miércoles, 23 de noviembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
Siria: Militarización, intervención militar y ausencia de estrategia
Gilbert Achcar
El precio político inmediato de la intervención extranjera permitió que Gadafi pretendiera que él representaba de alguna forma la soberanía nacional y tildara a los rebeldes de agentes del imperialismo occidental. Esto influyó en un segmento, aunque limitado, de la sociedad libia.
El precio político más alto que se pagó fue que las potencias interventoras se esforzaron por secuestrar la toma de decisiones de los rebeldes libios. No se detuvieron al acabar el ataque contra los baluartes del levantamiento ni al impedir que Gadafi usara su potencial aéreo. Fueron mucho más allá destruyendo las fuerzas aéreas libias (los estados occidentales, especialmente Francia y Gran Bretaña, estaban impacientes por vender armas a la Libia post-Gadafi), así como una parte importante de la infraestructura libia y de los edificios oficiales (los estados occidentales, junto con Turquía, empezaron a competir por el mercado de la reconstrucción libia incluso antes de que el régimen de Gadafi hubiera caído). Las potencias occidentales se negaron a proporcionar a los rebeldes libios lar armas que urgente e insistentemente les habían pedido para poder liberar ellos mismos su país sin la intervención exterior directa. Solo les entregaron las armas (Qatar y Francia) en las últimas etapas de la batalla. Estas limitadas aportaciones de armas aceleraron la caída del régimen de Gadafi después de que se hubiera alcanzado un punto muerto desde hacía tiempo.
El objetivo de las potencias occidentales era imponerse ellas mismas como participantes principales en la guerra contra el régimen de Gadafi para poder controlarlo todo. Querían ser ellas quienes trazaran la hoja de ruta para la Libia post-Gadafi e incluso establecieron un comité internacional a este propósito. También intentaron durante un tiempo llegar a un acuerdo con la familia de Gadafi a espaldas del Consejo Nacional Libio. Como consecuencia, el destino de Libia se estaba trazando más en Washington, Londres, París y Doha que en la misma Libia antes de la liberación de Trípoli. Sin lugar a dudas, ese deseo de los estados occidentales de controlar la situación en Libia después de Gadafi era tremendamente ilusoria, como nos temíamos. Sin embargo, esto ha provocado ya en Libia un inmenso caos, agravado por la intromisión exterior, ya sea occidental o regional.
La situación militar en Siria es muy diferente de cómo era en Libia. Este país se caracteriza por la presencia de centros urbanos separados a menudo por inmensas franjas de territorio casi desértico. En tales circunstancias, el potencial aéreo es esencial, sobre todo porque las áreas controladas por los rebeldes libios estaban casi vacías de partidarios del régimen. Por tanto, el régimen acudió al poder aéreo en su ofensiva contrarrevolucionaria, y el apoyo aéreo exterior fue por ello muy eficaz para proteger las áreas rebeldes y limitar el movimiento de las fuerzas del régimen fuera de las zonas habitadas, todo eso a un coste relativamente limitado para la vida civil. En cambio, la densidad de la población siria es mucho mayor que la de Libia y lo mismo ocurre con la mezcla de opositores y partidarios del régimen, que impide que el régimen sirio pueda hacer un uso extenso de los ataques aéreos. Por tanto, una zona de exclusión aérea sobre Siria tendría beneficios muy limitados si permaneciera como zona de exclusión aérea en el sentido más estricto, o tendría devastadoras consecuencias de muerte y destrucción si adoptara la forma de una guerra aérea total contra el régimen como sucedió en Libia. Ya que las capacidades defensivas del ejército sirio son mucho más importantes que las de las fuerzas de Gadafi, la escala e intensidad de los combates sería mucho mayor en Siria, por no mencionar que el régimen sirio no está aislado como estaba el de Gadafi y cualquier intervención militar exterior en Siria podría por tanto incendiar la región entera convirtiéndola en un conjunto de polvorines.
Foto: People protest against Syria’s President Bashar al-Assad in the city of Suqba. The banner reads: "Need international intervention to protect us from Bashar’s gangs". (Photo: REUTERS - Handout)
Pude asistir al encuentro de la oposición siria que se celebró los días 8-9 de octubre en Suecia, en un lugar cercano a la capital, Estocolmo. Un conjunto de hombres y mujeres activistas que actúa en Siria y en el extranjero se unieron a importantes personalidades del Comité de Coordinación Sirio (llegadas desde Siria para la reunión) en presencia del miembro más importante del Consejo Nacional Sirio (CNS), su presidente, Burhan Ghalioun. Los organizadores de la conferencia me habían invitado a hablar sobre el tema de la intervención militar extranjera en la actual situación siria. Mi aportación fue acogida con interés y me pidieron que la pusiera por escrito. Prometí hacerlo pero una apretada agenda me había impedido hasta ahora cumplir mi promesa.
Después, en estos últimos tiempos, se nos ha echado encima la avalancha de eventos acaecidos en el escenario sirio, así como la agudización del tono de la discusión acerca de la intervención militar y la militarización de la crisis, que fueron los dos temas de mi charla en Suecia. Esos desarrollos me urgieron a cumplir mi promesa antes de que fuera demasiado tarde. Por tanto, voy a elaborar aquí los puntos de vista que expresé en Suecia actualizándolos con comentarios sobre los hechos más recientes relacionados con el tema.
Mi aportación a la conferencia de octubre estuvo precedida por una pregunta que uno de los asistentes dirigió a Burhan Ghalioun acerca de su posición, o la posición del CNS, ante las peticiones de intervención militar en Siria. Ghalioun contestó que ese tema estaba fuera de discusión porque no había ningún país, por el momento, que quisiera que hubiera una intervención militar en Siria y, por tanto, “cuando nos veamos frente a esa coyuntura, será cuando adoptemos la posición adecuada”.
Empecé a hablar haciendo hincapié en que la oposición siria debe definir una postura clara sobre la cuestión de la intervención militar extranjera, ya que es evidente que tal postura tendría gran influencia en si tal intervención debería o no producirse. Las reticencias respecto a una intervención directa que vemos hoy por parte de los estados occidentales y regionales podrían cambiar mañana si se incrementaran las peticiones de intervención por parte de la oposición siria.
Fue la petición del Consejo Nacional Libio de una intervención militar internacional a principios de marzo lo que preparó el camino para una solicitud similar por parte de la Liga Árabe y la consiguiente resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Si la oposición libia se hubiera opuesto a una intervención militar directa en cualquiera de sus formas (en vez de oponerse solo a una intervención sobre el terreno y solicitar apoyo aéreo como fue lo que hicieron), la Liga Árabe no habría buscado la intervención ni tal acción hubiera recibido la sanción de las Naciones Unidas.
Libia y los costes de la intervención militar extranjera
En mi charla, tuve muy en cuenta las lecciones de la experiencia libia al ser uno de los que habían participado en las discusiones sobre la misma. Como la inmensa mayoría del pueblo árabe, expresé mi comprensión por el hecho de que los rebeldes libios se vieran obligados a apelar al apoyo exterior para evitar la masacre absoluta que podría producirse si las fuerzas de Gadafi lograban asaltar los baluartes del levantamiento en Bengasi, Misrata y otras zonas, ya que los rebeldes carecían de medios militares en aquellos momentos para poder repeler un ataque así.
Le atribuimos toda la culpa a Gadafi por crear las condiciones para una intervención exterior mientras advertimos a los rebeldes libios contra cualquier ilusión respecto a las intenciones de las fuerzas militares que estaban ostensiblemente interviniendo en su nombre. En efecto, la intervención militar extranjera en el estado libio tuvo lugar con el alto precio que puede resumirse como sigue:
El precio político inmediato de la intervención extranjera permitió que Gadafi pretendiera que él representaba de alguna forma la soberanía nacional y tildara a los rebeldes de agentes del imperialismo occidental. Esto influyó en un segmento, aunque limitado, de la sociedad libia.
El precio político más alto que se pagó fue que las potencias interventoras se esforzaron por secuestrar la toma de decisiones de los rebeldes libios. No se detuvieron al acabar el ataque contra los baluartes del levantamiento ni al impedir que Gadafi usara su potencial aéreo. Fueron mucho más allá destruyendo las fuerzas aéreas libias (los estados occidentales, especialmente Francia y Gran Bretaña, estaban impacientes por vender armas a la Libia post-Gadafi), así como una parte importante de la infraestructura libia y de los edificios oficiales (los estados occidentales, junto con Turquía, empezaron a competir por el mercado de la reconstrucción libia incluso antes de que el régimen de Gadafi hubiera caído). Las potencias occidentales se negaron a proporcionar a los rebeldes libios lar armas que urgente e insistentemente les habían pedido para poder liberar ellos mismos su país sin la intervención exterior directa. Solo les entregaron las armas (Qatar y Francia) en las últimas etapas de la batalla. Estas limitadas aportaciones de armas aceleraron la caída del régimen de Gadafi después de que se hubiera alcanzado un punto muerto desde hacía tiempo.
El objetivo de las potencias occidentales era imponerse ellas mismas como participantes principales en la guerra contra el régimen de Gadafi para poder controlarlo todo. Querían ser ellas quienes trazaran la hoja de ruta para la Libia post-Gadafi e incluso establecieron un comité internacional a este propósito. También intentaron durante un tiempo llegar a un acuerdo con la familia de Gadafi a espaldas del Consejo Nacional Libio. Como consecuencia, el destino de Libia se estaba trazando más en Washington, Londres, París y Doha que en la misma Libia antes de la liberación de Trípoli. Sin lugar a dudas, ese deseo de los estados occidentales de controlar la situación en Libia después de Gadafi era tremendamente ilusoria, como nos temíamos. Sin embargo, esto ha provocado ya en Libia un inmenso caos, agravado por la intromisión exterior, ya sea occidental o regional.Siria: Entre Libia y Egipto
Sin embargo, la impresión que prevalece actualmente es que la intervención extranjera impidió el aplastamiento del levantamiento libio que, de haber ocurrido, habría terminado con el proceso revolucionario por toda la región árabe. La intervención posibilitó que los rebeldes libios liberaran su país de las garras de su brutal dictador a un coste que palidece en comparación con el precio pagado por los iraquíes en su liberación del régimen tiránico de Sadam Husein mediante una invasión extranjera. La ocupación de Iraq está finalmente terminando tras ocho años miserables, durante el curso de los cuales el país ha tocado fondo pagando un precio material y humano exorbitante tan solo para enfrentarse ahora a un futuro oscuro y amenazador.
El resultado de este contraste entre Libia e Iraq es que, mientras el ejemplo segundo resultaba totalmente repulsivo a los ojos de los sirios, el ejemplo libio ha instilado en muchos el deseo de emularlo. Esto se reflejó en el incremento de solicitudes de intervención militar internacional tras la liberación de Trípoli, hasta el punto de que se llamó a la movilización del 28 de octubre “El Viernes de la Zona de Exclusión Aérea”.
Sin embargo, se equivoca profundamente quienquiera que imagine que el escenario libio podría repetirse en Siria. La oposición siria debe ser consciente de que el coste de permitir una intervención militar extranjera en Siria (frente a la intervención indirecta proporcionando armas) será mucho más alto que en el caso de Libia por varias razones, la más importante de las cuales podría resumirse del siguiente modo:
La situación militar en Siria es muy diferente de cómo era en Libia. Este país se caracteriza por la presencia de centros urbanos separados a menudo por inmensas franjas de territorio casi desértico. En tales circunstancias, el potencial aéreo es esencial, sobre todo porque las áreas controladas por los rebeldes libios estaban casi vacías de partidarios del régimen. Por tanto, el régimen acudió al poder aéreo en su ofensiva contrarrevolucionaria, y el apoyo aéreo exterior fue por ello muy eficaz para proteger las áreas rebeldes y limitar el movimiento de las fuerzas del régimen fuera de las zonas habitadas, todo eso a un coste relativamente limitado para la vida civil. En cambio, la densidad de la población siria es mucho mayor que la de Libia y lo mismo ocurre con la mezcla de opositores y partidarios del régimen, que impide que el régimen sirio pueda hacer un uso extenso de los ataques aéreos. Por tanto, una zona de exclusión aérea sobre Siria tendría beneficios muy limitados si permaneciera como zona de exclusión aérea en el sentido más estricto, o tendría devastadoras consecuencias de muerte y destrucción si adoptara la forma de una guerra aérea total contra el régimen como sucedió en Libia. Ya que las capacidades defensivas del ejército sirio son mucho más importantes que las de las fuerzas de Gadafi, la escala e intensidad de los combates sería mucho mayor en Siria, por no mencionar que el régimen sirio no está aislado como estaba el de Gadafi y cualquier intervención militar exterior en Siria podría por tanto incendiar la región entera convirtiéndola en un conjunto de polvorines.Mientras tanto, ninguna ciudad siria se enfrenta en estos momentos al peligro de una masacre a gran escala como ocurrió en Bengasi, o incluso a un destino comparable al de la ciudad siria de Hama en 1982, cuando el régimen de Asad pudo aislarla del resto del país.
La fortaleza del levantamiento sirio subyace en que ha adquirido una gran extensión y al hecho de que los rebeldes no cometieron el error de levantarse en armas, lo cual, de haber sucedido, habría debilitado en gran medida el momentum del levantamiento popular y hubiera permitido al régimen eliminarlo más fácilmente.
Los rebeldes sirios han confiado hasta ahora en formas de lucha como las protestas nocturnas y las manifestaciones del viernes (no por razones religiosas sino porque el viernes es el día festivo oficial y es difícil que el régimen pueda impedir que la gente se reúna en las mezquitas) para que la mayoría de los participantes no se exponga. Esta clase de manifestaciones de estilo guerrilla es el método adecuado cuando un levantamiento popular se enfrenta a una brutal represión por parte de una fuerza militar abrumadora.
A diferencia del régimen caricaturesco de Gadafi, que hace años dio un giro a favor de establecer una fuerte cooperación económica, de seguridad e inteligencia con diversos estados occidentales, el régimen sirio, a los ojos de EEUU, es aún un obstáculo a sus proyectos en la región, ya que está aliado con Irán y Hizbollah y sostiene a una amplia gama de fuerzas palestinas opuestas a la capitulación perseguida por EEUU.
Reconocer esta realidad no sugiere en modo alguno que uno deba por tanto abstenerse de apoyar las demandas de democracia y derechos humanos del pueblo, ya sea Siria o Irán. Sin embargo, es necesario tener en cuenta la forma en que actúa la oposición iraní, que rechaza completamente la intervención militar extranjera en los asuntos de su país y defiende su derecho a desarrollar energía nuclear frente a las amenazas israelíes y estadounidenses que tratan de impedirlo afirmando que Irán está desarrollando armas nucleares.
La oposición siria critica correctamente el oportunismo del régimen, citando su intervención en el Líbano en 1976 contra la resistencia palestina y el Movimiento Nacional Libanés, así como cuando se unió a la coalición dirigida por EEUU en 1991 contra Iraq. Aquellos que critican la doblez del régimen sirio respecto a la causa nacional no deben acreditar la afirmación de ese régimen de que está combatiendo a los “agentes” de las potencias occidentales pidiendo la intervención militar de esas mismas potencias occidentales. La oposición nacional no debe permitir que el régimen puje más alto en la defensa de la causa nacional y debe comprender que como el territorio sirio está parcialmente ocupado por Israel, con el apoyo de los estados occidentales, no debe buscar ayuda en los enemigos de Siria ni en sus opresores. Si esas potencias llegan a intervenir lo que van a tratar de hacer es debilitar estratégicamente a Siria al igual que debilitaron a Iraq.
Derrocar a un régimen, sin que importe de qué régimen se trate, es un objetivo estratégico en el cual los medios difieren según cada caso y cada país. La estrategia dependerá de la estructura del régimen que los revolucionarios traten de derrocar.
Vamos a considerar, por ejemplo, la diferencia entre los casos de Egipto y Libia. En Egipto, el ejército regular es una institución que era, y sigue siendo, la columna vertebral del régimen. El poder de Mubarak emanaba y se apoyaba en el ejército, pero no llegó a hacerlo “suyo”. Esto hizo que el levantamiento popular se cuidara bien de mantener neutral al ejército para derrocar al régimen. Esta estrategia tuvo éxito aunque alimentó las ilusiones entre las masas de que el ejército como institución, con sus mandamases, podría ser un servidor desinteresado del pueblo. En lugar de reforzar la conciencia crítica del pueblo y de los soldados y advertirles de que esos mandamases del ejército lucharían por preservar sus privilegios y control sobre el estado, las principales fuerzas del movimiento de la oposición han contribuido actualmente a extender las ilusiones entre las masas. El resultado es que la revolución egipcia se ha quedado incompleta; en realidad, hay tantos elementos de continuidad en el régimen egipcio como elementos de cambio, cuando no más.
En Libia, por otra parte, Gadafi había disuelto la institución del ejército y lo había reestructurado en forma de brigadas vinculadas con su persona a través de lazos tribales, familiares y financieros. Por tanto, fue imposible confiar en la neutralidad del ejército, y mucho menos en que se fueran a poner del lado de la revolución; más aún, era inevitable que la forma de derrocar al régimen libio fuera derrotando a sus fuerzas armadas, es decir, mediante la guerra. Ya que el desequilibrio de fuerzas militares entre las fuerzas de Gadafi y los prácticamente desarmados rebeldes era abrumadora, era inevitable la entrada de un factor externo en la ecuación, bien armando al levantamiento (el mejor escenario) o a través de la participación directa en la guerra entre los rebeldes y el régimen ocupando el país (el peor escenario) o bombardeando a distancia sin invadir, como sucedió. El resultado es que el cambio en Libia es mucho más profundo que en Egipto debido al colapso general de las instituciones del régimen de Gadafi. En la actualidad, Libia es un país sin estado, i.e. sin un aparato que monopolice las fuerzas armadas y nadie sabe cuándo allí podrá reconstruirse un estado o algo que se le parezca.
Por tanto, ¿en qué aspectos se ajusta Siria a esta ecuación estratégica? En la actualidad, estaría en algún lugar entre los casos egipcio y libio. En Siria, como en Libia, el régimen se ha rodeado de Fuerzas Especiales vinculadas a él por lazos familiares, por secta religiosa y privilegios. Es preciso derrotarlas si se quiere que el régimen caiga. A este respecto, el comandante del Ejército Libre Sirio, el Coronel Riyad al-As’ad, tenía razón cuando le dijo a Al-Sharq Al-Awsat (5 noviembre 2011) que “está soñando cualquiera que piense que el régimen sirio caerá pacíficamente”.
Sin embargo, debido a que Israel ocupa un trozo de su territorio, Siria, a diferencia de Libia, tiene también un ejército regular basado en el servicio militar obligatorio de los hombres jóvenes, cuyos soldados y oficiales de bajo rango reflejan la composición del pueblo sirio del que sus filas emanan. Por tanto, uno de los principales objetivos de la estrategia de la revolución siria debe ser poner a las filas del ejército sirio del lado de la revolución.
El papel del ejército en la estrategia de la oposición
Si el levantamiento sirio hubiera estado encabezado por un liderazgo con una mente estratégica (y aquí vemos los límites de las “revoluciones de Facebook”), habría tratado de extender las redes de la oposición entre el ejército aunque insistiendo en que los soldados no deberían desertar individualmente o en pequeños grupos sino en cifras lo más numerosas posibles. En ausencia de liderazgo y estrategia, soldados y oficiales han empezado a desertar por sí mismos de forma desorganizada. El alcance de las deserciones se ha ido ampliando en los dos últimos meses y continúa haciéndolo. Esas deserciones han confundido a la oposición política, y algunos han criticado a los desertores por amenazar con desviar el levantamiento de su senda pacífica mientras otros acogen bien esa actuación a la vez que les piden que no vuelvan sus armas contra el régimen. Esta última es una propuesta suicida de la que los soldados desertores harán bien en burlarse.
La tarea estratégica de ganarse a los soldados sirios del lado de la revolución no debería entrar en contradicción con las manifestaciones populares y su naturaleza no violenta. De nuevo, el caso sirio combina elementos de las experiencias libia y egipcia, i.e. muchedumbres de manifestaciones pacíficas junto a enfrentamientos militares. La no violencia de las manifestaciones populares fue, y sigue siendo, un componente básico del momentum del movimiento y de su carácter masivo, incluida la participación femenina. Ese momentum es en sí un factor decisivo para incitar a los soldados a rebelarse contra el régimen.
Por tanto, el mayor dilema estratégico en Siria es cómo combinar la pacífica movilización de masas con la expansión de la oposición del ejército y la confrontación armada, sin la cual ni se podrá derrotar nunca a las fuerzas del régimen ni este caerá. Así es, a menos que uno cuente con que algunos oficiales de alto rango de la cima de la jerarquía del régimen se vayan del país y esto obligue a la familia gobernante a escapar a Irán. Si esto llegara a suceder, Siria acabaría en una posición similar a la de Egipto, donde ha caído una pieza de lo alto de la pirámide sin que esta llegue a venirse abajo en su totalidad.
En cuanto a una intervención militar directa en Siria, ya sea en forma de invasión o limitada a un bombardeo desde lejos, llevaría a poner fin a las deserciones del ejército sirio que unirían filas en una confrontación que convencería a los soldados de que lo que el régimen viene afirmando desde el comienzo del levantamiento, i.e. que se enfrenta a una “conspiración exterior” que quiere subyugar a Siria, ha sido cierto todo el tiempo. Las peticiones formuladas por Riyad al-As’ad, del Ejército Libre Sirio (en la entrevista citada antes) de una intervención internacional para “la aplicación de una zona de exclusión aérea o marítima en Siria” y de crear “una zona segura en el norte de Siria que pudiera administrar el Ejército Libre Sirio” son, en el mejor de los casos, una prueba de falta de visión estratégica entre el liderazgo del levantamiento sirio. También son producto de una mezcla de carencia de visión de futuro y de reacción emocional ante la perversidad del régimen que lleva a algunos de sus opositores a confiar en lo que podría provocar una gravísima catástrofe histórica en Siria y en toda la región.
Aquellos que desean la victoria del levantamiento del pueblo sirio en aras a la libertad y la democracia de forma que sea posible fortalecer la patria en vez de socavarla, deben definir una posición de la mayor claridad posible sobre estas fatídicas cuestiones. No es posible simplemente ignorarlas en nombre de la unidad contra el régimen, porque el destino de la lucha y de todo el país depende precisamente de esos planteamientos.
Gilbert Achcar es Profesor de Estudios para el Desarrollo y Relaciones Internacionales en la Escuela de Estudios Africanos y Orientales (SOAS, por sus siglas en inglés) de Londres.
Traducido del inglés por Sinfo Fernández
Font:
http://english.al-akhbar.com/content/syria-militarization-military-intervention-and-absence-strategy
FRENTE A LA MAYORÍA ABSOLUTA OPOSICIÓN ABSOLUTA
COMUNICADO DEL MATS
Venció el PP por mayoría absoluta en las urnas. Gran parte de esta victoria debe agradecérselo al PSOE que ha allanado el camino a la derecha. El desencanto, el hastío o la indignación ha provocado la huida de millones de votos socialistas hacia la abstención, el voto nulo u otras fuerzas políticas. Hoy, 20 de noviembre de 2011 no debemos olvidarnos que fue el PSOE quien aplicó las políticas de ajustes y los recortes sociales, con ello selló su futuro.
La victoria del PP no sorprende a nadie. Se venía anunciando desde hace meses. En medio de la crisis económica mundial, los gobiernos neoliberales de un signo u otro entran y salen al ritmo que imponen los mercados y las potentes entidades financieras supranacionales. En unos meses han sido reemplazados los gobiernos de Portugal, Grecia e Italia. Abocados a una crisis social sin fondo -con elecciones o sin elecciones generales-; se está imponiendo una invisible dictadura de los mercados. En el siglo pasado los militares ponían y quitaban gobiernos, ahora es un poder económico que no da la cara pero que maneja nuestros destinos. ¡Es verdad podemos votar! Pero seguimos sin ser las-os dueñas-os de nuestros destinos. La agenda política y económica de Rajoy está sellada en Wall Sreet, Tokio o Londres; en las cotizaciones del IBEX 35, la prima de riesgo de la deuda pública o la calificación de tres empresas de Rating.
En España habrá un cambio de gobierno pero no de política. ¡Mejor dicho ésta será aún peor! El nuevo gobierno del PP, como legítimo representante de las derechas, la CEOE o la Iglesia católica, es el gobierno de la reacción decidida e indisimulada. El PP concentra en sus manos una cantidad de poder institucional jamás conocida en este país. No tiene que responder a los sindicatos sino a los empresarios, no tiene que pactar con las asociaciones progresistas sino con las conservadoras, y no tiene que justificarse ante sus electores cuando profundice la privatización de los servicios públicos en detrimento de las-os trabajadoras-os o usuarias-os. Al nuevo gobierno del PP no le va a temblar la mano cuando liberalice aún más el mercado laboral, insista en reformas fiscales regresivas o intente modificar las leyes sobre el aborto o el matrimonio entre homosexuales. Las únicas presiones que “sufrirá” Rajoy serán de los mercados financieros o de los medios de comunicación afines a la extrema derecha.
El escenario político al que nos han abocado es durísimo. Estamos hablando sin lugar a dudas de la peor situación desde la Transición. Con cinco millones de parados y una marcha atrás en los derechos sociales. Con una democracia caricaturizada por el gesto de ir a las urnas cada cuatro años. En este sentido nuestra apuesta es muy clara. Hay que plantar cara aún sabiendo de las dificultades; conscientes que hemos entrado en un proceso de resistencia que será tremendamente difícil.
Hace unos meses el movimiento 15-M marcó un camino muy importante porque puso encima de la mesa las aberraciones de este sistema: desde la corrupción de la clase política; la falta de democracia real, el poder omnímodo de los mercados financieros, e innumerables injusticias sociales que pagan los más desfavorecidos de esta sociedad. También apuntó prácticas y soluciones basadas en la movilización, la participación ciudadana o el ejercicio directo de la democracia. Esa vía a nosotras-os nos parece la mejor apuesta para resistir la nueva ofensiva de las derechas y recuperar lo que estamos perdiendo. Frente a una sociedad esclerotizada y asustada; las propuestas de movilizaciones, resistencia pacífica y participación ciudadana es una alternativa fresca y revitalizadora. El 15-M tendrá mucho que decir en toda esta situación y sin duda lo hará.
Y aunque no depositamos la mínima confianza en los sindicatos mayoritarios como UGT y CCOO, deberían pensar, que si no quieren terminar centrifugados por esta nueva mayoría reaccionaria, no tendrán más remedio que pasar a una oposición frontal al gobierno y acercarse a los movimientos sociales; cambiando de paso unas prácticas burocratizadas que les han ido alejando de muchísimas-os trabajadoras-os.
Dicen que todo gobierno debería tener cien días de gracia. Pues bien, este gobierno es tan previsible en sus políticas y medidas que no merece un solo día. Está muy claro lo que quieren hacer con los servicios públicos y la sanidad. Por lo tanto tolerancia cero. Nuestra propuesta es: frente a la mayoría absoluta del PP, oposición absoluta. El 20-N ya es historia. El 21 de noviembre volvemos a las calles a resistir con fuerza y dignidad. En defensa de unos valores y unos derechos que no vamos a dejar que sean pisoteados impunemente.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Siria - ¿Qué solución?
Khalil Habash
VS 0 | | sección: web | 17/11/2011
El viernes 28 de octubre de 2011, por primera vez, las manifestaciones en Siria han planteado la demanda de una “zona de exclusión aérea”. Algunos miembros del Consejo Nacional Sirio (CNS) han llamado a una intervención militar extranjera. Los Hermanos Musulmanes y las corrientes liberales burguesas con lazos con los Estados Unidos, como Radwan Ziadeh, a la cabeza de la oficina de asuntos exteriores del CNS, se han hecho oír sobre estas cuestiones y han declarado que una intervención militar era una posibilidad, eso a pesar de las declaraciones de Burhan Ghaliun, presidente del CNS, contra toda intervención militar extranjera.
Esto marca un giro importante en la posición pública del CNS que se oponía hasta ahora a toda intervención extranjera, giro que representa un debilitamiento serio de la revolución. Por otra parte, el fin de semana pasado, la Liga Árabe ha suspendido provisionalmente la adhesión de Siria y ha amenazado con tomar sanciones económicas y políticas contra el gobierno sirio. El sábado, la Liga Árabe ha dado a Siria un plazo de tres días para cesar su represión y ha anunciado que habría sanciones si ese plazo no era respetado. El bloque regional ha anunciado que si Siria no se conformaba a sus exigencias, las sanciones entrarían en vigor el 16 de noviembre. Sin embargo, no olvidamos que fue la suspensión de la adhesión de Libia por la Liga Árabe lo que facilitó el voto del Consejo de Seguridad a favor de una campaña militar contra ese país.
Estos recientes acontecimientos exigen un análisis de las diferentes corrientes del CNS, de la estrategia de los imperialistas y de la posibilidad de una intervención extranjera.
Está claro que ciertos miembros del CNS, en particular los liberales y los Hermanos Musulmanes tienen lazos con países imperialistas como los Estados Unidos y Francia, incluso si esta corriente sigue siendo muy minoritaria en el Consejo. Los miembros de esta corriente han reforzado también sus lazos con las monarquías reaccionarias del Golfo como Arabia Saudita así como con Turquía, que espera reforzar su posición en la región. Tanto los países del Golfo como Turquía apoyan a los Hermanos Musulmanes y a los liberales en Siria y otros lugares de la región, para estimular políticas económicas neoliberales y para normalizar las relaciones con Israel.
Esos grupos y esas personalidades, que están lejos de representar el movimiento popular sirio, deberían ser denunciados por sus lazos con imperialistas. Es esta corriente en el seno del CNS la que ha sido más favorable a demandar sanciones contra Siria (una parte de las cuales golpea a la población) y a una intervención militar extranjera.
Sin embargo, incluso ahora, esas fuerzas siguen siendo muy minoritarias en Siria. Los llamamientos a una intervención militar no son seguidas por la mayoría del movimiento popular. Es lo que se puede constatar recorriendo la declaración titulada: “La posición de los Comités Locales de Coordinación (CLC) sobre la protección internacional”. Sobre el terreno los CLC son una verdadera fuerza, que pelea contra el régimen sin ningún lazo con imperialistas extranjeros. Reproducimos algunas citas de esta declaración:
“Afirmamos el derecho del pueblo sirio a determinarse libremente, sin ingerencia externa, sobre la forma política de su gobierno y sobre la prosecución del desarrollo económico, social y cultural de la sociedad siria”.
“Insistiendo en las condiciones actuales, muy particulares, sobre el derecho directo del pueblo sirio a afirmar su derecho a la autodeterminación frente a la comunidad internacional, aseguramos que todos los llamamientos fundados en el 'derecho de ingerencia', en el 'deber de ingerencia', de 'intervención humanitaria' o de 'responsabilidad de proteger' no deberían en ningún caso poner trabas a la aspiración del pueblo sirio a obtener un cambio pacífico por sus propios medios, ni tratar al pueblo sirio como parte de una esfera de influencia más en el juego de las naciones. Todos los días los manifestantes en las ciudades y pueblos sirios gritan: 'El pueblo quiere…'. El pueblo quiere la emancipación respecto a un reino autoritario. Quiere tomar y conservar la iniciativa para aplicar de forma independiente y pacífica las decisiones sobre los asuntos públicos, a fin de poder determinar todos los aspectos de su vida pública libremente y a través de la deliberación. Quiere también mantener relaciones amistosas con las demás naciones. El pueblo sirio no quiere cambiar un reino autoritario por una sumisión a la influencia extranjera. El pueblo sirio ha ganado su independencia y ha fundado su estado moderno. Aspira a liberar todas sus tierras y sobre todo el Golán. Aspira a continuar apoyando las luchas de los pueblos por la autodeterminación, y sobre todo las del pueblo palestino. Igual que el pueblo sirio se rebela contra dirigentes que le oprimen, no dudarán en rebelarse contra toda forma de dominación extranjera”
“Consideramos que los objetivos de la protección internacional deben estar limitados a segurar que asambleas y manifestaciones puedan desarrollarse de forma segura (observadores internacionales), de forma a permitir al pueblo sirio ejercer libremente su derecho a la autodeterminación, por sus propias fuerzas pacíficas en una transición hacia un sistema de gobierno pluralista, laico y democrático, fundado en libertades públicas y en la igualdad legal y política entre todos los sirios”.
Además de esta declaración, absolutamente clara, rechazando toda influencia extranjera en Siria y en el futuro del país, varios miembros de la oposición como Michel Kilo y Haytham Manna han denunciado todo llamamiento que apoye cualquier tipo de intervención militar extranjera.
Los imperialistas y los regímenes autoritarios del Golfo no han logrado intervenir o influenciar de forma directa el movimiento popular en Siria estos últimos meses porque comprenden que sus clientes sirios, los Hermanos Musulmanes y los liberales, son demasiado débiles en el seno del movimiento popular y en la calle siria para poder proteger los intereses de los imperialistas extranjeros en Siria y en la región en el caso en que el régimen fuera derrocado. Por el momento, a pesar de las apariencias, que tienden a hacer creer que apoyan al movimiento popular, los imperialistas han optado por el statu quo en Siria.
Es la razón por la que ninguno de los países imperialistas han llamado a sus embajadores y la OTAN ha declarado en numerosas ocasiones su voluntad de no intervenir en Siria, explicando que la situación no es la misma que en Libia. Los imperialistas y los países del Golfo han apoyado igualmente el plan de la Liga Árabe que el régimen sirio ha aceptado sin reservas… a la vez que continúa reprimiendo a quienes protestan.
El texto de la Liga Árabe declara que el régimen sirio ha aceptado varias medidas, incluyendo la retirada de los militares de las ciudades y barrios residenciales, la liberación de todos los presos políticos y que acepta que la Liga Árabe y los medios extranjeros vigilen la situación y hagan informes.
De hecho, las fuerzas imperialistas han aplicado ya sanciones contra el régimen sirio en el curso de estos meses pasados, pero el objetivo de estas sanciones era quizá únicamente debilitarle lo suficiente como para poder imponer sus propios intereses sin derrocar completamente el régimen.
Entonces, ¿por qué razones la OTAN no ha intervenido militarmente en el país?
Una de las razones es que la operación libia, incluso si ha llevado finalmente a la victoria de la OTAN, ha sido más larga y con más riesgos que lo que habían pensado y ha desembocado en un resultado más inestable que lo que las fuerzas imperialistas habían previsto. Los riesgos en Siria serían aún más importantes porque incluso si las potencias imperialistas detestan al régimen de Assad, éste constituye al menos un enemigo estable, conocido. Una intervención podría producir un “oponente más inestable” y que no conocen.
Para las fuerzas imperialistas a diferentes niveles, el régimen sirio ha sido un elemento bastante dócil en la región. Temen que un cambio de régimen en Siria podría modificar el estatu quo actual entre Siria e Israel. Siria ha evitado toda confrontación abierta con Israel durante casi cuatro decenios, a pesar de su apoyo mesurado a los grupos de resistencia palestinos y libaneses. Con excepción de algunas batallas aéreas en 1982, Israel y Siria no han estado en conflicto militar desde 1973.
Siria no ha respondido a los ataques directo sobre su suelo, atribuidos a Israel, incluyendo un ataque aéreo en 2007 sobre un supuesto reactor nuclear o el asesinato del dirigente resistente libanés Imad Moghniye en 2008. Durante la guerra del Líbano en 2006, ni un solo tiro salió desde el territorio sirio.
Siria se ha implicado en múltiples conversaciones de paz. Incluso si esas conversaciones no han logrado un acuerdo, su fracaso no ha hecho más que mantener un “frío” clima entre los dos países. Los expertos israelíes estiman que la inestabilidad del régimen sirio o su cambio podrían modificar este acomodamiento que dura desde hace mucho. Oficiales sirios han declarado en numerosas ocasiones que estaban dispuestos a firmar un acuerdo de paz con Israel, desde el fin de la ocupación del Golán. Sin embargo, no han dicho nada sobre la cuestión más amplia del estatuto de los palestinos. Rami Makhlur (importante hombre de negocios), primo de Bachar el-Assad, declaró en junio que sin estabilidad en Siria no habría estabilidad en Israel. Ha añadido que nadie podía prever lo que ocurriría si algo ocurría al régimen sirio.
No deberíamos olvidar que fue el régimen de Hafed el-Assad el que aplastó a los palestinos y al movimiento progresista en Líbano en 1976, poniendo término a su revolución y el que participó en la guerra imperialista contra Irak en 1991 con la coalición dirigida por los Estados Unidos. Durante estos últimos 30 años, el régimen sirio ha detenido a todos los que intentaban desarrollar en el país una resistencia para la liberación del Golán y de Palestina.
En el pasado ha sido el pueblo sirio el que ha hecho presión sobre el régimen para apoyar a la resistencia. Ha sido la población siria la que ha acogido a los refugiados palestinos e irakíes cuando eran atacados y ocupados por las potencias imperialistas. Una victoria de la Revolución siria abrirá un nuevo frente contra las potencias imperialistas, mientras que una derrota las reforzaría.
Pero esta situación podría cambiar rápidamente si las potencias imperialistas pensaran que el equilibrio de los riesgos en derrocar al régimen sirio se modificaba a su favor. Una solicitud de ayuda de la oposición a la OTAN es justamente el tipo de giro que podría incitar a las potencias de la OTAN a pensar que podrían ganar la apuesta de derrocar el régimen.
Pero deberíamos invitar a quienes creen aún que una intervención extrajera podría tener efectos positivos para Siria a observar las situaciones irakí y afgana: tras diez años esos dos países no tienen ni democracia, ni justicia social, ni estabilidad. La catástrofe humana –que continúa actualmente- en esos dos países es indescriptible.
La experiencia libia ha mostrado también hasta qué punto una intervención militar puede ser destructiva. El balance de los muertos en Libia en el momento de la intervención de la OTAN era aún de entre 1.000 y 2.000 (según las estimaciones de la ONU), mientra que ocho meses más tarde es probablemente diez veces esa cifra. Estimaciones del número de muertos durante los ocho últimos meses –mientras la OTAN prohibía los ceses del fuego y las negociaciones- varían entre 10.000 y 50.000. El Consejo Nacional de Transición estima el número de pérdidas en 30.000 muertos y 50.000 heridos.
Es importante comprender que una posible intervención de la OTAN en Siria no protegerá a los civiles, como se ha visto en Libia, en Irak y en Afganistán, sino que multiplicará al contrario el número de civiles muertos y no traerá más que el caos.
Además, una intervención militar extranjera sometería al país a una ocupación durante años. Ahí también podemos ver los ejemplos irakí y afgano, donde las fuerzas de la OTAN permanecen aún, y en Libia, donde las nuevas autoridades han demandado a las fuerzas de la OTAN permanecer en el país.
El pueblo sirio no quiere reemplazar un régimen autoritario por una ocupación extranjera.
¿La solución? ¡Una movilización popular permanente!
El pueblo sirio comprende cada vez más claramente que la victoria de la revolución no debe ser buscada en el extranjero o con las potencias imperialistas, a menos de estar dispuesto a obedecerlas. Y el movimiento popular no está dispuesto a ello. La movilización permanente de las masas es la única forma de proteger la revolución y de alcanzar una victoria contra este régimen autoritario y violento. Esto implica que todos los sectores de la sociedad participen en el movimiento popular y en la lucha, realzando cotidianamente la educación política y la conciencia de cada ciudadano sirio en la vía hacia la creación de la futura Siria: democrática, social y antiimperialista. Es así como los sirios van a derrocar el régimen y asegurar los destinos de su país.
Rosa Luxemburg resumió bien el dilema del proletariado en su lucha contra el capitalismo, que puede en ciertos aspectos ser comparado a la lucha del pueblo sirio: “Para poder derrocar (al capitalismo), el proletariado tiene necesidad de un nivel elevado de educación política, de conciencia de clase y de organización. Todas estas condiciones no pueden cumplirse mediante folletos y panfletos, sino solo por la escuela política viva, por la lucha y en la lucha, en el curso permanente de la revolución”.
Esto significa multiplicar el número de huelgas y de acciones de desobediencia civil contra las autoridades ilegítimas, creando simultáneamente centros de poder alternativos. Los sirios deben proseguir y multiplicar los movimientos de huelga, como hemos visto en el curso de estos siete meses pasados, ampliar su esfera de influencia en todo el país y alcanzar las ciudades de Damasco y Alepo a una escala mucho mayor.
La historia de Siria ha conocido huelgas masivas que han paralizado el país. En 1936 lanzaron una huelga general exitosa. Duró dos meses y coincidió con una ola de protestas contra los ocupantes franceses. La huelga general llegó a la mayor parte de los sectores de la administración, de la educación y del comercio. Podemos también referirnos a la huelga de tres días llevada a cabo por los negociantes de Damasco en 1965 y de nuevo en marzo de 1980. La movilización de masas no es un elemento o un concepto extraño en la historia de la lucha de las masas sirias. Estas formas de movilización pueden y deben ser repetidas hoy para poder derrocar al régimen.
Una movilización permanente de las masas es la forma de difundir la revolución en toda Siria, como indicó Trotsky: “La revolución despierta –y es ahí donde reside su fuerza- a las masas trabajadoras más retrógradas, tiranizadas y oprimidas. La huelga es la forma que toma su despertar. Por este medio, diversas capas y grupos del proletariado se manifiestan, se hacen señales, verifican su propia fuerza y la de su adversario. Cada grupo extiende el contagio y despierta a otros sectores”.
En conclusión, la revolución siria forma parte del proceso revolucionario y de la dinámica de los acontecimientos que se desarrollan actualmente en el mundo árabe, y no debería ser separada de ellos. Luchamos como los egipcios, como los tunecinos y otros demócratas, socialistas y antiimperialistas de la región. Es la razón por la que es tan importante proteger la revolución siria de las potencias imperialistas, cuya intervención no iría en el sentido deseado por el pueblo sirio.
16/11/2011
Traducido de la versión publicada en a l´encontre, http://alencontre.org/moyenorient/syrie/quelle-solution-en-syrie.html, por
Faustino Eguberri para VIENTO SUR
Esto marca un giro importante en la posición pública del CNS que se oponía hasta ahora a toda intervención extranjera, giro que representa un debilitamiento serio de la revolución. Por otra parte, el fin de semana pasado, la Liga Árabe ha suspendido provisionalmente la adhesión de Siria y ha amenazado con tomar sanciones económicas y políticas contra el gobierno sirio. El sábado, la Liga Árabe ha dado a Siria un plazo de tres días para cesar su represión y ha anunciado que habría sanciones si ese plazo no era respetado. El bloque regional ha anunciado que si Siria no se conformaba a sus exigencias, las sanciones entrarían en vigor el 16 de noviembre. Sin embargo, no olvidamos que fue la suspensión de la adhesión de Libia por la Liga Árabe lo que facilitó el voto del Consejo de Seguridad a favor de una campaña militar contra ese país.
Estos recientes acontecimientos exigen un análisis de las diferentes corrientes del CNS, de la estrategia de los imperialistas y de la posibilidad de una intervención extranjera.
Está claro que ciertos miembros del CNS, en particular los liberales y los Hermanos Musulmanes tienen lazos con países imperialistas como los Estados Unidos y Francia, incluso si esta corriente sigue siendo muy minoritaria en el Consejo. Los miembros de esta corriente han reforzado también sus lazos con las monarquías reaccionarias del Golfo como Arabia Saudita así como con Turquía, que espera reforzar su posición en la región. Tanto los países del Golfo como Turquía apoyan a los Hermanos Musulmanes y a los liberales en Siria y otros lugares de la región, para estimular políticas económicas neoliberales y para normalizar las relaciones con Israel.
Esos grupos y esas personalidades, que están lejos de representar el movimiento popular sirio, deberían ser denunciados por sus lazos con imperialistas. Es esta corriente en el seno del CNS la que ha sido más favorable a demandar sanciones contra Siria (una parte de las cuales golpea a la población) y a una intervención militar extranjera.
Sin embargo, incluso ahora, esas fuerzas siguen siendo muy minoritarias en Siria. Los llamamientos a una intervención militar no son seguidas por la mayoría del movimiento popular. Es lo que se puede constatar recorriendo la declaración titulada: “La posición de los Comités Locales de Coordinación (CLC) sobre la protección internacional”. Sobre el terreno los CLC son una verdadera fuerza, que pelea contra el régimen sin ningún lazo con imperialistas extranjeros. Reproducimos algunas citas de esta declaración:
“Afirmamos el derecho del pueblo sirio a determinarse libremente, sin ingerencia externa, sobre la forma política de su gobierno y sobre la prosecución del desarrollo económico, social y cultural de la sociedad siria”.
“Insistiendo en las condiciones actuales, muy particulares, sobre el derecho directo del pueblo sirio a afirmar su derecho a la autodeterminación frente a la comunidad internacional, aseguramos que todos los llamamientos fundados en el 'derecho de ingerencia', en el 'deber de ingerencia', de 'intervención humanitaria' o de 'responsabilidad de proteger' no deberían en ningún caso poner trabas a la aspiración del pueblo sirio a obtener un cambio pacífico por sus propios medios, ni tratar al pueblo sirio como parte de una esfera de influencia más en el juego de las naciones. Todos los días los manifestantes en las ciudades y pueblos sirios gritan: 'El pueblo quiere…'. El pueblo quiere la emancipación respecto a un reino autoritario. Quiere tomar y conservar la iniciativa para aplicar de forma independiente y pacífica las decisiones sobre los asuntos públicos, a fin de poder determinar todos los aspectos de su vida pública libremente y a través de la deliberación. Quiere también mantener relaciones amistosas con las demás naciones. El pueblo sirio no quiere cambiar un reino autoritario por una sumisión a la influencia extranjera. El pueblo sirio ha ganado su independencia y ha fundado su estado moderno. Aspira a liberar todas sus tierras y sobre todo el Golán. Aspira a continuar apoyando las luchas de los pueblos por la autodeterminación, y sobre todo las del pueblo palestino. Igual que el pueblo sirio se rebela contra dirigentes que le oprimen, no dudarán en rebelarse contra toda forma de dominación extranjera”
“Consideramos que los objetivos de la protección internacional deben estar limitados a segurar que asambleas y manifestaciones puedan desarrollarse de forma segura (observadores internacionales), de forma a permitir al pueblo sirio ejercer libremente su derecho a la autodeterminación, por sus propias fuerzas pacíficas en una transición hacia un sistema de gobierno pluralista, laico y democrático, fundado en libertades públicas y en la igualdad legal y política entre todos los sirios”.
Además de esta declaración, absolutamente clara, rechazando toda influencia extranjera en Siria y en el futuro del país, varios miembros de la oposición como Michel Kilo y Haytham Manna han denunciado todo llamamiento que apoye cualquier tipo de intervención militar extranjera.
Los imperialistas y los regímenes autoritarios del Golfo no han logrado intervenir o influenciar de forma directa el movimiento popular en Siria estos últimos meses porque comprenden que sus clientes sirios, los Hermanos Musulmanes y los liberales, son demasiado débiles en el seno del movimiento popular y en la calle siria para poder proteger los intereses de los imperialistas extranjeros en Siria y en la región en el caso en que el régimen fuera derrocado. Por el momento, a pesar de las apariencias, que tienden a hacer creer que apoyan al movimiento popular, los imperialistas han optado por el statu quo en Siria.
Es la razón por la que ninguno de los países imperialistas han llamado a sus embajadores y la OTAN ha declarado en numerosas ocasiones su voluntad de no intervenir en Siria, explicando que la situación no es la misma que en Libia. Los imperialistas y los países del Golfo han apoyado igualmente el plan de la Liga Árabe que el régimen sirio ha aceptado sin reservas… a la vez que continúa reprimiendo a quienes protestan.
El texto de la Liga Árabe declara que el régimen sirio ha aceptado varias medidas, incluyendo la retirada de los militares de las ciudades y barrios residenciales, la liberación de todos los presos políticos y que acepta que la Liga Árabe y los medios extranjeros vigilen la situación y hagan informes.
De hecho, las fuerzas imperialistas han aplicado ya sanciones contra el régimen sirio en el curso de estos meses pasados, pero el objetivo de estas sanciones era quizá únicamente debilitarle lo suficiente como para poder imponer sus propios intereses sin derrocar completamente el régimen.
Entonces, ¿por qué razones la OTAN no ha intervenido militarmente en el país?
Una de las razones es que la operación libia, incluso si ha llevado finalmente a la victoria de la OTAN, ha sido más larga y con más riesgos que lo que habían pensado y ha desembocado en un resultado más inestable que lo que las fuerzas imperialistas habían previsto. Los riesgos en Siria serían aún más importantes porque incluso si las potencias imperialistas detestan al régimen de Assad, éste constituye al menos un enemigo estable, conocido. Una intervención podría producir un “oponente más inestable” y que no conocen.
Para las fuerzas imperialistas a diferentes niveles, el régimen sirio ha sido un elemento bastante dócil en la región. Temen que un cambio de régimen en Siria podría modificar el estatu quo actual entre Siria e Israel. Siria ha evitado toda confrontación abierta con Israel durante casi cuatro decenios, a pesar de su apoyo mesurado a los grupos de resistencia palestinos y libaneses. Con excepción de algunas batallas aéreas en 1982, Israel y Siria no han estado en conflicto militar desde 1973.
Siria no ha respondido a los ataques directo sobre su suelo, atribuidos a Israel, incluyendo un ataque aéreo en 2007 sobre un supuesto reactor nuclear o el asesinato del dirigente resistente libanés Imad Moghniye en 2008. Durante la guerra del Líbano en 2006, ni un solo tiro salió desde el territorio sirio.
Siria se ha implicado en múltiples conversaciones de paz. Incluso si esas conversaciones no han logrado un acuerdo, su fracaso no ha hecho más que mantener un “frío” clima entre los dos países. Los expertos israelíes estiman que la inestabilidad del régimen sirio o su cambio podrían modificar este acomodamiento que dura desde hace mucho. Oficiales sirios han declarado en numerosas ocasiones que estaban dispuestos a firmar un acuerdo de paz con Israel, desde el fin de la ocupación del Golán. Sin embargo, no han dicho nada sobre la cuestión más amplia del estatuto de los palestinos. Rami Makhlur (importante hombre de negocios), primo de Bachar el-Assad, declaró en junio que sin estabilidad en Siria no habría estabilidad en Israel. Ha añadido que nadie podía prever lo que ocurriría si algo ocurría al régimen sirio.
No deberíamos olvidar que fue el régimen de Hafed el-Assad el que aplastó a los palestinos y al movimiento progresista en Líbano en 1976, poniendo término a su revolución y el que participó en la guerra imperialista contra Irak en 1991 con la coalición dirigida por los Estados Unidos. Durante estos últimos 30 años, el régimen sirio ha detenido a todos los que intentaban desarrollar en el país una resistencia para la liberación del Golán y de Palestina.
En el pasado ha sido el pueblo sirio el que ha hecho presión sobre el régimen para apoyar a la resistencia. Ha sido la población siria la que ha acogido a los refugiados palestinos e irakíes cuando eran atacados y ocupados por las potencias imperialistas. Una victoria de la Revolución siria abrirá un nuevo frente contra las potencias imperialistas, mientras que una derrota las reforzaría.
Pero esta situación podría cambiar rápidamente si las potencias imperialistas pensaran que el equilibrio de los riesgos en derrocar al régimen sirio se modificaba a su favor. Una solicitud de ayuda de la oposición a la OTAN es justamente el tipo de giro que podría incitar a las potencias de la OTAN a pensar que podrían ganar la apuesta de derrocar el régimen.
Pero deberíamos invitar a quienes creen aún que una intervención extrajera podría tener efectos positivos para Siria a observar las situaciones irakí y afgana: tras diez años esos dos países no tienen ni democracia, ni justicia social, ni estabilidad. La catástrofe humana –que continúa actualmente- en esos dos países es indescriptible.
La experiencia libia ha mostrado también hasta qué punto una intervención militar puede ser destructiva. El balance de los muertos en Libia en el momento de la intervención de la OTAN era aún de entre 1.000 y 2.000 (según las estimaciones de la ONU), mientra que ocho meses más tarde es probablemente diez veces esa cifra. Estimaciones del número de muertos durante los ocho últimos meses –mientras la OTAN prohibía los ceses del fuego y las negociaciones- varían entre 10.000 y 50.000. El Consejo Nacional de Transición estima el número de pérdidas en 30.000 muertos y 50.000 heridos.
Es importante comprender que una posible intervención de la OTAN en Siria no protegerá a los civiles, como se ha visto en Libia, en Irak y en Afganistán, sino que multiplicará al contrario el número de civiles muertos y no traerá más que el caos.
Además, una intervención militar extranjera sometería al país a una ocupación durante años. Ahí también podemos ver los ejemplos irakí y afgano, donde las fuerzas de la OTAN permanecen aún, y en Libia, donde las nuevas autoridades han demandado a las fuerzas de la OTAN permanecer en el país.
El pueblo sirio no quiere reemplazar un régimen autoritario por una ocupación extranjera.
¿La solución? ¡Una movilización popular permanente!
El pueblo sirio comprende cada vez más claramente que la victoria de la revolución no debe ser buscada en el extranjero o con las potencias imperialistas, a menos de estar dispuesto a obedecerlas. Y el movimiento popular no está dispuesto a ello. La movilización permanente de las masas es la única forma de proteger la revolución y de alcanzar una victoria contra este régimen autoritario y violento. Esto implica que todos los sectores de la sociedad participen en el movimiento popular y en la lucha, realzando cotidianamente la educación política y la conciencia de cada ciudadano sirio en la vía hacia la creación de la futura Siria: democrática, social y antiimperialista. Es así como los sirios van a derrocar el régimen y asegurar los destinos de su país.
Rosa Luxemburg resumió bien el dilema del proletariado en su lucha contra el capitalismo, que puede en ciertos aspectos ser comparado a la lucha del pueblo sirio: “Para poder derrocar (al capitalismo), el proletariado tiene necesidad de un nivel elevado de educación política, de conciencia de clase y de organización. Todas estas condiciones no pueden cumplirse mediante folletos y panfletos, sino solo por la escuela política viva, por la lucha y en la lucha, en el curso permanente de la revolución”.
Esto significa multiplicar el número de huelgas y de acciones de desobediencia civil contra las autoridades ilegítimas, creando simultáneamente centros de poder alternativos. Los sirios deben proseguir y multiplicar los movimientos de huelga, como hemos visto en el curso de estos siete meses pasados, ampliar su esfera de influencia en todo el país y alcanzar las ciudades de Damasco y Alepo a una escala mucho mayor.
La historia de Siria ha conocido huelgas masivas que han paralizado el país. En 1936 lanzaron una huelga general exitosa. Duró dos meses y coincidió con una ola de protestas contra los ocupantes franceses. La huelga general llegó a la mayor parte de los sectores de la administración, de la educación y del comercio. Podemos también referirnos a la huelga de tres días llevada a cabo por los negociantes de Damasco en 1965 y de nuevo en marzo de 1980. La movilización de masas no es un elemento o un concepto extraño en la historia de la lucha de las masas sirias. Estas formas de movilización pueden y deben ser repetidas hoy para poder derrocar al régimen.
Una movilización permanente de las masas es la forma de difundir la revolución en toda Siria, como indicó Trotsky: “La revolución despierta –y es ahí donde reside su fuerza- a las masas trabajadoras más retrógradas, tiranizadas y oprimidas. La huelga es la forma que toma su despertar. Por este medio, diversas capas y grupos del proletariado se manifiestan, se hacen señales, verifican su propia fuerza y la de su adversario. Cada grupo extiende el contagio y despierta a otros sectores”.
En conclusión, la revolución siria forma parte del proceso revolucionario y de la dinámica de los acontecimientos que se desarrollan actualmente en el mundo árabe, y no debería ser separada de ellos. Luchamos como los egipcios, como los tunecinos y otros demócratas, socialistas y antiimperialistas de la región. Es la razón por la que es tan importante proteger la revolución siria de las potencias imperialistas, cuya intervención no iría en el sentido deseado por el pueblo sirio.
16/11/2011
Traducido de la versión publicada en a l´encontre, http://alencontre.org/moyenorient/syrie/quelle-solution-en-syrie.html, por
Faustino Eguberri para VIENTO SUR
lunes, 14 de noviembre de 2011
Cara a cara con el Ejército Libre de Siria
VS 0 | | sección: web | 14/11/2011
Mónica G. Prieto, desde Wadi Khaled. Frontera sirio-libanesa (Periodismo Humano)
Durante meses, el sargento Hassan abu Ali no pensaba en las órdenes que le daban, sólo actuaba. “Mi misión era cazar manifestantes“, dice con voz queda envuelto en sus raídas ropas para atenuar el frío lacerante que se cierne sobre el colegio abandonado ocupado por refugiados en una aldea libanesa de Wadi Khaled, situada a cinco kilómetros de la frontera con Siria. “Cada día salía de la base con ropa civil y, como otros muchos militares, nos infiltrábamos en las manifestaciones. Cuando identificábamos a los más activos sacábamos porras eléctricas y aplicábamos descargas. Dos, tres, cuatro en unos segundos. Pam, pam, pam. Caían desmayados, entraban los uniformados y se los llevaban”.
jueves, 10 de noviembre de 2011
Recuperando la dignidad - Margen Izquierda

Este sábado 5 de Noviembre en la Asamblea de la Margen Izquierda se lanzó una campaña de concienciación de la ciudadanía cara al 20-N, organizándose en Portugalete una sesión de debate con micrófono abierto el sábado 12 a las 11:00 en la plaza San Roque.
Todas las personas estamos llamadas a alzar la voz y dar nuestra opinión en este evento que promete ser muy interesante. ¡Animáos a participar!
Campaña informativa en empresas y domicilios de Barakaldo por las prestaciones y los derechos sociales
POR FALTA DE INFORMACIÓN
El mercado laboral que nos está tocando sufrir está caracterizado por la precariedad, la eventualidad, la flexibilidad, la inseguridad y por los salarios de miseria. A esto debemos unirle las altas tasas de desempleo y precariedad laboral. Debido a esto cada vez más personas, y familias, tienen dificultades para llegar a fin de mes y ver cubiertas sus necesidades más básicas.
Por este motivo se desarrollará durante los próximos días, en las empresas radicas en la Margen Izquierda y por todos los domicilios del municipio de Barakaldo, una intensa campaña informativa para demandar una mayor protección social para las familias afectadas por la actual crisis económica. Para ello se han editado cerca de 30.000 dípticos, los cuales se están distribuyendo a lo largo de estos días.
NO TE QUEDES SIN DERECHOS
Con esta iniciativa se pretende informar sobre las diferentes prestaciones sociales existentes para aquellas personas y familias en paro o con empleos en precario. Como forma de contacto se ha abierto una cuenta de correo electrónico: enprecario@gmail.com y se ha habilitado, también, un número de teléfono.
De las prestaciones que informaremos son las siguientes: Renta Complementaria de Ingresos de Trabajo, Ayudas de Emergencia Social y la Renta de Garantía de Ingresos.
En definitiva, debemos movilizarnos contra el paro, la precariedad laboral y las consecuencias de la crisis económica: aumento de los desahucios, recortes en educación y sanidad, reducción de los servicios sociales básicos… Estas prestaciones sociales nos deben proporcionar, además de cubrir nuestras necesidades más básicas, mayor libertad para llevar a cabo la lucha en las empresas para la erradicación de los contratos basura y toda explotación laboral.
COLECTIVOS SOCIALES y SINDICALES DE BARAKALDO:
Asociaciones de Vecin@s de Barakaldo, Asamblea de Parad@s, Barakaldoko Gazte Asanblada, Berri-Otxoak, Centro Asesor de la Mujer “Argitan”, JOC, CNT, CGT, STEE-EILAS, ESK, LAB, ELA.ELA critica la política fiscal de las Diputaciones vascas
Hace ya mucho tiempo que ELA está desarrollando algunas prácticas sindicales de las que deberían tomar nota otros sindicatos atrapados en la "concertación social".
En el documento que publicamos, ELA valora de una manera muy crítica las políticas fiscales de las Diputaciones vascas, con idependencia del partido que las dirige. Nos ha parecido muy interesante dar a conocer este texto a nuestros lectores
Documento: haz click aquí
Adelanto un fragmento del texto sobre la diputación de Gipuzkoa, gobernada por la coalición de EA, la Izquierda abertzale y Alternatiba, por lo ilustrativa que es la tendencia que marca esta coalición:
c) La Diputación de Gipuzkoa: propuesta fiscal continuista sin participación social El pasado 25 de octubre se celebró la reunión solicitada por ELA. Como señalamos en su día, la Diputación ha tardado más de un mes en contestar a ELA, y lo ha hecho tras hacer pública su propuesta concreta para reformar determinados impuestos y haber llevado dicha propuesta al Órgano de Coordinación Tributaria. Esto quiere decir que ha
fijado su posición sin ni siquiera haber establecido ningún nivel de participación social, todo ello a pesar de tener encima de la mesa una serie de propuestas concretas de nuestra organización.
fijado su posición sin ni siquiera haber establecido ningún nivel de participación social, todo ello a pesar de tener encima de la mesa una serie de propuestas concretas de nuestra organización.
En la reunión, la Diputación no realiza ningún análisis del documento de ELA (a pesar de que lo tenían desde un mes y medio antes). Sobre cuestiones distintas a la fiscalidad no hicieron ningún comentario, lo que impide concluir si se comparte o se rechaza lo que ELA plantea.
La propuesta de la Diputación Foral de Gipuzkoa en materia fiscal plantea la reinstauración del Impuesto sobre Patrimonio (con menor potencial de recaudación del existente anteriormente) y una serie de cambios en el IRPF, entre los que destacan el establecimiento de dos nuevos tramos en la tarifa de la base general (a partir de 120.000 euros el 47% y a partir de 175.000 euros el 50%), la tributación al 24% de las rentas de capital que superen los 1.500 euros anuales, y la limitación de las aportaciones a EPSVs deducibles en el IRPF. Para ELA esta propuesta es:
· Absolutamente insuficiente- Es un cambio casi irrelevante. Supone un aumento de la recaudación de 75 millones de euros al año, una cifra insignificante en comparación con las enormes pérdidas de recaudación producidas en los últimos años por las sucesivas rebajas aplicadas en el Impuesto sobre Sociedades, en el IRPF a las rentas altas y del capital y en el Impuesto sobre Patrimonio. 75 millones de euros es el equivalente al 0,35% del PIB de Gipuzkoa. Si la presión fiscal en Gipuzkoa es del 30,37%, 0,35 puntos más nos deja en la misma situación estructural que antes, muy lejos del 38,4% de media europea.
· Queda muy lejos de las propuestas de ELA- Caben destacar, entre otras, 3 diferencias sustanciales. La propuesta de la Diputación de Gipuzkoa deja el Impuesto sobre Sociedades como está, no plantea medidas contra el fraude fiscal, y en el IRPF aumenta la progresividad solo para el 0,6% de los contribuyentes (es una modificación cosmética más que otra cosa) y mantiene el desigual trato que se da a las rentas de trabajo y a las del capital. No se aproxima, ni de lejos, a la demanda del decálogo de la mayoría sindical, que reclamaba dar marcha atrás en las reformas fiscales aprobadas en los últimos años.
· Dar cobertura a las políticas de recortes- Mantener la política fiscal en términos muy similares a los hasta ahora vigentes supone renunciar a modificar las políticas de recortes presupuestarios que se vienen adoptando, con sus graves consecuencias en materia de aumento del desempleo, desprotección social, recortes de las prestaciones sociales y deterioro de servicios públicos esenciales (como la sanidad o la educación).
Ocupación de la Caixa
DESOBEDECE A LOS BANCOS
Acció d'Anticapitalistes a Catalunya Caixa from Anticapitalistas on Vimeo.
UNETE A ANTIKAPITALISTAK PARA LUCHAR CONTRA LOS QUE NOS IMPONEN RECORTES Y PRIVATIZACIONES
miércoles, 9 de noviembre de 2011
De Dallas a Álava, el espejismo energético
Artículo de opinión publicado en El Correo y El Diario Vasco, 07-11-11
¡La mítica serie Dallas ya tiene secuela! El episodio piloto estrena nueva localización, Álava, un nuevo “oro negro”, el gas natural, y un nuevo horizonte tecnológico, la fracturación hidráulica. Su presentación –realizada el 14 de octubre pasado por el nuevo productor, el Lehendakari Patxi López–, fue de lo más adecuada: desde Dallas, en uno de los pozos que está explotando una de las compañías experta en la materia. Tampoco podía faltar un reclamo profético para enganchar al público del siglo XXI asustado por los malos augurios ecológicos: en el subsuelo de Álava habría 184 mil millones de metros cúbicos de gas, lo suficiente para abastecer Euskadi durante 60 años. ¡Adiós escasez y dependencia energéticas (al menos para nuestra generación)!
Sin embargo, como en la serie original, la búsqueda de gas en suelo alavés no está exenta de graves conflictos, en este caso ambientales y de salud pública, que el anuncio triunfalista en Texas no puede esconder. Veamos pues la letra pequeña del guión, que busca en estos momentos también salida en Bizkaia, Cantabria, Burgos, La Rioja o Navarra.
martes, 8 de noviembre de 2011
Debate (Micrófono Abierto) sobre el 20-N
Este sábado 5 de Noviembre en la Asamblea de la Margen Izquierda se lanzó una campaña de concienciación de la ciudadanía cara al 20-N, organizándose en Portugalete una sesión de debate con micrófono abierto el sábado 12 a las 11:00 en la plaza San Roque.
Todas las personas estamos llamadas a alzar la voz y dar nuestra opinión en este evento que promete ser muy interesante. ¡Animáos a participar!
Anticapitalistas ocupa la sede del Banco Santander en Madrid
40 personas, entre activistas, militantes y simpatizantes, pidieron rescatar a las personas y nacionalizar la banca.
Anticapitalistas ocupa la sede del Banco Santander en Madrid from Anticapitalistas on Vimeo.
Anticapitalistas ocupa la sede del Banco Santander en Madrid from Anticapitalistas on Vimeo.
- Se gritaron lemas: “Tu Botín, nuestra crisis”, “Banco Santander expropiación”, “vuestra crisis no la pagamos”, “Anti, anti, anticapitalistas”.
- La acción se inscribe dentro de la campaña “DESOBEDECE”.
En una “acción sorpresa”, esta mañana a las doce horas, alrededor de 40 personas -todas ellas activistas, militantes y simpatizantes de la candidatura Anticapitalista que se presenta a las próximas elecciones generales del 20N- ocuparon la sede del Banco de Santander situada en el corazón financiero de Madrid. En esta acción, que se inscribe en la campaña “DESOBEDECE”, Anticapitalistas exige que la banca esté al servicio de los ciudadanos y no del capital y que esta sea expropiada bajo control social.
En la “acción sorpresa”, que fue convocada a los medios y que sigue a la pegada de carteles que el primer día de campaña Anticapitalistas realizó a las puertas del domicilio de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, participaron el cabeza de lista por Madrid, Miguel Urbán, Andrea Raboso, que va en segundo lugar, Raúl Navas que va en tercer lugar, y Raúl Camargo, portavoz de Izquierda Anticapitalista (IA).
Miguel Urbán, declaró: “estamos en un lugar símbolo del capitalismo financiero y queremos decir que su crisis no la vamos a pagar”.
Por su parte, Andrea Raboso, dijo: “este banco es la cara de la dictadura de los mercados, tenemos que desobedecer porque no vamos a pagar. Este banco es responsable de que muchas familias estén hipotecadas. Al Santander y a Botín les vamos a denunciar. Tu Botín, nuestra crisis”.
Por su parte, Raúl Camargo destacó que “estamos en casa Botín, una de las personas más ricas de España, la casa del capitalismo y estamos aquí para denunciar al régimen económico que es en realidad quien dirige el país”. “Nosotros no sólo hacemos mítines y pegamos carteles, venimos directamente a las casas de los poderosos a decirles lo que pensamos. Porque nosotros decimos lo que hacemos y hacemos lo que decimos”.
Los concentrados estuvieron más de veinte minutos y desplegaron una pancarta en la que se podía leer: “Rescatar a las personas. Nacionalizar la banca” con la firma de Anticapitalistas. Antes de finalizar la ocupación advirtieron: la próxima nos quedamos.
lunes, 7 de noviembre de 2011
“De Bashar Assad depende que Siria se convierta en el próximo Irak”
VS 0 | | sección: web | 07/11/2011
Mónica G. Prieto (Periodismo Humano)
OUQAYA (Frontera sirio-libanesa).- Umm Khaled se lleva un cigarillo barato a los labios resecos con parsimonia. El tiempo se ha congelado en Wadi Khaled, la región libanesa fronteriza con Siria que recoge a miles de refugiados, y la mujer dispone de todo el día para reflexionar cada una de sus respuestas. Encogida sobre una alfombra, con la timidez de todo invitado en casa -y en país- extraño, se demora en expeler una bocanada de humo blanco antes de pronunciarse. “Antes nosotros no éramos sectarios”, comienza con suavidad. “Nos hemos pasado la vida conviviendo con nuestros vecinos alauíes. No hacíamos distinciones, eran tan sirios como nosotros. Pero ahora todo ha cambiado. Si ellos vienen a por nosotros, nosotros iremos a por ellos“.
Umm Khaled, 30 años que asemejan 50, es suní y vivía en Tal al Kallah hasta que la represión del régimen sirio se cebó en sus ciudadanos. Hace seis meses y medio desde que se refugió con sus hijas adolescentes en Líbano: su marido fue arrestado y encarcelado y temió por la suerte de las niñas. “A las niñas las violan”, musita despacio con sus negros ojos fijos en su interlocutora. “Ha habido 14 o 15 ataques contra crías desde el principio de la revolución. Todos lo dicen: ‘tener cuidado con las niñas cuando entren en vuestras casas el Ejército o los shabiha’”, asevera en referencia a la milicia civil del régimen. “Si no encuentran al padre o al hemano, cogen a las niñas y las devuelven en la morgue“, concluye agitando un índice huesudo.
Umm Khaled, 30 años que asemejan 50, es suní y vivía en Tal al Kallah hasta que la represión del régimen sirio se cebó en sus ciudadanos. Hace seis meses y medio desde que se refugió con sus hijas adolescentes en Líbano: su marido fue arrestado y encarcelado y temió por la suerte de las niñas. “A las niñas las violan”, musita despacio con sus negros ojos fijos en su interlocutora. “Ha habido 14 o 15 ataques contra crías desde el principio de la revolución. Todos lo dicen: ‘tener cuidado con las niñas cuando entren en vuestras casas el Ejército o los shabiha’”, asevera en referencia a la milicia civil del régimen. “Si no encuentran al padre o al hemano, cogen a las niñas y las devuelven en la morgue“, concluye agitando un índice huesudo.
domingo, 6 de noviembre de 2011
Ocupemos el futuro
Este artículo está adaptado de una charla de Noam Chomsky en el campamento Occupy Boston como parte de una serie de conferencias en memoria de Howard Zinn (historiador, activista y autor de A People’s History of the United States).
Pronunciar una conferencia Howard Zinn es una experiencia agridulce para mí. Lamento que él no esté aquí para tomar parte y revigorizar a un movimiento que hubiera sido el sueño de su vida. En efecto, él puso buena parte de sus fundamentos.
Si los lazos y las asociaciones que se están estableciendo en estos notables eventos pueden sostenerse durante el largo y difícil periodo que les espera –la victoria nunca llega pronto–, las protestas de Occupy podrían representar un momento significativo en la historia estadounidense.
Nunca había visto nada como el movimiento Occupy, ni en tamaño ni en carácter. Occupy está tratando de crear comunidades cooperativas que bien podrían ser la base para las organizaciones permanentes que se necesitarán para superar las barreras por venir y la reacción en contra que ya se está produciendo.
Que el movimiento Occupy no tenga precedentes es algo que parece apropiado, pues esta es una era sin precedentes, no sólo en estos momentos, sino desde los años setenta.
Hacia la vida política del futuro

Que hay vida política más allá de los partidos no es algo nuevo. Decir lo contrario sería negar la existencia de los lobbies empresariales, de la incidencia política de las ONG, del asociacionismo o de proyectos pequeños en la periferia del sistema. Y sin embargo se extiende la sensación de que una realidad nueva se abre paso, un escenario del que el 15M no parece ser causa sino una consecuencia, un prototipo, un catalizador. El nuevo esquema de la vida política se está dibujando y puede que lo que salga no tenga nada que ver con lo que heredamos desde hace siglos.
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