención a la dependencia en una sociedad como la nuestra cada vez mas envejecida es de vital importancia. Las trabajadoras de las residencias privadas no solo se merecen una solución digna ya, junto a nuestra solidaridad. Se merecen un total apoyo a su lucha, porque lo que esta en juego es la dignidad y la calidad de nuestras vidas. Nos están quitando en este presente el bienestar de nuestro futuro como ciudadanas y ciudadanos de Bizkaia. 

Marcelino Fraile Caba - Trabajador de la enseñanza

lunes, 10 de julio de 2017

Un poeta en la antesala del Gulag



Francisco Carvajal - Trasversales 41-Junio 2017

Francisco Carvajal ha coordinado la edición del libro de poemas Resistencia: una hoguera en el desierto, El perro malo 2017.

Victor Serge (1890-1947) es conocido fundamentalmente como novelista, cronista de la Revolución Rusa y autor de unas imprescindibles Memorias. Desde hace unos años su figura, uno de los mejores ejemplos de lucha contra cualquier tipo de totalitarismo, y su obra, objeto de numerosas y cuidadas reediciones, no dejan de crecer.

Su obra poética es menos conocida y, hasta ahora, únicamente se disponía en castellano de la traducción de algunos de sus poemas aparecidos en diversas revistas. Sin embargo, Victor Serge siempre concedió a la poesía una importancia fundamental en su formación política y literaria. ya en las primeras páginas de sus Memorias, al rememorar sus años juveniles, nos lo indica claramente: “He pensado a menudo desde entonces que la poesía sustituía para nosotros la oración, hasta tal punto nos exaltaba, hasta tal punto respondía en nosotros a una constante necesidad de elevación”. Serge fue siempre un lector voraz de poesía, especialmente de los poetas naturalistas y simbolistas franceses y belgas, que convivían sin ningún problema con su gusto por la poesía popular y las canciones revolucionarias. destaca su admiración por la obra del francés Charles Pegue (1873-1914), “cristiano sin iglesia”, con cuya figura intransigente y radical y con sus versos líricos, apasionados, rotundos y polémicos, debido sentir una fuerte identificación. tras su marcha en 1919 a la Rusia revolucionaria, conoció personalmente a los poetas soviéticos del momento (Esenin, Maiakovski, Pasternak…) de quienes traza unos magníficos perfiles en sus Memorias y a quienes leyó y le influyeron. Cuenta en sus Memorias: “El gran lirismo, hasta entonces confinado en los circulos literarios, buscaba para sí mismo nuevas vías en las plazas públicas. Los poetas aprendían a declamar o salmodiar sus versos ante grandes auditorios venidos de la calle. Su acento quedaba renovado por ello, las cursilerías cedían su lugar al poder y al ardor”

Posiblemente Victor Serge escribió poesía toda su vida, pero no es hasta 1918 cuando aparecen algunos poemas sueltos publicados en revistas, de manera intermitente y con carácter esporádico. Serge estaba consagrado a la acción política y la mayor parte de su obra consistía en artículos periodísticos.

Tras su llegada a Rusia, y a pesar de sus convicciones anarquistas, se afilió al Partido Bolchevique donde desempeñó importantes tareas como agente de la Internacional Comunista, lo que le obligó a viajar, desde Petrogrado donde se había establecido con su esposa Liuba, por numerosos países europeos. Su adhesión al comunismo no adormeció su espíritu crítico ni le llevo a renunciar a sus convicciones libertarias ni a renunciar a la defensa de la libertad de pensamiento, propia y ajena. Su choque con un régimen soviético en el que el estalinismo iba ocupando mayores áreas de poder, limitando la capacidad de crítica y aplastando cada vez con mayor violencia cualquier opinión, hizo que a partir de 1924 se adhiriera a la Oposición de Izquierda seguidora de la tesis de León Trotsky, lo que motivó hacia su persona un acoso político y personal que se extendió a su familia. En 1927 fue expulsado del Partido Bolchevique y en 1928 fue encarcelado en condiciones muy duras durante dos meses. Esa forzada inactividad política sirvió, paradójicamente, para que surgiera el Serge escritor que conocemos hoy. A partir de estos años comienza a escribir sus novelas con un fuerte fondo biográfico (Los hombres en la cárcel, El nacimiento de nuestra fuerza…) y sus libros de crónicas y análisis del proceso revolucionario (Historia del año I de la Revolución Rusa…) publicadas en Francia donde Victor Serge había vivido la mayor parte de su vida. También, casi de manera simultánea, aparecieron en España, gracias a su amistad en Rusia con Andreu Nin y la relación de éste con los oposicionistas españoles (Juan Andrade y Julian Gorkin), que en aquel momento tenían un papel central en las editoriales de “avanzada” existentes en España.

A principios de marzo de 1993, Victor Serge fue detenido por la GPU, trasladado a Moscú, juzgado y condenado a ser deportado a Oremburgo, una ciudad situada en la frontera sur de Rusia con Kazakistan. Serge llegó a la ciudad en junio de ese mismo año en compañía de su hijo Vlady de 13 años de edad.

Oremburgo era una ciudad de 150.000 habitantes, situada entre inmensas estepas de Asia central y punto de encuentro de tártaros, kazajo, kirguises… La guerra y la revolución habían llevado a la ciudad a un estado de miseria donde el hambre, las enfermedades, el alcoholismo y los niños abandonados formaban el paisaje de la ciudad. Una parte importante de la población eran deportados políticos opositores que sobrevivían como podían ante el acoso de las autoridades locales (que les proporcionaban trabajos con cuentagotas) y la policía. A pesar de todo esto, Oremburgo era un destino suave en el sistema del Gulag y no se podía comparar a otros destinos como Kolima y el Mar Blanco.

En este ambiente, Victor Serge y su familia (su esposa Luiba le acompaño durante una breve temporada hasta que sus problemas psiquiátricos la hicieron regresar a Petrogrado) sobrevivieron como pudieron gracias a los derechos de autor de sus libros publicados en Francia y España y a la solidaridad de los otros deportados. Victor Serge no paró de escribir: “Escribo, escribo. Crear, trabajar para no enloquecer, para llenar su tarea aquí, ser útil, dejar atrás de sí un poco de emoción o de pensamiento”. Prosiguió con su ciclo de novelas, escribió relatos breves y un gran número de poemas, algunas de las cuales hizo llegar a Francia donde fueron publicadas en algunas revistas literarias o de izquierda antiestalinista. En ese mismo país se desató una importante campaña pidiendo la liberación de Victor Serge. Finalmente, gracias a la intervención personal ante Stalin de Romain Rolland, auténtica vaca sagrada de la literatura francesa, pudo en abril de 1936 partir con su familia hacia Bélgica, no sin antes haber sido despojado de la nacionalidad soviética y de confiscarle todos los manuscritos que había elaborado en Oremburgo. Unos meses más tarde se desataron las grades purgas estalinistas, el Gran Terror, en la que fueron juzgadas 1.300.000 personas y ejecutadas de manera inmediata más de la mitad, entre los que se contaban la mayor parte de deportación en Oremburgo. Victor Serge ya en Francia, fue de los pocos que denunció de manera sistemática estos crímenes en numerosos artículos y publicaciones. El Gran Terror y sus mediáticos “Procesos de Moscú” fueron apoyados por los partidos comunistas y, salvo honrosas excepciones, se mantuvieron en silencio los partidos socialistas, los liberales y la mayor parte de los intelectuales. El terror estalinista salió fuera de Rusia y afectó a varios amigos de Serge, entre ellos a su amigo español Andreu Nin, dirigente del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), uno de los pocos partidos que denunciaron los Procesos de Moscú y en cuyo periódico “La Batalla” publicó Serge diversos artículos. Las experiencias de su estancia en Oremburgo le sirvieron para elaborar una de sus novelas fundamentales, Medianoche en el siglo, publicada en París en 1939 y dedicada a sus camaradas del POUM, calumniados, perseguidos y asesinados en España por el terror estalinista. Siempre estuvieron presentes en su memoria.

Resistencia. Una hoguera en el desierto

En ese ambiente, Victor Serge publicó en 1938 su único libro de poemas, Résistance. Fue publicado por su amigo Mauricio Wullens en su revista Les Humbles, como una manera de aliviar la siempre apurada situación económica de Victor Serge, por lo que, además de los 1000 ejemplares de la modesta edición, se imprimieron un pequeño número en edición de lujo. El libro no volvió a editarse hasta 1972 por la editorial Maspéro, con el título Pour un brasier en el desert. En 1988, Jean Rière realizó la edición más hermosa, completa y anotada de la obra completa de de Victor Serge en el que se incluyó Resistance. Fue traducido al inglés en 1989 y a principios de 2017 ha aparecido la edición de la mayor parte de la obra poética de Serge bajo el título A Blaze in a Desert, en cuidada edición a cargo de James Brook y Richard Greeman.

La mayoría de los poemas de Resistencia fueron escritos durante el periodo de deportación en Oremburgo (1933-1936). Para la composición del libro Serge recopiló algunos de los que había remitido a sus amigos franceses, incluyó otros escritos antes o después de su período de deportación, y reconstruyó de memoria otros de los escritos en Oremburgo pero que habían sido confiscados por las autoridades soviéticas junto con el resto de sus manuscritos en el momento de atravesar la frontera.

El mejor resumen del libro es su propio título, Resistencia. Serge, siendo consciente del carácter precario de su día a día y del camino totalitario que estaba tomando la revolución, no se resigna ni se abandona al desánimo. Utiliza sus poemas como cápsulas para preservar su mundo, que no es sólo personal sino que abarca al de sus compañeros vivos o muertos a los que la escritura da continuidad y permanencia. No es un intento de escapar de la realidad, sino de perpetuarla. Asimismo, los poemas fueron una liberación para sus emociones más personales e íntimas que sus novelas o libros de análisis histórico no le permitieron expresar. La utilización del verso libre y la extensión de muchos de ellos contribuyen a aumentar, sin llegar a lo solemne, la trascendencia de la voz del poeta.

Un componente fundamental de Resistencia es la fraternidad no sólo con los hombres y mujeres que conviven en la deportación, sino también con los propios habitantes de Oremburgo y su dura vida por sobrevivir, pero también con la alegría que les proporciona su sencilla existencia. Fraternidad que recorre, en forma de elegías, diversos poemas del libro e incluso dedica uno de ellos, “Constelación de los hermanos muertos” a recordar a todos sus compañeros de lucha, dese sus tiempos de anarquista en Francia, asesinados o muertos. Una de las elegías más conmovedoras es la dedicada al novelista rumano-francés Panaït Istrati, fallecido en 1935 y que ayudó a Serge en el momento en que empezaron las persecuciones contra él y su familia. En el largo poema además de rememorar a su amigo, arremete violentamente contra los escritores hipócritas y acomodaticios que no querían ver la degeneración del ideal revolucionario de la Unión Soviética. Y finaliza con esa fraternidad de ultratumba tan querida por Serge: 

“La tormenta fresca de tu muerte me atormenta y me apacigua. / 
Todo esto es una tumba y será la mía y será la nuestra, / 
nuestra vida continúa. / 
Escucho por ti / 
Qué radiante silencio cae sobre los clamores”.

En otros poemas, esa fraternidad se amplia, hasta hacerse comunión, con todo el universo, el firmamento, la tierra con el paisaje solitario, grandioso y duro de las estepas, sus animales… Serge, acostumbrado al cosmopolitismo de ciudades como París, Barcelona, Berlín o Leningrado se sintió fascinado por la naturaleza en estado puro que rodeaba Oremburgo y desde el primer poema nos los transmiten sus versos:

“la arcilla primigenia tiene tonalidades de coral /
el sol hunde en ella espantosos clavos rojos”,

“divino planeta giratorio /
tus Eurasias tus mares cantarines, /
La Osa Mayor brilla delante de mi ventana; /
y detrás de la casa se extiende la llanura, /
tan vasta y desnuda que es como el fin de la tierra”…

Mientras permaneció en Oremburgo, Serge continuó militando en la Oposición de Izquierdas y formaba parte de una célula constituida por antiguos bolcheviques que también habían sido deportados. A ellos va dedicado el libro como consta en la primera página del mismo. Aprovechando sus paseos por los alrededores de la ciudad, mantenían sus reuniones para discutir sobre la realidad soviética y como intentar cambiarla. En un hermoso poema. “Barca sobre el Ural” rememora aquellas excursiones de deportados y no puede evitar sustraerse al sentimiento de hermandad y belleza que les embriagaba:

“Rema, Vassili, rema, rememos /
con un solo impulso, somos hermanos /
en la derrota y en la miseria. /
Más valerosa y grande nuestra derrota /
que su victoria embustera…”

Sin embargo, el poema remarca la amistad y el lector no tiene porqué saber que sus compañeros de viaje eran deportados.
Aunque la poesía de Serge no es en modo alguno moralizante, didáctica o partidista, en Resistencia dedica un extenso poema, “Historia de Rusia” a varios episodios del pasado de su país en que es fácil descubrir analogías con la situación de la Unión Soviética en ese momento. Desde la autocracia del zar Alejo I, y la rebelión cosaca de Stenka Razin. La tercera parte del poema “Confesión”, escrita ya en París después de su liberación, está directamente inspirada en los Procesos de Moscú en que la contrarrevolución, con ademanes de revolución, devoró a los revolucionarios, que en muchos casos creían necesario su sacrificio. Son estremecedores algunos de sus versos:

“¿Qué más podemos hacer sino arrodillarnos ante ti /
en esta vergüenza y esta angustia, /
si, al servirte, hemos convocado sobre ti tales tinieblas?”

La traducción

El estilo literario de Serge es muy directo, muy duro, en algunos momentos casi lapidario. Por eso, en algunos de sus libros el lenguaje y la sintaxis nos llaman la atención y nos pueden hacer creer que estamos ante una mala traducción. No es verdad. En general Victor Serge ha tenido buenos traductores. La Resistencia ha tenido la suerte de haber sido realizada por Luis Martínez de Serlo, uno de los mejores traductores españoles y además poeta. En su “Advertencia del traductor”, además de descubrirnos su fascinación por Victor Serge, quien desconocía casi completamente, nos hace una disección de su trabajo en el libro de Serge y su poética: “Basada la poesía de Serge en el verso libre, de amplio aliento vesicular, con sus estribillos, sus reiteraciones, sus síncopas, sus anáforas, sus apóstrofes, sus enumeraciones, etc. y siendo sus herramientas una lengua casi en su “grado cero” de austeridad, claridad y simplicidad, en la tradición de estos poemas de Residencia, creo haber logrado, en cierto sentido, el desiderátum de mi idea de la traducción: la literalidad, la equivalencia casi completa entre ambos textos paralelos, el francés y el español”. Con este enfoque nos encontramos  con una traducción ejemplar, que ha conservado todo el estilo de Serge sin ablandar el texto ni cambiar su propio discurso y conservando “su poderosa entonación declamatoria, entre vanguardia y tradición bíblica, entre salmodia y aullido, quejumbroso y protesta, manifiesto y lamentación”.


sábado, 8 de julio de 2017

German verdad justicia y reparación

Fagor, General Electric y Xey: 700 empleos industriales vascos en el aire en menos de una semana

Las tres empresas han anunciado el cierre de sus plantas, en algún caso apenas un año y medio después de inaugurar una planta



Eduardo Azurmendi - Diario.es

Semana negra en Euskadi para el empleo industrial, el de mayor calidad en estos momentos en el mercado laboral vasco. Muebles Xey, ubicada en Zumaia (Gipuzkoa) su suma a los anuncios de cierre de General Electric y la catalana CNA, que iba a reflotar la ‘nueva Fagor’. Alrededor de 667 empleos (170 de Muebles Xey;  147 de General Electric y 350 de CNA) industriales corren serio riesgo de desaparecer en su totalidad o, al menos, en su mayor parte.
La última en sumarse a la lista de cierres ha sido Muebles Xey, cuya plantilla se mantendrá en huelga indefinida a la espera de la reunión que ha solicitado al Gobierno Vasco, uno de los accionistas de la empresa, para reclamarle "una salida" y la búsqueda de un inversor que "apueste" por mantener la actividad de la firma guipuzcoana de muebles de cocina. El Ejecutivo de Vitoria es el propietario de un tercio del accionariado de la firma, en la que entró hace alrededor de cuatro años y en la que dispone de 1,3 millones de euros de capital
Los trabajadores de Muebles Xey han pasado de confiar en la viabilidad de la empresa a estar sin cobrar desde marzo. Fuentes del comité de empresa aseguran que en febrero la dirección les informó que la facturación alcanzada en 2016, 25 millones de euros, era "la necesaria" para "tirar adelante con la actividad y que solo necesitaban "unos meses de tiempo" para poder hacer otra inversión y fuera todo "como la seda". "Ahora nos dicen que no hay dinero, que Xey no tiene futuro y que no se puede continuar y liquidan la empresa", se quejan.
Algo similar es lo que están viviendo los trabajadores de la planta que General Electric tiene en la localidad vizcaína de Ortuella. “Hasta la fecha había asignada carga de trabajo y de la noche a la mañana se ha renunciado a la producción de dicha carga, además del desvío de trabajo a otras plantas del grupo”, lamentan desde el comité de empresa. Apenas año y medio ha durado la planta.
Mientras, el grupo catalán CNA, que se hizo con Fagor Electrodomésticos tras su quiebra, no ha podido reactivarla empresarialmente. CNA se hizo con las riendas hace tres años y por lo que se ve ha llegado al final del camino.  El Gobierno vasco ha tachado de “intolerable” la actitud de la dirección ante la presentación de un preconcurso de acreedores. “Es intolerable. El crédito con el Ejecutivo autónomo se ha terminado", ha llegado a decir la consejera de Desarrollo Económico y Competitividad, Arantxa Tapia.
El grupo catalán había comprado el negocio de la antigua Fagor Electrodomésticos, propiedad de Mondragón Corporación Cooperativa (MCC), hace menos de tres años en una subasta judicial por 42,5 millones. Se inició la nueva etapa productiva en las plantas de Garagarza, en Mondragón, y Eskoriatza y posteriormente se fue sumando el resto del negocio.
La industria ha sido tradicionalmente el motor de la economía vasca y una de sus señas de identidad. Por eso, el nivel de preocupación ha ido en aumento a medida que se han ido conociendo estos cierres cuando se estaban lanzando mensajes de recuperación económica.

jueves, 6 de julio de 2017

Unión Europea: No es aceptable que se rebaje la acogida de personas refugiadas

El ministro Zoido prevé que la Unión Europea rebaje la cuota española de refugiados/as de 17.000 a 7.000.

En una reciente entrevista el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, comentó que la UE "ostensiblemente" rebajará  la cifra de refugiados que España debe acoger antes del próximo mes de septiembre, llegando "en torno a 7.000 ó 7.500", y no a las más de 17.000 personas comprometidas al inicio.
 
Para los movimientos y asociaciones que formamos parte de la iniciativa Caravana Abriendo Fronteras esta propuesta es inaceptable y es necesario desmontar algunas de las incorrecciones a las que hace mención el Sr. Zoido en su entrevista. 

  1. No existen problemas de reubicación. Falta voluntad política: El ministro de Interior alude a "problemas" en la reubicación, porque no es un proceso "ágil", ni para España ni para el resto de países europeos: Según ACNUR, actualmente se encuentran en Grecia más de 50.0000 personas refugiadas varadas desde hace más de un año y medio en situaciones precarias. Numerosas organizaciones vienen denunciando la lentitud del proceso de reubicación, que no atiende a la falta de capacidad de la UE ,sino a una falta de voluntad política, que no es compartida por gran parte de la población europea.  
  1. España no sufre presión migratoria: Según el ministro, España soporta una "fuerte presión migratoria". Directamente no es cierto. Las organizaciones que trabajamos por los derechos de migrantes y personas refugiadas nos negamos a aceptar este tipo de declaraciones interesadas. La mayoría de personas que huyen de los conflictos o de la miseria no consiguen llegar a  Europa  ni a España. Según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado nuestro país recibió en 2016 el 1,3% de las solicitudes de asilo de la UE, en total 15.700 frente a las más de 745.000 de Alemania. En lo que respecta a refugiados/as, la presión es incluso menor. Recordemos que hay países, con muchos menos recursos que Europa, como Turquía o Líbano que acogen a más de 4 millones de personas refugiadas.  La dificultad de  alcanzar vías seguras para escapar de la guerra ha sido denunciada en muchas ocasiones por organizaciones de ddhh.
  1. La política española de migraciones no está avalada a nivel europeo:Comenta el ministro Zoido en su entrevista que las devoluciones en caliente o el uso de concertinas en las vallas,  "está regularizado a nivel europeo". Sabemos que España tiene el siniestro honor de haber sido pionera en exportar a la UE políticas inhumanas e ilegales que vulneran el derecho internacional, como ha ocurrido con el acuerdo con Turquía. Pero su afirmación señor ministro, es incorrecta. Frente a la posición del comisario de Interior europeo, Dimitris Avramopoulos, que avala la postura del gobierno español sobre uso de concertinas y devoluciones en caliente,el comisario europeo de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Muiznieks, considera que  las devoluciones de inmigrantes en la frontera "no se ajustan a la legalidad internacional" y legalizarlas pondría en riesgo el sistema de protección de asilo. Para los representantes de la Abogacía Española “resulta inexplicable que, pese a las reiteradas advertencias realizadas por el Consejo de Europa a lo largo de 2016 en relación a este tipo de prácticas, se sigan cometiendo irregularidades ya denunciadas”. Más de 80 ONG exigieron hace poco la comparecencia de Zoido en el Congreso por las últimas devoluciones en caliente en Ceuta.
 Por todo esto exigimos que la UE se mantenga firme  en su posición (ya de por sí bastante tímida) y el Ministro Zoido rectifique su posición y cumpla con los compromisos acordados.Recordemos que España sólo ha acogido a 1.400 personas refugiadas de las 17.000 comprometidas. El asilo no es un privilegio de un Estado. Es un derecho humano.
 
La Caravana Abriendo Fronteras es una red formada por distintas organizaciones y colectivos del estado español que reivindica la buena acogida y los derechos de libertad de movimiento para todas las personas. La Caravana partirá este 14 de julio hacia Melilla con más de 500 personas para denunciar las vulneraciones de ddhh que se cometen en la Frontera Sur. Está apoyada por más de 100 colectivos sociales, sindicatos, partidos y organizaciones no gubernamentales.

martes, 27 de junio de 2017

La llave para derrotar al PP son las clases trabajadoras y los más jóvenes

Jesús Jaén.

Vivimos tiempos de confusión. La acumulación de datos contradictorios hace que todo análisis sea complejo y condicionado.

 Aumenta la desigualdad social entre las élites y las clases trabajadoras (86 a 1 es la diferencia salarial entre un consejero del IBEX y un trabajador medio). Sin embargo la economía crece a un ritmo más fuerte que en la UE que pronostica un crecimiento alrededor del 3 por ciento. La reforma laboral, los recortes y la enorme destrucción de Capital ha dado confianza a los Mercados para invertir en España; ello ha ido generando un subempleo precario, una mayor contratación y un aumento de los beneficios de las empresas que se verifica en el consumo. Es la economía liberal en estado casi puro.

El gobierno de Rajoy vive una situación de equilibrio inestable. Por un lado ha logrado sacar adelante los presupuestos, pero sufre el mayor descrédito por la corrupción política tras el estallido de los últimos escándalos. Como diría Pablo Iglesias, gobierna el PP pero su muleta son Ciudadanos. Podríamos hablar –perfectamente- del gobierno de la “coalición neoliberal”.

La crisis catalana está a punto de vivir un momento decisivo tras la convocatoria el 1 de octubre del referéndum. Se trata de un factor con enorme potencial desestabilizador en un conflicto político entre el Estado centralista y los nacionalistas catalanes. El problema para estos últimos es que no tendrán el apoyo de la Unión Europea y que, a medida que pasa el tiempo, disminuye el apoyo social a la independencia. Tampoco el gobierno central lo tendrá fácil. Debe enfrentarse al mayor reto expresado en una crisis institucional sin precedentes.

Tras su congreso, en el PSOE asistimos a un giro a la izquierda de la mano de Pedro Sánchez. Esto agrega mayor inestabilidad a la situación ya que condicionará más aún al gobierno corrupto y debilitado del PP. Sin embargo, la suma de PSOE y Podemos no da para formar alternativa de gobierno ni siquiera con los votos de Bildu y ERC. Hacen falta otros socios. Los nacionalismos burgueses catalán y vasco no están por la labor. Mucho menos los de Ciudadanos (incompatibles con Podemos, Bildu o ERC).

En síntesis: estamos en un escenario complejo con fuertes corrientes contrarias pero intercomunicadas a través de vasos comunicantes. Unas y otras no paran de soltar agua y reabsorberla, sin que se produzca, de momento, un hecho definitivo. Pero las crisis tienen fecha en el calendario.

 En este momento no hay una alternativa de gobierno a Rajoy. Se equivoca Pedro Sánchez volviendo a intentar de nuevo una coalición entre PSOE, Podemos y Ciudadanos. La verdadera coalición es la que ya forman PP, Ciudadanos y PNV. Aquella que ha sacado adelante los Presupuestos Generales del Estado; la que aplica los planes de austeridad y los recortes. La que niega voz a la ciudadanía catalana. Esta coalición está apoyada por un crisol de grupos sociales que van desde las élites financieras a los sectores más conservadores de las clases medias, pasando por los aparatos del Estado y las empresas que controlan los medios de comunicación. Es el bloque histórico que domina; que mantiene la fortaleza del discurso en amplios territorios y entre los mayores de sesenta años.
Para derrotarla no caben atajos como la propuesta de Pedro Sánchez hacia Podemos y Ciudadanos. Un gobierno tripartito sería contraproducente en el terreno social y para Cataluña; desarmaría el discurso de la izquierda y crearía un foso entre Podemos y las clases trabajadoras. Debemos partir desde más abajo. Es necesario articular los movimientos de resistencia; apoyar las luchas de los estibadores y en la negociación de los convenios; los movimientos contra la corrupción y a favor de los servicios públicos (sanidad y educación). Hay que construir una alternativa pero desde abajo.

Aprendamos también de la reciente experiencia en el Reino Unido con la campaña del Laborismo y su líder Jeremy Corbyn. Ellos supieron enlazar con las reivindicaciones de las clases trabajadoras y de los más jóvenes: la nacionalización de sectores estratégicos de la economía y de los servicios esenciales o la supresión de las tasas universitarias para los estudiantes. Un ejemplo de audacia política que no se han visto en los programas electorales de Podemos ni mucho menos del PSOE.

Es ahí donde una izquierda política puede arrasar a las derechas liberales. A través de unas prácticas coherentes pero sobre todo, mediante la propuesta de cambios políticos y sociales de fondo. Los desafíos al menos son cuatro: vivienda, empleo, corrupción y Cataluña. Para estos grandes problemas… soluciones. Vivienda pública y barata para los más jóvenes. Redistribución de la renta nacional desde las élites económicas hacia las clases trabajadoras asalariadas. Transparencia en la gestión pública y democracia para que Cataluña decida. He aquí cuatro premisas para un cambio social y político.
Jesús Jaén.